Hace algún tiempo una hermosa dama me hizo un amable reproche porque no había vuelto a escribirle. A mí se me ocurrió responderle (por escrito) que no tenía deseos de escribir.
Hoy no escribo
Hoy no quiero escribir. Prefiero ahora,
por verla suspirar en mi presencia
–si usted puede excusar tanta insolencia–,
decirle una tonada arrulladora.
Hoy quiero susurrar, con voz canora,
una frase sutil en cuya esencia
se adivine el fervor de mi demencia
por ver sus ojos alumbrar la aurora.
Quiero que su sonrisa refulgente
almibare mi otoño decadente
para reconciliarme con la vida.
Quiero, en fin, que me mire con dulzura,
para soñar que es tanta mi ventura
que a mi anhelo su dicha va prendida.
Atentamente,
Mario Saldarriaga Cálad
mariscal43@gmail.com
Este blog está hecho para enseñar el buen uso del idioma español, para recoger anécdotas del autor o de sus lectores. Para corrección de textos y para disfrutar aprendiendo español.
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viernes, 19 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Tarjeta de Navidad
Apreciado Gabriel:
No sé qué botón le toqué a este aparato sin darme cuenta y él resolvió enviar el mensaje que estaba empezando a escribir.
Le decía que lamentablemente no tengo los gozos en soneto. Pero en estos días desempolvé algo que mi tía Lily Saldarriaga Naranjo escribió hace varios años y que me parece apropiado para la época actual, sobre todo porque se refiere a la aberrante "diversión" que parece imposible de erradicar. Dice así:
Tarjeta de Navidad
No sé qué botón le toqué a este aparato sin darme cuenta y él resolvió enviar el mensaje que estaba empezando a escribir.
Le decía que lamentablemente no tengo los gozos en soneto. Pero en estos días desempolvé algo que mi tía Lily Saldarriaga Naranjo escribió hace varios años y que me parece apropiado para la época actual, sobre todo porque se refiere a la aberrante "diversión" que parece imposible de erradicar. Dice así:
Tarjeta de Navidad

Niños, ¡Feliz navidad!
Celebrémosla sin pena;
vamos a hacer el pesebre,
el árbol y la novena,
Esta noche el corazón
será un alegre tambor;
la paz será una canción
y haremos la "nochebuena".
Hagamos la navidad
sin estruendo ni expolosión;
con llamitas de cariño
y campanitas de amor.
Pero ... ¡con pólvora, no!,
que se queman las manitos,
¡qué dolor!
Las manitos de los niños
son ternura, son caricia,
son creación.
Niños: ¡con pólvora, no!,
que se queman los ojitos,
¡qué dolor!
Los ojitos de los niños
son luceros, son fulgor.
Lamparitas que Dios hizo
para alumbrar el amor.
Niños: ¡con pólvora, no!,
que se queman los piecitos,
¡qué dolor!
Los piecitos de los niños,
caminantes sin fatiga,
peldañito a peldañito
van escalando la vida.
Niños: ¡con pólvora, no!
Que si se mueren los niños
pierde el mundo su ilusión.
Espero que sirva. Después le contaré algo de mi tía.
Muchas gracias,
Mario Saldarriaga Cálad
mariscal43@gmail.com
domingo, 28 de septiembre de 2008
Escritos de Mariscal
Desazón
Eso de hacer poesía
por encargo, no es sencillo;
no ha de faltar un diablillo
que, con aviesa porfía,
con saña y con villanía
(no quepa la menor duda),
consiga impedir que acuda
una rima consonante,
lo cual frustra en un instante
la inspiración más tozuda.
Mario Saldarriga Cálad (Mariscal)
mariscal43@gmail.com
Eso de hacer poesía
por encargo, no es sencillo;
no ha de faltar un diablillo
que, con aviesa porfía,
con saña y con villanía
(no quepa la menor duda),
consiga impedir que acuda
una rima consonante,
lo cual frustra en un instante
la inspiración más tozuda.
Mario Saldarriga Cálad (Mariscal)
mariscal43@gmail.com
sábado, 13 de septiembre de 2008
Escritos de Mariscal
Dinamismo
Escribo con alguna displicencia
para contrarrestar mi aburrimiento;
pues no puedo encontrar por un momento
la paz que necesita mi conciencia.
No faltará quien juzgue de insolencia
esta incapacidad de estar contento;
sin embargo, yo juro que lo intento
hasta cuando se agota la paciencia.
Más bien, prefiero dedicarme al ocio,
porque pronto será mejor negocio
no hacer nada de lunes a domingo.
Y, cuando me pregunten lo innombrable,
habré de responder, imperturbable:
"mi fuerte siempre ha sido hacerme el gringo".
Mario Saldarriaga Cálad
Escribo con alguna displicencia
para contrarrestar mi aburrimiento;
pues no puedo encontrar por un momento
la paz que necesita mi conciencia.
No faltará quien juzgue de insolencia
esta incapacidad de estar contento;
sin embargo, yo juro que lo intento
hasta cuando se agota la paciencia.
Más bien, prefiero dedicarme al ocio,
porque pronto será mejor negocio
no hacer nada de lunes a domingo.
Y, cuando me pregunten lo innombrable,
habré de responder, imperturbable:
"mi fuerte siempre ha sido hacerme el gringo".
Mario Saldarriaga Cálad
domingo, 7 de septiembre de 2008
Escritos de Mariscal
La tecnología 
Con estos aparatos electrónicos
mi cerebro parece más estrecho.
No logro que funcionen al derecho
ni con grandes esfuerzos babilónicos.
Los resultados son desastres crónicos
que tienen mi entusiasmo ya maltrecho,
porque clavan espinas en mi pecho
con ardides sarcásticos e irónicos.
No comprendo por qué cualquier infante
los domina con aires de gigante
que manipula lo que se le antoja.
Mientras yo, que los miro con respeto,
me distraigo escribiendo este soneto
por si me sacan la tarjeta roja.
Mario Saldarriaga Cálad (Mariscal)

Con estos aparatos electrónicos
mi cerebro parece más estrecho.
No logro que funcionen al derecho
ni con grandes esfuerzos babilónicos.
Los resultados son desastres crónicos
que tienen mi entusiasmo ya maltrecho,
porque clavan espinas en mi pecho
con ardides sarcásticos e irónicos.
No comprendo por qué cualquier infante
los domina con aires de gigante
que manipula lo que se le antoja.
Mientras yo, que los miro con respeto,
me distraigo escribiendo este soneto
por si me sacan la tarjeta roja.
Mario Saldarriaga Cálad (Mariscal)
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