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jueves, 4 de octubre de 2012

Vista de lince 149

La preposición a en el acusativo
 

 
 
 
Se está poniendo de moda que la preposición a que precede al vocativo de personas se use en todos los casos. En las tres muestras no va la a del acusativo: «que tiene convertidas numerosas prisiones del país»; «operación de EU (o EE. UU:) armó los combos»; «Para salvar el centro del caos».
 
Para hablar de Estados Unidos de América se puede usar la sigla EU o la abrevioatura EE. UU. Recordemos que las abreviaturas son palabras y las palabras se separan mediante un espacio. Recordemos que las abreviaturas llevan punto, las siglas no.
 
La palabra «centro», referida a la zona de una ciudad donde hay más actividad no es nombre propio y no lleva mayúscula.
 
 
Acrónimo 
 
 

Los acrónimos son palabras y las palabras agudas terminas ens llevan tilde: «Cryogás»


Porcentajes
 
 

Este titulador no ha leído la nueva Ortografía (2010, en diciembre cumple dos años) en la que se dice que el signo % va separado de la cantidad por un espacio: 1 %; 20 %


De infarto

 

¿Por cuántos escritorios con doble diploma del Instituto del Corazón pasaría este aviso de triple error antes de ser aprobado?: «¿Por qué se produce un ataque al corazón?». 


Descache de Malala


Malala es un personaje simpático inventado por El Colombiano. Se trata de una niña de unos doce años más entradora que nigua mona. Tiene amigos en todo los vericuetos de la ciudad y del departamento, le ponen quejas de todo tipo y ella levanta los funcionarios correspondietes para cada caso. Aquí pongo un párrafo que lo noto descachado: es natural que le lluevan decenas y decenas y aun centenas de mensajes, pues ella es la esperanza de muchos que no son oídos; pero no lo debe decir porque el sólo término suena despectivo, algo así como «¡Qué cansancio!», y mucho menos agregar que se interesó sólo en uno. Así los dueños de los que no se han contestado, como es natural, van a pensar que los suyo no fueron del interés de Malala. 

 
 
A Malala no le queda tiempo de poner atención a las clases de español. Unas veces se acuerda dela coma del vocativo, otras veces no: «Malala. casi me descalabro»; «¿cierto, Malala?». 



Malala es esqueísta hasta la médula de sus huesos y siempre le sobra es muletilla: «Ella siempre ha dicho que estos individuos verde...».