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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Preguntario 6

La supresión de las tildes de los pronombres demostrativos y del adverbio sólo, ¿una necesidad gramatical o una persecución despiadada?

Resumen general: Nunca ha sido erróneo poner esas tildes

Un amigo me confió que en su lugar de trabajo se suscitó una discusión acerca de las tildes de los demostrativos ése, éste y aquél, sus femeninos y los plurales de unos y de otros, además de la tilde del adverbio sólo; uno de sus compañeros aseguró que ponerles las tildes es un error desde la aparición de la Ortografía de junio de 1999. Sin embargo, al recordar mi amigo que yo he seguido usando esas tildes, a pesar de lo cuidadoso que soy con las nuevas normas, se negó a admitir el aserto de su compañero y abrió un compás de espera a la discusión mientras yo me pronunciaba al respecto.

Ésta fue mi respuesta a mi amigo:

Eso de las tildes de los demostrativos y del adverbio sólo no es nuevo (considerando nueva la norma de 1999) y se trata de una caña que se han dado en sostener unos académicos que no quieren reconocer que se equivocaron o que ejercen una inusitada, ilógica y despiadada persecución contra esas tildes que bien necesarias son.

Mira lo que dijeron en 1973 —a manera de ratificación de las normas 16 y 18 de las Nuevas normas de Prosodia y Ortografía de 1959—, cuando salió la primera y única edición del Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. En la página 140, en el § 1.8.3.F.3.° dice:

«... Así, los demostrativos sustantivos éste, ése, aquél y sus femeninos y plurales suelen escribirse con tilde, frente a los demostrativos adjetivos este (libro), esa (mujer), etc. [...] igualmente se suele escribir con tilde el adverbio sólo (=solamente) frente al adjetivo solo43».

Te he resaltado las inflexiones «suelen« y «suele» porque no obligan ni prohíben. Es decir, el que desee ponerles tildes que se las ponga y el que no, que no se las ponga. Cuando a mí me pregunta alguno de los que no se van a dejar convencer por qué les pongo tildes —porque las pongo—, contesto que me gustan y cierro discusión.

Allí donde dejé las comillas hay un llamado 43 a un piedepágina que dice así:
«43. El uso de la tilde es potestativo en los dos casos (éste, ése, etc., y sólo). Es lícito prescindir de ella cuando no existe riesgo de anfibología (reglas 16 y 18 de las nuevas normas de Prosodia y Ortografía, que entraron en vigor el 1.° de enero de 1959)».

Mira que aquí se empieza a enredar la cosa, arriba habíamos quedado en que se ponían, según el gusto del escritor. Pero en el piedepágina aparece una limitante, pues al decir que es lícito prescindir de ellas cuando no existe riesgo de anfibología significa que es ilícito prescindir de ellas cuando existe riesgo de anfibología. Este piedepágina contiene una contradicción, porque si es ilícito prescindir de ellas en un caso, no es tan potestativo como inicia el escrito.

Cambiemos esa palabra «anfibología», que es muy técnica, por «equivocación»; entonces cabe la pregunta ¿Quién percibe la equivocación, el escritor o el lector? Es decir, ¿la equivocación es subjetiva (percibida por el escritor) u objetiva (percibida por el lector)?

Si le escribo a alguien: «Voy solo a San Andrés», como sé lo que me propongo hacer, para mí no hay equivocación y, por lo tanto, no le pongo tilde. Pero quien me lee queda loco porque no sabe si mi propósito es ir solo a San Andrés, dejando la familia tirada, o ir sólo a San Andrés, no a Providencia. Como éste la mayoría de los ejemplos con el adverbio sólo. Con los demostrativos es menor el peligro de equivocación, pero también existe, aun así yo las sigo poniendo porque las considero necesarias.

Resumen I: En 1959 y en 1973 no hubo prohibición de ponerles tildes a los demostrativos sustantivos éste, ése, aquél, a sus femeninos y plurales ni al adverbio sólo, aunque se reconoce que es una costumbre. Entra en contradicción lo potestativo con lo obligatorio en caso de anfibología. Se autoriza no ponérselas, basados en una premisa falsa como es que el peligro de equivocación deba ser juzgado por el escritor, sin importar la percepción del lector.

En 1999 apareció un folleto de Ortografía de la lengua española.

Mira la que dice:

«4.6.2. Los demostrativos este ese y aquel, con sus femeninos y plurales pueden llevar tilde cuando funcionan como pronombres».
Y dan ejemplos estos ejemplos:

«Ésos son tus regalos, no éstos»
«Aquéllas ganaron el campeonato»
«Mi casa es ésta»

«Solamente cuando se utilizan como pronombres y exista riesgo de ambigüedad acentuarán obligatoriamente para evitarla».

Y ponen ejemplos:

«Dijo que ésta mañana vendrá»
«Dijo que esta mañana vendrá»
«Con  tilde, ésta es el sujeto de la proposición subordinada; sin tilde esta determina el nombre mañana».

Como ves no es cierto que desde 1999 sea error la tilde. Sigue siendo potestativa, pero obligatoria si hay peligro de equivocación. Quedando nuevamente en el escritor el criterio de la equivocación, sin importar la percepción del lector.

Sigamos con el de 1999 que ya vamos a llegar al de 2010:

«La palabra solo puede funcionar como adjetivo o como adverbio [...] Cuando quien escribe perciba riesgo de ambigüedad, llevará acento ortográfico en su uso adverbial».

Resumen II: En 1999 no hubo prohibición de ponerles tildes a los pronombres demostrativos éste, ése, aquél, a sus femeninos y plurales ni al adverbio sólo. Permanece la contradicción entre lo potestativo y lo obligatorio, basados en una premisa falsa como es que el peligro de equivocación deba ser juzgado por el escritor, sin importar la percepción del lector.

Ahora llegamos a Diciembre de 2010 la Ortografía de la lengua española.


Mira lo que dice en el penúltimo párrafo de la página 269

«Sin embargo, puesto que ese empleo tradicional de la tilde diacrítica no opone en estos casos formas tónicas a otras formas átonas formalmente idénticas (requisito prosódico que justifica el empleo de la tilde diacrítica), ya que tanto el adjetivo solo como los determinantes demostrativos son palabras tónicas, lo mismo que el adverbio solo y los pronombres demostrativos, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en esas formas, incluso en casos de doble interpretación».

En este párrafo a demás de confesar que después de 52 años de estar luchando contra esas tildes, sólo ahora caen en la cuenta de que están enfrentando palabras tónicas, lo que va contra un principio prosódico que justifica el empleo de la tilde diacrítica. Eso parece más sacado de los cabellos que cualquier cosa: 52 años tratando de inventarse un argumento y era tan sencillo. ¿No pues que toda regla tiene su excepción?

Sin embargo, se les quedó la canilla abierta*: Usaron la expresión «se podrá prescindir», Expresión que en ningún momento es obligatoria, sino potestativa.

El último párrafo es más decepcionante aún: Dice que las ambigüedades se pueden resolver por el contexto (eso es cierto), que son raras y rebuscadas (eso no es cierto) y dice que puede usarse otros sinónimos como, solamente, únicamente (eso es limitante).

Para ser justo, no me callo el apartado que bajo el título Información adicional está en la página 270 y trata de otras palabras que también presentan ambigüedades que tiene que ser resueltas a mano sin distinción de la tilde, tales como Pedro trabaja seguro Si la palabra seguro es adjetivo significa que Pedro trabaja con seguridad; si es adverbio, Pedro trabaja seguramente. Encontraron otros indicios de delitos. Si la palabra otros es pronombre, fueron otros los que encontraron indicios de delitos; si adjetivo, el sujeto tácito, además de los indicios ya encontrados, encontraron otros.

Por estos dos últimos párrafos yo me pregunto ¿si los pronombres demostrativos y el adverbio sólo tenían una herramienta tan fácil como una tilde para disolver la ambigüedad, para qué ponerles una dificultad tan grande y equipararlos a los de la Información adicional? Si brega nos da a los profes enseñar las diferencias entre «haya» y «halla», entre «calló» y «cayó», y muchas otras, le tendremos que decir a una persona que cuando vaya a escribir el adverbio «solo» sin tilde se detenga a reflexionar si eso va a ocasionar una ambigüedad y busque cómo defenderse de ella, ¡qué va! Con una tilde basta. Además el que se equivoca no es el que escribe sino el que lee, entonces mandémosle la tilde para que no se enrede.

Resumen III: En 2010 no hubo prohibición de ponerles tildes a los pronombres demostrativos éste, ése, aquél, a sus femeninos y plurales ni al adverbio sólo, porque la expresión «… se podrá prescindir no es obligante sino potestativa.

Esperemos, entonces, la próxima edición a ver si cambian la frase y ahí me declararé en abierta rebeldía en contra de la supresión de esa tilde, por si quieres acompañarme.

*Nota para loa lectores del Blog de don Abel lejanos de Antioquia: «canilla» es lo mismo que ‘grifo’, ‘pluma’, ‘llave’.

Ciudad invitada La Serena Chile

Esta subsección consiste en que en algunas secciones escojo al azar una ciudad donde se haya abierto el blog al menos alguna vez y en documentos con ella relacionados busco algún error para comentarlo aquí. En La Serena casi no encuentro el error, pero llegó.


Plaza de armas, La Serena, Chile
Concordancia

Fabián Medina, de 9 años, fue otro de los que disfrutó también junto a sus ídolos. El Observatodo 11-09-11. Reproducido en la página del Club de deportes de La Serena


Fueron varios los que disfrutaron junto a sus ídolos. Fabián Medina fue uno de ellos. Luego Fabián Medina fue uno de los que disfrutaron junto a sus ídolos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Vista de lince 133

Los peligros de los vientos de agosto

Desde hace muchos años es una costumbre en muchos países el uso de las cometas hechas de papel o para oponer al viento. Entre nuestros costeños las llaman barriletes, y en otros países, papalotes. Debido al aumento de redes eléctricas ese inocente juego se ha convertido en fatal y no son pocas las familias que tienen para contar una tragedia relacionada con las cometas enredadas en las redes eléctricas. Otras no son tan graves pero conllevan quemas de transformadores com grave perjuicio del servicio.


La presente foto la tomé en mi unidad residencial de Envigado, afortunadamente los trabajadores de mantenimiento saben que sólo la empresa operadora de la red tiene las herramientas adecuadas para hacer la limpieza después de que un objeto de esos se enreda en la Red



En la siguiente foto comentan que deben avisar a la empresa para la solución del problema, lo que debe ser pronto pues no sería raro que cualquiera para hacerse al objeto enredado consiga una varilla metálica para bajarla. ¡Qué horror! Pueda ser que Empresas Públicas de Medellín, nuestra operadora de red ordene pronto esta limpieza.

La columna de Angelita

Mundo Moderno
El poder está en las tildes

Hace poco tuve una conversación muy interesante con mi cuñado Andrés, un experto bloguero. Él me estaba tratando de ayudar a generar más tráfico a mi blog y me sugirió que no fuera tan obsesiva con las tildes porque los buscadores como Google y Yahoo se basan en lo que la gente teclea con mayor frecuencia para jerarquizar los resultados, y como casi nadie usa tildes en la internet, mi blog podía quedar relegado a los últimos puestos.
Pensé en hacerle caso, pero en cuanto visualicé mi blog carente de tildes, empecé a sudar frío. Porque, claro, yo cometo errores (hace unas columnas se me fue ceseción en vez de secesión), pero no a propósito. Son accidentes; se me va el dedo o el cerebro y siempre lo lamento después. Pero eso de intencionalmente omitir una tilde que debería ir ahí… Simplemente, no.


Inauguración
Real Academia Española

Comprendo las implicaciones de mi decisión y sé que mi visión es anticuada, imperialista y antiemoticón, pero no puedo darle la espalda a una tradición milenaria. Lo digo porque por allá en el siglo I a. de C., en la Península Itálica se puso de moda estudiar la ciencia del habla y el arte de convencer y los romanos importaron muchos gramáticos y retóricos griegos como tutores para la clase dominante porque vieron que hablar bien los distinguía de los plebeyos. Tan convencidos estaban de que en el buen manejo del idioma estaba el poder que guardaron celosamente los secretos de las reglas gramaticales, convencidos de que si el pueblo las conocía se acabaría su poderío. Y tras la caída del Imperio Romano y con la proliferación de colonias españolas, el español se convirtió en el idioma “in”, pero al igual que con los juguetes chinos, con la proliferación viene la disminución de la calidad y cuando empezaron a surgir dialectos piratiados, en la Madre Patria pusieron el grito en el cielo y rapidito armaron la Real Academia Española (en 1713) con la misión de “cultivar y fijar la pureza y elegancia de la lengua castellana, desterrando todos los errores que, en sus vocablos, en sus modos de hablar o en la construcción ha introducido la ignorancia [...] y la demasiada libertad de innovar”.

Supongo que será mi ascendencia italiana (no tengo prueba alguna de que tenga sangre italiana, pero mi amor por la pasta y el tiramisú deben ser evidencia de algo) o tal vez porque desciendo de la realeza (soy mandona y siento una extraña fascinación por las coronas), pero siento que velar por las tildes es mi deber. Y si eso significa que debo sacrificar un poco de popularidad cibernética, pues que así sea. Al fin y al cabo, si voy a seguir los pasos de Cerebro (el de los Animaniacs) y tratar de dominar el mundo, debo imitar a los que ya lo logaron.

Bueno, claro que el Imperio Romano cayó en ruinas y ahora Italia, España y Grecia están en la olla. Hm, tal vez la ortografía no sea lo único que necesite…

domingo, 28 de agosto de 2011

Vista de lince 132

La apócope «pa»

El jueves pasado, muy temprano, como de costumbre, recogí mi periódico y me encontré con este titular.


Me enteré de que se trata de una campaña de la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín, muy buena por cierto y de buenos resultados, así será.

Pero…

Durante 13 años larguitos eché cantaleta la que pude en ese diario diciendo que la apócope «pa» de la preposición para no lleva apóstrofo. Apócopes en español usamos todos los días: tan, de tanto; san, de santo; algún, de; alguno; ningún, de ninguno; nuy, de mucho. Bueno ahí les pongo ese enlace de Wikipedia, Apócopes (cliquear) pa que vean la cantidad tan enorme de apócopes que usamos diariamente. Ninguna, ninguna, oigan bien, ninguna lleva apóstrofo (la comita encima por si no lo sabe). Por qué habría de llevarla, entonces, la apócope «pa».

—Porque no está en el Diccionario —arguyen algunos.

Cuando tengamos que usar una palabra no aprobada pongámosla en bastardilla. Pero aquí entre nos: cuando yo escribo «pa», como lo hice arribiita, no la pongo en bastardilla.

No me hicieron caso, esa apócope se ve en todas partes con su incomodo apóstrofo parásito.

El viernes me topé con la campaña y muy queridas las fotógrafas me dejaron tomarles una foto en la que apareciera un error que había en el nombre de la campaña.



—El error es intencional —me explicaron—; es porque así hablamos los antioqueños.

—El error no es por la apocope «pa», sino por el apóstrofo —les dije.


Me dejaron tomar las fotos y me tomaron una tomando la foto, después me pidieron que posara y me dio achante y dije que no. Cuando iba llegando a la casa reflexione qué había pasado por maleducado –qué pena– Me dejaron tomar fotos y después no les posé. Miles de disculpas les pido.

De paso les cuento que eso de que la apócope «pa» la inventamos los paisas es un mito, los españoles también la dicen y no creo que sea porque nos oyeron a nosotros. Leopoldo Alas, Clarín, escritor español de finales del siglo XIX, la tiene dos veces en el primer capítulo de su obra La regenta.

Las comillas de los apodos

No habido forma de que los de la sección deportiva les cuenten a los demás tituladores del diario más importante de mi ciudad sobre la última norma de las comillas: los apodos sólo van entre comillas cuando se intercalan sin artículo entre el nombre de pila y el apellido: Hernán Darío «Bolillo» Gómez; de resto no llevan comillas. Los de la  sección deportiva del diario que mencioné práctican esa norma desde antes de salir en diciembre del año pasado, pero los emás no  los imitan. ¿Trabajarán en turnos diferentes o estarán bravos y no se hablan? Y eso que don Abel vive a 20 minutos a pie de las oficinas y está cansado de ofrecerse para explicar los cambios de las normas.



En esta primera foto no sólo están mal las comillas, sino que el artículo debe ir contraído: «Juez concede casa por cárcel al Cebollero»

A continuación las buenas de la página deportiva:




Pero a esta última, que se refiere al portero del Itagüí, Edigson Velásquez, le falta un detallito para ser perfecta: la tilde de «Supermán» que a Ediciones Recreativa nunca le faltó décadas ha, y que todos los miércoles yo recogía una revista coun una tilde como ésta.



A Supermán le pasó lo mismo que a Piedrahíta, se les perdió la tilde y no supieron dónde. Es de anotar que la secuencia de letras ahí, de «Piedrahíta», sin tilde queda sonando como el diptongo ai de «Jamaica», de «Caicedo», de «caiga». Como en Piedrahíta no hay diptongo hay que ponerle la tilde para disolverlo. Como en «ahí» y en «Caín».

viernes, 19 de agosto de 2011

De la Fundéu

Fundéu BBVA en Colombia: Jornada Mundial de la Juventud, claves para una buena redacción

Las imágenes son suministradas
por el editor del blog
La Fundéu BBVA en Colombia ofrece algunas recomendaciones sobre términos que pueden plantear dudas al escribir sobre la celebración en Madrid (España) de la Jornada Mundial de la Juventud, del 18 al 21 de agosto del 2011. Los verbos apropiados para referirse a lo que hace el celebrante de una misa son celebrar, oficiar o decir. Evítense expresiones impropias como dar misa. Aunque se aluda a misas cantadas, no se dice que su oficiante canta misa: cantar misa solo se emplea para referirse a la primera que celebra el sacerdote que acaba de ordenarse. 
Con el término eucaristía, como sinónimo de misa, se usan los verbos celebrar y oficiar. La palabra misa se escribe con inicial minúscula, por tratarse de un sustantivo común; lo mismo ocurre con los términos que en ocasiones la acompañan: misa inaugural, misa de(l) envío, misa de despedida... 
Así mismo, la Fundación del Español Urgente aclara que las homilías no se ofician ni se celebran, sino que se pronuncian.
Puede escribirse viacrucis o vía crucis (con inicial minúscula), aunque las academias prefieren la primera grafía; no se considera apropiado vía-crucis.  La nueva Ortografía de la lengua española recomienda escribir papa, sumo pontífice... con inicial minúscula; se escriben también con inicial minúscula vigilia, eucaristía, confesión, comunión y papamóvil. Los nombres de los edificios religiosos, así como los de las plazas, el paseo, el aeródromo y el parque en los que van a tener lugar los actos, se escriben con inicial minúscula en la parte genérica de la denominación y con inicial mayúscula en la parte específica: catedral de la Almudena, basílica de El Escorial, plaza de la Cibeles, plaza de Colón, paseo de Recoletos, aeródromo de Cuatro Vientos, parque del Retiro.
En cambio, señala la Fundéu BBVA, que trabaja en Colombia con la asesoría de la Academia Colombiana de la Lengua, Puerta de Alcalá lleva inicial mayúscula en los dos sustantivos.
La Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es) es una institución patrocinada por la Agencia Efe y el banco BBVA que tiene como principal objetivo el buen uso del español en los medios de comunicación.

Comewntario de don Abel
Sinemebargo, en el § 4.6. del capítulo IV de la nueva Ortografía (página 514) nos habla de la mayúscula de relevancia que es auqella que se pone por razones sociales a los títulos de gobierno o nobiliarios y es llamada relevancia social, también la que se pone a los conceptos religiosos o militares, como los nombres de los sacramentos, y a las palabra Eucaristía Misa, Bautismo Patria, bandera y similares y es llamada relevancia sujetiva.
El libro despues de definirlas y, en cierto modo, «justificarlas» se va lanza en ristre cotra ellas de tal modo que los usuarios de alguna de las modalidades quedamos casi que apalnchados. Este servidor, por ejemplo, ha anulado de sus escritos la relevancia social  aunque convencido de que vamos a seguir viendo, sobre todo al papa y a los reyes de España, con ella pues no veo a los escritores católicos, por la primera, ni a los españoles, por la segunda, prescindiendo de ellas. De la sujetiva, por otro lado, bien hacen en llamarla así, pues en mi caso que considero la Eucaristía, un acontecimiento tan importante que me permite asistir al Sacrificio de Cristo (ojo que no dije a la representación) día a día, me queda muy dificil verla desprovista de toda solemnidad, Así mismo, cada uno de los Sacramentos que me acercan al Señor.

Del Vademécum de la Fundéu

xilofón/xilófono

Ambas formas son correctas.

Aunque xilófono es la voz que se usa mayoritariamente, xilofón también es válida.

domingo, 14 de agosto de 2011

La columna de Angelita

Mundo moderno

Pena, ni propia ni ajena

La palabra “pena” se usa en Colombia como sinónimo de vergüenza, a diferencia de otros lugares en donde se emplea para connotar lástima o dolor. Ninguna es agradable, pero al parecer ambas son bastante necesarias.
La pena en el sentido colombiano, sin embargo, parece que evolucionó a partir de las competencias cognitivas que luego desarrollaron las habilidades de formación de roles, arquetípicos y emociones de autorregulación. En otras palabras, la pena depende de la capacidad de un individuo de imaginarse y valorarse a sí mismo y pensar en la manera como otros lo valoran e imaginan. Todo esto es básico para vivir en comunidad, transmitir valores, respetar jerarquías y un montón de cosas más. Pero lo realmente importante de todo esto es que la pena es un sentimiento altruista, nacido de las ganas de convivir armoniosamente.

Digo que es importante que lo tengan en cuenta porque esta semana ha sido sumamente rica en penas para mí y si tienen en cuenta lo del altruismo a lo mejor no salgo tan mal parada.

Todo empezó cuando mi hijo aprendió la canción El payaso Pin Pín por la mañana y luego salimos esa tarde a comernos un helado. No bien nos habíamos sentado cuando una familia se acomodó en la mesa de al lado. Ellos tenían dos hijos, una niña de unos cuatro añitos y un niño más o menos de la edad de Matías. Nos sonreímos mutuamente, acomodamos las pañaleras para darnos espacio y cada quien se concentró en administrar su refrigerio. Todo iba bien hasta que mi hijo notó que el niño llevaba una camisa bastante colorida y entonces señaló con su dedito al pequeño y gritó:

—¡Payaso!

El resto de la merienda parecía una versión de Pagliacci cantada por los Teletubbies y al final yo estaba tan roja como la nariz de Pin Pín.

Ojalá eso fuera lo único. Al otro día salimos a caminar y nos encontramos con una señora de proporciones generosas a quien le había parecido buena idea invertir en una falda entubada hasta los tobillos con un estampado blanco y café. Matías, ansioso por compartir su vocabulario en crecimiento, la señaló y dijo

–Vaca –y luego encimó la onomatopeya a todo pulmón.

Pero la medalla de oro de este campeonato de estribos (porque no sirven sino para meter la pata) se la lleva el peluquero de mi mamá. Preocupada por su apariencia ahora que está de candidata al Concejo, mi mamá acudió a su estilista de confianza. Una vez allí, como toda mujer, le abrió su corazón.

—No sé qué hacer. ¡Necesito muchos votos! —dijo ella, a lo que el fabulosamente sordo estilista replicó:

Ay, yo no había querido decir nada pero sí, la verdad es que necesitas mucho botox: en la frente, en los labios, un poquito en los pómulos y tal vez algo de colágeno y por qué no piensas en…

De ahí que el dicho “A grandes penas, grandes pañuelos”, aunque se refiere a la otra clase de pena, me caiga como anillo al dedo esta semana. Quiero un pañuelo muy grande, pero para esconderme debajo. Y que hasta haya campo para el peluquero.

Ángela Álvarez Vélez.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Cuenticos Griegos

Anceo y cefeo,
y los enredos de la mitología

¡Que esa historia no fue así!
¡Que fue verdá, yo lo sé!
¡Pues se me callan los dos,
Mejor yo me voy di aquí!

Cuenticos griegos contados por Carlos Augusto Cadavida A. a la vesión infantil de los integrantes del grupo Consulforo

—¿Quiay?, ¿quihubo? Ustedes si están muy confianzudos, ¿no?, pero me gusta que se vinieron todos en manada. Ah,y veo caras nuevas… ¿Usté, mijita?…  es Daysi, como la margarita, como la perla… ¿Cómo así que ya se va, si acaba de llegar…? Bueno, vaya pues, que aquí la esperamos. ¿Y vos?... ajá, Ivancito…  y te vas a quedar, muy bueno. Y la Giovannina…, vea, como pa un cuentico latino.

—Sí, ya sé que me estaba demorando mucho, pero… a ver… ¡tenía la inteletualidá de vacaciones! Muchas gracias por esperame todos junticos... ¿Qué?... Ajá, ustedes dicen que con Atalanta y el jabalí hay muchos “talveces” y muchos “unos dicen”… y por allá están intrigados con esos héroes tan importantes que se fueron a cazar jabalíes en Calidón y… ¿Qué?, ¿que cuente uno por uno? Vea, Jorgito, son muchos, ¡nian se sabe cuántos son! ¿Por qué? ¡No, a ustedes no los contenta nadien! Bueno, vamos a ver…

—Vean, poner en claro los “talveces” y demás cuentos no es muy fácil, porque  en esa época era muy poquito lo que se escribía pa contar alguna cosa, pero había unos señores que se iban por esos caminos, con una lira, recitando chismes y cantando historias: eran los periodistas de esa época, y los llamaban aedos. Había unos con muy buena memoria y nada más, pero había otros que eran creadores de verdá, como Homero… Claro, Pachito, sí, los juglares que llamaron siglos después, y… Jairito… sí, hasta como Francisco, el Hombre, llevando chismes y noticias cantadas por las sabanas del Valle de Upar… pero dejen contar, pues. Les decía  que esos aedos se aprendían el cuento y se iban por esas tierras recitando lo que sabían, y si en un pueblo encontraban algún otro detallito, pues se lo agregaban pa que en ese pueblo los recordaran y poder volver con sus poemas, y el resultado era algo así como los cuentos que nos contabanlos abuelitos por las noches, alumbraos por una vela, y que no se parecían a los que contaba la vecina, porque cada quien le cambiaba su poquito y por eso es tan importante cuando después a alguno se le ocurrió ponerse a escribir esas historias.

—¿Los escritores…? Caramba…, vean, cuando hubo como formita de escribir esas historias y guardalas bien cuidaditas ya había pasado mucho tiempo; mucho de ello les tocó a los romanos o a gentes relacionadas con ellos, así que los escritores más nuevitos agregaban las cosas que los aedos, en sus andanzas, iban colgándole a la historia original, y hasta colgaban las que inventaba el mismo escritor. Por ejemplo, en este caso de los cazadores de Calidón, los escritores más viejos, de los  siglos II y I a. C., señalan entre 17 y 22 cazadores, y los más nuevos, del siglo I d. C., enlistan entre 30 y 33. En todo caso, esa cuestión de la cacería de Calidón, con tanta gente importante, nunca se  estructuró como una gran historia épica… ¿qué, Horacito?... sí, como la guerra de Troya o los trabajos de Heracles…, bueno, talvez fue porque muchos de esos señores habían estado con Jasón en la aventura del vellocino de oro, es decir, fueron argonautas… ¿Cómo dice, Manolita?... ¡huy! sí, mijita, de pronto no lo hicieron porque la protagonista era una mujer… las cosas que se le ocurren a usté…

—¿Ya ven por qué a veces estas historias se pegan una enredada la macha? Recuerden cuando les conté de Atalanta, que hasta les dije que algunos creían que eran dos historias que se habían revuelto, pa que estén prevenidos. Vean les cuento otro, cortico, de unos personajes de los que no se dicen muchas cosas. ¿Recuerdan a Anceo y Cefeo?, ellos fueron de los que dijeron que no querían salir a cazar con Atalanta porque era una mujer. Bueno, unos dicen que Anceo y Cefeo eran hermanos, hijos de Antínoe y Licurgo, rey de Arcadia, pero otros dicen que no eran hermanos, que Anceo era hijo de Poseidón y de Astipalea, y que Cefeo era hijo de Aleo, rey de Arcadia. ¿Si ven el lío?, y después queda por ver quiénes eran.

—Con Cefeo no hay tanto lío. Fue uno de los argonautas de Jasón, en la cacería de Calidón logró sacarle el cuerpo al jabalí, y después se convirtió en el rey de Tegea, en el Peloponeso. Se cuenta que murió en batalla, ayudándole a Heracles en la expedición contra Hipocoonte, pero no sé cómo pasó, porque también dicen que Atenea se había enamorado de él y lo había hecho invencible al ponerle entre sus cabellos un pelito de Medusa… no, Chalito, no creo que hubiera sido una culebrita…

—Pero Anceo si es más complicado. Su principal característica era la fuerza, dicen que era el más fuerte de Grecia, después de Heracles, y que por eso, cuando Tifis murió, lo reemplazó en el manejo del timón del Argo. Después del viaje se fue a cazar al jabalí de Calidón y… sí…, sí, mijito, sí, lo agarró el jabalí y lo volvió cendales. Pero fíjesen bien, que otros cuentan algo diferente: cuando el viaje terminó, este muchacho Anceo, que era el rey de los léleges en Samos, decidió retirase a sus tierras y se dedicó a sembrar uvas. Como patrón era un guerrero malgeniado y exigente, cómo sería que hasta la mamá le decía “¡Ole, no sias rascapulgas!”, pero nada que le hacía caso, hasta que le pasó cacho. Una vez castigó malamente a un esclavo que, en medio de su dolor, lo maldijo y le aseguró que no disfrutaría de su viña. Una tarde del verano, terminando la jornada y sudando con el calor del Mediterráneo, se sentó a la sombra de un olivo a contemplar las primeras uvas de la cosecha, y mandó a un muchacho a que le exprimiera un racimo muy lindo que vio; el sirviente hizo su trabajo,  le llevó un vasao de zumo de uvas y se fue, pero cuando Anceo iba a tomase un buen trago, de entre el viñedo salió un jabalí furioso que lo atacó apenas lo vio, no le dio tiempo ni a correr, mejor dicho, lo destripó contra el olivo sin tomase su juguito.

—¿Si ven? Son historias distintas, pero un puntico en común hace que alguien las revuelva, y después nadie sabe de verdá como era la cosa. ¡Tomen en cuenta eso, pa que después no me vengan a pedir aclaratorias! ¿Oyeron?

domingo, 7 de agosto de 2011

De la Fundéu

Fundéu BBVA en Colombia: respuesta, reacciones, impresiones, mejor que feedback.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en Colombia recomienda que, en lugar de utilizar el término inglés feedback, se opte por equivalentes españoles como respuesta, reacciones, impresiones... En los medios de comunicación es común encontrar frases como las siguientes, donde se utiliza el término inglés feedback: «Una buena evaluación de resultados proporciona a los empleados un feedback constructivo»; «Carlos ha comprobado que hay un sistema feedback que controla las presiones».La palabra inglesa feedback, que el Diccionario de uso del español de América y España define como ‘capacidad de un emisor para recoger reacciones de los receptores y modificar su mensaje, de acuerdo con lo recogido’, equivale en español a reacciones, comentarios, opiniones, impresiones, sensaciones, e incluso respuestas o sugerencias.  Por ello, en los ejemplos anteriores hubiera sido más adecuado escribir: «Una buena evaluación de resultados proporciona a los empleados una respuesta constructiva»; «Carlos ha comprobado que hay un sistema de reacción que controla las presiones».Así mismo, la Fundéu BBVA, que trabaja en Colombia con la asesoría de la Academia Colombiana de la Lengua,  aclara que en contextos más técnicos también pueden emplearse las formas españolas retroacción, realimentación o retroalimentación con el sentido de ‘modificación de la actitud o estrategia inicial en un proceso a partir del análisis de sus resultados’, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas. La Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es) es una institución patrocinada por la Agencia Efe y el banco BBVA que tiene como principal objetivo el buen uso del español en los medios de comunicación.

Del Vademécum de la Fundéu.

gaseoducto/gasoducto


Prefiérase la forma gasoducto que ha sido siempre la forma culta en español

Gasoducto en Brasil
Prefiérase el término gasoducto para referirse a 'la tubería que conduce a distancia el gas combustible', en lugar de la forma gaseoducto, creada por analogía con oleoducto.

Concepto de don Abel

El concepto dado por la Fundéu está basado en la correcta formación etimológica de la palabra «gasoducto» en contraste con la mala formación de la palabra «gaseoducto», aclara entonces que se vería muy mal en un documento técnico el uso de la segunda palabra. Sin embargo, la Real Academia, que también muestra preferencia por la primera, admite la segunda sin afectarla con conceptos como vulgarismo. Es decir, ante la Real Academia es indiferente el uso de una u otra palabra.

viernes, 5 de agosto de 2011

Vista de lince 131

Between! Drink a chair!

El título de este apartado es el final de un viejo y mal cuento, según el cual un acaudalado empresario debía recibir a un asesor gringo para un montaje nuevo en su empresa. El hombre se hizo a un diccionario bilingüe para decirle al asesor cortésmente en su idioma «¡Entre! ¡Tome asiento!» El resultado, como ven, fue desastroso.



Lo mismo les pasó a los diseñadores de la valla con cuyas fotos ilustro este primer apartado; y no sólo a los diseñadores, sino a los que aprobaron la frase, a los que contrataron al pintor, al pintor, a los que ordenaron la partida presupuestaria, al interventor que recibió el adefesio y, más que todo, a Unicentro y a la Alcaldía de Medellín, la más educada, responsables de semejante dislate.

No me canso de repetir mi eterna pregunta: «¿Por cuántos escritorios con diploma pasaría esa frase sin que se dieran cuenta de los errores tan garrafales que hay en ella?».

Veamos:

1 Aparecen en ella dos signos de admiración: uno de cierre al abrir y uno de apertura al cerrar, es decir, los signos están al revés.

2 En inglés las exclamaciones sólo tienen un signo de cierre, no existe el signo de apertura ni para la exclamación ni para la interrogación.

3 No me considero un crítico de frases en inglés, mi inglés no es bueno; pero recuerdo que todos mis profesores en bachillerato y en la universidad me enseñaron que las palabras «house» y «home» no son sinónimas: mientras la primera significa 'casa' en el sentido del edificio real, la segunda significa 'casa´' en el sentido de hogar, familia, etc.

Si a un amigo que llega a mi casa, le digo: «Estás en tu casa» es lógico que no me refiero al edificio, de pronto me apara la caña y me desaloja, pero expreso el deseo de que mientras esté en mi casa se sienta como si estuviera en su propio hogar con su familia. La palabra que se debe usar en inglés para ese concepto es «home», no «house»

Para acabar de ajustar ponen la valla a todo el frente de un prestigioso centro educativo como lo es la Universidad Pontificia Bolivariana. ¿Qué pensarán los profes de inglés que la han visto?

Una frase sencilla que usan en el país del Norte es Welcome home! ‘¡Bienvenido a casa!’. Habríamos quedado como príncipes.

¡Vaya, qué valla!

¿Cerro Nutibara cerro?


Ésta es otra de la Alcaldía.

Infinidad de veces hemos dicho que los nombres específicos de los accidentes geográficos no son parte del nombre propio de cada accidente y van con minúscula. En la parte española del aviso debe decir «Ingreso al cerro Nutibara» y al traducir al inglés: «Entrance to Nutibara hill» y no como quedó «Entrada al Cerro Nutibara cerro».


miércoles, 3 de agosto de 2011

La columna de Angelita

Mundo Moderno

Mundo a mi medida
Por Ángela Álvarez Vélez


Customización de calzado,
por ejemplo.

La personalización (los publicistas y los ingenieros de consumo lo llaman customización) del consumo es una cosa maravillosa. Uno puede escoger qué tipos de noticias le llegan al correo electrónico y qué clases de programas de televisión aparecen en el menú de la tele. Uno le puede poner timbres y alarmas a los teléfonos y demás dispositivos para uno saber cuándo contestar o no. Incluso en Japón hay máquinas expendedoras de cajetillas de cigarrillos que permiten diseñar los paquetes con opciones de colores y estampados.

Así por encimita parecería que estamos logrando el mundo perfecto, pero me preocupa que tanta dicha venga con un precio. Recientemente se ha empezado a hablar de la “distopia de la información”, es decir, una utopia perversa en donde la realidad es el opuesto del ideal. En el caso de la información se refiere a que el tener acceso únicamente a cosas que nos gustan tiene dos efectos adversos: el primero es una sensación errada de que el mundo entero está de acuerdo conmigo; y el segundo impide que nos topemos con cosas que no nos gustan, que nos hagan pensar, que nos hagan cambiar de opinión o que nos ofrezcan la oportunidad de crecer y madurar. Obvio que a todos nos gusta tener la razón y la idea de un mundo hecho sólo de cosas que me gustan a mí es más sexy que Angelina Jolie cubierta de Nutella, pero igual que la imagen anterior, es una ilusión inasequiblemente cruel, y lo peor de todo, es una ilusión creada por logaritmos.

Me refiero a que los computadores toman decisiones basados en patrones de comportamiento, y si bien los logaritmos que lo hacen posible son admirables y complejos y supongo que tomaron años en lograrse, no son perfectos. De allí que el filtro de mi correo electrónico piense que los mensajes del Museo de Arte son basura pero que leer el aviso del producto que promete alargar mi pene es un urgente. Igualmente, ofertas de trabajo y fotos de mi sobrino han ido a dar al “spam” mientras que aparecen resaltados los mensajes de la lotería irlandesa, la carta del señor Abumandalí de Senegal en el que me jura que es un hombre de negocios honesto con una propuesta legítima que me hará millonaria si tan sólo le envío unos datos personales como mi número de pasaporte, las claves de mis cuentas bancarias y mi huella y firma escaneadas.

Cosas como esta me hacen dudar de la sabiduría de las máquinas y lo sensato que sería dejar que ellas tomen decisiones por mí. Al fin y al cabo, si le creemos a Google, soy un hombre acomplejado y calvo con una preferencia inquietante por las asiáticas y los gatos, que ama las fotos de animales en situaciones absurdas y cree firmemente en el tarot azteca, el correo de la suerte y que Bill Gates de verdad le quiere regalar un computador si tan solo reenvía este mensaje a 2.000 de sus amigos más cercanos. Y ¿quién quiere vivir en el mundo perfecto de alguien así?