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viernes, 21 de septiembre de 2012

Tertulia de Oviedo

Hace varios meses que no nos reunimos en la tertulia de Oviedo. La acostumbrábamos cada cumplemés del Blog de don Abel. Bueno, el próximo lunes 24 de septiembre cumple este blog 51 meses de existencia, es decir, dejamos pasar el cuarto cumpleaños sin reunirnos. Convocamos pues a una tertulia en el lugar acostumbrado a la que están invitados todos los que lean esta nota.
Lugar: Centro Comercial Oviedo cerca de Pollos Frisby.
Sala de Comidas (la del árbol)
Ciudad Medellín, Colombia
Día Martes 25 de septiembre de 2012
Hora. 6:00 p. m., hora colombiana
Santo y seña: Este letrero:
 
 
 
En la mesa donde se encuentre el letrero, ahí es la tertulia:
Temas. Los que vayan resultando, pero también hay algunos interesantes:
La vida, en su infancia, del papá de Miguel Ángel Osorio (Porfirio Barba Jacob) en Sopetrán, en casa de don Alberto Gaviria Gallón y de doña Anita Blair de Gaviria.
La vida, en su infancia, de Miguel Ángel Osorio (Porfirio Barba Jacob) en Sopetrán en casa de Gustavo Gaviria Blair.
Contradicciones de la Real Academia Española
 
 
La abuela había podado el huerto.
Brotaban flores las astromelias de Sopetrán.
Yo, tremulante, de tiernos años, entre mis ángeles y mis sollozos,
oía el tiempo, de las campanas en el din-dan…
suena una hora y anda un caballo, traque-que-traque
como aquel día en que volvieron de Sopetrán
Potfirio Barba Jacob
 

domingo, 21 de junio de 2009

Poesías de PBJ

PATERNIDAD

Un viejo triste, huraño, sórdido,
cruzó mi tierra maternal.
Tras lo turbio de sus pupilas
hallé tan sólo ruindad.
¡Cuán malo es! —dije en mí mismo—
¡que no le vea nunca más!
Si no reprimo mis cóleras
los perros le voy a azuzar.

Después —¡oh hermosura de la vida!—
de aquel horrible hombre en pos
iba un niño por el sendero,
y en el sendero era una flor.

Un vaso de agua, con voz pura
me pidió por amor de Dios;
tembloroso y lleno de lágrimas
dije: —¡Por amor tuyo te lo doy!

Era aquel niño claro y fino,
rosado cual lirio de abril;
a través del cristal yo miraba
de su boca el puro rubí.

—Pequeñuelo, te doy mi granja,
mi pan, mi afecto: mora aquí.
—Mi viejo padre gana el pan de cada día
y es dichoso en mi amor.

Yo comprendí...

¡Oh plenitud! Y desde entonces
a ningún padre odio jamás:
toda miseria la redime
una corona paternal.

Quien tiene un niño, ha ejercitado
divinamente el don de crear.
Quien tiene un niño sublima el mundo
y lo nutre de eternidad...
Porfirio Barba Jacob