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miércoles, 25 de febrero de 2009

Vista de lince 59

El verbo apostar
Cuando un periodista tiene una ocurrencia idiomática los demás corren a copiarla hasta el cansancio.

El verbo apostar es una de ellas. No voy a explicar su significado porque todos lo conocemos muy bien. ¿Quién no ha apostado desde el colegio hasta la empresa en cualquier discusión la plata de las onces o del algo como decimos los paisas? ¿Quién no ha apostado una carrera de aquí a la esquina. Existen también las casas de apuestas, los casinos, los hipódromos donde se apuesta a los caballos y las galleras, donde se apuesta a los gallos. Todos conocemos esos usos del verbo apostar y hasta me habría salido más corto dar el significado que haberme extendido en esta verborrea sobre situaciones evidentes.

Pero a algún periodista hace unos diez o doce años se le ocurrió usar ese verbo cuando a algún funcionario importante se le ocurrió apoyar alguna campaña o impulsar algún proyecto o iniciar una obra gubernamental temeraria. Desde ahí, como decía el ingeniero Roberto Cadavid Misas, Argos; se regó como verdolaga en playa.


Ya nadie apoya, impulsa, inicia una acción de Gobierno. No: sencillamente apuestan. Algunos cuando están algo cansados de apostar, apuntan como se ve en el segundo ejemplo gráfico. En el que se encuentra además el superfamoso gazapo campeón: Debe ser: Les apuntan a los nacionales.

Esto hasta aquí lo he repetido hasta el cansancio y lo han repetido otros colegas. Aunque me contradigan algunos, me parece que el verbo apostar se les convierte a esos tales en una muletilla por lo repetitivo, por la escasez de imaginación para usar el verbo correcto.

Se está agravando tanto la costumbre que presento las tres siguientes fotografías como lo máximo del problema, hasta ahora: ¿Qué seguirá después?



En las anteriores fotografías se trata de una reunión en la que se hablaba de uno de los proyectos en los cuales participaría el Municipio de Medellín, el Alcalde anunció que la partida correspondiente ya estaba aprobada y al periodista se le ocurrió que no sólo había apostado, sino que había puesto el case. ¡Qué imaginación tan pobre!






La otra se refiere a una carta que el ex gobernador de Antioquia y posible precandidato a la Presidencia de la República por el Partido Liberal Colombiano, Aníbal Gaviria Correa, le dirige al presidente de la Dirección Liberal Nacional, César Gaviria Trujillo. En ella expone las ideas que quiere impulsar dentro de la Dirección mencionada. Establece que apoyaría listas a las corporaciones públicas que contuvieran un 50 % de mujeres y un50 % de jóvenes. Observen el título que imaginó el periodista. No pudo ser más desastroso. También comete el archimanoseado gazapo campeón. Debe ser Les apuesta.

Ojo con los matemáticos despistados que podrían concluir que los viejitos varones estaríamos excluidos de esas listas; pues no, porque el conjunto de mujeres puede tener intersección con el conjunto de jóvenes. El número de elementos comunes a ambos conjuntos sería el número de renglones que nos corresponderían a los viejitos. Hasta yo puedo ir a hacer fila a una lista de ésas.

Más barato por cuotas




Cómo les parece la rebajita de sólo el 80,1% y en Éxito de La Colina en Bogotá donde me está colaborando mi amigo Javier Ernesto Burbano Sandoval. Él me dio autorización para poner el enlace del álbum completo.

Además en su blog nos cuenta la historia de esas fotos

Vamos a ver quién gana






Simpático este letrero que encontré en una venta de avena cubana (muy rica) en el Carrefour de Las Vegas en Medellín.

Me asaltan las siguientes dudas.

1.° Para saber que no me van a dar el tiquete (¿de dónde sacarían esa palabra dizque tickete?) tengo que haber pagado.

2.° ¿Plata en mano quién la devuelve?

3.° ¿Ante qué autoridad debo elaborar el correspondiente denuncio?

4.° ¿Debo conseguir abogado? ¿Puedo guardarle de una vez el 30% de la avena?

5. ¿Dirá la dependiente que sí que ella retuvo el tiquete?



Tildefobia carrefouriana




También en Carrefour de Las Vegas en Medellín

La piyama


A esta palabra le está pasando lo mismo que al verbo jalar, tratado en la Vista de lince 58. No conozco ningún colombiano en pijama, los que he visto en prenda de dormir me dicen que están en piyama, pero si les pido que la escriban, hacen lo que está en las fotos. Pues la palabra aceptada inicialmente es pijama, pero la Real Academia Española fue comprensiva con los latinoamericanos cuando se dio cuenta de que nosotros nos empiyamábamos, mas no nos empijamábamos y nos aprobó la palabra con y. No necesitamos, entonces, cambiarle la pronunciación a la jota para irnos a dormir.

La coma

Esta coma, después de la palabra Aires, se debe quedar en tierra, no viaja.


Nunca se separa el sujeto del verbo, por suna coma, excepto las comas explicativas

Pedro salió muy temprano (no hay coma).

Pedro, mi vecino, salió muy temprano. Las comas son explicativas y yo muy brujo.

domingo, 22 de febrero de 2009

En Sincelejo no hay alzhéimer

En Sincelejo no hay alzhéimer

Corría el año de 1980, creo. Yo trabajaba con ISA, Interconexión Eléctrica S. A., y me habían dado la responsabilidad del avance de obra en la construcción de la primera línea a 500 kV en el tramo entre Subestación Cerromatoso y Subestación Sabanalarga. Yo había puesto mi centro de operaciones en Sincelejo. No desarrollé en esa ciudad vida social alguna, aunque tuve la oportunidad por cuanto las de los empleados del contratista eran muy agitadas. Así pues que conocí muy poca gente en Sincelejo.

Salía poco en las noches y durante el día estaba por lo general en el campo, salvo los viernes en la mañana que daba alguna vuelta por el centro de la ciudad, mientras era la hora de dirigirme a Montería para tomar el avión hacia Medellín.

En una de ésas atiné a pasar por un almacén donde vendían ropa infantil y como me habían quedado algunos pesitos de los viáticos, pensé llevarle una prenda a mi Marcelita que andaba por los cuatro años.

Me detuve un momento en la vitrina y cuando me dispuse a entrar me di cuenta de que al fondo, alguien, que presentí el dueño del almacén, se levantaba de un escritorio alzando los brazos para cerrarlos alrededor de mi cuello. No me digan que eso no da mucho susto que lo vayan abrazando a uno así no más. Afortunadamente, el dueño en cuestión empezó a hablar cuando terminó de cerrar los brazos y así pude darme cuenta de que sabía quién era yo, aunque yo andaba totalmente gringo de quién fuera él.

–Hombre Escobar, ¿cuánto tiempo sin vernos? –me dijo con un acento de paisa achilapado.

–Hermano, pues yo qué voy a saber cuánto si no me acuerdo haberlo visto a usted antes.

–Pero ¿cómo que no nos hemos visto? ¿Acaso no estudiamos pues juntos en tercero de primaria con don Darío y en cuarto con don Aníbal en la Bolivariana de Juanambú?

–Pero hombre, por Dios, si en ese entonces teníamos caritas de ocho años y ahora tenemos carotas de 34. Yo no sé usted cómo es capaz de hacer esa extrapolación tan templada.

–No es ni tan difícil. Recuerdo que en el grupo eran tres Escobares, dos hermanos y el otro no era hermano y vos eras uno de los hermanos. Tu hermano era mayor.

–Hermano, ¡alcance la estrella!

De ahí en adelante, las preguntas de rigor. ¿Dónde trabajas?, ¿te casaste?, ¿cuántos hijos? Y bla, bla, bla,

Me dejó escoger el regalo para Marcela y cuando llegué a la registradora, la dependiente me lo envolvió en papel de regalo, le puso moño, lo metió con cuidado en una bolsa y me lo entregó. Acto seguido, me entregó la factura cancelada, mas no me recibió el dinero.

El lunes siguiente dije a mi jefe que me iría en carro para llegar a Planeta Rica temprano, en el avión habría llegado, a las 3:00 p. m.

Pedí al coordinador de transporte que me asignara chofer y me dijo que me fuera con Fernando Escobar. Era Fernando un chofer serio y amable de unos 34 años como yo.

Arrancamos pa la costa. En el camino se fueron desgranando temas de conversación de la más variada índole.

De pronto se me ocurrió:

–Imaginate, hombe Fernando, la que me pasó la semana pasada en Sincelejo.

–A ver, ingeniero, cuente.

Le conté lo que acabo de escribir desde donde dice atiné hasta donde dice dinero.

Terminé mi relato y me di cuenta de que Fernando tenía su cabeza girada hacia mí y me examinaba de arriba abajo. Me preocupé mucho porque la carretera quedaba 90° en sentido contrario de las agujas del reloj de donde Fernando tenía puesta la mirada y el carro seguía andando.

–Hombe, Fernando, definitivamente no sé qué se te perdió, pero si vas a mirar mucho, orillate, porque nos vamos a dar con esa tractomula, ¡mirá ese precipicio!, ¡cuidado con ese bus!

–No, ingeniero, no se me está mojando la canoa. Desde hace dos años trabajamos en la misma empresa y ahora me viene usted a decir que eran tres Escobares en su grupo con don Darío y con don Aníbal y dos eran hermanos y otro no. Sí, ingeniero, éramos tres Escobares con don Darío y con don Aníbal: usted, su hermano y yo.

–¡No fregués hombre! ¡El mundo sí es un pañuelo! (Frase de cajón que se dice en circunstancias como ésta y como otras).

Le dije el nombre del vidente (ya se me olvidó), pero Fernando no lo recordaba.

–Vamos a hacer lo siguiente –le dije–: esta noche llegamos a Sincelejo. Mañana demoramos un poco la salida al campo para darle tiempo al hombre de que abra su almacén. Luego llegamos y entramos y yo empezaré a decirle que el regalito le quedó muy bueno a Marcela y que muchas gracias, sin darle ningún inicio de que vos sos uno de los Escobares. veremos qué tan buena es su memoria.

Efectivamente así lo hicimos, pero no alcancé a decirle la primera frase de agradecimiento cuando el hombre emitía otra expresión de alegría.

–Y éste es el Escobar que no es hermano tuyo. ¿Cómo lo encontraste?

Pronto iré a Sincelejo: ya han pasado otros 28 años.

Gabriel Escobar Gaviria

viernes, 20 de febrero de 2009

Vista de lince 58

Lapsus digitorum




Pereció una e


Mi amiga Alejandra Arenas, que nos envía su segunda colaboración desde Bucaramanga, alcanzó a darse cuenta de la falta de un e. Es posible que muchos no se hayan dado cuenta en el Carrefour de su ciudad porque nuestro cerebro nos ayuda a ver lo que falta.




Doble dosis


También una colaboración de mi amigo Javier Ernesto Burbano Sandoval. Esta vez es una doble dosis de tildes para una palabra a la que le basta la última. En la cafetería del Éxito Colina en Bogotá.



Jalar




Muchos, escritores, pero muchos, creen que escribir jalar es un error y ponen en sus escritos el afectado halar, como si fuera en una puerta de un banco.


No comnozco ningún colombiano que en su conversación normal haya ayudado a halar un carro, por ejemplo, o le hubiera halado trompa a la novia, como decíamos otrora a lo que ahora dicen los jóvenes parchar. No. por aquí decimos jalar con jota.


El verbo jalar es correcto, aparece en el Diccionario sin restricción alguna.

jueves, 19 de febrero de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Lamento de la Cannabis legalis o La historia del fin de la marihuana

Hace 20 años, el jurista y entonces ministro de Justicia, Samuel Hoyos Arango, dijo que la solución al problema de las drogas era muy sencilla: era cuestión de trasladar la marihuana desde el Ministerio de Justicia al de Salud. Pues bien, esta semana el informe de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, en la que participan varios ex presidentes —entre ellos, César Gaviria— junto con intelectuales de la talla de Mario Vargas Llosa y Paulo Coelho, propusieron legalizar los cultivos de cannabis, lo que implicaría otro traslado de la marihuana, tal vez al Ministerio de Agricultura.

Y ¿Qué pasaría de darse tal traslado? Aquí, una respuesta tentativa…

Al principio, sería maravilloso. El cultivo de marihuana acabaría con el desempleo, se integraría al plan de reinserción de varios grupos alzados en armas y hasta podría superar el café en exportaciones.

Pero después de un rato, los cultivadores necesitarían sacar licencias y permisos y certificados. Para empezar, tendrían que solicitar asistencia técnica del ICA y cumplir con los requisitos de las corporaciones autónomas, que les exigirían no usar casetas de guadua sino construcciones de cemento embaldosadas para el procesamiento de las plantas, tendrían que uniformar a los recolectores, ponerles escarapela, mascarilla, guantes, etc., como parte del proceso de certificación ISO y, como no tendrían con qué hacer todos los cambios, pues tendrían que hacer un préstamo de la Caja Agraria.

El crédito obligaría a los cultivadores a aumentar sus precios, haciéndolos menos competitivos pero aumentando sus ganancias (no las netas, por supuesto), y con eso les caería la DIAN. Siendo Grandes Contribuyentes, tendrían que hacer algo por mejorar sus ventas, y entonces buscarían a los expertos en mercadeo de Proexport, quienes los instigarían para cumplir con las normas EUREPGAP. Eso significa no más cancha de fulbito, no más papita chorriada dentro del área estéril, nada de empanadas bailables ni novenas y todo eso conduciría, obviamente, a la creación de los sindicatos de Trabajadores Nacionales de Cannabis (uno para la derecha y otro para la izquierda: SiTranCa y SinTrabis). Esto llevaría al negocio al punto de quiebra y sería comprado por una multinacional.

Una vez la Something Company comprara la Nacional de Cannabis y la volviera la United Cannabis Company, el primer paso sería registrar todas las cepas endémicas y patentar la fórmula de la Mari Cola y Cannabis Light Soda. Protegidas por los derechos de autor y la propiedad intelectual, todos los cultivos de Cannabis no autorizados serían allanados por el FBI. Y colorín colorado, la marihuana se habría acabado y tendríamos un nuevo modelo para eliminar cultivos ilícitos: Erradicación por Legalización. ¿Alguien dijo opio?


martes, 17 de febrero de 2009

El lince matemático 5

El lince matemático 5



Respuestas a los problemas 5 y 6 (cliquear en la palabra problemas)

Problema 7 (supersencillo).

En una fiesta a la que asistí hace mucho tiempo éramos 24 personas.

Dora bailó con 7 de los muchachos; Ana Isabel lo hizo con 8, Gloria Lucía, con 9, y así cada una de las muchachas que siguen en la lista bailó con uno más que la anterior hasta terminar la lista con Marta Eugenia, que bailó con todos los muchachos. ¿Cuántas muchachas, había y cuántos muchachos?

domingo, 15 de febrero de 2009

Gazapera histórica 3

Que galicado

Andrés Salcedo, Noticiero Nacional (91-06-06)

En la edición del noticiero del miércoles 3 del presente se le fue dos veces un que galicado de muy mal sonido. Dijo usted en aquella oportunidad: Veamos como fue que empezó la constituyente, cómo fue que se inició todo esto.

Eliminar esos galicismos es supremamente fácil y se ahorran cuatro palabras: Veamos como empezó la constituyente, cómo se inició todo esto.

Julio de 1991.


Hoy como ayer, como antier y seguro que como mañana y pasado mañana, la lucha contra el que galicado sigue igual. Es una de las enfermedades crónicas de nuestro idioma y de nunca acabar. Ni siquiera en función de la simplicidad del idioma como en los ejemplos mostrados que con sólo eliminar dos palabras por cada uno desaparece el dislate.

Algunos críticos aseguran que estoy equivocado y que los ejemplos mostrados no son formas del que galicado sino de lo que los correctores han dado en llamar esqueísmo, que porque el que galicado es el que se puede cambiar por un adverbio, mientras el remedio contra el esqueísmo es eliminarlo. No contradigo el nombre de esqueísmo ni el de seraqueísmo que también se soluciona eliminándolo. ¿Será que va a llover? ¿Lloverá? El seraqueísmo, entonces, es el mismo esqueísmo con la diferencia que en aquél la inflexión del verbo ser está en futuro, mientras en éste está en presente. Ambas son formas de la expresión francesa C'ést que... de donde proviene el apelativo de galicado. Son expresiones galicadas aquellas en las que se antepone también un adverbio, una locución adverbial o un complemento, tales como Aquí fue que nació mi padre; , Ayer era que estaba triste; Fue a pie que vino; Por eso será que no va a venir; de usted era que hablaba. Estas formas se pueden convertir en Aquí fue donde nació, mi padre; Era ayer cuando estaba triste, fue a pie como vino, por eso será por que no va a venir. Pero también se pueden convertir en Aquí nació mi padre; Ayer estaba triste; Vino a pie, por eso no va a venir. ¿Ven que también se puede eliminar el verbo ser en todos los casos?

Febrero de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

Regalo de AT

Fotografías de TM


Acné doble tripolar, marca Leviton de 15 amperios con polo a tierra

viernes, 13 de febrero de 2009

Vista de lince 57

Premios Cipe 2008

Invitado por mi amiga Elba Cecilia Restrepo González, galardonada con el premio Cipe 2008 a la mejor columnista de opinión, asistí a la sesión de entrega por parte del Círculo de Periodistas de Envigado, Cipe, en el auditorio de la sede de la Cámara de Comercio Aburrá Sur, Seccional Envigado.


Muy merecido el premio de nuestra queridísima Elbacé, un ama de casa a la que desde sus labores domésticas algún día se le ocurrió que debía comunicar a los demás sus pensamientos y de verdad que lo ha logrado y en qué forma en su columa Por encimita. Su exitoso ascenso lo ha marcado la respuesta de los lectores desde cuando no tenía día fijo hasta hoy que se ha ganado el que es considerado por muchos columnistas como el mejor día: el domingo. La tertulia Los Amigos de Tiromalo también ha contado mes a mes con su valioso aporte e impulso. Con lo anterior, no quiero decir que el también integrante de la tertulia mencionada, Raúl Tamayo Gaviria, esté pordebajiado con el sábado. No. Sus lectores lo tienen amarrado al sábado, creo que desde que se inventó ese día, es decir, desde cuando el que lo hizo descansó y lo bendijo.

Sin querer demeritar el premio recibido por nuestra amiga y mucho menos el acto de entrega del mismo, no pude evitar usar la vista y hasta el oído del lince en la emocionante reunión.

Protocolo de las banderas

En la foto, independiente del personaje que está en ella pues escogí la que más favoreciera esta nota, podemos ver cuatro banderas en su orden de izquierda a derecha: Departamento de Antioquia, República de Colombia, Municipio de Envigado y Cámara de Comercio Aburrá Sur.

Sobra una. Porque según el protocolo de banderas no se deben revolver banderas oficiales, las tres primeras, con las de entidades privadas, la Cámara de Comercio. Ésta puede ir en otra parte del escenario, pero que claramente se vea que es un lugar secundario con respecto a aquél en el que se encuentran las oficiales.

Omitiendo la última bandera nos quedarían tres banderas oficiales en el escenario, la principal de las cuales (la República) está al centro, la que le sigue en categoría (el Departamento), a la izquierda y la última (el Municipio) a la derecha. Ésa es la posición correcta. No como parece ocurrir en muchos escenarios donde ponen las banderas como caigan desconociendo el protocolo.

Otros dislates

El maestro de ceremonias y uno de los galardonados llamaron el evento como Cuarta Versión de los Premios Cipe. Bueno, al fin y al cabo estábamos entre periodistas que por más que los correctores insistamos que cada realización de un evento periódico es una edición del mismo, ellos insisten en que es una versión.

Otro pecadillo del maestro de ceremonias fue llamar a Barak Obama con el apelativo eufemístico de afrodescendiente, miedo le dio decirle negro, no veo la razón de su miedo.

Para dejar en paz al maestro de ceremonias, su último error lo comparte con el alcalde de Envigado a quienes se les pego la muletilla impuesta por Teleantioquia de todos y todas.

El alcalde, que como buen ingeniero joven debió haber estudiado la Teoría de Conjuntos desde la guardería, debe saber que el conjunto universal comprende todos los elementos del conjunto, Así el conjunto universal de seres humanos está compuesto por todos los seres humanos, de uno y de otro sexo, no necesito decir todos los seres humanos y todas las seres humanas. Qué horror sería tener que hablar así. Usar bien el idioma también debe ser parte de la excelencia de que hace gala, con razón, la Alcaldía de Envigado (y no es por lamber, sino porque estoy muy contento viviendo en Envigado, mis amigos lo saben).

Una de las galardonadas habló de una entidad que rompió esquemas, una muletilla que además de violenta no dice nada. Pudo haber dicho: no se opuso a una nueva circunstancia.





martes, 10 de febrero de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

La crisis al desnudo

Supongo que ya sabrán que este será en año del Consumismo: Con su mismo carro, con su mismo celular, con su mismo computador…, pero lo importante es que no cunda el pánico. Por eso pongo mi granito de arena y busco algo cómico para decir sobre todo este asunto pues sólo porque la crisis económica es peor que el divorcio (porque igual uno pierde la mitad de la plata pero se tiene que seguir aguantando al marido), no significa que no podamos intentar buscar algo de humor.

Me propuse hacerlo y por fortuna, no tuve que buscar mucho pues resulta que esta semana, Larry Flynt (fundador y CEO de la revista Hustler) y Joe Francis (CEO de la franquicia de videos Girls Gone Wild) anunciaron que ellos también van a pedirle al Gobierno norteamericano una ayudita, de cinco millones de dólares, para que le den una mano a la industria pornográfica, que está en declive, no porque la gente haya dejado de buscar porno, sino porque la internet ofrece porno gratis y la gente ya no quiere pagar por ver desnudez. Empelotarse ya no es una manera fácil de salir de aprietos económicos. Vaya, eso significa que el mundo realmente está cambiando con la crisis.

Esta noticia me hizo recapacitar bastante, puesto que no habría pensado en la industria pornográfica como un indicador económico, pero mientras más lo pienso, más veo relaciones entre la crisis bancaria y el porno.

Para empezar, tanto en la una como en la otra, el principio siempre es seductor, pero uno se cansa rápidamente del tire y afloja. Los extractos bancarios se parecen a los guiones de las películas porno porque son excesivamente gráficos y ligeramente bochornosos.

El porno, como la banca, promete una relación duradera, pero termina siendo efímera, y las transacciones con ambos lo dejan a uno sintiéndose un poco sucio. En ambos casos, el meollo del asunto está en necesidades que nadie más quiere satisfacer y ambos engañan al público diciéndole que lo que sucede allí es perfectamente legal, que todos son adultos responsables, que nadie está allí en contra de su voluntad, que es algo perfectamente natural y que no se le está haciendo daño a nadie, pero uno sabe que le están ocultando algo porque —en los folletos y en los filmes— eso no puede ser tan fácil.

También los actores principales de cada una de las industrias aquí comparadas tienen cosas en común porque todo el mundo quiere conocerlos, pero nadie quiere tenerlos como amigos ni parientes. En cada caso, la gente luce muy accesible y dispuesta, pero siempre están detrás de un vidrio. Además, ambos usan la estrategia de la sobreinformación para confundirnos: muestran tantas cosas que uno no sabe bien qué está pasando, pero tenemos la sensación de que alguien está saliendo jodido.

Y, finalmente, la gente que sale en las películas se quita los calzones, y en esta crisis definitivamente cogimos a la banca con los calzones abajo.

angela_alvarez_v@yahoo.com

miércoles, 4 de febrero de 2009

Cartagena que enamora

Luis Fernando Múnera L.

Ciudad con vida propia tanto diurna, como nocturna, para recorrer

Cartagena no sólo es un destino turístico para extranjeros y colombianos por su patrimonio histórico, arquitectónico y cultural. Sus habitantes y gobernantes trabajan en su transformación cuidando la presentación que quieren mostrarle al mundo, y sobre todo, seguir siendo acogedora.

¡Cartagena enamora y mantiene su embrujo! No sé qué se sienta ser nativo de Cartagena o, siquiera, vivir en ella, pero el solo hecho de venir a Cartagena es transportarse a una época, vivir un ambiente, penetrar un espíritu.

En esta ocasión encontramos la ciudad especialmente bella, cuidada y limpia. Ni siquiera el modernismo bien disimulado de las casas reconstruidas, que fingen bastante bien conservar la tradición pero te cambian una ventana de sillares y barrotes por una vidriera, te altera las sensaciones que produce nuestra ciudad insignia. ´

¿Insignia de qué? No es de nuestras tradiciones vernáculas, porque a los aborígenes caribes, mocanas y calamaríes los acabó la conquista sin darles tiempo de dejar aquí su impronta, sino de la cultura romántica y ruda de los españoles que la construyeron y de los negros tristes arrancados de África, que se volvieron festivos en las costas que los recibieron, y son insignia de un período clave de nuestra historia.

El alma de Cartagena

No trates de encontrar el alma de Cartagena cuando la llenan los turistas, sino en días normales en los que discurre la vida rutinaria. Encontrarás entonces en la calle oficinistas, empleados de almacenes, estudiantes de los colegios del centro y de la universidad, que caminan con calma en las horas frescas de la mañana y en las del atardecer o al medio día se refugian bajo los aleros para defenderse del sol canicular. Ésa es la gente de hoy de esta ciudad.

Ya no encuentras las señoras que venían del mercado, los pobres, los ancianos echados en el suelo o los niños que te seguían con la mirada triste hablándote en retahíla, medio paso detrás de ti. Y no es que se hayan acabado, porque el problema social de la ciudad, lejos de disminuir, se ha agravado. Se han ido o los han puesto en otro sitio.

Si cierras un poco los ojos y los oídos sigues viendo la ciudad de hace unos años que conociste sucia en el suelo, astrosa en las fachadas, maloliente en los charcos de las calles. Extrañas los corrillos de hombres cartageneros en las esquinas, hablando fuerte y rápido en su lengua, medio español medio caribe del costeño popular, sobre política local, sobre fútbol o sobre chismes intrascendentes. Lengua popular ésa. La lengua española más culta y conservada también está en Cartagena.

Sus construcciones

Las casas que hace unos años parecían caerse de viejas, hoy están restauradas. Por dentro son construcciones casi totalmente nuevas, para oficinas lujosas, tiendas finas, sedes de corporaciones. Por fuera simulan respetar el estilo original pero se les sale el rico que llevan dentro y se les nota en los materiales y en el estilo de puertas y ventanas que, sin pudor con la historia, muestran, a través de grandes ventanales, muebles y mercancías costosos. La transformación de la ciudad antigua se demoró más de cien años pero llegó, y al menos ha dejado a manera de maquillaje el aspecto original de las calles y fachadas.

Se ven casas con la altura normal de una de dos plantas, con la particularidad de que el primer nivel se divide en dos pisos, el de abajo como almacén y arriba como hospedaje. El nivel más alto siempre se dejaba para residencia de la familia del dueño. Las casas son amplias, con techos altos que ayudan a la frescura interior, uno o varios patios interiores sembrados de jardines, palmas y enredaderas, y con aljibes para el almacenamiento del agua lluvia.

Cartagena fue rica en la época colonial como centro de acopio y despacho de gente, valores y mercancías que entraban y salían a través de su puerto. Por eso quisieron arrebatársela los ingleses, los franceses y los holandeses a los españoles. Fue heroica y sufrida durante los sitios y ataques en tiempos de guerra. Fue brillante las primeras décadas de la República.

De mucho de esto dan cuenta, muda y elocuente, las murallas y fortalezas que la defendieron. Fueron tan costosas que el rey Felipe II, a cuyas arcas se cargó la construcción, se paró en el balcón de El Escorial, su palacio monasterio en las montañas de Guadarrama, seguro de que podría divisarlas. Cuando no pudo verlas, se vino a comprobarlo. Se le vio caminando disfrazado de señora por la Calle de las Damas. No hay mucha probabilidad de que esta leyenda sea cierta, pero no importa.

Pero después decayó. Influyó el que Barranquilla llegó a ser Puerta de Oro de Colombia sobre el río Magdalena. Pero gracias al olvido, Cartagena se salvó de sufrir los golpes de las picas que hubieran derruido sus casas coloniales para convertirlas en republicanas, primero, y modernas, después, aunque algunas sí alcanzaron a correr esa suerte. Tampoco hubo interés en demoler la totalidad de sus murallas porque a nadie estorbaban. Un tramo que sí estorbó al oriente, lo tumbaron hace varias décadas para abrirle campo a un nuevo barrio, La Matuna, vecino a Getsemaní, y a una avenida. Al resto lo salvó la pobreza de la ciudad de entonces.

La ciudad de noche

Junto a la placita de San Diego está el edificio que brincó de la pobreza franciscana conventual de Santa Clara al lujo del hotel más caro de la ciudad. Estas noches la placita está tranquila. Algunos acuarelistas pintan y venden imágenes de las calles y balcones. Los muchachos se sientan junto a los árboles, unos en parejas, otros con una guitarra. Algunos turistas toman un café con helado. Por las calles circulan intermitentemente los coches de caballos que dejan en el aire a su paso el olor cálido y amable del animal y el sonido de castañuelas de sus herraduras sobre el piso adoquinado.

Una buena forma de tomar contacto con la ciudad en las primeras horas de la noche es subirse a uno de los coches de caballos y dejarse llevar tranquilamente por las calles, iluminadas unas, oscuras otras, entre el aire tibio y quieto, agitado solamente un poco por el paso del carruaje, y medio hipnotizado por la recitación del cochero de los lugares y monumentos que cruza. Nunca te maravillará lo suficiente la paciencia y calma con que anda el caballo por esas calles, tanto si va solo o en medio de automovilistas, que lo respetan siempre.

El parque de Bolívar o Plaza Mayor tiene abiertas las puertas de la verja de hierro forjado, los árboles frondosos juegan con la luz de los faroles. Debajo de ellos hay gente sentada en los bancos de cemento o acodada en mesas, conversando. Algunos juegan ajedrez concentrados en las piezas sin que los distraiga el paso de los peatones. En el centro del parque, preside la escultura del Libertador, Simón Bolívar Palacios.

Al pie de esta escultura, unos grupos de muchachos negros se reúnen lentamente, se preparan a conciencia y al poco rato empiezan a ejecutar música y danzas de las costas colombianas. Las tamboras y los llamadores producen música de percusión pura. El baile es frenético; la piel de los danzantes, brillante por el sudor a pesar de la frescura de la noche, brilla con visos bajo la luz de los faroles; las piernas, brazos, tronco y cintura se mueven a velocidades inverosímiles mientras rotan en el aire en círculos sucesivos sobre planos imaginarios; los músculos tensos se forran debajo de la piel, nítidos y firmes. La percusión y el baile se llevan el uno al otro, son uno, íntimos e indisolubles, se te meten por el oído hasta el tórax y por los ojos hasta el vientre. Igual que los grititos breves, agudos, repetidos, alternados de las bailarinas y los muchachos. En el brillo de sus ojos se siente el placer del baile.

Pinceladas de Cartagena

En la plaza de San Pedro Claver hay una escultura en bronce, obra y regalo a la ciudad de don Enrique Grau, que representa al santo con una amplia capa que lleva su brazo sobre el hombro de un negro semidesnudo; parecen caminar conversando como un par de amigos, si bien el rostro del sacerdote se ve enfático y el del esclavo, triste. Esta plaza, por antonomasia, es sede de los derechos humanos.



Afuera y el frente de la Torre del Reloj, puerta natural al oriente de la ciudad amurallada, están el camellón de los Mártires y el parque El Centenario, memoria muda de la independencia y el heroísmo de Cartagena y sus habitantes. Unos tablones empotrados en el adoquinado de la actual plaza de la Paz recuerdan el viejo puente de madera construido sobre el caño San Anastasio que bordeaba la muralla oriental hace años entre la bahía de Las Ánimas y la zona lacustre de Chambacú. Esa puerta permanecía cerrada de seis de la tarde a seis de la mañana, por seguridad.

A espaldas de la torre se encuentra la plaza mejor conocida como de Los Coches. Separado de la plaza por un conjunto de arcos de medio punto y dentro de un amplio andén cubierto está el Portal de los Dulces donde se consiguen los muñequitos de leche, las tradicionales cocadas de leche y panela con papaya, piña y ruibarbo, las bolas de tamarindo, los bananos pasos, los turrones de ajonjolí y otras mil golosinas fabricadas por las artesanas de la comida amable cartagenera.

A su lado se abre en un triángulo generoso la plaza donde funcionaron originalmente la Tesorería, la Contaduría y la Aduana. Se dice que allí empezó la construcción de la ciudad. A un costado está el edificio de la alcaldía. En su origen, esta plaza fue centro del comercio de Cartagena, adonde acudían gentes de los virreinatos de Nueva Granada, Nueva España y Perú, así como de las Antillas. Entonces, la plaza estaba abierta a la bahía y se le conocía como plaza del Mar, también fue conocida como plaza de la Real Contratación. Hoy, el pueblo la llama plaza de la Aduana… “

—Ésta es la plaza de Rafael Núñez, ilustre hijo de esta ciudad, cuatro veces presidente de Colombia, —exclama enérgicamente un señor de cara abotagada, limpiamente vestido con guayabera y pantalón de lino.

Vecinas de la Plaza Mayor o parque de Bolívar están la Gobernación de Bolívar, bello edificio de dos plantas con galería exterior en arcos de medio punto, con la plaza de La Proclamación al frente, el portal de Los Escribanos, hombres que redactaban memoriales y documentos, la sede actual del Banco de la República con el anexo del bello Museo del Oro. También, el Palacio de la Inquisición, que guarda la memoria de esa institución que sirvió a la Iglesia Católica y a la Corona española para la represión religiosa y política. Bastaba una leve sospecha directa o una acusación anónima introducida por la Ventana de la Denuncia para que el encartado de acá tuviese más que un pie en el más allá.




Cuando en tiempos de la Colonia, negros cimarrones construyeron su palenque a cierta distancia de la ciudad y lo protegieron con puntas de palos entrelazadas en el cerco, la Corona española ordenó no perseguirlos porque era tarea difícil e incierta. Hoy, por antonomasia, las negras palenqueras, por lo general robustas y sonrientes, se pasean por las playas y calles de Cartagena con la palangana llena de frutas balanceada sobre la cabeza. Ahora están uniformadas con ropas amplias en vistosos colores rojos, amarillos, naranjas y verdes.



La imagen en bronce de Catalina, de cuerpo escultural más de reina que de india, se yergue en puntas de pies entre La Matuna y Chambacú. Era hija del cacique de Galerazamba, fue tomada por españoles en la conquista y llevada como intérprete y damita de compañía a las Antillas. Sin más detalles o análisis, se le considera representante de los indios extinguidos.

El último día de visita nos despide una amiga, desconocida hasta entonces, santa Catalina de Alejandría. Su estatua, el doble que lo natural, nos la presenta en el interior de la nave izquierda de la catedral de Cartagena, consagrada a su nombre.

Siempre que regresas a casa, Cartagena se te queda pegada a la piel, como el olor a salitre y a humedad que aspiras en la calle.


sábado, 31 de enero de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

La estupidez tiene alas
Pensarán que tengo un ex novio piloto o que soy azafata frustrada o algo, pero les juro que mi alegadera contra las aerolíneas es simple defensa propia. Y no vayan a creer que la escala es 1:1 (una agresión = una columna). Las aerolíneas van ganando, y por mucho.
Pero esta columna no es en contra de las aerolíneas, sino de los que diseñan y dotan los aviones. Verán, en mi vida cotidiana, mi tamaño (vertical) no es un estorbo. Es más, la mayoría de los pantalones me quedan grandes, normalmente tengo que empinarme un poco para alcanzar el timbre del bus, mis pies rara vez alcanzan el piso en las sillas de cines o restaurantes y paso sin agacharme por casi todas partes. Se podría decir que parezco diseñada por la Renault: compacta y curvilínea.
Pero este chasis que cabe confortablemente en el resto del mundo parece ser demasiado para los aviones. Lo curioso es que todos lo son. En otras palabras, nadie está a sus anchas en un avión. Los aviones parecen diseñados por la misma gente que hace las camisetas que dicen “una talla para todos”, que en realidad significa “este corte no le luce a nadie”. Parece que tienen micropsia y creen que están construyendo la flota de Air Lilliput.
Lo grave es que no se limitan a hacer las sillas estrechas, sino que además incluyen una función para estrecharlas más. El famoso botón para reclinar el espaldar de la silla no es más que una manera fácil y práctica de invadir el espacio del de atrás. Y al menos yo creo que esa no debería ser una decisión unilateral. Por cada botón reclinomático debería haber una palanca enderezomática. Si esto existiera, a lo mejor me hubiera evitado el disgusto que tuve antier cuando tuve que ir al baño porque la silla tan estrella no dejaba que mi vejiga almacenara más de diez milímetros cúbicos a la vez y me tenía que apoyar en la cabecera de la silla de adelante para tener soporte mientras hacía el movimiento pélvico necesario para liberar la porción media de mi cuerpo de las garras de poliéster de la trampa que era la K15. El tipo tenía el descaro de ufearme (ver ufear. verbo. Dícese cuando alguien dice uf con la intención de indicarle a otra persona que está inconforme.) porque le movía la cabecita, que por cierto estaba a centímetros de mi nariz de tal manera que para entretenerme en el vuelo le puse nombres a los cuatro pelos que tenía. Pero sigamos.
Además, creo que debería haber más clases. En este momento sólo hay primera clase y clase ejecutiva, pero siento que hacen falta algunas subcategorías. Para empezar, debería haber clase ejecutiva con y sin hijos y esta a su vez dividida en lustros según la edad de los hijos. Así, la gente que tienen niños menores de 5 va en una parte; los de 5 a 10 en otra, y los adolescentes en otra de tal manera que todos queden lejos de mí. Así tal vez no me vuelva a tocar con el niñito más cansón —que no sé si coincidencialmente o no era el muchachito más cabezón que he visto en mi vida— que no hizo sino poner los pies justo debajo del aviso que reza FAVOR NO PONER LOS PIES. Pero cómo iba a saber si la mamá estaba descalza y limándose las uñas. A ver: esta nave sí flota, pero no es una flota.
Y finalmente, pienso que podríamos mejorar un poco la oferta del servicio abordo.
Hay gaseosa, agua y jugos, pero creo que debería ofrecer Prozac, Xanax, Zoloft , Dormicum en cápsulas, dardos, pomadas...

jueves, 29 de enero de 2009

Cuenticos griegos 2

Cuenticos griegos

Contados a lo paisa por Carlos A. Cadavid Arango. Esta vez a la versión infantil de algunos miembros de Consulforo

Perseo y Dánae

¡No hay primera sin segunda,
me dijo doña Facunda!
¡y no hay Medusa sin Perseo,
me dice don Eliseo!

—¿Y eso, muchachos? ¡Ajá!, ¿lo escribieron al alimón el Rosco y Perico antes de irse? Vea pues que muchachos tan inspirados. ¿Y que Rosquito se fue porque iba a meterse en la rosca paisa? ¡Ay manece y no lo prueba! ¿Y el versito era pa que les acabara de contar lo de Medusa y Perseo, y se fueron? Quién los entiende, pues.

—Bueno, este cuento de Perseo de pronto nos queda muy largo porque tiene las historias de Dánae, de Medusa y de Andrómeda, pero es un cuento de aventuras muy bueno, así que se quedan callaos, sin interrumpir, o me embejuco como Abelito… ¡Horacito, no moleste a Gloria Patria, que se enoja Marianita!... Y recuerden bien la historia de Medusa, pa no tener que repetir.



—Lo de Perseo hay que contalo empezando por la mamá. Qué les parece que Aganipe y su esposo Acrisio, el rey de Argos, tenían una hija muy bella llamada Dánae, pero querían saber si iban a tener un hijo varón pa poder entregale el trono, porque en ese tiempo las mujeres no podían ser reinas… si, Manuelita, un macho, pues. Pa saber eso le consultaron al oráculo, pero el adivino les contestó que no iban a tener un hijo, y además le dijo a Acrisio que el nieto lo iba a matar. El rey se pegó tremenda asustada y dijo que nada ni nadie volvía a tocar a la muchacha, así que la encerró en una torre, en una celda con puertas de bronce y custodiada por perros salvajes, y controlaba hasta el agua, no fuera que le llevaran aguas del río Kununurra o de la quebrada Ayurá. Con lo que no contaba el pobre Acrisio era con esos dioses que tenían, todos ganosos y llenos de trampas, y menos se iba a imaginar que Zeus, el rey de los dioses, se había enamorado de Dánae. Zeus, pa poder estar con ella se disfrazó de lluvia de oro…

—Si, si, algo así como monedas… ¿Qué? ¡No sea malpensado, Horacito, y deje seguir contando!

Entonces Dánae quedó esperando, y cuando el papá se dio cuenta, se enfurruscó de tal manera que misiá Aganipe no pudo calmale la calentera y el miedo que tenía, y cuando vio que mandó a hacer un baúl grande de madera y metió ai a Dánae y al niño, le decía que qué iba hacer, que por Zeus, que no fuera bruto, pero nada, no hizo caso y ¡zuás!, los tiró al mar. Esto que vio papá Zeus, y ai mismito empezó a protegelos y así, suavemente, la brisa empujó el baúl sobre el agua hasta que llegaron al reino de Sérifos, en donde los rescató el pescador Dictis, hermano del rey Polidectes, que los llevó a vivir al palacio, ¿recuerdan que les conté? Al niño lo llamaron Perseo, que quiere decir “destructor”.

Pasó el tiempo y Perseo se convirtió en un muchachote fuerte y valiente, y Polidectes empezó a fijase en que Dánae se conservaba lo más de bien, era un tarrao de mujer, muy hacendosa y buena mamá, pero muy seria, y por muchas carantoñas que el rey le hacía, nada que le paraba bolas, y lo peor, ese muchacho Perseo siempre estaba pendiente della, cuidándola, y él con esas ganas que ya no sabía que hacer. Entonces empezó a maquinar cómo desengüesase dese piernipeludo, pa ver si Dánae, estando sola, le daba un arrimito. Polidectes le metió caletre a la cuestión, hasta que se le ocurrió ponese a decir que se iba a casar con Hipodamia, la hija de Pélope, y que pa no mostrar pobreza, entonces todas las personas de la corte tenían que llevale a la novia un regalo bien, pero bien bueno; entonces, cuando ese muchacho, que no tenía ni una estera propia se apareció sin nada, le dijeron que cómo era eso, que tenía que llevar algo, que si era tan macho por qué no llevaba la cabeza de Medusa, y en fin, que con ese cuento tan reforzao el muchacho cayó y dijo que si, que la iba a traer. Como les conté, a Polidectes casi se le salen los ojos de la felicidá, ¡no podía creer que hubiera caído!, así que lo animó bastante pa que se fuera.

Entonces, viendo Zeus lo que iba a hacer su muchacho, mandó a Atenea y a Hermes pa que lo instruyeran y lo ayudaran y no le pasara nada. Como ya les dije, le enseñaron a conocer a las gorgonas y a distinguir a Medusa, y el con culillo, pero se aguantaba como todo un macho, y le dijeron que las únicas que sabían dónde estaban las gorgonas eran sus hermanas, las greas o grayas… si, sí, esas, las que eran viejas desde chiquitas y tenían un solo ojo y un solo diente pa las tres, así que mientras una los usaba, las otras dos dormían… claro, el susto era pior, pero se sintió un poco más tranquilo cuando Atenea le prestó su escudo tan fino y brillantico… si. Jorgito, la égida… y Hermes le dio una espada finísima que no se rompía ni había que afilala. Además, las grayas le dijeron dónde podía encontrar a las náyades, que le prestaron unas alforjas mágicas, el casco de Hades pa que pudiera ponerse invisible, y las sandalias con alas… si, las talarias o tálares, Manuelita. ¡Caramba, cómo aprendieron estos muchachos! Por cierto, leí por ai que las grayas solamente las mencionan en la historia de Medusa.

—Bueno, y como ya saben tanto, recuerden que él pudo volar hasta donde estaban las gorgonas, y con las cosas que llevaba, usadas con inteligencia y habilidad, logró lo que se proponía, y recuerden que de la sangre de Medusa nacieron el gigante Crisaor y ese caballo con alas, Pegaso, en el que se montó y salió volando pa que no lo agarraran las hermanas de la difunta. ¡Tremenda ñapa!

Pegaso volaba y Perseo iba pensando que como ya tenía lo que había ido a buscar, lo mejor era entregar esa cabeza a Polidectes, y devolver las cosas mágicas que le habían prestado, porque bien honrao si era, y sabía que no debía ponerse a fregar con poderes especiales que no eran de él, pero mientras pasaban sobre los desiertos, donde no había nada, pero nada que tuviera vida, del morral cayeron unas gotas de sangre de la cabeza… si, bueno… los alacranes y las serpientes… si, en el mar esos peces parecidos a culebras y que llaman morenas… ¡Qué bueno que se acuerden! Y también dicen unos que hasta convirtió a Atlas en montaña porque le dio lástima no poder ayudalo a seguir sosteniendo el mundo.

—¿Qué? Si, Malusita, él llegó adonde las gorgonas volando con las talarias.. ¿Y porqué siguió en Pegaso? Que buena pregunta… vea mija, por ahí leí que ese cambio lo hicieron los artistas del Renacimiento porque Perseo se veía más bonito montado en un caballo con alas que dando zancadas con unas quimbas voladoras.

—En fin, ya cuando iba volando sobre las costas de Filistia también tuvo tiempo de librar a Andrómeda y casase con ella. Al fin llegó a Sérifos, y encontró que mamá Dánae se había tenido que esconder con Dictis en un templo de Atenea porque ya no se aguantaba las impertinencias y carajadas de Polidectes, y pa acabar de ajustar, el rey y ese montón de lambones que tenía no le creyeron a Perseo y se burlaron…

—¿Qué? ¿Que lo estoy terminando a machetazos y faltaron muchas cosas? ¡Ah! Andrómeda… si, el abuelo también… bueno, entonces mejor después les cuento lo de Andrómeda y lo qué le pasó al abuelo… si, a Dictis también. Ahora vámonos a tomar un zumito de mandarina, que me tengo que ir a hacer unas vueltas.



Carlos A. Cadavid Arango
Medellín, enero 23 de 2009

martes, 27 de enero de 2009

Gazapera histórica 2

Ex

Lo que está escrito con negro en esta nota corresponde a la fecha de la cita; lo que está escrito con verde, al comentario que hago hoy en día con respecto al desarrollo histórico de la misma a partir de la fecha mencionada y a su proyección al futuro.

Esperanza Talero (91-07-05).

Hace algunos días usted presentó una nota referente centenario al natalicio del doctor Mariano Ospina Pérez, y se refirió a él mediante el uso del título de ex presidente.

Cuando una persona deja de ocupar un cargo de alta dignidad utiliza la preposición latina ex antepuesta al nombre del cargo mientras vive, a partir del momento de su muerte se deja de utilizar tal preposición para referirse a esa persona. Por la razón expuesta, usted debió hablar del natalicio del presidente Mariano Ospina Pérez.

Si la persona muere mientras ocupa el cargo cobra más fuerza la aseveración anterior, y por tal motivo no se dice el ex papa ni el ex rey debido a que generalmente quienes ocupan esos cargos mueren con esa de dignidad. Cometen error los que hablan de la conmemoración de la muerte del ex gobernador Antonio Roldán Betancur o del ex ministro Rodrigo Lara Bonilla.

Lo que yo escribí en aquella fecha, y reitero hoy en día, no se encuentra en la Gramática ni en el Diccionario ni en el Depedé. Se trata de un protocolo que se ha ido perdiendo y tiende a desaparecer por el desinterés y la inadvertencia de los usuarios. Juan Pablo segundo, por ejemplo, ya no es papa, pero nadie habla del ex papa Juan Pablo II, se habla del papa Juan Pablo II. Ahí está el protocolo. Repito, para evitar críticas: no es norma gramatical. Nadie habla del ex libertador Símón Bolívar.

En los tiempos de la redacción la partícula ex era considerada preposición latina, en la edición XXI, de 1992, apareció como preposición anexada a nuestra lista de preposiciones, y en la edición XXII nos dice que se trata de un adjetivo.

Resulta que don Ciro Alfonso Lobo-Serna, profesor de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, ha enseñado que no hay tal preposición ni tal adjetivo, sino que se trata de un prefijo (con valor de preposición, pienso yo, lo que antes se llamaba preposición inseparable) asimilable a vice-, sub- y similares: vicepresidente, vicerrector, subgerente.

A pesar de que encuentro lógico su argumento, en eso he sido obediente a la Academia: siempre he preferido la forma separada, desde cuando se llamaba preposición latina hasta nuestros días.

Hablemos, entonces, del presidente Carlos Lleras, del senador Víctor Renán Barco.

Más adelante saldrán otros aspectos de este adjetivo.

Regalo de AT

Arañita

AT nos envía de regalo esta arañita (pulsar), a condición de que la alimentemos. Para alimentarla se teclea la barra espaciadora y el alimento aparece en el apuntador del ratón. Aún no sé si hace más cosas.

Como esta entrada va quedando atrás la pondré también en los vínculos asociados. Es un buen desestresador ele animalito.

domingo, 25 de enero de 2009

sábado, 24 de enero de 2009

Blog, séptimo mes

Estimados lectores:


Hoy cumple El blog de don Abel 7 meses de su primera entrada y, a pesar de haber casi desaparecido entre los meses de octubre y noviembre, hoy tiene un índice de apertura que me produce sentimientos de gratitud hacia ustedes.

Ayer 23 de enero marco el promedio de aperturas diario llegó a 40, y el máximo de aperturas en este mes se produjo el 15 con 92.

Tales datos me animan a trabajar y a poner todos mis conocimientos allí para la utilización de todos.

Los correos electrónicos que figuran en el perfil están a disposición de ustedes para las consultas que a bien tengan.

Así mismo en el grupo Consulforo (cliquear) encontraran personas que desde hace seis años están intercambiando conocimientos sobre el idioma dentro de un ambiente de sincera amistad.

A los residentes en Medellín y a los que estén de paso les recuerdo la tertulia que hemos institucionalizado para el lunes siguiente al 23 de cada mes. Por ahora y mientras quepamos, en el área de comida de Pollos Pinky con bolsillo adecuado de cada uno. El próximo lunes 26 a las 6:00 p. m.

Gabriel Escobar Gaviria (Sófocles y Abel Méndez)

viernes, 23 de enero de 2009

Vista de lince 56

¿Cuál es el nombre?

Leí completo el artículo del periodista Alejandro Millán Valencia, correspondiente a la foto que les muestro, tratando de encontrar el verdadero nombre de la avenida Jorge Eliécer Gaitán y no lo encontré. Tal vez no lo sabe. Mucha gente de Medellín no lo sabe. La gente se acostumbró a llamarla Oriental y olvidaron el homenaje que se le hizo al pensador político colombiano sacrificado el 9 de abril de 1948, al ponerle a esa avenida su nombre.

Y no es la única avenida o lugar público cuyo nombre haya quedado en los anaqueles de los archivos municipales. Propongo un ejercicio para los medellinenses, que se mantienen tan orgullosos de su ciudad (anticipo que no soy uno de ellos pues nací en un pueblo a 74 km de Medellín: Sopetrán, de padre amagaseño y madre sopetranera), que consiste en tratar de recuperar algunos nombres y recordar otros que ya no están vigentes.

Dentro de una o dos semanas pondré en el blog fotografías de los siguientes lugares de Medellín. El ejercicio consiste en tratar de recordar y, si lo desean, anticiparse en los comentarios de esta entrada para ver cómo estamos en Geografía.

Avenida Jorge Eliécer Gaitán (una que ya sabemos).
Avenida Mariscal Robledo
Avenida San Juan Bosco
Avenida Alfonso López Pumarejo
Avenida Estrada (ayuda el Directorio Telefónico, gran sorpresa)
Avenida Carlos Gardel (facilita para paisas, pero la pongo para animar a los argentinos que me leen)
Calle Tejelo (facilita pa que no se desanimen)
Calle Restrepo (no la Restrepo Uribe ni la Restrepo Isaza)
Carrera Hildebrando Giraldo Parra (facilita para liberales, puede que no para conservadores)
Plazuela de las Américas (huy, difícil y más ahora que se integró con otra más grande y más vistosa)
Plazuela Gustavo Rojas Pinilla (Otra para ajustar el 3)
Cerro de los Cadavides (no de los Cadavid como les dio hoy en día)

No pongo los de las vías que hacen honor a mujeres ilustres de Antioquia, nombradas recientemente, porque todavía no me las sé, pero si alguien quiere soplar, bienvenido sea, y corro a tomar las fotos de ellas porque me parece importante ese aporte.

Tertulia del séptimo mes

Para los amigos de este blog, que residen en Medellín, Colombia, o en su área metropolitana, y para los que estén de paso, les recuerdo que en la reunión del pasado 29 de diciembre se decidió establecer la tertulia mensual el siguiente lunes al 23 de cada mes. Por lo tanto, la próxima tertulia se llevará a cabo el lunes 26 de enero a las 6:00 p. m. en el área de comidas del Centro Comercial Oviedo en El Poblado en las cercanías de Pollos Pinky.

jueves, 22 de enero de 2009

Cuenticos griegos 1

¿Dónde está la cabeza de Medusa?

Contada a lo paisa por Carlos A. Cadavid Arango

—¿Cómo así, Manuelita? ¿Y a usté le gusta la mitología griega? Esas no son cosas pa niñas bien, esos dioses eran unos vagamundos, y nunca se sabía quien con cual, ni en dónde, y a veces ni el cómo, porque cada escribidor contaba su historia como le pareciera.

—¿Que qué, Jorgito? Si, mijito, igual que los paramilitares.

—¿Y por la cabeza de quien está averiguando, Manuelita?, ¿la de Medusa? ¿Y usté si sabe quien era ella? Si, si, era la señora que tenía en la cabeza más culebras que un desempliao. ¿Que por qué esas culebras? Vengan, pues, y les cuento.

Hace mucho tiempo, por allá cuando los griegos tenían un montón de dioses y de héroes, que también eran semidioses, había tres hermanas que llamaban gorgonas, dos de ellas inmortales, llamadas Euríale y Esteno, que eran horribles y tenían culebras venenosas vivas en vez de cabello, tenían manos como garras de bronce, una boca enorme con colmillos de marfil, y dicen que hasta una cola metálica, pero su sangre era curativa si la sacaban del costao derecho, y puritico veneno si se la sacaban del lao izquierdo. ¡Lo que yo no sé es quién iba a traer ese remedio! Bueno, la menor era Medusa, que si era mortal y muy hermosa.

—¡Ah! Si, Jorgito, tenían papás, pero como les dije, uno nunca sabe: unos dicen que eran Ceto y Forcis, y otros dicen que eran Tifón y Equidna. A lo mejor todo dependía de qué devociones tuviera el escribidor.

—Si, Manuelita, también tenían hermanas, eran otras trillizas que llamaban las greas o grayas, que dizque eran viejas desde que nacieron, y no tenían sino un ojo y un diente, que usaban por turnos, y cuando no les tocaba, pues se ponían a dormir. Algunos dicen que las hespérides también eran hijas de Ceto y Forcis, es decir hermanas de ellas, pero otros dicen que eran hijas de Zeus y de Temis, otros que de Atlas y de Hésperis, en fin… ¡pero no me distraigan, que se me va el hilo!

Resulta que la pobre Medusa, tan linda, era un contraste con sus hermanas, que la querían y la cuidaban mucho, pero cuando se atraviesa un dios, uno la lleva perdida, sobre todo con esos dioses griegos, unos ganosos que se alborotaban cuando veían porai una saya, y si la saya la llevaba una jovencita, una sardinita que decimos, pues la cuestión se ponía de parriba, como le pasó a Medusa, que la vio Poseidón y le entró una traga que ni les digo, y empezó a picale el ojo, a tosele, a mandale boleticas TQM, mejor dicho, a llamale la atención de todas maneras, pero nada, esa muchachita no le hacía caso ni porque fuera un dios. Imagínense, ni más ni menos que el dios del mar, de los caballos y de los terremotos. Un día, Medusa se fue al templo de Atenea, a rezale y talvez hasta a pedile que la librara de ese tipo que era un tremendo pájaro bravo y ya la tenía cansada; en esas estaba cuando llegó Poseidón y ahí, en pleno templo, el irrespetuoso ese la violó.

—No, Manuelita, yo no creo que ella le dio nada. Esos que dicen que se dejó seducir debían ser devotos de Poseidón, porque Medusa era muy inteligente y no se iba a poner a toriar a Anfitrite, la esposa, ni a ese montón de amantes que tenía Poseidón, mejor dicho, de mozas y mozos, porque perseguía hasta a los muchachos. Es decir, como que le gustaba de res y de marrano. Lo cierto es que fregaron a la muchachita, y eso no es todo, pues la diosa Atenea, que ya estaba peliada con Poseidón, se puso furiosísima con ese sacrilegio, y ¿quién pagó el pato?, pues la pobre Medusa, claro, porque la Atenea esa no se iba a poner a peliar con otro dios que la podía cascar. ¡Ai mismito le puso una maldición a Medusa y la dejó tan fea como las hermanas, y pa acabar de ajustar, dicen que la diosa Afrodita ayudó con lo de las culebras en la cabeza, pues como dizque era la diosa de la belleza, se moría de la envidia porque la cabellera de Medusa era más linda que la della. Eso sí, como Medusa era la única mortal de las gorgonas, pa que se defendiera le pusieron una mirada calibre 38 que convertía en piedra a todo el que la mirara.

Con esta situación, las tres hermanas, es decir, las gorgonas, resolvieron ise lejísimos, a vivir en un palacio que al poquito tiempo tenía sus jardines llenos de guerreros muertos o convertidos en estatuas de piedra, y empezó a correr la bola de que esas viejas eran terribles, que no se les escapaba nadie, que ni Tirofijo ni don Berna habrían podído con ellas, de manera que todo el que se creía guapito empezó a pensar que si mataban a Medusa, ellos iban a quedar como los más machos del pueblo. Y aquí es cuando aparece un muchachón llamado Perseo, buenmozo, inteligente y lo más de decentico, hijo del dios Zeus y de Dánae, una mortal (engañada, claro, porque ese era el estilo desos dioses)

Bueno, Perseo quería mucho a su mamá Dánae y la cuidaba lo más de bastante. Ellos habían llegado a vivir a la isla de Sérifos, con un pescador hermano del rey Polidectes, que siempre se fijaba cómo estaba Dánae de entera y bien conservada, hasta que le soltó los perros, pero nada, con ese muchacho cuidando a la mamá no había que hacer. Entonces empezó a ver cómo se zafaba de ese estorbo, hasta que logró convencelo pa que le trajera la cabeza de Medusa; cuando el muchacho le dijo que bueno, ¡casi se le salen los ojos de la felicidá!, y claro, lo animó bastante con la esperanza de que Medusa le quitara ese bulto de encima.

—Dejen a Perseo quieto, no me distraigan ahora, a ver yo sigo. Entonces Zeus, viendo que su hijo estaba decidido a ise a matar a Medusa, mandó a Atenea y a Hermes a que le ayudaran pa que no le pasara nada, y cuando ellos le enseñaron a conocer a las gorgonas y a distinguir a Medusa le dio tremendo susto, pero él ahí; como buen macho que era, ni de fundas que iba a mostrale el miedo a nadie. Luego Atenea le prestó su escudo, que llaman también egis o égida, que era de bronce y brillaba como un espejo, y Hermes le prestó sus sandalias con alas, que llamaban tálares o talarias, y también le dijeron que las ninfas de Estigia le podían prestar el casco de Hades pa hacese invisible, y un morral mágico pa echar la cabeza de Medusa. El se las arregló pa conseguir todo lo que le dijeron, averiguó en dónde vivían las gorgonas y allá se fue.

—No, Jorgito, no te confundás, es la égida. Perseo no tenía nada que ver con Mahoma, la hégira es otro cuento. Entonces sigo. Aunque el tenía esas cosas mágicas, se necesitaba ser muy valiente pa enfrentase a esas mujeres tan terribles, y cuando llegó a los jardines del palacio y vio eso tan triste, con esas estatuas de piedra con caras de terror, unos que parecía que iban a salir de huida y otros que parecía que no les habían dado tiempo ni de parpadear, ¡eso si era muy asustador!, pero él siguió. Se encontró a las hermanas dormidas, pero Medusa si se había dado cuenta (dicen que por el olor), y era dándole vueltecitas y tirándole guascazos, a ver si lograba que Perseo la mirara de frente, pero nada, él apenas miraba en el escudo brillante como un espejo, y le hacía los quites hasta que logró darle un tajo que le cortó la cabeza. ¡Y ahí si que ocurrió algo maravilloso! Como Medusa estaba embarazada de Poseidón, cuando le cortaron la cabeza, de ese chorro de sangre nacieron el gigante Crisaor y su hermano, el caballo alado Pegaso. A toda carrera, Perseo se montó en Pegaso y se fue volando, pero volando bien rápido antes de que se despertaran las hermanas de Medusa.

Mientras se devolvía hizo ochas y panochas con esa cabeza, y tan pronto llegó, como era tan decente, ahí mismo se fue a entregar las cosas que le habían prestado y de ñapa, le regaló a Atenea la cabeza de Medusa, y ella, ni boba que fuera, ai mismito la montó a su escudo.

—Si, tenés razón, Jorgito. Homero es el que dice que la cabeza de Medusa estaba en la égida que Hefesto había hecho para Zeus. A lo mejor los otros historiadores son más nuevos y les gustó mejor la historia de Perseo y Medusa, quien sabe. Entonces, ¿les gustó la historia?

—¿Que qué ochas hizo Perseo con la cabeza? Esa es otra historia que después les cuento.

—¿Que te la escriba pa leela en el colegio, Jorgito? ¡No fregués!

miércoles, 21 de enero de 2009

Gazapera histórica 1

Gazapera histórica1

Iniciamos hoy una nueva sección en este blog: Gazapera histórica. A pesar de que el nombre puede dar a entender que se buscarán gazapos en la Historia, no se trata de eso, sino de estudiar los gazapos con los que se inicio hace 17 años, el 29 de enero de 1992, este servidor empezó a escribir la gazapera y su evolución de los primeros años.

Tendremos un retroactivo de 23 gazaperas anteriores a la primera aparición en El Espectador, y hasta más, si logro encontrar un documento que anda embolatado.

El ejercicio va a ser interesante porque podremos comparar lo que se atacaba en aquella época, en la que se tenían como bases la XX edición del Diccionario de 1984 y el Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española, y lo que ha pasado con las apariciones de dos ediciones del Diccionario (la XXI en 1992 y la XXII de 2001), la preparación digital de la XXIII, la Ortografía y el Depedé, Diccionario panhispánico de dudas. Además, las dejaremos listas para lo que ocurra con la Gramática de Medellín cuando aparezca.

La metodología que emplearemos será establecer textualmente, el gazapo y el comentario que se hizo en aquella época y agregar ahora otro comentario en el que usaré letra de color para dar la historia de lo sucedido: como que el gazapo ya no es tan común, que perdió vigencia por una aprobación en el Diccionario y apreciaciones personales de este servidor acerca de la lógica y conveniencia de los cambios.

No descarto la posibilidad de toparnos con errores que Sófocles hubiese cometido por inexperiencia o desconocimiento, en lo que me acompañará la sinceridad que siempre me ha caracterizado.

No se establecerá la fecha de aparición del día de la columna, pero sí la de la ocurrencia del gazapo.

Bienvenidos.

Parece ser

Samuel Arango. El Colombiano (91-07-05)

En su caja mágica del 25 de junio pasado dejo escapar dos veces la muletilla que invade, cual virus incurable, las comunicaciones en nuestro país.

Las frases aludidas hubieran quedado mejor: Parece que el gobierno seguirá dominando (…), y parece que terminó el auge.

Parece ser, pareciera y parecería son un trío de muletillas que se resisten a morir, como se verá más adelante por lo repetitivo de ellos. Todas tres se pueden cambiar por parece.

En aquélla carta, que no fue columna, Sófocles pecó de inexperto. Hoy en día la habría escrito así:

Las frases aludidas habrían quedado mejor: Parece que el Gobierno seguirá dominando..., y parece que terminó el auge.

En la que se ven tres cambios muy notorios: el condicional habrían, la mayúscula de la palabra Gobierno y los puntos suspensivos en la primera oración, pues la conjunción y interrumpe la textualidad.

El lince matemático 4

El problema 3, como dice duxtin, no es para plantear ecuaciones. Sólo es de observación. Los buses hacia el Sur deben dejarles nueve minutos probables a los que van al Norte, y éstos, sólo un minuto a aquéllos. De tal manera que los que van al Sur pasan las 7:00, 7:10, 7:20…, y los que van al Norte, a las 7:09, 7:19 y 7:29…

Al no tener hora fija, el joven estadístico puede salir en cualquier punto de los intervalos, de tal manera que el 90 % de las veces lo hará en intervalo mayor y sólo el 10 % en el menor.

El oso del problema 3 es un oso polar y por lo tanto blanco. Parado en el Polo Norte, cualquier dirección que tome el oso será a lo largo de uno de los meridianos y por consiguiente hacia el Sur. Cuando gira a la derecha caminará hacia el occidente a lo largo del paralelo correspondiente a una distancia de un kilómetro del Polo. Siempre se mantendrá a la misma distancia del Polo mientras no cambie de dirección. Al cambiar nuevamente de dirección hacia la derecha y estando a la distancia de un kilómetro del Polo, llegará allí cuando camine el kilómetro indicado. En ningún otro punto terrestre que el oso escoja para iniciar su caminata se cumplirá lo de llegar al punto de partida con las condiciones propuestas.

Problema 5. ¿Qué puede hacer Marco Antonio para equilibrar sus afectos?

Problema 6. ¿A qué equivale 125 si 5 * 3 = 21?

Nota el asterisco representa el signo de la multiplicación para diferenciarlo de la x usada como incógnita de las ecuaciones.

martes, 20 de enero de 2009

Vista de lince 55

La directiva

«Qué bueno que las directivas del Metro y el Alcalde o sus secretarios se dieran una pasada por el lugar para que lo comprueben y pongan coto, antes de que sea tarde». Juan Fernando Echeverri Calle, El Colombiano 09-01-18.

A ver, hombre don Fernando, Mucho tiempo después de haber tratado de convencerte, sin éxito, de que mi primaria la hice allí en Juanambú con Juan Del Corral ahora me corresponde traerte aquí a mi columna para tratar de quitarte un vicio feo contra el que he venido luchando desde hace casi 20 años.

Veamos: Las personas que dirigen los destinos de una empresa, como pueden ser hombres o mujeres, son los directivos de ella. Don Ramiro Márquez, por ejemplo, es el gerente de la empresa Metro de Medellín, Ltda., don Ramiro no puede ser una directiva. No conozco a más personas de las que dirigen esa empresa, pero si alguno de los cargos directivos es ocupado por una mujer, ella sí será una directiva.

¿Por qué tanta gente se equivoca y habla como tú? Porque existe un sustantivo colectivo que se usa en singular para designar el conjunto de personas que dirigen una empresa: la directiva. Ahí sí podemos hablar de la directiva de Metro de Medellín. Entonces tu frase debería ser:

Qué bueno que la directiva de Metro de Medellín y el Alcalde o sus secretarios…

Fíjate que le hice un cambio a la frase: le quite la contracción del y le puse el nombre completo de la empresa porque con la preposición tendríamos que usar el sustantivo común metro con minúscula.

Estoy de acuerdo contigo: qué bueno que se la dieran, pero ¡cuidado con la billetera!

Las generalas


«En el futuro, algunas de ellas podrían ser las primeras generales de la República». El Colombiano 09-01-18.

Quién podrá ponerlas de acuerdo. Mientras unas señoras como doña Florence Thomas en El Tiempo de Bogotá, doña Sonia Gómez en El Colombiano de Medellín, doña Gloria Hurtado en El País de Cali y doña Lucrecia de Fajardo, por ahí preparándose para ser primera mujer de Colombia, insisten en que debemos decir niñas y niños, funcionarios y funcionarias y similares, otras se hacen llamar en masculino con la labor que desempeñan: ingeniero Teresa, medico Marcela y así. Son de especial terquedad las que toman el camino de las armas porque hasta tienen el poder de mando para corregirnos a los que nos atrevemos a llamarlas coronelas, mayoras, capitanas, sargentas o cabas, ¡tremendo lío!

Para los nuevos que no han visto nuestras luchas anteriores, todo iba muy bien. Habíamos logrado que los femeninos de los cargos se independizaran de sus respectivos masculinos y pudiéramos llamar a las ingenieras, a las abogadas, a las médicas, a las juezas a las coronelas y demás en el respectivo género acorde su sexo.

Además se conservaba ese protocolo, aunque arcaico, de llamar alcaldesa a la señora del alcalde; gobernadora, a la del gobernador. Y hasta personalmente este servidor había elaborado una lista completa en femenino de los cargos y dignidades eclesiásticas a causa de la innovación anglicana de llamar al orden sacerdotal y al episcopal a féminas que antes debían contentarse con ser teólogas (que no teólogos) expectantes.

Pero llegó la edición XXII y metió una reversa tan brusca que casi acaba con la caja de cambios. No sólo volvió a lo común a dos géneros de los nombres de los cargos sino que los aconseja: Silvia es ingeniero. Horrible un ingeniero que se llame Silvia. Además establece que yo le puedo decir alcaldesa a la señora del alcalde, pero en charla solamente. Pues no. Cuando me ha tocado inaugurar obras de expansión eléctrica en los pueblos y está la señora del alcalde presente o la de algún concejal, las llamo alcaldesa y concejala, respectivamente y no es charlando.

Acabo de darme cuenta de una gran noticia mientras preparaba este artículo: en el avance de la edición XXIII del Diccionario se volvió a dar reversa y desapareció la ingeniero Silvia. ¡Vamos bien, otra vez! Pero la dicha no es completa: las generalas siguen de generales y las obispas anglicanas siguen de obispos, y las sacerdotisas, dizque sacerdotes mujeres. ¡Qué enredo! Y aunque haya gente que no me quiera porque detecto las inconsistencias de la Real Academia, miremos esta inconsistencia: La papisa no desaparece del Diccionario que habiendo negado la existencia de sacerdotisas y obispas, autoriza que una mujer llegue al papado.

Hace unos años me invitó a almorzar al Batallón de San Pedro de Urabá en Colombia un mayor del Ejército. El hombre sabía de mi inquietud por el idioma y el tema de conversación fue acerca de lo que nos inquieta en este momento. Como si yo hubiera programado el ejemplo hicieron su aparición en el recinto dos hermosas tenientas y se sentaron en la mesa contigua a la nuestra.

—Mire, mi Mayor —le dije—, ¿usted no se siente mal tratando como varón a una hermosura de éstas?

Me concedió la razón. Esperaré que llegue a general para que me ayude en mi cometido.

Como promesa para algún día, repetiré mi lista de dignidades eclesiásticas en femenino desde ostiaria hasta papisa y elaboraré la de militares desde soldada hasta tenienta generala (el mayor grado que ha existido en Colombia, si hay otro superior, agradezco que me lo enseñen).


¿Y dónde está la tilde?


Gazapo campeón

«Distinto piensa el senador del Partido Conservador Manuel Ramiro Velásquez, quien anunció que no aspirará más al Congreso para darle oportunidad a las nuevas generaciones». Paula Agudelo R. El Colombiano 09-01-18.

Darles la oportunidad.


¡Qué tilde tan escurridiza!




Gazapo subcampeón

«El senador del Partido Liberal Luis Fernando Duque, es otro de los que quiere repetir curul». Paula Agudelo R. El Colombiano 09-01-18.

Este gazapo es parecido al campeón: también es de discordancia. Varios senadores quieren repetir curul, Luis Fernando es uno de ellos. Luis Fernando Duque es otro de los que quieren repetir.