Este blog está hecho para enseñar el buen uso del idioma español, para recoger anécdotas del autor o de sus lectores. Para corrección de textos y para disfrutar aprendiendo español.
lunes, 23 de agosto de 2010
Vista de lince 108
sábado, 23 de enero de 2010
Taller del idioma 6
«Interpretar desde el punto de vista geográfico su recorrido nos ayudará a conocer en profundidad cuales pueden ser los posibles conflictos del agua en nuestra ciudad». El agua en la ciudad de Salamanca
lunes, 18 de enero de 2010
Vista de lince 86
Que aprovechen los bibliotecarios y que vayan comprando la Nueva gramática, por la módica suma de €120, para que les aconsejen a todos darle una mirada al numeral 2.2 El género marcado. Empleo genérico del masculino de la página 85 a la 89. Cuando todos lo hayan leído bien y se lo hayan aprendido, empezaremos a entender que esa bobada llamada lenguaje incluyente o equidad de género y que nos hace decir ciudadanos y ciudadanas es innecesaria y que con ciudadanos basta.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Taller del idioma 2
He omitido adrede casi todas las pistas que lleven a la identificación del columnista porque, después de una investigación de sus trabajos anteriores y posteriores al de la cita, deduzco que fue obligado o corregido para que el artículo apareciera con el lenguaje incluyente o de equidad de género, cualesquier cosas que esas expresiones signifiquen. Parte de los suspensivos entre paréntesis se deben a ese propósito. Dejé un par de sustantivos que pudieran poner en peligro tal secreto, pero corro el riesgo para mostrar que una institución educativa de prestigio y una universidad de prestigio se ven enlodadas por un personaje irresponsable que se empeña en dañar el idioma con ese melindre sin sentido.
Miremos cuántas inconsistencias cometen los que en tal empeño se embarcan:

1.° Sigue imperando el sexo masculino porque siempre va de primero: Niños, padres siempre van delante de niñas, madres. Deberían alternarse o escribirse mediante un sorteo para garantizar la equidad.
2.° Artículos y adjetivos siempre van en masculino calificando o determinando ambas palabras de diferente género: Los niños, niñas; los jóvenes; Nuestros niños, niñas y jóvenes se ven expuestos, en vez de Nuestros niños, nuestras niñas, nuestros jóvenes y nuestras jóvenes se ven expuestos, lo unos, y expuestas, las otras… Un discurso así no lo resiste ni Mirús. Los jóvenes y las jóvenes piden a gritos…; Como anticuados, los unos y como anticuadas, las otras. Habría que desenglobar los sustantivos comunes a dos géneros.
3.° Aplican la tal equidad a algunas palabras predeterminadas y olvidan otras que no están en sus catálogos: Aunque las madres aparecen con los padres, los maestros aparecen sin las maestras; nuestros hijos, sin nuestras hijas, y concebir una hija es una probabilidad equitativa con concebir un hijo.
Es una lástima que sean muchos los maestros que se comieron ese cuento de que es necesario hablar así dizque porque las niñas se traumatizan si no se las nombra. ¿Cómo les parece?
Otro dislate salido del magisterio es la muletilla me hago entender porque si le digo a un alumno “¿me entiende?”, dizque le estoy diciendo bruto. ¿Acaso han abierto el Diccionario en el verbo entender?
Otro más, no salido del magisterio, pero hay maestros que dicen: Coloque en el cuaderno, Les voy a colocar un trabajo, Coloque atención. Esos ejemplos son tres de los 44 que podemos poner. Dejemos en paz las gumarras que ellas sólo ponen huevos.
Ciudad invitada

Latacunga, Cotopaxi, Ecuador
«La Escuela de Ciencias Tecnológicas Héroes del Cenepa fue creada por la ESPE para satisfacer la demanda de carreras cortas, a nivel de tecnologías, en áreas no explotadas profesionalmente, formando profesionales competitivos y comprometidos con el desarrollo de su comunidad». EPSE-Sede Latacunga.
Debo confesar que no fue fácil cazar un gazapito en Lacatunga, revisé varias páginas, incluyendo la oficial, y todas hablaban de las bellezas de Lacatunga, de toda la provincia de Cotopaxi y de lo bueno que es vivir allá. Pero ninguna daba un errorcito para comentar. No quise probar en Wikipedia, porque no sería justo que apareciera un gazapo, no cometido en Lacatunga. Por fin encontré uno de anivelismo en la WEB de ESPE, Escuela Politécnica del Ejercito que si alguno de mis lectores lo ven, pueden llevarlo a la Escuela para que lo corrijan.
Volcán Cotopaxi
El error del anivelismo consiste en intercalar la expresión a nivel, que nada aporta a la información. Tanto es así que al quitar la expresión la información no se afecta: para satisfacer la demanda de carreras cortas tecnológicas.
martes, 19 de mayo de 2009
Vista de lince 70 A
Presento un análisis de la columna que la señora alcaldesa de Medellín, doctora Lucrecia Ramírez Restrepo, publicó en El Colombiano del 23 de diciembre del año pasado.
La finalidad de este análisis es alertar a todas aquellas personas que se están dejando embaucar en la tal equidad de género de lo difícil que es mantener esa idea a lo largo de todo un escrito. Que este análisis les muestre la cantidad tan exagerada de inconsistencias en que incurren al tratar de dañar alevosamente el idioma de Cervantes. Trataré de seguir uno o dos órdenes lógicos.
1. Los impulsores de la tal equidad entienden cuando se les habla bien. Muy cerca del inicio del primer párrafo dice la alcaldesa: “...para conseguir donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, ‘para regalarles a los niños pobres de Medellín’ y me aclaraban, ‘los de las comunas’”.
Como vemos claramente, doña Lucrecia no necesitó pedir aclaraciones sobre cómo les iría a salir a algunos niños con muñequitas pues no le habían mencionado las niñas ni le habían aclarado que se trataba “de los y de las comunas”. No, ella entendió perfectamente que los carritos y las muñequitas se entregarían según el sexo del niño y que allí niños generalizaba a unos y a otras. Hago notar el pronombre les bien escrito porque generalmente la gente dice erróneamente: “para regalarle a los niños”.
2. Los usuarios de la tal equidad de género se olvidan muchas veces de las preposiciones, de los artículos, de los adjetivos y de los pronombres.
a). “...encargarse de conseguir los regalitos que se distribuían en un acto público a los niños y las niñas”.
No, doña Lucrecia, no les niegue a las niñas la preposición a, las puede traumatizar. “A los niños y a las niñas”. Advierto que lo segundo no es necesario. “se distribuían en acto público a los niños” queda entendido.
b). “porque con seguridad, era el único que su hijo o hija podía recibir en estos días…”
Tampoco les niegue el posesivo su a las damitas: era: “porque con seguridad, sería el único que su hijo o su hija recibiría en estos días…”
c). “todos los niños y las niñas”
El caso de los adjetivos merece numeral aparte porque es una evidencia de la contradicción del lenguaje equitativo, pues se está calificando en masculino a ambos géneros. El equitativo sería: “todos niños y todas las niñas”.
d). “que los niños y las niñas no sean distinguidos por el estrato”.
Lo mismo que el anterior el adjetivo “distinguidos” califica en masculino a ambos géneros. En lenguaje equitativo sería: “que los niños no sean distinguidos ni las niñas distinguidas por el estrato”.
e). “los convocamos y los cuidamos porque son niños y niñas”
Otro pronombre olvidado dos veces: “los convocamos y las convocamos, y los cuidamos y las cuidamos porque son niños y niñas” ¡Qué cansancio!
f). “Mis lectores y lectoras”
Mis lectores y mis lectoras.
3. Ésta es la primera vez que encontramos la repetición de niños y niñas. Observemos que el masculino está de primero y se conserva de primero en las nueve o diez veces restantes que usa la doctora tal repetición. No hay completa equidad porque al mencionar el género masculino de primero se nota la superioridad masculina en el subconsciente de la autora. Para garantizar la equidad será bueno sentarse a escribir con un dado a la mano para que cuando se presente el caso se lanza el dado y la cifra par o impar dará cuál genero inicia. A falta de dado también sirve una baraja, una moneda o cualquier otro medio para garantizar que el azar presente una probabilidad de que el 50% de las veces cada género será usado de primero. Advierto Que en mis ejemplos a partir de este renglón usaré el método de la moneda, acabo de poner una de $500 cerca del ratón. Lógicamente sin necesidad de explicación el lado del árbol representará a los niños y el de la cantidad de dinero, también, por lógica, a las niñas
4. En el afán de repetir en femenino lo que la palabra en masculino generaliza descuida la alcaldesa una construcción lógica. Veamos: “Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito o una muñequita a un niño o a una niña”. Como está construida esta oración, la doctora Ramírez se imaginaba a ella misma sacando de alguna bolsa un juguete al azar y entregándolo a un niño sin fijarse si entregaba una muñequita a un niño o un carrito a una niña, cuando según lo establecido por el gusto natural, que no ha cambiado en siglos, ella debió haberse imaginado –en su construcción de equidad– entregándole una muñequita a una niña o un carrito a un niño. ¿De acuerdo? Pero en pro de la simplicidad del idioma, doña Lucrecia, por favor, imagínese a usted misma “entregando aquellos jugueticos (ya los había mencionado) a los niños de las comunas”. Está entendido así que los carritos irán a los niños y las muñequitas a las niñas.
5. Cada usuario parece ensañarse en algunos sustantivos, pero olvidan aplicar la equidad en otros. Prueba de que ellos también entienden la generalización como ya se vio en el punto 1. Veamos los que olvidó doña Lucrecia, en orden de aparición. En el caso de doña Lucrecia, el objetivo de repetición es los niños.
a). “...para que en la foto quedara claro que la ciudad si cuidaba de la infancia desfavorecida y se acordaba de ellos en la Navidad...”
Ven, se olvidó de ellas. Pero además la oración tiene una discordancia, pues al usar el colectivo infancia es de ella –de la infancia– de quien se acuerda la ciudad en Navidad.
A propósito, ¿si se acomodarán sin traumatismos en el colectivo infancia, niños y niñas?, ¿no será mejor estar seguros de impedir una futura frustración de unos o de otras y hablar de que la ciudad sí se acordará de la infancia masculina desfavorecida y de la infancia femenina desfavorecida?
b). “Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera”.
¿Qué pasa, doña Lucre?, ¿acaso las pájaras no vuelan o no se traumatizan si no se las menciona?, entonces es “a vuelo de pájaro o de pájara”.
c). “Así como también sus mamás, sus papás y sobre los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había reconocimiento”
Aquí hubo tres olvidos en cascada pues también hay dirigentes comunitarias, entre los que se desplazan también hay afortunadas, y en fin para ellas y para ellos también hay reconocimiento. Entre otras cosas, cuando la 0rganización corre de cuenta de líderes comunitarias, es más bueno porque no falta la comida, en cambio, los líderes comunitarios creen que todo es trago.
d). “Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás que desde siempre”.
En esta cita el olvido fue el masculino papás, porque ellos también llaman, yo lo sé. La generalización elegante en este caso es muchos padres de familia…
e). “incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruística”.
¿Y las transportadoras no aprenden o no fueron a clase?
f). “Porque cuando tú los convocas y les das algo porque son pobres”.
Ahora se olvidó de convocarlas, sólo convocó en masculino.
g). “como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro”.
¿Y la otra no mira ni reconoce? Yo creo que sí porque doña Lucrecia, otra, es la que mejor mirada está dando a los niños (qué cuento de las niñas ya estoy mamado).
h). (a este paso se me van a acabar las letras del alfabeto) “¿Cuantos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal
¿Acaso sus hermanitas, sus primitas y demás –las menores ricas– conocen esos museos y parques? Vean pues cómo se van al escondido. ¿Acaso sus recursos no son los mismos de los de sus hermanitos y no las condenan al mal? ¡Ah!, y se olvidó de la tilde de cuántos “¿Cuántos menores ricos y cuántas menores ricas...
i). “Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes”.
Ya al final de la columna se le ve el cansancio a la alcaldesa por tanto olvido tan seguido: “Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos y todas, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos y únicas, curiosos y curiosas., fascinantes”.
j). “Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos”.
¿Irán a dejar sin regalo a aquéllas sin recursos o no habrá necesidad de pensarlo? Se salen con cualquier Barbie, de la que dicen por ahí que es satánica.
k). “que en Navidad ninguno se quede sin su traído”.
Ya vamos por el undécimo nomenclador de este ítem de olvidos. ¿Se van dando cuenta de lo difícil que es sostener esta caña de la tal equidad de género? Doña Lucrecia debería contratar un asesor, pero no me ofrezco porque no puedo ir en contra de mis principios. “Que en Navidad ninguno ni ninguna se queden sin traído”.
l). “Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad”.
Aquí vuelve a aparecer mi preocupación acerca de si en el colectivo “infancia” se podrán acomodar niños y niñas sin problema alguno por lo que se puede dividir en dos: la infancia masculina y la infancia femenina. Lo mismo puede pensarse del ser humano que puede ser alguno y alguna.
6. Golpe bajo. Muchos usuarios, entre ellos la doctora alcaldesa, dan un golpe bajo, sobre todo cuando se trata de niños, elidiendo el género masculino y poniendo el femenino a manera que afecte ambos artículos. Con seguridad iban a agradecer los y las niñas. Resolviendo queda: “los niñas y las niñas”. Sí es más fácil que un niño se traumatice porque lo llamen niña. Esto parece una venganza sadomasoquista feminista.
He terminado mi análisis. Pero hay más.
El alcalde Fajardo ha conseguido un nombre como uno de los alcaldes que se preocupan por su ciudad. Las obras se ven y no circulan chismes acerca de corrupción (ojo que no soy fajardista ni busco puesto). Y es curioso que en el sector educativo (liceos y bibliotecas) es donde se ven más obras del Alcalde. Escucho al magisterio y creo que por primera vez los maestros hablan bien de una autoridad.
¿No es paradójico que mientras el alcalde construye cultura, la alcaldesa destruye nuestro idioma con el melindre de la equidad de género?
¿Cómo pudo doña Lucrecia sacar una columna de tan baja calidad en medio de dos plumas tan exquisitas como la de Ernesto Ochoa Moreno y la de Raúl Tamayo Gaviria? (Ver periódico El Colombiano del 23 de diciembre pasado, página 4ª).
¿No se da cuenta doña Lucrecia que en abril próximo será la anfitriona de los Reyes de España en una reunión en esta ciudad antes de la Asamblea de Academias de la Lengua en Cartagena? Óigase bien de los Reyes de España, no del Rey y de la Reina. ¿Cuántos Reyes hay en España? Uno solo: don Juan Carlos, pero a la pareja de Juan Carlos y Sofía se le denomina los Reyes de España. Ellos vienen como máximas autoridades de la Lengua Española. ¿Qué les irá a decir cuando le pregunten cómo está el idioma en la ciudad? ¡Por Dios!, que alguien la asesore para que no nos haga quedar como un zapato, que ni se le vaya a ocurrir darle tratamiento a doña Sofía de Primera Mujer de España, ella es la Reina. Que tampoco se le vaya a ocurrir presentarse como Primera Mujer de Medellín: los expertos en protocolo se reirán de ella y, lo más grave, de todos nosotros por montañeros. Yo ya me había reído de ella y de nosotros cuando empezó con ese cuento. Que alguien le enseñe a que se presente como alcaldesa de Medellín y así cumple con el protocolo. Como el rey tiene su reina, el alcalde tiene su alcaldesa.
Jerónimo de Luis Tejelo
Vista de lince 70 B
Por Lucrecia Ramírez Restrepo
Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, "para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban, "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de las primeras damas encargarse de conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños y las niñas en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito o una muñequita a un niño o a una niña, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba de la infancia desfavorecida y se acordaba de ellos en la Navidad... y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer los y las niñas, así como también sus mamás, sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, era el único que su hijo o hija podía recibir en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.
Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todos los niños y las niñas de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia pero es que sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: que entren gratis a todos los museos, los parques y centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.
Quiero resaltar la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y sobre todo ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruistica. También quiero resaltar la importancia que tiene para nuestra sociedad que los niños y las niñas no sean distinguidos por el estrato. Porque cuando tú los convocas y les das algo porque son pobres, ya les estas enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño o una niña cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y los cuidamos porque son niños y niñas, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuantos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes.
Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niños y niñas en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno se quede sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad.
NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores y lectoras: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.
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Regalar dignidad
Por Lucrecia Ramírez Restrepo
Correcta equidad de género. Se garantiza el uso de la moneda para saber que género va de primero.
Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, "para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban, "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de las primeras damas encargarse de conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños y a las niñas en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito a un niño o una muñequita a una niña, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba de la infancia femenina desfavorecida y de la infancia masculina desfavorecida y se acordaba de ellos y de ellas en la Navidad... Y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro o de pájara, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer las niñas y los niños, así como también sus mamás, sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios y las dirigentes comunitarias que organizaban el desplazamiento de los afortunados y de las afortunadas al sitio de la entrega, porque para ellos y para ellas también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás y de papás que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, sería el único que su hija o su hijo recibiría en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.
Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todas las niñas y todos los niños de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia pero es que sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: que entren gratis a todos los museos, los parques y centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.
Quiero resaltar la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y sobre todo ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores y las transportadoras, aprenden a pensar en forma altruística. También quiero resaltar la importancia que tiene para nuestra sociedad que las niñas no sean distinguidas por el estrato ni los niños sean distinguidos por el estrato. Porque cuando tú los convocas y las convocas y les das algo porque son pobres, ya les estas enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño o una niña cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento de la otra o del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y las convocamos y los cuidamos y las cuidamos porque son niñas y niños, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuántas menorees ricas y cuántos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos y todas, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicas y únicos, curiosos y curiosas, fascinantes.
Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos y aquellas sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niña y niño en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno y ninguna se queden sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia masculina de Medellín y la infancia femenina de Medellín recibirían el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno y alguna: dignidad.
NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores y mis lectoras: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.
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Regalar dignidad
Por Lucrecia Ramírez Restrepo
Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas y me decía: "Para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban: "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de la alcaldesa encargarse conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un juguetico a cada niño, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba y se acordaba en la Navidad de la infancia desfavorecida... y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer los niños, así como también sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de padres de familia que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, sería el único que su hijo recibiría en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.
Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todos los niños de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia porque sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: entrada gratis a todos los museos, a los parques y a los centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.
Resalto la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y, sobre todo, ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruista. También resalto la importancia que tiene para nuestra sociedad que los niños no sean distinguidos por el estrato. Porque cuando al convocarlos y darles algo porque son pobres, ya se les está enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y los cuidamos porque son niños, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuántos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes.
Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niños en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno se quede sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad.
NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.
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Jerónimo de Luis Tejelo
viernes, 20 de marzo de 2009
Vista de lince 63

¿Verdaderamente, respetabilísimas señoras, están ustedes convencidas de que la doctora Marta Sáenz Correa, gobernadora del departamento de Córdoba en Colombia, no asistió a la Quincuagésima Tercera Asamblea de Gobernadores de esta semana en Medellín por no sentirse convocada pues faltó la expresión y gobernadora, en singular porque sólo hay una, ella?
De paso les recuerdo a los señores políticos, entre los que incluyo a los que yo sigo y acompaño en las giras, que como ya arrancamos las campañas para las reelecciones, perdón, las elecciones, afilen bien ese lenguaje incluyente, que dizque así se llama, para no caer en la infinidad de contradicciones de los usuarios de tal anomalía lingüística.
Por ejemplo. Mantengan la monedita para que vayan sorteando y no decir siempre: Buenas tardes a todos y todas, sino que la monedita les dirá cada vez cuál es primero si el masculino y el femenino y así alcanzar una verdadera equidad.
No negarle la preposición a al que quede de segundo: Buenastardes a todas y a todos.
No negarle los adjetivos, artículos y atributos al segundo cuando digamos,por ejemplo: los colombianos y colombianas estamos angustiados, recordar también angustiadas, así: Los colombianos y las colombianas estamos angustiados y angustiadas.
Recordar que si las mujeres son incluyentes para lo bueno: senadoras, gobernadoras, alcaldesas, cuando vayan a hablar de guerrilleros, atracadores, asesinos también les den crédito a las guerrilleras, atracadoras y asesinas para que no se sientan frustradas, pobrecitas.
Estas y otras reglitas que se saltan los seguidores de ese bodrio oratorio y que iremos señalando en esta columna harán de su discurso lo más jarto que hay en el Universo.
Tildes
Una emisora sin tildes:
Tú no necesitas saber qué es energía
Devolvete, muchacho, que se te quedaron tres tildes

Y vos Vicky, ponete a escuchar música en el trabajo pa que te manden pa la casa a estudiar mayúsculas que sobran y tildes de las inflexiones verbales con acento diacrítico: hija y extrañándote.
viernes, 13 de febrero de 2009
Vista de lince 57
Invitado por mi amiga Elba Cecilia Restrepo González, galardonada con el premio Cipe 2008 a la mejor columnista de opinión, asistí a la sesión de entrega por parte del Círculo de Periodistas de Envigado, Cipe, en el auditorio de la sede de la Cámara de Comercio Aburrá Sur, Seccional Envigado.
Muy merecido el premio de nuestra queridísima Elbacé, un ama de casa a la que desde sus labores domésticas algún día se le ocurrió que debía comunicar a los demás sus pensamientos y de verdad que lo ha logrado y en qué forma en su columa Por encimita. Su exitoso ascenso lo ha marcado la respuesta de los lectores desde cuando no tenía día fijo hasta hoy que se ha ganado el que es considerado por muchos columnistas como el mejor día: el domingo. La tertulia Los Amigos de Tiromalo también ha contado mes a mes con su valioso aporte e impulso. Con lo anterior, no quiero decir que el también integrante de la tertulia mencionada, Raúl Tamayo Gaviria, esté pordebajiado con el sábado. No. Sus lectores lo tienen amarrado al sábado, creo que desde que se inventó ese día, es decir, desde cuando el que lo hizo descansó y lo bendijo.
Sin querer demeritar el premio recibido por nuestra amiga y mucho menos el acto de entrega del mismo, no pude evitar usar la vista y hasta el oído del lince en la emocionante reunión.
Protocolo de las banderas
En la foto, independiente del personaje que está en ella pues escogí la que más favoreciera esta nota, podemos ver cuatro banderas en su orden de izquierda a derecha: Departamento de Antioquia, República de Colombia, Municipio de Envigado y Cámara de Comercio Aburrá Sur.
Sobra una. Porque según el protocolo de banderas no se deben revolver banderas oficiales, las tres primeras, con las de entidades privadas, la Cámara de Comercio. Ésta puede ir en otra parte del escenario, pero que claramente se vea que es un lugar secundario con respecto a aquél en el que se encuentran las oficiales.
Omitiendo la última bandera nos quedarían tres banderas oficiales en el escenario, la principal de las cuales (la República) está al centro, la que le sigue en categoría (el Departamento), a la izquierda y la última (el Municipio) a la derecha. Ésa es la posición correcta. No como parece ocurrir en muchos escenarios donde ponen las banderas como caigan desconociendo el protocolo.
Otros dislates
El maestro de ceremonias y uno de los galardonados llamaron el evento como Cuarta Versión de los Premios Cipe. Bueno, al fin y al cabo estábamos entre periodistas que por más que los correctores insistamos que cada realización de un evento periódico es una edición del mismo, ellos insisten en que es una versión.
Otro pecadillo del maestro de ceremonias fue llamar a Barak Obama con el apelativo eufemístico de afrodescendiente, miedo le dio decirle negro, no veo la razón de su miedo.
Para dejar en paz al maestro de ceremonias, su último error lo comparte con el alcalde de Envigado a quienes se les pego la muletilla impuesta por Teleantioquia de todos y todas.
El alcalde, que como buen ingeniero joven debió haber estudiado la Teoría de Conjuntos desde la guardería, debe saber que el conjunto universal comprende todos los elementos del conjunto, Así el conjunto universal de seres humanos está compuesto por todos los seres humanos, de uno y de otro sexo, no necesito decir todos los seres humanos y todas las seres humanas. Qué horror sería tener que hablar así. Usar bien el idioma también debe ser parte de la excelencia de que hace gala, con razón, la Alcaldía de Envigado (y no es por lamber, sino porque estoy muy contento viviendo en Envigado, mis amigos lo saben).
Una de las galardonadas habló de una entidad que rompió esquemas, una muletilla que además de violenta no dice nada. Pudo haber dicho: no se opuso a una nueva circunstancia.
sábado, 26 de julio de 2008
Vista de lince 19

1. Donde dice “Queremos invitarlo al compartir con nosotros”. Sobra el verbo querer porque ya se pasó del hecho de la tener voluntad para hacer algo a la acción ejecutoria: Lo invitamos a compartir con nosotros. Como ven sobra también el articulo definido contraído con la preposición a.








