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sábado, 11 de diciembre de 2010

Vista de lince 120

Navidad


¿De dónde le sale la tilde a Noel? Toda la vida he comido galletas Noel sin tildes. ¿Me habrán engañado?
¿Desde cuándo jubilaron o destituyeron al Niño Jesús en su fatigosa labor de repartir los regalos a los niños? A mis hermanos y a mí nos traía el Niño Jesús, muy cumplido. Cuando estábamos saliendo para la Misa de Gallo a las doce de la noche a nuestra madre se le ocurría devolverse porque dejó una olla en el fogón o porque la chalina que llevaba puesta no era la que ella quería lucir esa noche o cualquier otra disculpa. Nuestro padre se quedaba en la puerta con nosotros para asegurarse de que no entráramos al lugar con disculpas similares. Sorteada la dificultad materna salíamos contentísimos parta la iglesia.
De regreso entrábamos corriendo para encontrar los traídos debajo de la almohada y si era muy grande, una bicicleta por ejemplo, quedaba al lado de la cama. De razón nuestra madre se demoraba tanto apagando el fogón o buscando la chalina, pero no percibíamos malicia en eso. Los niños de antaño éramos muy ingenuos.
Nunca necesitábamos escribirle cartas al Niño, con sólo contarles a nuestros padres nuestros deseos quedaba enterado. Nuestros padres eran los encargados de orientar nuestros gustos para no hacerle cargos onerosos al Niño. Esa creencia duraba hasta los doce o catorce años, edad en la que la ingenuidad se iba esfumando de nuestra conciencia. Pero, ah rico que pasábamos. A los niños de hoy los agringaron con esos trineos, renos viejos noeles y árboles de Navidad.

Sin comentarios



jueves, 9 de diciembre de 2010

Vista de lince 119

No hay mayúsculas intermedias en nuestro idioma
Vamos a tratar sobre dos correcciones muy frecuentes: la partícula ex y el uso de mayúsculas.
Un poco de historia
Cuando reapareció la Gazapera bajo mi dirección en El Espectador, encontré que en ese diario se consideraba la partícula ex, que se antepone a los nombres de los títulos, de los cargos y de las dignidades para significar que determinada persona tuvo ese título o ejerció ese cargo o dignidad, pero no lo ejerce en el presente, como una preposición latina y así aparecía la vigésima edición del Diccionario de la lengua española (1984); por ser preposición se escribía separado del nombre respectivo: ex presidente, ex concejal, ex alumno. Participé de ese concepto y más cuando en 1992 la Real Academia le quitó el calificativo de latina a la preposición con lo que entró a engrosar la lista de preposiciones españolas.
Desde ese tiempo se escuchaban voces, como la del profesor Ciro Alfonso Lobo-Serna de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, que sostenían que esa partícula no podía ser preposición sino un prefijo preposicional, pues tenía el mismo oficio gramatical que los prefijos vice- y sub- en las palabras vicerrector, viceministro, subgerente, subteniente. Además la Real Academia hacía aparecer la palabra excombatiente, y aún aparece, con el mismo significado de ex combatiente. Comprendo la lógica de la teoría del doctor Ciro Alfonso, pero por disciplina y por costumbre he usado la forma preposicional, ex presidente.
Cuatro años después de llegar a El Espectador con la Gazapera, llegué a El Colombiano con la Vista de lince, allí encontré el uso de prefijo, pero poco a poco fue entrando la forma preposicional de tal manera que se puede decir que han convivido el ex ministro con el exministro, el excombatiente con el ex combatiente y todos los demás exes en forma proposicional con las correspondientes formas de prefijos. He sido respetuoso de esa convivencia por considerar lógica la teoría del doctor Ciro Alfonso y por mi teoría de la jurisprudencia gramatical: “Lo que es bueno a una palabra sigue siendo bueno a todas las demás que se le parezcan”.
Aunque la Real Academia sigue manteniendo el excombatiente en su nómina, fue visto por algunos de nosotros como causa de un interés extremo para mantener esa partícula ex separada de la palabra el haberla catalogado en la última edición del Diccionario, la XXII (2001), como adjetivo (¿?). ¡Qué despelote! Si fuera adjetivo tendríamos que decir un ex presidente, varios exes presidentes. No veo razón lógica para que un adjetivo calificativo no tenga plural. No me adherí a la idea del adjetivo: sigo con la idea preposicional.
Cuando hace un mes y pico se suscitó la alharaca periodística acerca de que la Ortografía la echarían a la sartén, irían a revolver y sacarían una nueva. Uno de los cambios vislumbrados sería el reconocimiento de la lucha de Ciro Alfonso y compañeros pues convertirían la partícula en prefijo y a los preposicionistas y a los adjetivistas nos volverían ropa de trabajo. La reunión de reforma ya fue (28 de noviembre pasado) y ha logrado trascender a la opinión que de los cambios esperados, como que ni la pasta del libro.
No hago cábalas mientras no vea el texto reformado, pero en este punto, a lo máximo, creo que saldrá la convivencia pacífica que siempre ha existido. Si me equivoco y la orden de pasarnos a prefijo viene taxativa, no será para que mis detractores me hagan brujos: obediente como perrito regañado con la cola entre las patas me pasaré para el equipo de don Ciro Alfonso. El día de la quema se verá el humo.
A todas esas, he notado que el principal periódico de mi ciudad corrió a reforzarse en la forma de prefijo como antaño al conocer los rumores de cambio de que hable. Eso está muy bien, reitero que acepto los exministros, los expresidentes, los exconcejales. Pero lo que no puedo aceptar es lo que está pasando con altos cargos:








En español no existen las mayúsculas intermedias; veamos los numerales 4.31 y 6.9 del Diccionario panhispánico de dudas en su entrada mayúsculas:
«4.31. Los títulos, cargos y nombres de dignidad, como rey, papa, duque, presidente, ministro, etc., que normalmente se escriben con minúscula, pueden aparecer en determinados casos escritos con mayúscula. Así, es frecuente, aunque no obligatorio, que estas palabras se escriban con mayúscula cuando se emplean referidas a una persona concreta, sin mención expresa de su nombre propio».
6.9. «Los títulos, cargos y nombres de dignidad como rey, papa, duque, presidente, ministro, etc., se escriben con minúscula cuando aparecen acompañados del nombre propio de la persona que los posee, o del lugar o ámbito al que corresponden».
1.° la palabra expresidente de por sí es un título. No lo es sólo el componente presidente. Si alguien considera necesario ponerle mayúscula, se la debe poner a la palabra Expresidente. No hay Mayúsculas intermedias.
2.° En todas las fotos mostradas está el nombre del expresidente, si está ese nombre, el título no reemplaza el nombre propio del exmandatario (4.31) y además va acompañado del nombre del exfuncionario (6.9) por cada una de esas razones la palabra expresidente no lleva mayúscula.
En estas dos fotos van bien:




Otro bodrio




Además de la mayúscula intermedia la partícula ex se antepone (en cualquiera de las dos formas explicadas) a nombres de títulos, cargos y dignidades. Aplicárselo a organizaciones o a empresas para referirse a alguien que perteneció a una de ellas es coloquial no aprobado.
Cerremos por hoy con un eufemismo
Miremos las definiciones de anciano y de viejo.
Ninguna de las dos tiene un sentido despectivo para ser nombrados con alguna de ellas los que hayan llegado a los 70 años para la segunda o los que tenmos mucha edad, para la primera. Me di cuenta de que tenía mucha edad cuando un joven, al parecer universitario, se levantó del asiento en el metro y me cedió el puesto, eso ocurrió hace unos cuatro años cuando hacía poco había cumplido los 60 años. Confieso que vacilé en aceptarle el puesto, no me sentía impedido para hacer el viaje de pie como muchas veces lo he hecho. Aceptar aquel puesto era aceptar haber llegado a la ancianidad: lo acepte y no regañé al muchacho por insolente ni empecé a decir que yo era un adulto mayor o un miembro de la tercera edad, como tratan de disfrazar esa condición natural de llegar a la ancianidad. Mis canas fueron elocuentes para aquel joven que me abrió la puerta.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Vista de lince 118

Lo que pasa cuando el titulador y el redactor son personas diferentes
Ante todo, al igual que todos los habitantes del valle del Porce (Valle de Aburrá), me siento orgulloso de los 15 años de nuestro metro. Para los dirigentes de tan magna obra: para los que la construyeron y para los que la operan, mantienen y expanden una humilde voz de apoyo desde esta tribuna de don Abel.
Mi alegría y mi satisfacción no obnubilan mi vista de lince para detectar lo que se pudo evitar previamente. Uno de los artículos de una separata del primer diario de mi ciudad pretendía exaltar la labor de los dirigentes durante  estos quince años:
Esto dijo la periodista:


Eso es cierto.
Esto dijo el titulador o, mejor, esto le hizo decir al gerente del metro:



Eso es falso
¿Qué dijo la periodista?
La periodista dijo que el metro de Medellín es el único metro del país. Eso es cierto.
¿Qué entiende la gente que dijo el gerente?, que no lo dijo, se lo hicieron decir.
La gente entiende que el gerente dijo que el metro de Medellín es el único sistema de transporte masivo del país. Eso es falso.
Después, rasgadura de vestiduras diciendo que el resto del país no nos quieren a los paisas. Pues claro, haciendo decir semejantes barbaridades a nuestros dirigentes. Se supone aquí que el gerente de nuestro metro desconoce la labor de Transmilenio de Bogotá, Megabús de Pereira, MIO de Cali, Metrolínea de  Bucaramanga y Transmetro de Barranquilla, sitemas de transporte masivo en operación que no son metros, pero sí sistemas de transporte masivo y muy buenos (conozco los dos primeros). También "ignora" el gerente los sitemas Metroplús de Medellín, Transcaribe de Cartagena, y Metrobús de Cúcuta, que están en diferentes etapas de proyecto y ejecución de obras.
Les dejo un enlace para ilustración de lo dicho:
Los datos
Tuve que reflexionar bastante acerca de dos de los datos (que no cifras) que encuentro en este cuadro: el primero de la columna izquierda y el tercero de la derecha.


No daba con el significado de "tiquetes" del primero contra el de "pasajeros" del segundo, hasta cuando me di cuenta de que el número de pasajeros era la mitad del de tiquetes; bueno, casi, porque hubo que ajustar con medio pasajero hipotético para que no quedara una pasajero partido por la mitad.
Ahí fue donde la puerca torció el rabo, comprendí que el autor del cuadro supuso que los pasajeros de ida eran los mismos de venida y no hay tal. Puedo llenar esta entrada de circunstancias por las que las que un pasajero no consuma exactamente dos tiquetes al día. Puede ser uno porque se fue y no volvió o se regresó en otro medio de transporte. Pueden ser muchos porque durante el día utilizó muchas veces el servicio y terminaron contando un pasajero por cada dos veces que usó el sistema. Para muchos, me incluyo, el metro es una de nuestras herramientas de trabajo. Considero que la medida importante es tiquetes y no pasajeros.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La columna de Angelita

Mundo moderno
Grandes inventos de la humanidad
Rueda
Hace poco la empresa de telecomunicaciones Tesco Mobile realizó una encuesta a más de 4.000 personas para descubrir cuáles consideraban los mejores inventos de todos los tiempos. No es sorprendente que el número uno hubiera sido la rueda; la ropa quedó de centésima, y algunos otros como la escalera, sexagésima cuarta; el motor de vapor, décimo séptimo, y el teléfono, séptimo eran de esperarse. Me sorprendió un poco ver que el brassier push-up logró la lista de septuagésimo octavo, y me quedó sonando eso del mejor invento.
Hace poco estuve hablando del tema con la tía Irma (tía de Jorge) y ella postuló el suéter como mejor invento. Según ella sirve para tapar el sol como paraguas, se puede usar como toalla, almohada, trapito y hasta para protegerse de los paparazzi (y todos hemos usado esquinita de la manga de un suéter como pañuelo). Para ella, la elección del Mejor Invento estaba clara.
Liberación
Pero yo no estaba convencida con el suéter. Otros elementos en la lista de Tasco como el bombillo y la penicilina y la televisión me parecieron tentadores, pero nada me parecía que ejemplificaba el indomable espíritu. Reflexioné sobre qué consideraba yo el mejor invento de todos los tiempos y recordé que para el Día de la Mujer leí un comunicado del Vaticano que alegaba que la lavadora de ropa era el invento que más había liberado a la mujer (me pican las yemas de los dedos para escribir algo al respecto pero he decidido esquivar esa bala), pero no me convenció ese argumento. El celular, la internet, el tenedor y el cuchillo, la carne asada, la arepa con hogao y los chicharrones, todos estos son inventos buenos pero, no me parecían lo mejor de lo mejor.
El control remoto definitivamente estuvo en la lista corta un buen rato, pero el problema es que sólo sirve para controlar de manera remota el televisor. Si pudieran inventarse un control remoto que me permitiera poner en “mute” a la gente, pausar a Matías para poder alcanzarlo o retroceder y poner en cámara lenta las explicaciones de mi contadora, tendríamos algo. Pero eso no existe, así que seguí pensando…y entonces, en medio de mis cavilaciones, recordé a mi abuelo Miguel, un hombre sabio y sagaz, quien ya antes había dictaminado que lo mejor que se había inventado la humanidad, el máximo exponente del ingenio era el botón de “off”.
Todo lo que tiene botón de “off” es mejor porque lo tiene; todo lo que carece de él debería tenerlo. Poder prender la lavadora, el computador, la aspiradora, todo eso es bello y enaltece el espíritu pero poder apagarlo es realmente una sensación vigorizante. El botón de “off” nos da a los humanos poder supremo sobre cualquiera de nuestros inventos. Significa que podemos ganarle al computador, a la impresora, a lo que sea que no quiere funcionar porque el fin de la discusión está en la punta de mi dedo. Creo que tenemos un ganador.
Y ahora, rendiré homenaje a mi abuelo, usaré el famoso botón y me iré a dormir.
Ángela Álvarez Vélez

lunes, 22 de noviembre de 2010

Vista de lince 117


No sobra la tilde del adverbio sólo


Veamos qué pasa en el mensaje de estas dos estas dos vallas de chocolatinas Jet en el caso de que sea obligatoria la eliminación de la tilde diacrítica del adverbio sólo.

Solo hay un sabor que ha estado siempre contigo.
Pues el mensaje queda con doble interpretación.
Una correcta: la que en este momento se entiende porque la tilde nos está diciendo que se trata de un adverbio con el significado de solamente.
Otra incorrecta porque se estará diciendo que un sabor que antes había estado contigo, hoy esta sin compañía.




Otros avisos.


El aviso que Pepo convirtió en chiste de Condorito puede existir en cualquier lugar de nuestro idioma. El aviso dice una cosa muy distinta de lo que quiso decir el redactor y Condorito tiene razón al no dejarse multar, pues no está contraviniendo lo mandado, puesto que es imposible estacionar en ambas aceras.
Pero lo que se vuelve chiste también llega a ser verdad miremos este aviso que está cuatro veces en cada una de las estaciones del metro en Medellín


El aviso nos recomienda no bajar a la vía trenes en movimiento, se deben bajar quietecitos: Un punto resuelve la confusión: No bajar a la vía. Trenes en movimiento.
  





lunes, 15 de noviembre de 2010

Vídeos de AT

En este vídeo hay una hermosa oración a Jesús cantada por Juan Luis Guerra, En los subtítulos encontramos cinco veces el adverbio sólo: dos de ellas sin tilde, las otras tres con tilde. Son cinco de esas "rarísimas" ambigüedades (cinco en cuatro minutos de canción). La tilde del adverbio sólo es necesaria.


domingo, 14 de noviembre de 2010

viernes, 12 de noviembre de 2010

Vista de lince 115

Los cambios a la Ortografía de lengua española en su segunda edición
Creo que más fue la alarma que ocasionaron los periodistas que alcanzaron a ver los cambios previstos para la segunda edición de la Ortografía de la lengua española. Muchos de esos cambios llevan años de estar en los documentos de la Real Academia Española, pero pocos los leen.
Siempre he aconsejado a quien quiere usar bien la lengua tener como obras de consulta los documentos oficiales de la Real Academia Española, que no por ser de la Real Academia Española sean infalibles e inmodificables. Los que hablamos y escribimos acerca de la lengua tenemos diferencias entre nosotros por razones de concepto. No digo que no se lean los libros de los diferentes autores que escriben sobre la lengua, sino que de ellos y de los documentos oficiales cada persona va formando sus propios criterios.
Con la aparición en diciembre del año pasado de la Nueva gramática de la lengua española los comunicadores la magnificaron aduciendo que hacía 78 años que no había gramática oficial en la Real Academia Española. Pues sí y pues no. 
Es cierto que la última gramática oficial se editó en 1931, la cual confieso desconocer; pero en 1973 los académicos de la época ya percibían la necesidad de una nueva gramática y elaboraron lo que dieron en llamar Esbozo de una nueva gramática de la lengua española y que pretendía dar los lineamientos para elaborar la Gramática de la lengua española según reza la advertencia con que abrieron el nuevo libro.
El documento resultó tan bueno que no sólo opacó la Gramática de 1931, sino que, a pesar de la advertencia, se convirtió en norma directriz de los diferentes aspectos morfológicos, fonológicos y sintácticos de nuestra lengua y, además, la Comisión de Gramática de la Real Academia se amodorró y dejó pasar otros 27 años sin preocuparse de una nueva gramática. La impresión del documento fue llamado "Primera edición", lo que implicaba subliminalmente que habría, al menos, una segunda edición, de por sí un error; porque según la verdadera intención consistía en que esa “segunda” edición sería  necesariamente la Nueva gramática, como efectivamente lo fue. Hubo sí muchas reimpresiones a partir de la primera en 1973. La que yo poseo es la novena reimpresión de 1983, es decir, casi una reimpresión por año.
En 1999 la Real Academia Española dio un paso importante que haría renovar las intenciones de una nueva gramática para nuestra lengua: en junio de aquel año apareció la Ortografía de la lengua española, Edición revisada por las Academias de la Lengua Española. El paso fue significativo por dos aspectos: el primero fue sacar del Esbozo la Ortografía como obra independiente de la Gramática, y el segundo, recibir el aporte, por primera vez, de las 21 academias correspondientes a la Real Academia Española.
Nuevo paso da la Real Academia Española con la primera edición del Diccionario panhispánico de dudas, fechado en 2005, pero dado al mercado en 2006. Al igual que el Esbozo no es un documento normativo, pero da respuestas a muchas dudas de los usuarios de la lengua. Las entradas del Diccionario fueron escogidas según dos criterios: el temático y el no temático (el de dudas, propiamente dicho). En mi concepto  las entradas temáticas están muy bien desarrolladas y muchos de los temas fueron estudiados con el mismo criterio de la Nueva gramática. Por ejemplo en el libro de Ortografía del 1999 se encuentra el mejor tratamiento de las mayúsculas hasta la fecha de su aparición, fue superado con creces por el Diccionario panhispánico de dudas seis años más tarde.
A la parte de dudas, sin embargo, y sigo en mi concepto, le faltó un criterio unificador pues se da el caso en que una palabra es basada en un criterio que otra similar lo contradice. Para justificar la imitación que hacen muchos de la mayúscula gringa de la palabra internet, por ejemplo, dice el diccionario: "Funciona a modo de nombre propio, por lo que, en el uso mayoritario de todo el ámbito hispánico, se escribe con mayúscula inicial y sin artículo: «Instalarán cabinas públicas con acceso a Internet» (Nacional [Ven.] 10.4.97); «Los adictos a Internet hablan sobre sus ventajas sin fin» (Mundo [Esp.] 26.1.97)»". Eso es erróneo porque un nombre es propio o común, pero no hay en nuestra Gramática un nombre común que “funcione” a modo de nombre propio: En español todos los nombres de los medios de comunicación son nombres comunes y llevan artículo: la radio, la televisión, el teléfono, el telégrafo, el cine, el ferrocarril, la aviación, la navegación, el correo, la prensa, el fax, el teletipo, el transporte, el metro, ¿suficientes?
Llegamos por fin a la Nueva gramática de la lengua española, la mejor obra desde la fecha de nuestro recuento.

Por otro lado viene el Diccionario de la lengua española aumentando sus ediciones en períodos más o menos regulares. Yo lo conozco desde la edición XIX (1973) y han seguido la XX (1984), la XXI (1992) y la XXII (2001).
La última edición fue digitalizada en la internet y comparte página con la primera edición del Diccionario Panhispánico de dudas. Con ellos se abre la página de la Real Academia Española: www,rae.es
Hasta la edición XXII, la Real Academia Española, acostumbraba emitir boletines mensuales en los que llegaban los cambios que iban siendo aprobados y que aparecerían en la próxima edición. Una vez digitalizado el Diccionario esos cambios son inmediatos, pero nunca desorganizados. La edición XXII sigue intacta, si yo voy a buscar una palabra que ha sido considerada en los debates de los académicos y a la que se le han aprobado cambios, tal palabra aparece como está en la edición XXII, pero se le ha agregado un rectángulo rojo en la esquina superior derecha en el que dice: "Artículo enmendado", al clicar ese rectángulo aparece una nueva página titulada como "Articulo enmendado" y subtitulada "Avance de la vigésima tercera edición". Esta nueva página será la que aparezca en la XXXIII edición de la que tienen com fecha probable de aparición el año 2013.
No conozco documentos de la Real Academia Española que anuncien estos cambios, pero sí me he llevado sorpresas cuando abro la página de alguna palabra y le encuentro el enlace al avance. Así fue como me enteré, por ejemplo, de que la Real Academia Española les había dado gusto a los traductores facilistas al aprobarles los bodrios, en mi concepto, bajar de internet, subir a internet y colgar en la página web. Desconocen quienes obraron a favor que las expresiones inglesas down load y up load no tienen en ese idioma el concepto direccional  de arriaba y abajo que si lo tenían nuestro verbos subir y bajar. Ahí les dejo los enlaces correspondientes a manera de ejercicio de lo explicado: bajar, subir, colgar.  Es ésa la razón por la que en mis conferencias, al explicar la conveniencia de consultar el Diccionario con mucha frecuencia, digo que cuando en la calle alguien me pregunta si vaca se escribe con v de vaca o con b de burro, mi respuesta es: “Busquemos un cibercafé para poder responder porque ese tipo de preguntas no me arriesgo a responderlas sin el Diccionario abierto, no se sabe qué pudo haber aprobado esta mañana la Real Academia Española al respecto”. Lo que parece una exageración no lo es tanto pues yo habría quedado muy mal si hubiera seguido respondiendo a lo de subir y bajar como lo hice en la entrevista en Telemedellín, que les enlazo, cuando aún no habían sido aprobados esos significados.
Quedaron establecidos, entonces, los documentos académicos que debemos mantener presentes para mostrar que muchos de los aspectos que van a aparecer en la nueva edición de la Ortografía de la Lengua española ya estaban a nuestra vista, por lo que el tratamiento dado en recientes artículos de prensa confirma el descuido que ellos mismos mantienen de estos temas.
Empecemos:
1. «Si les enseñaron en la escuela que la "ch" y la "ll" eran letras del alfabeto, olviden lo aprendido. Si llamaban "be baja" a la "v", entierren la costumbre».
Miremos las letras c, ch y d, sin ir a los enlaces de artículo enmendado todavía, observemos que corresponden a las letras tercera cuarta y quinta respectivamente.
Ahora miremos los enlaces de avance de la c y de la d. Son las letras tercera y cuarta, la de avanzó un paso y la che fue desclasificada, mas no aparece artículo enmendado que justifique esa desaparición. Debería existir. Al finalizar extenderé algo sobre la desaparición de palabras. Eso está así desde hace días, meses o años, no tuve la precaución de tomar nota del día que me di cuenta de ese cambio y no poseo documento de la Real Academia Española que lo justifique. El remedio tampoco consiste en olvidar parte de lo aprendido, como dice el periodista, pues eso quedará en la historia del idioma, necesaria para explicar a nuestros descendientes lo que a esos usos se refiere.
Repitamos el ejercicio para las letras l, ll y m, la ele avanzó un lugar correspondiente a la desclasificación de la che, mientras que la eme ha avanzado dos lugares correspondientes a las desapariciones de la che y de la elle. Nuevamente no existe explicación de lo que va a apasar con la elle.
Hay otra no mencionada por los periodistas, lo que interpreto como que no aparece en los borradores por ellos conocidos. Se trata de la terna n, ñ, o que después de hacer el ejercicio descubrimos que la ene ha avanzado dos lugares, mientras la o, tres: ha desparecido la eñe. Creo que los académicos aún no saben qué hacer al respecto. Entre las soluciones conocidas una es desaparecer la virgulilla; todo un adefesio porque cómo van a saber los nuevos del idioma cuándo se debe pronunciar como eñe y cuándo como ene; otra, volver al dígrafo gn como en latín, es decir, retroceder. No expongo mi opinión al respecto, sólo queda esperar.
2. «La denominación "be alta o larga" para referirse a la "b" o "be baja" para la "v" se sustituirá obligatoriamente por la nomenclatura "be" para la "b" y "uve" para la "v", algo común en España, pero no América Latina».
Que se llame be larga (o grande) a la b y ve corta (o chiquita) a la v es intrascendental. Se puede quitar de la definición, pero los usuarios las seguirán llamando con esos distintivos, por prácticos, y hasta como las llamo yo: be de burro y ve de vaca. No me imagino cómo podrá ejercer esa obligatoriedad; ¿podría constituirse un CTI idiomático que esté pendiente de cada hispanohablante a ver si se le zafa decir be larga o be de burro?
Es de anotar que en el avance de la vigésima tercera edición ya estaban los nombres de be larga y de ve corta que tendrán que ser modificados Me parece inadecuado el nombre de uve (no uvé como dicen en los colegios) por cuanto estas dos letras dejaron de ser la misma hace muchísimo tiempo. Solamente en las placas de los monumentos públicos se usa escribir la v en vez de la u.
3. «La "w" se denominará "doble uve" y, más sorprendente, la "y" ya no será llamada "i griega", sino "ye"».
A esta letra W, de doble sólo le queda la forma de las dos ves chiquitas pegadas. A ésta si le cabría el nombre de uve pues la usamos en palabras extranjeras, especialmente inglesas y alemanas. Las primeras nos llegan, por lo general, con sonido de u, y las segundas, con sonido de v. Hay quienes llegan hasta la exageración de pronunciar ambos sonidos como en el caso del programa radial deportivo Wéimar lo dice que algunos pronuncian uvéimar (creo que hasta él mismo).
También me parece intrascendental que a la y se le diga ye o y griega, o se le diga la de yuca o la que baja, la i latina, la de iglesia y la elle de luvia o la que sube. Esos nombres van a seguir, aunque la Real Academia los quite de sus definiciones con todo su derecho.
4. «El borrador prevé suprimir las tildes en monosílabos con diptongo, como "truhán" o "guión"».


La primera edición de la Ortografía de la lengua española, trató este punto en el numeral 4.5., página 27. Las palabras monosílabas que llevaban tilde porque antes eran consideradas bisílabas agudas. Esas palabras quedaron de tal manera que quien las considerara monosílabas no las tildara y sí quien las considerara bisílabas. La palabra truhan no quedó en esa lista, pero si aparece con la doble grafía en la edición XXII que salió dos años después de la Ortografía. Miremos cualquier escrito periodístico relacionado con TV, cine, radio o y encontraremos la palabra guion escrita con tilde, pero si hablamos con el periodista que lo escribió lo pronuncia monosílabo. Eso quiere decir que ese señor no está enterado del cambio y han pasado once años y cinco meses. ¿Qué nos garantiza que se enterará ahora?
Según los periodistas que vieron lo borradores, de esas palabras sólo quedarán con la grafía que no lleva tilde. Entonces los escritos anteriores al día de aprobación de la ortografía serán incorrectos si esas palabras aparecen con tilde.
Eso de cambiar la grafía de una palabra y desaparecer la antigua es una maña inadecuada de la Real Academia. Veamos el ejemplo de la palabra conclave (así, sin tilde). La palabra deriva de la expresión latina conclave de pronunciación grave y así pasó a existir en español: conclave. Desconozco cuándo se empezó a pronunciar como palabra esdrújula, pero a todos los conclaves que me han tocado (desde el que eligió a Juan XXIII en 1958) les he escuchado, y he usado la pronunciación esdrújula. En la XXI edición del Diccionario de la lengua española, 1992, aparece la palabra con la doble grafía: conclave y cónclave, es decir, la Real Academia sin dejar la palabra antigua adopta la pronunciación usada por la mayoría de los hispanohablantes. En la XXII edición desaparece la grafía antigua, lo que significa que la Real Academia sólo acepta como correcta la grafía errónea etimológica y morfológicamente. Además de eso todos los escritos que desde el inicio de nuestro idioma hasta el conclave que eligió a Juan Pablo II y hayan sido escritos correctamente, son incorrectos desde el año 2001.
Pondré otro ejemplo en el que se evidencia la falta de criterio unificado de la Real Academia. La palabra icono (sin tilde) tenía un uso casi restringido a las imágenes sagradas en el rito ortodoxo, la grafía era grave, pero la pronunciación acostumbrada era esdrújula. Con el desarrollos sistemas Windows y similares en los computadores se popularizó esta palabra con su pronunciación esdrújula. En la edición XXI, como en el ejemplo precedente, la Real Academia aceptó para esta palabra las dos grafías. En la edición XXII ya no está el criterio unificado porque sigue reconociendo las dos grafías, icono e ícono y aparecen igualmente en el avance de la edición XXIII.
5 «También se elimina la tilde en la conjunción disyuntiva "o" cuando separa números. Así que para escribir "4 ó 5" no hará falta acentuar la vocal».
Desde cuando a mí me enseñaron esta norma me explicaron que se debía al peligro de confusión que hay entre la conjunción o y el numeral 0, con lo que cuatro o cinco se podría convertir en cuatrocientos cinco. Esa confusión podía ocurrir en los manuscritos y en los escritos en máquinas donde no se diferenciaba el guarismo cero de la preposición o. Desde hace 19 años, después de conocer los procesadores de palabras (Word, por ejemplo) y constatar que los teclados producían tipos diferentes comencé a explicar en mis conferencias que desaparecida la causa, desaparecido el efecto, en palabras más folclóricas: muerto el ahijado, acabado el compadrazgo. Por lo tanto, en la escritura en procesadores no se hacía necesaria la presencia de la tilde: 4 o 5 es muy diferente de 405. Pero en lo manuscrito no ha desaparecido la causa y la Real Academia no nos puede obligar a escribir en procesadores siempre. Esperemos a ver cuál sea la redacción de esos borradores.
6 «Las academias también recomiendan suprimir la tilde en "sólo", tal y como se preveía en algunos casos».
Desde 1973 la Real Academia viene aconsejando la inutilidad de esa tilde. Entiéndase bien. Aconsejando, no prohibiendo. Eso no es nuevo: treinta y siete años tiene ese consejo. Pero somos muchos los que no nos dejamos convencer, por ahí leí en estos comentarios que los casos de confusión son escasísimos. Para mí no lo son tanto. Y la inexistencia de la ambigüedad, de que habla la Real Academia Española es objetiva, no subjetiva. Si yo digo, por ejemplo, “Iré solo a San Andrés” no le pongo tilde porque yo sé lo que estoy diciendo y para mí no hay ambigüedad, pero quien me lee puede interpretar que voy solamente a San Andrés, pero que dejaré a Providencia para otra oportunidad o que no llevo compañía en mi viaje a San Andrés. La ambigüedad está en el lector, no en el escritor.
7. «Además, se propone la eliminación de la "q" cuando representa el fonema "k". De esta forma, Iraq se escribiría "Irak" y quórum sería "cuórum"».
En realidad esa q indisciplinada era una incomodidad para los académicos y nos tenían desde hace varios años entre Iraq e irak. Y entre Qatar y Catar. Nos quedaremos, entonces, con la segunda forma de cada una y se debe reformar el Diccionario Panhispánico de dudas.
8. «Además, los prefijos "ex" o "anti" se escribirán unidos a la palabra que preceden. De esta forma, será "exmarido" y no "ex marido", como hasta ahora. Se respetará la separación cuando estos prefijos precedan a dos palabras, como en el caso de "anti pena de muerte" o "pro derechos humanos"».
Salen los académicos de otro encarte que tenían con la partícula ex cuando se le aplica al nombre de un cargo o dignidad para decir que una persona ocupaba ese cargo o dignidad, pero que dejó de ejercerlo. Ex presidente, ex alumno. La Academia siempre la quiso separada del nombre del nombre del cargo. Antes de la vigésima edición la definía como una partícula de origen latino, en la vigésima la definió como preposición latina; en la vigésima primera, como preposición, con lo que quedaba en la lista de preposiciones, y en la vigésima segunda, como adjetivo, ¡Qué cambiazo! Ese cambio fue visto como la insistencia de que la quería separada de del nombre del cargo o dignidad. Sin embargo, autoridades idiomáticas, entre ellas el profesor Ciro Alfonso Lobo-Serna de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, sostenían que no había tal preposición ni adjetivo, porque se trataba de un elemento del mismo valor gramatical que los prefijos, vice- o sub-. Siempre la use separada por disciplina, pero no dejaba de reconocer que a los seguidores de la teoría del prefijo les acompañaba la lógica: exministro, viceministro, subgerente. Esperare la aparición de la norma, si es obligatorio el paso a prefijo, acataré sumiso. Si es sólo recomendación me quedaré en adjetivo.
El prefijo anti- como preposición recomendada lo veo feo, y puede ser reemplazado por “en contra de”: en contra de la pena de muerte.
Por último la preposición pro, me gusta más así solita, separada esté ante una o más palabra: Bazar pro templo.
Éstos son los cambios que alcanzaron a ver los periodistas, es posible que haya más. De ellos nos ocuparemos más detenidamente, una vez salga al mercado la segunda edición de la Ortografía de la lengua española. Analizaremos los pros y los contras de cada modificación.
Y a usted, amable lector, que fue capaz de llegar hasta aquí, le regalo en archivo pdf  la primera edición de Ortografía de la lengua española, puede ser para que la guarde de recuerdo.

 

domingo, 31 de octubre de 2010

Vista de lince 114

De primera

Esta foto, de la primera página de la sección d, nos muestra la falta de consultar el Diccionario. Cómo es de fácil tener el Diccionario en la pantalla, debería ser obligatorio en toda sala de redacción. Si la autora lo hubiera consultado habría encontrado estas dos entradas:
Después de haber clicado los dos enlaces y en el segundo haber ido hasta el avance de la XXIII edición (Enlace rojo esquina superior derecha en el que dice Artículo enmendado), se puede concluir que cuando se habla de la enfermedad de Alzheimer o del mal de Alzheimer, el segundo término se refiere al apellido del científico que lo estudió y va como se escribe en su idioma: sin tilde y con mayúscula inicial. En el segundo se da la aceptación de la Real Academia a que se llame la enfermedad con el nombre del científico, con lo que pasa a ser un nombre común, como todos los demás nombres de enfermedades: tos ferina, sarampión, sida, etc. El mismo análisis se hace para la enfermedad de Párkinson que ahora es párkinson.
Por último, hay personas que aseguran que la enfermedad no es un mal, estoy de acuerdo, por lo que no debería decirse mal de Alzheimer, ni mal de Párkinson, sino enfermedad de... Olvidan ellos la sinonimia que aprueba la Real Academia Española de las palabras mal y enfermedad, como pueden ver en la entrada de la palabra mal.

Un inacabable hasta que San Juan agache el dedo

La preposición hasta determina el final de un suceso en el inicio de otro. Por tanto lo manifestado por el alcalde de Envigado o ideado por el periodista es un imposible. Pues la terminación del suceso no entregar recursos no puede estar fijado en el inicio del suceso no iniciar obras, pues tal iniciación se fija en el inicio del tiempo El suceso que sí es incompatible con el suceso no entregar recursos es el de iniciar obras. El periodista pudo haber escrito de una de estas dos formas: 1.a El Municipio de Envigado no entregará recursos para el proyecto Metroplús en esta localidad hasta que se inicien las obras. 2.a El Municipio de Envigado no entregará recursos para el proyecto Metroplús en esta localidad mientras no se inicien las obras.

Equidad contradicha

El publicista que ideó el mensaje de la foto creyó haber cumplido su deber para con las niñas por haberlas mencionado (caballito de batalla de los usuarios de este bodrio gramatical del lenguaje incluyente). No se dio cuenta de las inconsistencias que su intención dejó en el mensaje:
1.a Solos... ni a la puerta. Bueno, Y las solas ¿qué?, ¿pueden ellas llegar más allá de la puerta?, ¿nada les pasará?, ¿se tendrán que defender como mi Dios les ayude? Eso es ignorarlas peor que diciendo fiesta es para niños.
2.a Con los extraños… a metros. Y con las extrañas ¿qué?, ¿más pallá o más pacá?
Además de esas dos inconsistencias, al redactor del arte se le olvidó separar los puntos suspensivos de la palabra siguiente en la frase: En Centros comerciales, parques y plazoletas… estar en la jugada. No menciono el uso de mayúsculas y minúsculas porque los publicistas, de inmediato invocan la libertad que la Real Academia les concede al respecto.

Otra de disfraces

En la foto tenemos varias enseñanzas:
Los superhéroes. La manía wordiana de separar los prefijos. La partícula super- es un prefijo, no un adjetivo.
Supermán. Cuán lejos estamos en el tiempo de cuando cada miércoles comprábamos una revista de Supermán, con tilde, como estás dos que me encontré por ahí en la internet.


Observemos que la tilde permanece en el texto y que usan la partícula super- como prefijo, no como adjetivo (superjuguetes). Tiempos idos cuando los traductores mexicanos hacían respetar nuestro idioma.
Otras mayúsculas. Los artículos definidos en los nombres de la Mujer Maravilla y del Hombre Araña no hacen parte de esos sobrenombres que los autores les ponen a esos personajes. Van con minúscula y el masculino se puede contraer; no así, los sustantivos y adjetivos que sí conforman los nombres propios y van con mayúscula.

Medellín, la más educada, y la sabiduría popular


Sentados en una banca del parque de Bolívar, cerca de la valla que muestro en la foto, departían cuatro ancianos. Los cuatro dirigieron sus miradas a la valla cuando me vieron disparar la cámara. Creí congraciarme con ellos al preguntarles si sabían por qué le había tomado la foto a la valla. Me respondieron negativamente los cuatro.
–La foto la tomé porque hay tres faltas de ortografía en la valla. –los cuatro volvieron a dirigir sus miradas hacia la valla.
Ah, sí –dijo uno de ellos–, le falta la tilde a dio.
–Sí, le falta la tilde a dio –asintieron otros dos.
–No, eso no es error, dio no lleva tilde –les dije
¡Dio!, ¡dio! Oigan a éste. ¿Cómo que no lleva tilde?, ¿no ve que es aguda? Dio –repetía el menos viejo de los cuatro con un tono pendenciero que empezó a preocuparme.
Dio es monosílaba y los monosílabos no llevan tilde.
–Sí, es monosílaba, pero es aguda: dio –repetía y subía el tono pendenciero.
Dejé sin cerrar esa discusión ante la imposibilidad de convencerlos de que la inflexión dio no lleva tilde.
Miren –les dije– el primer error es la mayúscula del articulo el que precede a la palabra Libertador.
–Pero ¿no ve que toda palabra que inicia escrito va con mayúscula? Arguyó el menor de los ancianos.
–¿Acaso está empezando escrito?, –respondí– yo lo veo en mitad de renglón. Además se puede contraer. Lo correcto es por su admiración al Libertador.
Los tres más ancianos habían enmudecido ante la sabiduría y el temple de su menor compañero. Éste se distrajo momentáneamente, de tal manera que sólo alcanzó a escucharme desde por su admiración.
–Ahí sí estamos de acuerdo: eso está mal dicho.
–Yo no dije que estuviera mal dicho, sino que es lo correcto.
–No, viejo, así no estamos en nada –me dijo con su ya acostumbrado tono destructivo,
–Por último –les dije– la palabra parque va con minúscula y falta la preposición de: parque de Bolívar.
–Y me vas a decir quién vio por aquí a Bolívar diciendo que este parque era de él.
–Hombre, los parques se construyen en honor a algún personaje; éste se construyó en honor a Bolívar y se llama el parque de Bolívar.
–Entonces por qué no escriben le dio a Medellín un parque en honor a Bolívar.

En cada intervención mi interlocutor le aumentaba algunos decibelios a su voz por lo que consideré prudente abandonar el lugar, no fuera que alguno de los dueños del parque, que por allí pululan, interpretara que el extraño estaba ofendiendo a los ancianos y quedara en mi casa mi plato de la cena servido.

jueves, 21 de octubre de 2010

La columna de Angelita

Mundo moderno
Los lenguajes olvidados
Hay un poema de Shel Silverstein que empieza: “Alguna vez hablé el idioma de las flores, alguna vez entendí cada palabra que decía el ciempiés…”. He tenido muy presente ese poema en estos días porque mi sobrino Emilio ha empezado a mostrar unas habilidades políglotas realmente excepcionales. Hace poco me contó que hablaba perro, garrapato, balleno y bebé –es el traductor oficial de Matías– y que estaba tratando de aprender un poco de culebro por si lo llegase a necesitar (y dado que en la finca de mi papá y mi mamá las visitas de los amigos ofidios son frecuentes, tal vez sea así).
La poliglotía de Emi me ha recordado que alguna vez yo también hablé ardillo, sapo y rano (son diferentes, aunque de la misma familia lingüística, como el español y el portugués) y algo de dialecto gatuno. Pero se me olvidaron y no sé ni cómo ni por qué dejé de intentar hablar con los animales.
Ahora que lo pienso, no sé por qué dejamos de creer que somos capaces de hacer todo lo que creemos poder hacer de niños. Durante la niñez existen ciertas creencias irrefutables, como el que cualquier cosa se puede levantar con la ayuda de una capa; los monstruos existen y viven en los clósets o debajo de la cama y la luz de la linterna del papá los disuelve, aunque también funciona taparse con la cobija que lo vuelve a uno invisible; desear fervientemente, bien sea en una estrella fugaz, una pestaña, atrapando una sirena o soplando las velas de la torta del cumpleaños, realmente funciona y no se debe desperdiciar oportunidad alguna para pedir un deseo; hay mundos paralelos llenos de hadas, dragones, duendes y demás seres que no son visibles al ojo adulto; es posible tener poderes como volar, correr a la velocidad de la luz, soplar tan frío que se congelan las cosas, etc.; las sombrillas, las escobas y las toallas son perfectamente aerodinámicos; y, por supuesto, los besitos de la mamá curan todos los males y hacen que el semáforo cambie de color. Estas son las bases de la idiosincrasia de la infancia y todos lo sabemos. Pero se nos olvida.
No sé exactamente cómo ni cuándo pero llega un momento en el que uno no es capaz de discernir el sabor un M&M verde de uno rojo, en que uno ya no se esfuerza realmente por soplar la bomba perfecta con el chicle y que uno deja de elegir el cereal por el muñequito y en su lugar se fija en el contenido de la fibra. Y, seamos sinceros, ya en ese punto la cosa empieza a ir cuesta abajo.