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lunes, 3 de marzo de 2014

Vista de lince 172

Antioquia, la más educada

En uno de los últimos días del mes pasado llegué a hacer una visita al palacio de Antioquia, la más educada, y tengo cosas buenas y cosas malucas para contar. Veamos:



 Cuánto he luchado, desde cuando éramos Medellín, la más educada, por hacerme oír de alguien que le ponga la coma explicativa al lema. Nada se ha logrado, aunque sigan diciendo que es la más educada.

Pero no entré a la Gober a criticar, sino a ver cosas bonitas como este hermosísimo mapa de aproximados 2,20 metros de alto por 1,5 de ancho. En él están señalados los 125 municipios de Antioquia, la más educada, mediante un bombillito blanco (Turbo y Necoclí estaban apagados durante mi visita, pero no sé si los 123 restantes estaban todos encendidos). Se mostraban también los corregimientos y algunas veredas, unos y otras sin bombillito. Además, las vías principales y algunas de penetración, toda una belleza artística (cliquéelo para que lo vea más grande). Pero... 

... cuando miré mi pueblo Sopetrán me di cuenta de que le faltaba algo, pero le faltaba lo mismo a Córdoba, a San Nicolás y a San jerónimo, dos de los corregimientos de mi pueblo y nuestro hermano gemelo San Jerónimo (nacimos el mismo día, 22 de febrero de 1616, ojo con las cuatrocientas velitas).

Inmediatamente dirigí la mirada hacia Apartadó y también le faltaba el mismo detalle y con él a Chigorodó, a Churidó a Río Grande y a San José de Apartadó, corregimiento al que le faltaba el detalle por partida doble. Como hasta ahora he mencionado corregimientos y Municipios que estaban escritos en mayúscula sostenida, pensé que el error se trataba de que el que marcó los nombres tenía la vieja maña de no tildar mayúsculas. Como ya revelé el detalle faltante que observé en esos nombres resulta que el corregimiento Riogrande no se tilda en el primer componente porque las palabras compuestas se acentúan en el último componente y «grande» es palabra grave terminada en vocal y no se tilda. Observé entonces que los nombres las veredas estaban escritos en minúsculas con mayúscula inicial e...

... inmediatamente dirigí la mirada al municipio de San Luis que tiene una vereda que se llama Sopetrán como mi pueblo, pero tampoco le encontré tilde.

Cristóbal tampoco mereció la tilde.

Ni a esta serranía la llevaron.

Cañasgordas quedó como un cañauzal del maestro Botero (no me la vayan a hacer cambiar por «cañaduzal», pues desde los cuatro años digo ☺«cañauzal» cuando me iba a conversar con Fermín, quien siempre me partía una caña para chupar, en el cuido de mis tías abuelas las Gavirias de Sopetrán).  Morrogacho quedó con nombre y apellido y ya para qué mencionamos más tildes si no hay ninguna.


Acercándome a Charcón (Liberia) encontré una Providencia con be de burro.

Estas cosas me hacen pensar que Antioquia, la más educada, no es tan educada que digamos. Veo llegar la disculpa de que el programa de computador que desarrolló esa belleza de mapa no tenía tildes. Pues entonces debieron contratar con uno que sí las tuviera porque un mapa de esos no se lo cambian a uno por tapas de gaseosa ni por cuponeras y no hubo interventor que se parara en las de atrás y dijera que el español del mapa debía ser reflejo de Antioquia, la más educada.

domingo, 6 de octubre de 2013

Vista de lince 169


Tu


Si Yahoo en español es casi hermanito de Efe, dueña de la Fundéu —Fundación de Español Urgente—, ¿cómo justificar este dislate?

¡Enhorabuena! 


Malala está que no se cambia por nadie porque la saludaron con una frase que, aunque incorrecta, parece que nunca la hubiera oído y mucho menos la hubiera visto.

«Enhorabuena», en una sola palabra, es una expresión de felicitación entre los españoles. Entre nosotros, los latinoamericanos, preferimos decir: «¡Felicitaciones!». 

Pero no es el único pecadillo de Malala en esta sesión. Veamos:


Aquí  le faltaron las comillas entre las que van las palabras textuales del lector: «"¡Enhorabuena!". Me gustó esta palabra...».

No existe ninguna norma que ordene a un periódico escribir todos los nombres propios de persona en bastardilla, Pero esto no es error de Malala, sino del diario para el que trabaja.


Aquí le faltaron los dos puntos y las comillas: «Como dice mi lector y lo repito: "¡Enhorabuena!"».


Pero, ¿quién es Malala?

Malala, la nuestra, es un personaje colectivo del primer diario de mi ciudad y recoge todas las quejas cívicas. Es una menor de edad, estudiante de algún colegio que o nunca lo ha mencionado o el día que lo hizo no lo leí, y en un grado que le calculo como séptimo u octavo

Y ¿qué es un personaje colectivo?

Es una figura usada por algunos periódicos para escribir artículos de varias personas que son presentados  por un solo personaje, por lo general, ficticio.

Así, pues, Malala deberá pedir para sí y para los malalas asociados un profe de español que les enseñe a abrir el Diccionario. 

miércoles, 2 de enero de 2013

Vista de lince 160


Malala, otra vez

Pena me da con los amigos que aún me quedan en El Colombiano, pues van a pensar que le cogí bronca a Malala. Pero no, me parece simpática la muchachita, y creo que sacaría cinco en Educación Cívica y Urbanidad, y a lo mejor los saca en los nombres actuales de esas materias que los viejitos cursamos, dictadas por profes que las practicaban; pero en Español, me temo que a Malala no le gusta ni el forro del libro. Hay cosas muy notorias: Malala comete los mismos errores de los periodistas adultos que la componen, tales como la supermuletilla del verbo «apostar», usar la palabra «cifra» para infinidad de significados que no son cifras y otros. Además le introducen el feísimo esqueísmo para simular el habla infantil del personaje.

Mi preocupación, lo repito en esta tribuna, es la contaminación por parte de los seguidores de la miniperiodista, pues padres y maestros aconsejan a sus niños leer sus crónicas   para que aprendan civismo. Algunos niños querrán ser como Malala y, como siempre, se copia lo malo, pero no lo bueno.

Entremos en materia:


¿De dónde saca Malala la tilde de la inflexión verbal con pronombre enclítico «dense»?  De ptonto me responden que por llevar pronombre enclítico conserva la tilde de la inflexión.

Doble error:

1.° La inflexión verbal «den» nunca ha tenido tilde.

2.° Si la hubiera llevado alguina vez, hay una norma ortográfica aparecida un año antes del nacimiento de Malala (le calculo doce años de edad), en el libro de Ortografía de junio de 1999 que elimina esa regla y establece que en el caso de enclíticos se siguen las reglas generales de acentuación. Entonces, ya no llevan tilde las inflexiones con enclíticos «deme» y «acabose», por ejemplos, por ser palabras llanas terminadas en vocal, pero si la lleva «démelo» por ser palabra esdrújula.

Veamos otros asuntos:

 
Aquí tenemos un caso de puntos suspensivos, el último de ellos no se pega a la palabra siguiente, la cual para empezar con minúscula demanda una coma después de los suspensivos anteriores a ella, así:
«... tas..., tas...».
 
El otro error está en sustituir por presente de indicativo lo que es pretérito imperfecto de subjuntivo, como antecedente de una condicional:
«Creo que si ahorraran...».
 
 
Estamos ante una frase, esta sí, infantil o de persona de escaso nivel académico. Consiste en dar un consejo como pregunta de la que no se demanda la respuesta. Es mejor eliminar la pregunta:
«... que si no les importaba su salud, pensaran en los vecinos...».
 
 
«Año Nuevo» como nombre  de una fiesta va con mayúsculas.
 
Los numerales cardinales que se pronuncian en una sola palabra se escriben en letras: «... cinco millones...». Es norma de la nueva Ortografía.
 
De primera.
 
En la primera página de la edición de la que tomé los errores malalianos encontré algunos lunares que nuestro diario se obstina en no corregir. Algunos son normas recientes de la Gramática de hace tres años y un mes y otros de la Ortografía de hace dos años y un mes tiempos suficientes para que los profesionales de la palabra ya las hubieran leído y aprendido. La primera página es como la fachada de nuestra residencia: nadie la quiere sucia.
 
 
 La nueva ortografía en seña que el símbolo de porcentaje (%)  representa una expresión en palabra que va separada de lo que le antecede, por tanto, es necesario dejar en espacio: «4,0 %», «3,3 %», «30 %» y «22 %).
 
 
 
La expresión «producto interno bruto» no es nombre propio y aunque la sigla se use en mayúsculas, «PIB» la expresión completa no.
 
Cuando las cantidades que acompañan los porcentajes van en número se usa el símbolo, no las palabras: «4,0 %» «3,3 %».
 
Ahora, sí un acierto aunque la norma es nueva.
 
 
En el Editorial de la edición que venimos trabajando se acertó en una norma nueva: los nombres de los cargos, «ministro» en este caso,  sólo llevan mayúscula en cartas al personaje que ocupa el cargo.
 
 
 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Vista de lince 157

No hay derecho
 

 
 
 
Cómo será posible que en un diario tan importante dé cabida a una tontería sin analizarla siquiiera, es decir, le comieron cuento a un tarotista que dijo lo que primero se le ocurrió. Al determinar la fecha como 12-12-12, tiene dos interpretaciones: Una es año 2012, mes de diciembre, duodécimo día, esta es la secuencia recomendada por Icontec y la que yo uso, la otra es duodécimo día de diciembre de 2012, la que usa la mayoría de la gente. Las secuencias reales son 2012/12/12, para la primera y 12/12/2012, Para la segunda. Para no estar repitiendo «primera» ni «segunda», trabajaré con la que siempre he usado: año-mes-día y usaré guiiones en vez de barras inclinadas. Por ejemplo, yo nací el 46-04-20 recuérdenlo para las felicitaciones el 13-04-20. La forma abreviada nos permite usar los dos últimas cifras del año por lo que el 12 de diciembre de 1912 también fue 12-12-12, hace sólo cien años, no mil.  El 12 de diciembre de 2112 también será 12-12-12, dentro de sólo cien años, no mil. No creo que un 12-12-12, el de hoy por ejemplo,  sea de más o menos suerte que un 04-04-04 cualquiera que sea el que haya ocurrido o el que ocurrirá. Aunque no salió en mi recorte había otra bobada que decía que hoy es bueno o malo porque 12-12-12 suma nueve y nueve son los días que faltan para el 21 (¿!). ¿Por lo menos estamos bien en las cuatro operaciones fuindamentales ¡Qué adelanto!
 
En el recorrido que hago los viernes acompañando al párroco de Nuestra Señora de las Lomas para la repartición de la comunión de los enfermos hay una señora de 106 años, por lo que el de hoy es su segundo 12-12-12 en este mundo. La señora está en sus cabales y es posible que recuerde el primero cuando tenía seis años. Pueden entrevistarla para saber si fue bueno o malo. Como tambien faltaban nueve días para el 12-12-21, podrá decirnos si se acabó el mundo o no. Los llevo con mucho gusto.
 
Qué desastre de publicidad
 
 
 
Tomada ayer en el metro
 
La puntuación, una tilde y dos mayúsculas se tiraron en la batica de cuadros.
 
Hay tres personajes principales en esta frase: el dueño de la publicidad, el ideólogo de la frase y el redactor. Pueden ser uno solo, dos, o tres. Ellos son culpables del desastre. Además de ellos, está mi eterna pregunta: ¿Por cuantos escritorios con diploma pasó esa publicidad antes de ver la luz del día?
 
El dueño quería transmitir la idea de que aquel que en culquier escenario de la vida sancionara la violencia contra la mujer, obra con rectitud.
 
Eso se consigue, sin quitar los términos del diseñador, con esta frase: «En la casa, en la calle, en el trabajo en la escuela..., quien sanciona la violencia contra las mujeres ¡juega limpio!».
 
Lo otro: si juega limpio ¿por qué el árbitra saca tarjeta roja? El árbitra está recargada.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Vista de lince 151

Malala, La malhablada
 
El primer diario de mi ciudad, Medellín, creó a principios de año un personaje ficticio, Malala, una niña de unos doce años, aunque como buena mujer no ha revelado a sus lectores, entre ellos este servidor, su edad ni su grado de escolaridad que lo supongo en séptimo, lo que en mi época se llamaba segundo de bachillerato.
 
Malala es una niña superentradora todos los funcionarios de la Administración departamental de Antioquia y todos los de de las administraciones municipales del valle de Aburrá, que tienen que ver con las quejas de los amigos de Malala, le pasan al teléfono y le prometen esta vida y la otra para solucionar los motivos de sus quejas.
 
Es bueno recordarle a Malala que Antioquia tiene otras 115 municipalidades fuera del valle de Aburrá que también necesitan solucionar sus problemas.
 
Parece que por tanta actividad extraescolar, a Malala le queda poco tiempo para repasar las lecciones de español o su profesor no se las enseña adecuada ni oportunamente, porque el vocabulario usado no es el mejor y casi ni el promedio. La niña tiene todos los vicios idiomáticos de los periodistas adultos —tales como el verbo «apostar» por «emprender», «arriesgar», «invertir recursos», etc.; la falta de espacios en las abreviaturas; la ausencia, casi total de la coma del vocativo, entre muchas otras. Además de lo explicado, y para simular un lenguaje infantil introduce algunos giros de la infancia de quienes hoy pasan de los treinta, de encima, se rebusca dos interjecciones de la misma época que se volvieron supercansonas. Todo eso, y algo más, lo veremos en los recortes que les presento.
 
El problema de lo explicado radica en que Malala es un modelo que muchos niños quisieran seguir. Entonces intentarán ser como ella, escribir como ella, llamar a los funcionarios, como ella lo hace; por lo cual muchos niños sentirán la frustración de no poder obtener una respuesta telefónica como Malala es capaz.
 
Para mí, el personaje en vez de bien hace mucho mal; me limito a exponer el mal idiomático. Ya habrá psicólogos que manejen el mal de imitación. Evoco para esa labor a un personaje del desaparecido periódico El Observador que se conseguía en los expendedores de confianza del metro de Medellín. Se llamaba el Paseante, este sí adulto, y alguna vez mujer. Además de las quejas de los lectores contaba también las dificultades de comunicarse con los funcionarios. No todos le pasaban gustosos al teléfono, como parece sucederle a Malala.

Malala y la coma del vocativo.

El vocativo es la palabra que se usa para llamar la atención de una persona, animal, o cosa personificada para que escuche lo que le vamos a decir. Por lo general, se usa el nombre propio, un apodo o los términos de cortesía. El vocativo se independiza del resto del discurso mediante comas. Si el vocativo inicia discurso va seguido de una coma; si está en el medio, va seguido de una coma y precedido por otra, y si está al final, precedido de una.
Estas son las tres clases de vocativo, según su localización: 
«Pedro, ven acá», «Estos regalos, mi estimado amigo, los he adquirido para ti»; «No te has despedido de mí, querida amiga».
Las expresiones «Pedro», «mi estimado amigo» y «querida amiga» son los vocativos respectivos de las tres oraciones del ejemplo.


«Malala, casi me descalabro».
 
«¿Cierto, Malala?».
 
«Oíste, Malala, a vos que te gustan tanto...».
 
«Malala, ya es hora...». 
 
Aquí junté cinco observaciones:
La coma del vocativo, «porqué» cuando debe ser «por qué» y falta de los signos de interrogación:
«Malala, ¿por qué no te das una vuelta...?».
Una frase que tiene dos expresiones innecesarias:
«la verdad»: Se supone que uno dice la verdad entonces no hay necesidad de andar explicándolo. «Es que»: el esqueísmo, una forma de que galicado, siempre sobra. La frase queda:
«Nunca me había detenido a mirar...».
Aparece la interjeccón «¡guácala» que ya se le volvió muletilla.
No hay ninguna razón para la mayúscula de la interjección.
  
Aquí faltan dos comas de vocativo y aparece de nuevo el esqueísmo que siempre sobra:
Sí, señores; ¡cabalgata, allá voy!, porque me encantan los caballos.
 
Aquí son dos errores que se juntan:
Una discordancia:
Muchas me dijeron, mi mamá fue un de ella
entonces «mi mamá fue una de las que me dijeron».
La coma del vocativo: «Malala, qué taco...».
Aparece la segunda interjección de las que se volvieron muletillas, ésta con la minúscula correcta.

 Primer descache de malala.
 
Malala debería tener una asesor que le indique las cosas que siedo verdad no hay necesidad de decirlas. Es comprensible, para los que hemos estado en los medios periódisticos, que no todo lo que llega cabe en el periódico y más si se trata de solución de problemas que tenemos a montón. Con una redacción como ésta no falta el usuario que se moleste porque su carta no haya sido comentada, ni su barrio visistado por Malala.
—Claro, en mi mensaje no se detuvo ni en él se interesó —exclamara el desatendido y de ahí en adelante:bravos pa toda la vida.
 
Extranjerismos de Malala
 
Han sido pocos los extranjerismos innecesarios usados por la niña, por ahora tengo dos:
 
El primero es uno de los ene mil anglicismos innecesarios que llegaron y siguen llegando con las nuevas tecnologías informáticas. Le habríamos entendido si hubiera dicho sin bastardillas: «en su mensaje», «en su correo», «en su carta» (una carta también puede llegar por correo electrónico.

Éste es un galicismo (voz propia del francés) antiquísimo. A pesar de que todos los dedicados a corrección nos hemos ocupado de él no lo hemos podido acabar. La forma correcta es: «... cuál es el plan que se debe seguir...».
 
Esqueísmo de Malala
 
Supongo que esta feísima forma del que galicado ha sido puesta por los creadores de Malala para dar la impresión de un lenguaje infantil. Nada más contraproducente para los niños seguidores y admiradores de Malala, pues la considerarán correcta y la seguirán usando hasta el fin de sus días. Tiene la característica de que no se necesita para entender el mensaje: se borra y no se le hace el más minimo daño al contexto. Ya arriba se han solucionado algunos que estaban junto a las faltas de coma del vocativo.
 
«Ella siempre ha dicho que estos...».

«No me imagino tener que bajarme...».
El acusativo «me» es complemeto directo del verbo «bajar», no del verbo «tener».
Aparece la interjección muletilla «¡uich!», sin que exista razón alguna para que vaya con mayúscula.

En orden de aparición:
Por fin una coma del vocativo correcta. Obsérvenla en el primer renglón.
Sobran los dos puntos después de las comillas.
Nuevamente la muletilla interjeccción «¡uich!» sin razón que justifique su mayúscula.
No sólo sobra el esqueísmo, sino también la frase que le antecede: «lo que pasa...», Veamos:
«No cuento con las grietas ní con los huecos..». En la corrección pueden observar que la conjunción copulativa es la negativa «ni» y que la preposición «con» se debe repetir después de la conjunción.

Aquí también sobra la frase antes del esqueísmo: «Seguiré buscando el responsable».

«Al llegar al lugar, me llamó la atención un proyecto realizado por la comunidad...» Al no mencionar sino el proyecto es de suponer que fue lo que más le llamó la atención, sobra recalcarlo.
Las letras que acompañan los números de las calles, carreras, transversales y diagonales cuando son repetidos se separan de las cifras mediante un espacio: «Calle 104 B», lo mismo cuando se necesitan las palabras o siglas de los puntos cardinales: «Puente de la 4 Sur» o «Puente de la 4 S».

«Me contaron que ya tenían el proyecto entre ceja y ceja y eso me puso muy contenta»

«No es la primera vez que pasa».
 
Las abreviaturas de Malala
 
Es casi nulo el porcentaje de escritores que usan bien las abreviaturas. Cuando una abreviatura es compuesta de varias, cada abreviatura es una palabra y las palabras se separan entre sí mediante un espacio.
 
«... a las 10 a. m.».

La palabra «Fiestas« tambien pertenece al nombre propio del evento y va con mayúscula. No estamos invitados desde las 11:00 a. m., sino que estamos invitados a asistir desde esa hora. se disfrutan las orquídeas, no de las orquideas. Faltaba una preposicón «a». También hay mal uso de la conjunción copulativa que debe ser la negativa:
«... justo durante las Fiestas de la Raza. Todos estamos invitados a asistir desde las 11:00 a. m. hasta las 12:00 p. m. a cultivar y a disfrutar las orquídeas en un parque sin barreras ni fronteras...».

«... a eso de las 2:00 p. m., a un bus...».
 
Malala y los apodos
 
Las normas de los apodos son varias, pero para no hacer muy dispendioso este artículo de hoy, sólo pongo los dos casos que se me presentan en los recortes:


En este, por ejemplo Malala pasa por alto un norma vieja, pero acata una que está en la nueva Ortografía, ¡clap!, ¡clap! Veamos:
El artículo no pertenece al apodo y, por tanto, no va en mayúscula y se puede contraer. Así: «... conocí al Perro...». esa es la vieja. La nueva: sólo se ponen comillas a los apodos cuando van intercalados, sin artículo, entre el nombre de pila y el apellido: Roberto «Pajarito» Buitrago.

Nuevamente el Perro con las mismas dos características encontradas en el recorte anterior, pero esta vez no hay contracción.
Falta una preposición: «... un recorrido por la historia y por los sueños de los habitantes...».
 
El casino de Malala
 
Como a la mayoría de periodistas y políticos del país, a Malala también le gustan los casinos (y eso que es menor de edad): ya nadie invierte, ya nadie emprende una labor, ya nadie inicia un proyecto, ya nadie ejecuta actos similares. Todo el mundo apuesta. ¿En qué gran casino se ha convertido nuestro país, según palabras de mi colega y amigo Óscar Gil, Ó'Gil. 
 
Falta la mayúscula del nombre del barrio y una coma:
«... en el barrio de 12 de Octubre, estan emprendiendo la creación de un parque sólo de orquídeas, no dudé...».

Las cifras y las letras de Malala.

Separaditos, pues, como los novios de pasados siglos.

«... el parque de la 30 A con la carrera 72 A..».
  
La discordancia de Malala
 


 

Muchas me han escrito muy preocupadas.
Mi amiga Gladys es un de ellas.
«Mi amiga gladys es una de las que más preocupadas me han escrito».
 
Algunas se desesperan cuando un taco está demorado.
Yo soy una de ellas.
«Confieso que soy de las que se desesperan cuando un taco está demorado».
Además de eso es un comentario negativo que no es bueno confesar cuando de acaparar la simpatía se trata. Considerémoslo el segundo descache de Malala y no le pongamos título para no ayudar a la imagen negativa.

Éste es el gazapo campeón, el que no falta en cualquier medio escrito o hablado de nuestro idioma consiste en usar el pronombre «le» en singular cuando el complemento es plural.
  
La dequefgobia de Malala
  
La dequefobia es la enfermedad gramatical de los que creen que la preposición «de» y el realtivo «que» nunca se pueden juntar. Recuerden los dos métodos para saber si la preposición es necesaria: la conversión en pregunta y el reemplazo por el pronombre neutro esto:

¿De qué estoy segura?
Estoy segura de esto.
»Estoy segura de que mi papá...».

¿De qué estamos convencidos?
Estamos convencidos de esto.
«... los dos estamos convencidos de que este tipo...».
 
 Tercer descache de Malala
 
Por tercera vez, Malala manifiesta un defecto que puede opacar su buena image. Uno cuando se mete a redentor sale crucificado. Y la entrega a los demás tiene muchos sinsabores.
 
La lupa no se pone, Malala, se toma en la mano
 

 
 
En los dos recortes anteriores, Malala asegura tener la lupa puesta. No sé cómo lo hace porque nuenca he visto una lupa puesta. Siempre la veo en la mano de alguien como el niño de la foto. Es posible cambiar por frases como «Espero, lupa en mano»; «tengo la lupa en la mano» y similares.

  
 
El gentilicio

 
Aunque en mi buscador preferido la cantidad de páginas que contienen el erróneo gentilicio «bellanita» es diez veces más que la de paginas que contienen el correcto, yo aseguro que éste es «bellense»y no bellanita. Hay gente a la que le gusta lo más feo.
  
Las mayúsculas de Malala
 
La palabra «Fiestas» pertenece al nombre propio del evento y va con mayúscula: «Las Fiestasde la Industria y el Comercio».

No hay razón apara que las palagras «parapente» y «guácala» vayan con mayúscula..

No hay razón para que la palabra «guácala» vaya con mayúscula.

Ídem.:
 
Por fin, la muletilla con la minúscula correcta.
Las expresiones «muchas veces», «varias veces», son preferibles a la expresión «mas de una vez» pues ésta tiende a formar un falso singular.
 
Los ojos de malala

Ni modo que Malala pretendiera ver la situación con ojos prestados. Le habría quedado más sencillo decir «... fui a cerciorarme de la situación».

Los prefijos de Malala

El prefijo super- (sin tilde) es aprobado por la Real Academia para unír a adjetivos como una forma alterna de superlativos, y a sustantivos para ponderar en ellos algunas de sus características. Forma con ellos un sola palabra: «... una conducta superresponsable»
La palabra «avenida» no hace parte del nombre propio de la vía y va con minúscula.

Falta una coma del vocativo en «Y sí, señor, estuvimos...»
«... una experiencia superagradable...». 
 
  
La redacción de Malala.
 
La expresiones «es decir», «es a saber» y «esto es» se usan intercaladas en el texto mediante comas para introducir una explicación que se considere de mayor claridad y no se usa el relativo «que»: «... y que los peatones no deberían pasar por ahi, es decir, en este caso los imprudentes somos los transeúntes»
No habría sido necesario el verbo «incluyéndome» porque la construcción en primera persona plural «somos» ya la incluyó.
 
Lo que dijo el tío David son palabras textuales y van entre comillas:
«... como dice mi tío David: "Vida solo hay una"».
 
Tildes de Malala
  
Los nombres «Ciclomán», «Supermán» y similares deben llevar la tilde en la última sílaba.
 
¿Por qué nadie le pone tilde al acrónimo «Índer» si es una palabra grave terminada en vocal diferente de ene y de ese?
El nombre «Mucho más que Pedaleo» lleva las mayúsculas que expongo. Nuevamente, la tilde de «Ciclomán»
 
Nuevamente la tilde de «Índer» y falta también la de «¡qué chévere» sin que haya razón alguna para que el pronombre «qué» vaya con mayúsculas.
 
El cuarto descache de Malala
 
 

¿Habrá contado Jairito los puentes del metro? Contados de memoria (pude olvidar algunos) tengo 32, sin contar las derivaciones de Industriales hacia Punto Clave, Poblado hacia Monterrey y Aguacatala hacia Eafit ni los puentes de Sabaneta y La Estrella, si los tienen, porque aún no las conozco. ¿Por qué sólo hay que techar el de Caribe?
 
Aduce Malala que las filas que se hacen para entrar se salen de la parte cubierta y la gente se moja cuando llueve. Son varias las estaciones donde la gente hace fila.
 
Comparto el desinterés de la empresa Metro por esa solicitud. Por varias razones.
 
Lo que se haga en un puente hay que hacerlo en todos
 
Aunque no soy arquitecto dudo mucho de la estética de tales techos. Imagínense cómo se verían los puentes de esta estación techados.
 
Los únicos puentes techados los conozco son en los caminos de herradura, ya casi inexistentes. A ninguno de ellos le falta la leyenda del ataúd en la mitad a las doce de la noche. No pretendo encontrar ataúdes en los puentes, pero tampoco que mis familiares tengan que buscarlo porque algún maladrín dañó la iluminación y yo no me dejé atracar.
 
Las filas y congestiones no ocurren sólo en la Terminal. ¿Habrá ido Jairito por Industriales, Exposiciones, Poblado, Aguacatala, Envigado, por ejemplo?
Para las filas y congestiones falta educación del usuario: Es coincidente que ambas estaciones (la de entrada al sistema y la de destino) estén congestionadas. El usuario se puede proveer desde el día anterior de los tiquetes que necesitará y la congestión en las filas baja.
 
El uso de la tarjeta Cívica, excelente invento sin las fastidiosas cuotas de manejo de las tarjetas bancarias, disminuyen las filas con los puntos de recarga externos al sistema. ¿Quién podrá ser tan tonto de hacer una fila en la estación Poblado para recargar la tarjeta, pudiendo hacerlo sin fila en un almacén de Monterrey? Estamos acostumbrados a dejar todo para el último momento..