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sábado, 27 de junio de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Achú, oink, oink.

Ya sé, ya sé, la influenza porcina es algo serio y hay mucha gente preocupada, pero la ventaja de ser humorista es que nos podemos burlar hasta del “Abrazo de Porky” que tiene paralizado al mundo entero, y realmente creo que la capacidad de los humanos —sobre todo, los latinos— de encontrar un poco de humor hasta en las situaciones más desesperadas es lo que nos ayuda a seguir adelante.

Además, la banda mexicana Agrupación Cariño sacó una canción titulada Influenza cumbia y como ellos pavimentaron el camino, estamos bien.

No es que no haya de que preocuparse. La gente está asustada con razón. La gripa porcina no es precisamente estornudar y que huela a tocino. Pero, a pesar de tanta seriedad, hay que admitir que es chistoso que un estornudo haya paralizado el mundo.

Por ejemplo, la productora Televisa anunció que eliminará los besos “no esenciales” de sus telenovelas. Un vocero anunció que si la trama exige que una escena involucre un beso, este se dará de acuerdo con los lineamientos de salubridad delineados por las campañas para que los actores no se expongan al contagio y den buen ejemplo. Hasta ahí todo bien pero ¿cómo será una telenovela mexicana sin besos sobreactuados? ¿La escena con Rodolfo Pedro y Gisela Cristina se calienta y él la toma en sus brazos y le besa la mejilla? O le grita:

—¡Me provoca comerte a besos! Pero eso no sería saludable… mejor démonos la mano y después nos lavamos con jabón antibacterial.

No es precisamente candente, ¿no?

No crean que la televisión ha sido la única infectada, perdón, afectada. Si no me creen, métanse a Swinefighter.com y descarguen el videojuego con el que uno se convierte en un médico con una jeringa gigante y mata a unos cerdos voladores verdes. Puede que no sirva, pero es definitivamente más entretenido que ver los besos seguros de las novelas.

Otros aprovechando la comicidad del asunto son un grupo de norteamericanos está vendiendo camisetas que llevan la leyenda “Me fui para México y lo único que le traje a mi familia fue la influenza porcina”. Esta industria demuestra que el humor y la moda no están peleados y que la ropa sí tiene conciencia social.

Pensarán que el humor está fuera de tono, pero es una de las armas más efectivas que tenemos contra el contagio. Verán, la influenza porcina es como todas las gripas, luego se trata y previene como las demás, a saber, elevar las endorfinas (que se logra leyendo esta columna) y haciendo ejercicio (por ejemplo, vaya a la tienda), teniendo siempre a la mano un poco de alcohol por su efecto antibacterial y manteniendo una dieta rica en vitamina C y tomando bastante líquido ( haga una jarrada de vodka con jugo de naranja, que combina todo lo anterior), coma muchas frutas y vegetales (hágase unos patacones con hogao y mango biche con limón y sal) procure estar al aire fresco (váyase para la piscina) y brinde por Miss Piggy. ¡Achú!

Ángela Álvarez V.

angela_alvarez_v@yahoo.es

viernes, 26 de junio de 2009

Mario

Era febrero de 1973 yo me había ido con un a trabajar como ingeniero de la Empresa Intendencial de Servicios Públicos de San Andrés y Providencia.

Aún era soltero y por esa razón adquirí una costumbre diaria: alrededor de la 9:00 a. m. salía de mi oficina en la planta a la salida para el sector de San Luis y me dirigía la centro donde había elegido una cafetería en la que convergíamos varios residentes de la Isla dedicados a diferentes labores, tomábamos uno o dos tintos nos desatrasábamos de chismes y regresábamos a las respectivas sitios de trabajo.

Yo me tomaba el primer tinto mientras le daba los últimos toques a la carta diaria que le escribía a mi novia Sofía Inés de la que estaba perdidamente enamorado. Luego me dirigía a la oficina de correo, ponía la carta y buscaba en el apartado pues por lo general tenía una carta también diaria de ella.

Regresaba a la cafetería a tomarme el segundo tinto y cuando no había con quien conversar leía la carta encontrada en el apartado.
Uno de los asistentes a aquella cafetería era un paisa medellinense, de nombre Mario que aparentaba unos 55 años y hasta menos, pero me quedo en los 55 para no exagerar la nota.

Nunca supe lo que Mario hacía, no supe si tenía familia ni dónde vivía en la Isla. Sólo sabía que era muy buen conversador y uno nunca se quedaba sin tema cuando Mario aparecía.

Los demás amigos tampoco sabían mucho, alguien me dijo una vez que Mario Había sido campeón nacional de billar, pero no me precisó fecha. Tal dato no fue desmentido por Mario, pero la fecha de su galardón tampoco se pudo precisar en conversación con el campeón. La verdad, su tranquilidad y despreocupación de los acontecimientos por venir eran características que coinciden plenamente con un campeón de billar.

Después de mi matrimonio ocurrido en abril de aquel año, yo seguí con la misma costumbre matinal, de tal manera que conservé los amigos de tinto hasta venirme de la isla en noviembre.

La buena conversación de Mario fue juntando fechas en mi cerebro matemático pues en sus anécdotas de pronto iban apareciendo contextos históricos que involuntaria e inocentemente se le iban escapando a Mario en sus discursos.

Tales contextos me fueron situando la infancia de Mario en los últimos años de la primera década del siglo; la Primera Guerra Mundial, en la plenitud de su adolescencia, y la madurez completa, al finalizar la década del 20. Podría asegurar que su campeonato de billar, fecha de la que más se cuidaba, podría haber ocurrido en los primeros años de la década del 30.
Un día, cuando ya tenía muchos elementos para estar seguro, le dije a Mario:

—Mario, vos tenés 70 años.

Fue el único día que vi a Mario bravo, bravo no es palabra, furioso. Me recriminó sobremanera que yo pensara que él fuera un viejo decrépito, según sus propias palabras, y a partir de aquel día me esquivó la conversación sin retirarme la palabra ni el saludo.

Como ya dije, a finales de noviembre abandoné la Isla y me vine a trabajar a Medellín. Nunca más he vuelto a ella.

Un día de 1974 salía yo del parque de Berrío de Medellín por la esquina nororiental tomando la calle Boyacá hacia el oriente, y me encontré con Mario que caminaba en la misma dirección.

—Quiubo, Mario, ¿cómo estás?

—Muy bien, hombre, ¿y tú?

—Bien, Mario, dándole al trabajo. ¿pa dónde vas?

—Pa la Clínica Soma a una consulta.

—Ah, pues yo te acompaño hasta allá. Yo voy dos cuadras más arriba.

Para los que no conocen a Medellín, aclaro que en la dirección en la que caminábamos por la calle Boyacá, al terminar la cuadra se encuentra uno con la carrera Junín y de ahí a la clínica Soma se sigue por la acera sur de la avenida La Playa y se encuentra primero, a unos treinta metros de Junín, con el pasaje La Bastilla, una carrera que sólo tiene dirección hacia el sur, otros treinta metros adelante está la carrera Sucre que atraviesa la avenida La Playa y otros cincuenta metros adelante, la avenida Jorge Eliécer Gaitán o avenida Oriental, cruzando la cual está la Clínica Soma en la esquina suroriental del cruce. No es necesario, entonces, que una persona que de la calle Boyacá se dirija hacia La clínica mencionada, tome la acera norte de la Playa, por la sur llega con facilidad.

Donde arranca el pasaje La Bastilla solían reunirse por aquellos días varios señores de aspecto senil, aunque con suficientes fuerzas para llegar al lugar por sus propios medios y regresar a sus casas después de una larga conversación matinal con sus coetáneos. Recuerdo que hasta parqueaban en el sitio un taxi modelo 48 que les hacía juego.

Cuando Mario y yo atravesamos Junín, él me indicó que nos pasáramos hacia la acera norte —donde está el edificio Coltejer— y nos fuéramos por allí hasta la avenida Oriental. Casi a empellones me hizo cruzar la avenida sin darme tiempo para conjeturas.

Una vez en la acera norte, le pregunté por la causa de su apuro.

—Mirá que entre esos viejitos del pasaje La Bastilla –me dijo– hay unos compañeros míos de bachillerato y a mí me da pena que me vean con ellos.

Yo miré a Mario a los ojos y le dije:

–Mario, como a nadie le dan el cartón de bachiller recién nacido y menos antes de nacer, ¿Por qué te enojaste conmigo en San Andrés cuando pude adivinar tu edad?

No recuerdo la respuesta de Mario, pero no se enojó conmigo esa vez. Él mismo había caído en la propia red en la que quería envolverse. Llegamos a la avenida Oriental, la cruzamos, luego cruzamos la avenida La Playa hacia el sur y llegamos a la clínica adonde él entró seguramente a una cita gerontológica.

Nunca he vuelto a ver a Mario desde entonces, y probablemente nunca lo volveré a ver. Aunque uno nunca sabe, por improbable que sea, si me lo vuelvo a encontrar me cuidaré de recordarle que ya tiene 106 años.

jueves, 25 de junio de 2009

Día del Padre (con retroactividad)

Elegía a mi padre

A mishermanos

Una vez tendido le dio por morirse como
antes le había dado por vivir
por talar los eucaliptos y hacer la casa
y se echó a morir porque sabía
que de esa no pasaba.

Acaso, cuando los bueyes se cansaron
de arar, ¿no se había puesto alguna vez
en la nuca y en los hombros la coyunda?
Y la tarea quedó cumplida mucho antes
que la sombra, ya que las estrellas.
Tenía que terminar también su asunto
a cabalidad y como fuera.

En su mano derecha la firmeza
como empuñando un arma
o dirigiendo el surco o trazando
el círculo de su vida, cerrado,
arbitrario, pero tan propiamente suyo
como el bastón de tosco palo,
como el sombrero o los zapatos
o la ropa que llevaba, que ya era suya,
hecha por él, como sus actos.

Su mayor riqueza consistía en ver los potros
galopar libres bajo el ancho cielo
o enlazar alguno con certero silbo,
marcarle el anca y darle nombre,
un nombre fácil: Cascofino, Dulcesueño, El Palomo,
enjalmar la mula., hablar de las heladas.

La tierra vino a él mas no en su ayuda.
Y decía palabras, preguntaba
por amigos que allí no se encontraban
y de sus brazos que iban y venían
como alentando el fuego del herrero
de su propia existencia, le caía
fuerza, sudor como yunques, dominio;
desde sus brazos le caían los días
que vivió, uno a uno, a borbotones.

Pero murió porque le vino en gana,
porque tenía que hacer del otro lado
junto con su mujer, la que le tuvo
los días listos para su trabajo,
dulzura en la mañana, el pan servido
al alcance del corazón, la ventana abierta
cuando volvía hecho trigo de los campos.

Yo no te cuento pero debo contarte:
te llevamos a una casa con amigos
del alma, te acompañamos, ya los sabes,
y al otro día tuviste tres entierros
como te correspondía; en la mañana
te llamabas más Pablo aún, respondías
más a tu nombre: eras silencio.

Por el aire te pusimos en las manos
de otros recuerdos, y tu tierra era entonces
tan cercana. Río arriba, entre los climas,
te nos hiciste piedra en el pecho,
te nos ibas hundiendo pecho adentro
porque tú estabas en él y te nos ibas.

Entraste a Pamplona como silo hubieras hecho
a caballo: tomamos el potro de las bridas
y descabalgaste igual que siempre, entre cipreses.

Como estabas muy alto tus hermanas
no podían verte y una de ellas trajo una banqueta
sobre la que subieron y te llamaron Pablo Antonio,
te nombraron paulinamente Pablo entre las lágrimas.

Pero estabas de espaldas como un río.
En la cuesta tu cuerpo se hizo plomo:
poco después el peso fue liviano
como si hubieras tú metido el hombro
y te llevaras a enterrar tú mismo.

Te colocamos con cuidado, con flores, con ternura.
Yo creo que tenías entre tus manos
una cuerda y un trompo y una espiga
y un rumor de mucho cielo en tus oídos.

Sabes muy bien lo que te cuento
pero te lo digo. Estaban
con el sombrero en la mano
a pesar de la llovizna
todos los que te querían:
el que te vendía la carne,
el que te compraba el trigo
y el hombre de azadón que respetabas.

¿Hallaste allí la paz? es mi pregunta.
Mas yo no debo preguntarte nada.
Tú no querías la paz sino la dura
tierra para sembrar, el aire para
vencer con árboles, cosas difíciles.
Viejo campesino, Padre mío,
en palabra y en acto igual que el hierro:
tan de una vez, tan para siempre:
viejo de a caballo, viejo macho.

Pablo eras no más y Pablo somos.
Padre, qué poco Antonio te llamabas.


Eduardo Cote Lamus

miércoles, 24 de junio de 2009

Fotografías de AT

Los patos


Pido disculpas por no ir pasando las tarjetas en el orden de llegada, porque hoy ando de carreras, pero ésta había que pasarla antes de la celebración, porque si despierta en los demás los sentimientos de remordimiento que despertaron en mí, terminaremos celebrando con crispetas (palomitas de maíz, en otras partes) y si el maíz se entera no es culpa mía porque Envigado no produce maíz.


Feliz cumpleaños, Blog de Don Abel

Hoy, 24 de junio, se cumple el primer año de labores de este blog.

Para celebrar las 200 entradas que se cumplieron ayer nos reuniremos en el centro comercial Oviedo a las 6:00 p. m. donde prenderemos la primera velita.

Propósito para el 24 de junio de 2010: 400 entradas más para un total de 600.

Lugar de reunión Pollos Pinky

Gabriel Escobar Gaviria (Don Abel, Sófocles)

Feliz cumpleaños, Blog de Don Abel

domingo, 21 de junio de 2009

Poesías de PBJ

PATERNIDAD

Un viejo triste, huraño, sórdido,
cruzó mi tierra maternal.
Tras lo turbio de sus pupilas
hallé tan sólo ruindad.
¡Cuán malo es! —dije en mí mismo—
¡que no le vea nunca más!
Si no reprimo mis cóleras
los perros le voy a azuzar.

Después —¡oh hermosura de la vida!—
de aquel horrible hombre en pos
iba un niño por el sendero,
y en el sendero era una flor.

Un vaso de agua, con voz pura
me pidió por amor de Dios;
tembloroso y lleno de lágrimas
dije: —¡Por amor tuyo te lo doy!

Era aquel niño claro y fino,
rosado cual lirio de abril;
a través del cristal yo miraba
de su boca el puro rubí.

—Pequeñuelo, te doy mi granja,
mi pan, mi afecto: mora aquí.
—Mi viejo padre gana el pan de cada día
y es dichoso en mi amor.

Yo comprendí...

¡Oh plenitud! Y desde entonces
a ningún padre odio jamás:
toda miseria la redime
una corona paternal.

Quien tiene un niño, ha ejercitado
divinamente el don de crear.
Quien tiene un niño sublima el mundo
y lo nutre de eternidad...
Porfirio Barba Jacob

Vídeos de TM

Fotografías de TM

Día del Padre


viernes, 19 de junio de 2009

Vista de lince 72

Día del idioma



Aunque estamos alejados del Día del Idioma, 23 de abril, uso este título porque se trata de un recorte de periódico del 23 de abril y precisamente relacionado con la celebración del Día del Idioma.

En él encuentro lo siguiente:

A los bellences les dio por autoproclamarse bellanitas mucho antes de que la RAE aprobara las terminación -ita para gentilicios. Lamentablemente, las veces que he hablado sobre este embeleco bellence he recibido hasta improperios. No me imagino a Marco Fidel Suárez diciendo que él fuera bellanita. La terminación -ita se usa no tanto para gentilicios, sino para miembros de pueblos antiguos del medio oriente casi todos traídos de la Biblia, tales como israelitas, ismaelitas, amalecitas. A algunos manizaleños y a algunos yarumaleños les sonaron como bien esas terminaciones en -ita y se autodenominaron manizalitas y yarumalitas, respectivamente. Sin embargo, en esas localidades han recapacitado y no han dejado que los domine tal moda, aunque haya llegado la aprobación académica. No así en Bello que hasta una empresa de transportes se llama Bellanita de Transporte. Feísimo.

Hace como 17 años logré atajar esa moda en San Jerónimo, un municipio cercano al pueblo donde nací, Sopetrán. Le dije al alcalde de entonces, Horacio Gallego, que no usara jeronimitas en los discursos, sino sanjeronimeños. Me hizo caso y además se interesó tanto en mis enseñanzas idiomáticas que me condecoró con la medalla Atanasio Girardot por mis aportes a la cultura del occidente antioqueño. ¿Sabían los lectores colombianos y los paisas que Atanasio Girardot, el Héroe del Bárbula, era sanjeronimeño?

En el segundo párrafo encuentro dos dislates:

El adjetivo ex no se usa delante de cargos de alta dignidad cuando quien ocupó el cargo ya está muerto, así que al hablar de don Marco Fidel Suárez nos debemos referir a él como presidente de Colombia pues falleció el 3 de abril de 1927.

El otro consiste en que no se debe decir un 23 de abril de 1855, porque 1855 sólo tuvo un 23 de abril por lo que el artículo que se debe usar es el definido: el 23 de abril de 1855.

No veo razón para que la palabra bulevar del tercer párrafo sea con mayúscula.

En el último párrafo encuentro la palabra tema que está de moda y se ha convertido en una muletilla. No agrega nada al conocimiento, eliminándola nada se pierde: Para el senador Juan Manuel Galán, además del homenaje a Suárez, su interés tiene que ver con la seguridad para Bello y con el problema de los combos.

jueves, 18 de junio de 2009

Cuenticos griegos 4

Perseo y Atlas

Entre Zeus y Perseo
fregaron al titán Atlas:
el uno le montó el cielo,
el otro lo hizo montañas.
Contado a lo paisa por Carloa Augusto Cadavid Arango para la versión infantil de los miembros de Consulforo

Pues le metí averiguática a eso de que qué tenía que ver Perseo con unas montañas, y es hasta interesante la cosa…

Resulta que los griegos eran unos marineros muy tesos que se recorrían todo el mar Mediterráneo, y cuando al principio se arriesgaron a ir bien lejos de Egipto, por allá por el occidente, por una parte de la Libia que llamaban Mauritania, desde el mar vieron unas montañas grandísimas, muy altas, que se perdían entre las nubes, como sosteniendo el cielo, y pa ellos, si sostenían el cielo, ¡ese tenía que ser Atlas! Decían que esas montañas eran las más grandes del mundo… si, imagínesen, decían que eran más altas que el Olimpo y el Otris, donde vivían los dioses, qué les parece… Claro, Pachito, los montes Atlas…, si,… quedan en África, entre el mar Mediterráneo, el océano Atlántico y el desierto del Sahara, pero los griegos no conocían ese nombre; pa ellos al sur de Grecia no había sino Egipto y Libia… ¿África? Pues ese nombre lo empezaron a usar los romanos… ¿Qué Perseo qué pitos toca? Pues ya van a ver.

Atlas, o Atlante, era un titán que había dirigido a los otros titanes que se pusieron de arte de Cronos, el dios titán que gobernaba en el Olimpo… No, Manuelita, Atlanta no tiene nada que ver aquí, ese es otro cuento... Pues les decía que Cronos gobernaba en el Olimpo, pero como era un maluco del carajo, su hijo Zeus lo quería tumbar, de manera que armaron una garrotera de todos los… de todos los dioses, una pelotera la macha, una guerra civil en el Olimpo, pues… Si, Jorgito, todos ellos eran de la misma familia… mucha alcurnia, sangre de dioses…, si, de mucha sangre azul, como dice su abuelita… Al principio iban ganando los titanes que estaban a favor de Cronos, pero Zeus se las arregló pa ganar y quedase él reinando en el Olimpo… No, Abelito, no hay titanas, las hembras se llamaban titánides o titánidas… ¿Qué de dónde vinieron quiénes? ¿Qué Zeus qué?..., No, ya les dije que despacio, dejemos algo pa después.

Cuando vio que había ganado, Zeus agarró a su papá y a los titanes que no estaba con él, que eran sus primos o sus tíos, y los mandó a todos pal Tártaro, bien hondo y bien lejos, ¡imagínesen, debajo del Hades, ¡la tierra de los muertos!, pa que no volvieran a molestar… Bueno, pero al jefe, que era su primo Atlas, decidió ponele un castigo especial, así que lo mandó por allá al otro lao del mundo, bien al occidente, y lo condenó a que sostuviera la bóveda del cielo en las espaldas, aunque Homero dice que lo que tenía que hacer era cargar en los hombros los pilares que sostenían el cielo. De todas maneras estaba fregao, y dicen que el pobre a veces pujaba y se quejaba… ¿Si, Horacito?..., si, Atlas si tuvo hijos, mejor dicho, un montón de hijas, pero me parece que eso fue antes de esto, porque si no, ¿cómo, pues…? Ve, el se había casao con una ninfa llamada Pléione o Pléyone, y con ella tuvo a las siete Híades y a las siete Pléyades, que eran lindísimas y todos los dioses se pasaban echándoles los perros; cómo sería que cuando murieron, Zeus las fue poniendo en el cielo y Orión todavía está persiguiéndolas por allá. Homero también dice que la ninfa Calipso era hija de Atlas, pero no dice quien era la mamá, y hay quien dice que las Hespérides también eran hijas suyas, pero con ellas si hay un enredo terrible.



Y ahora sí viene Perseo. ¿Ustedes recuerdan que él salió a buscar a Medusa en un reino muy lejano y tuvo que preguntar dónde era? Pues eso era tan lejos que un poeta romano llamado Ovidio dice que Perseo vio “tres veces a las Osas del cielo, y tres veces vio los brazos de Cáncer”, como quien dice, a las estrellas por las que se guiaban pa poder viajar… Yo creo que Perseo estuvo por aquí por el Nuevo Mundo, porque por aquí si hay mucha culebra… ¿Ustedes se imaginan a Medusa asociada con las FARC, ah? Mejor seguimos.

Después dese vuelo tan largo, Perseo se sintió cansao y vio un palacio allá en el Jardín de las Hespérides, y se dijo pa ‘él solito: ¡Ese es mi dormidero desta noche!, así que tocó la puerta y cuando le abrieron, le dijo al mayordomo que quería hablar con el dueño de casa, que resultó ser Atlas, y se presentó como hijo de Zeus y de Dánae. El pobre Atlas ni lo dejó seguir hablando, se puso seriote, hasta grosero, y le dijo que no, que siguiera su camino, que allá no había nada pa él, pero lo que debió decile es que hacía tiempos la diosa Temis le había dicho que un hijo de Zeus le iba a hacer una marramucia, y claro, con ese trabajo que tenía, y ese cuento de quien era el papá de la visita, ai si se puso más esquivo todavía, y de paso se acordó que Hércules también lo había engañao… Pero todo esto no lo sabia Perseo, que trató de insistir, y Atlas se puso más grosero todavía, como si Perseo nunca hubiera hecho ninguna gracia, y claro, que le iba a gustar eso a Perseo, que ya estaba bien cansao, y ese otro fregándole la paciencia, entonces no se aguantó y con mucho cuidadito sacó del morral la cabeza de Medusa y se la mostró, pero Atlas no se convirtió ai mismo en estatua de piedra como los otros, no, el titán tenía que seguir cumpliendo con su tarea, ¡y empezó la función! Apenitas vio la cabeza, Atlas comenzó a crecer y a transformase en montaña: los brazos y las piernas se le volvieron como otras serranías pegadas al cuerpo, que era otra montaña que crecía más grande todavía, y crecía, y aparecieron colinitas, y barrancos y cañadas de toda clase, y la boca y las narices y los ojos se volvieron cuevas y lagunas, y su cabellera y su barba y demás pelos se convirtieron en bosques, mejor, se convirtieron en selvas tupidas que no dejaban pasar a los exploradores que después quisieron conocer las montañas, y su cabeza era una cumbre altísima en la que se asentaba todo el cielo, con todas sus estrellas y soles y ese montón de lamparitas que vemos allá cuando las noches son claras… Si, Lucecita, eso en Medellín ya se está poniendo difícil, pero en La Guajira son espetaculares, ¿no cierto, Jairito?… Bueno, después el siguió su carrera volando con las talarias y pasaron las cosas que ya les conté.

No, Vicentico, esa bola que él carga no es la tierra sino el cielo. Es que la bóveda terrestre la representaban con esa esfera, y cuando empezaron a hablar de que el mundo era redondo, pues parece que alguien se equivocó de pelota y empezaron a decir que el pobre cargaba era el mundo. Tan bobos, ¿y entonces ónde se iba a parar el pobre, cierto?... No, Jorgito, esas colecciones de mapas no se llaman atlas por el titán que les cuento; sino por otro Atlas que dicen fue rey de Mauritania, izque muy inteligente y muy versao en cosas de la magia y de los cielos; dicen también que fue el primero que presentó la bóveda celeste con forma de esfera, y entonces el que hizo los mapas se acordó y le dedicó la primera colección que armó.

Si, Atlas era importante en la antigüedá; él era el que relacionaba el cielo con la tierra y con los trabajos que en ella se tenían que hacer pa conseguir los alimentos y otras cosas, ¡y dígame pa los marineros!, era el que cargaba las estrellas que se necesitaban pa la navegación, y en fin, con un montón de cosas, hasta lo relacionaban con la parte más lejana del mundo… ¡Huy, me duele la espalda!... ¡Hasta luego, niños! ¡Vayan con cuidao!

lunes, 15 de junio de 2009

Vista de lince 71

Sonia Gómez Gómez

Debo confesar ue no soy muy asiduo lector de doña Sonia por cuanto nnuestros respectivos criterios ideológicos se encuentran a distancias astronómicas. Sin embargo, su columna de hoy Los monos ya no aullan... lloran me encantó. Describe con perfección el daño ecólogico ocasionado a la región sur de Antioquia. Me uní a su tristeza.

Encontré una inconsistencia: Doña Sonia se lamenta de la suerte de los monos aulladores, pero nada dice de las monas aulladoras; se lamenta de la suerte de los loros, pero las loras quedan relegadas al olvido, brega a empatar con las guacamayas sin mencionar los guacamayos, pero con los hombres sin las mujeres, los paujiles sin sus paujilas y los lugareños sin las lugareñas abre una brecha insalvable de desigualdad.

Como doña Sonia es una de las adalidas del lenguaje incluyente o equidad de género que también llaman, me tomé el trabajo —aunque no soy partidario de esa forma de hablar– de equilibrarle la columna como a ella le gusta.
¿Qué pasó?

Que así ya no me gustó tanto.

Los monos y las monas ya no aullan... Llloran

Había una vez en un bello paraíso -que quedaba aquí, a mis espaldas, al pie de Los Farallones de La Pintada en Antioquia-. Era un bosque donde los monos aulladores y las monas aulladoras retozaban de rama en rama hasta llegar donde el viejo Simón. Él las conocía bin y los conocía bien. Cómo no, si a muchos de ellos los vio nacer y a muchas de ellas las vio nacer entre las ramas de los guamos o mamoncillos. Sabía entonces que aquella mamá novata necesitaba una dosis mayor de frutas frescas para ayudarle a levantar la camada. Entonces Simón ya estaba en pie para que nada faltara a los bebés y a la familia toda, que festejaba entre las ramas. Por los cielos cruzaban, a lo largo y ancho del río Cauca, manadas de loras y de loros que celebraban la vida.

Pero son ya las 6 de la mañana... las seis y un cuarto... las 6 y veinte... y los loros y las loras no llegan. Y aquí, a mis espaldas, los monos y las monas no juegan, lloran.

¿Somos conscientes de que los animales también lloran? Pues no lo parece: el refugio de las monas aulladoras y de los monos aulladores, hasta hace muy poco tiempo en manos de la Fundación Eco Santa Fe –del zoológico Santa Fe de Medellín–, que tenía esos terrenos en arriendo dejó de ser un santuario donde se rinde culto al amor entre los animales y el hombre y la mujer. Los terrenos fueron vendidos por el IDEA al Fondo Ganadero de Antioquia. La Fundación sacó de allí entonces sus pertenencias: varias jaulas llenas de monos y de monas, guacamayas y guacamayos y paujilas y paujiles que pasan un tiempo en recuperación antes de ser liberados los unos y liberadas las otras en el refugio... Tuvo que abandonar ese bosque de frutas levantado con tanto esfuerzo durante 10 años... Debió dejar los monos y las monas a su suerte, y ellos y ellas no entienden por qué ya Simón también se ha ido y con ellos y con ellas una historia y un trabajo de conservación de animales en vía de extinción.

Ellos y ellas no saben que los intereses económicos todo lo pueden y que para el país, en su historia depredadora, valen más las hectáreas pisoteadas por el ganado que aquellas donde las aves puedan hacer sus nidos en paz... y las loras y los loros tampoco cruzan por estos aires, sobre el imponente río Cauca. Los bosques han ido cayendo con sus nidos.

Entre tanto allá abajo, en la zona urbana de La Pintada, se vive otra parte de la historia: Cuarenta madres de familia que por nueve años han fabricado peluches imitando el rostro de los aulladoras y de las aulladores y de los monos capuchinos y de las monas capuchinas, se hacen preguntas: ¿qué será de nosotras y de nosotros y de nuestros hijos y de nuestras hijas? ¿Qué será de las monas y de los monos de algodón, pero, sobre todo, qué será de las monas y de los monos de carne y hueso? ¿Si ellos se acaban con qué cara haremos el Festival del Mono Aullador y de la Mona Aulladora, en el mes de octubre? ¿Cuando ellos y ellas lleguen a las fincas buscando el alimento que ahora no encuentran porque el refugio de Eco Santa Fe languidece, sabrán los lugareños y las lugareñas respetarles sus vidas y darles el amor que necesitan?

Son muchas las preguntas. Viajé hasta el antiguo refugio en busca de los monos y de las monas que varias veces visité para escribir sobre ellos y sobre ellas. Caminé, grité, busqué y no pude encontrar uno solo ni una sola, ni siquiera en el mamoncillo donde antes hacían sus fiestas… Dicen que se hará un refugio nuevo, monte arriba, pero la verdad es que allí "no pudieron darme declaraciones oficiales”

Los monos y las monas lloran y con ellas y con ellos el Universo.

El lince matemático 9

Solución al problema 9

Problema 10

Aproveché el puente de Corpus Christi para hacer una limpieza en el escritorio. Cuadré la caja menor que tengo en el cajón derecho donde noche a noche vacío de monedas los bolsillos y de la que voy tomando para diferentes gastos.

Encontré 20 monedas entre las cuales había de de tres denominaciones vigentes en Colombia: de 100, de 200 y de 500 pesos. Con lo obtenido pude darme un desayuno de esos sencillos de 5.000 pesos en el restaurante de la esquina. Mientras desayunaba pensé si algún lector podría decirme cuántas monedas de cada denominación encontré, teniendo cuenta que había más monedas de 500 pesos que de 100 pesos.

viernes, 12 de junio de 2009

Me hizo reír 1

Este chiste me gustó mucho y lo comparto



jueves, 11 de junio de 2009

Gazapera histórica 8

Advertencia: En esta entrada se transcriben dos gazapos, el primero –en carta personal de Sófocles al periodista Ricardo Alfonso en julio de 1991— no tendrá análisis histórico por cuanto fue una equivocación no gramatical. El segundo –en carta personal de Sófocles a los periodistas Juan Carlos Rincón y Aura María Puyana, también en julio de 1991– si tendrá análisis. Como es costumbre, lo escrito en las cartas irá en negro y el análisis en verde.
Ricardo Alfonso, Noticiero Criptón, 14 de julio.

En el noticiero de ayer dijo usted, al presentar una nota sobre el polo, que los zurdos no tendrían cabida en ese deporte porque chocarían entre sí.
Pues no, fíjese que si se lograra conformar un equipo de zurdos que jugara contra otro igualmente de zurdos, el juego sería al revés pero los zurdos no chocarían entre si. El juego imposible sería el del equipo de zurdos contra el de derechos pues los jugadores, no sólo los zurdos, chocarían entre si, zurdos contra derechos. Por último un zurdo metido en un equipo de derechos contra otro de derechos, o aprende con la derecha o se aguanta los porrazos.
Propongo el primer caso a la sección, No hav derecho.

Juan Carlos Rincón y Aura María Puyana, El Espectador,19 de julio.

En la nota que enviaron desde Guadalajara, México, publicada en El Espectador de hoy, emplean el siguiente gerundio ang1icado: “Gaviria rechazó versiones criticando el restablecimiento”

El gerundio se usa. en español para indicar que el sujeto realiza dos acciones simultáneas: entró llorando adonde ella se encontraba; la acción de entrar y la de llorar son simultáneas. No ocurre eso en el rechazo que es posterior a la critica. También escriben el sustantivo versiones sin ningún artículo o adjetivo determinativo, lo que es otra forma igualmente anglicada, correcta, pero inelegante. Por último, ¿no serían rumores. mejor que versiones. lo que Gaviria rechazó?

La frase correcta y elegante hubiera quedado así: Gaviria
Rechazó algunos rumores que criticaban el restablecimiento...

Éste es uno de esos errores que persisten a través del tiempo y que podrían corregirse por un cuidado especial de los profesores de español.

domingo, 7 de junio de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Neologismos y neo-neuralgias

No quiero patear la lonchera, ni mucho menos. Cierto día apareció en páginas contiguas a ésta un artículo que incluía la palabra “direccionar”. Sé lo que están pensando pero no, no era la transcripción de una entrevista a un funcionario venezolano ni alguien para quien el español fuese una segunda lengua. La palabra aparecía así, sin disculpas ni comillas ni nada que indicase que el autor lamentara la inclusión del vocablo.

Quiero aclarar que no me las vengo aquí a dar de mucho café con leche. Provengo de una familia con un largo historial de inventar palabras. Mi tío Luis Miguel, por ejemplo, conjugaba cualquier cosa, desde el verbo piedra (yo piedro, tu piedras) en adelante. Y mi sobrino Emilio, quien heredó el talento, es el responsable de haber introducido verbos como saltarar (de saltar), finquiar (de ir a la finca), lambar (por ejemplo, lambar un helado), piscinar (meterse a la piscina, cosa que hace siempre bajo estricta supervisión adulta) y machetar (de usar el machete, y antes de desmayarse vea el anterior paréntesis).

Yo no me quedo atrás. Cuando voy al centro digo que voy a ‘centriar’; cuando tengo que ir a hacer vueltas, digo que voy a ‘vueltiar’; si me voy a dormir un ratico digo que voy a ‘siestiar’. En realidad, el arte de inventar palabras es bastante común, al menos entre mi familia y nuestros allegados. Con frecuencia oigo que la gente dice que va a raniar cuando va a conversar, a parviar o a tomar chocolate parviado con alguien o que están foquiados cuando tienen sueño. Nada de malo le veo a incluir en el léxico familiar algunas palabras originales y poco castizas para darle color a la conversa.

Pero otra cosa muy distinta es cuando los periodistas y locutores y demás personas con acceso a los medios de comunicación instigan el uso de palabras inventadas haciéndolas pasar por castizas, como la aberrante “accequible”, o importan extranjerismos como “direccionar” en vez de dirigir o lecturabilidad en vez de legibilidad. Otras veces se inventan usos para palabras existentes como, recientemente, que hay personas que son ‘sospechosos de tener el virus’ en vez de ‘se sospecha que’ tienen el virus o la presentadora que en una entrevista dijo que gracias a sus compañeras se había ‘perfeccionado demasiado para eso de ser presentadora’. Esta ex reina y todos los que dicen ‘efectivizar’ en vez de hacer efectivo o ‘vacacionar’ en vez de salir de vacaciones ni siquiera intentan esculcar el español en busca de la palabra adecuada.

Pero yo batallaré hasta en cansamiento, y me dedicacionaré a defendizar el idioma demasiadamente. Por ello, prometo no desfalenciar en mi performación idiomática y permanecer accequible a todos aquellos sospechosos de malhablar hasta lograr que concesionemos un léxico que sea lectubrable y espiquiable para todos los que habemos. He decido.

angela_alvarez_v@yahoo.com