jueves 26 de noviembre de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Espera y desesperación

Matías está próximo a nacer. Ya me entró el tuto y como siempre ante el temor a lo desconocido, recurro a la sobreinformación. He buscado y he leído mucho sobre qué esperar del parto y debo confesar que estoy aterrada porque he dado con consejos irrisoriamente inútiles.

En un libro que me regalaron sugieren: "para amenizar el parto, la parturienta debe empacar juegos sociales; para celebrar luego no olvidar llevar una botella de champán, pero sobre todo recordar llevar sus implementos de aseo y maquillaje”.

Empecemos, por favor, por la palabra parturienta, que si bien es semánticamente acertada ¡suena horrible! Suena a algo que una gritaría en un trancón: ¡quite de ahí, parturienta piernipeluda! No suena a maternidad Disney, precisamente, así que ya de entrada en un libro que me dicen que soy una parturienta me siento ofendida.


Pero sigamos con el cuento de los juegos sociales. No sé en qué están pensando estas señoras o qué programa de Discovery se vieron en donde las mujeres tienen tiempo, ganas o neuronas desocupadas suficientes para entablar un juego de mesa entre contracción y contracción, pero salvo que exista algo que se llame jaque, mate, puje, no estoy interesada. Es más, creo que quien se atreva a pasarle un par de dados a una mujer en trabajo de parto necesitará una rectoscopia de urgencia.


Abordemos ahora el detalle del champán. Pasemos por alto en principio el que están recomendando llevar una botella de vidrio con corcho volador a un recinto en donde va a haber un recién nacido y prefiramos ignorar que la parafernalia de las copas sólo añadiría más elementos peligrosos a la ya volátil mezcla de medicina y festejo. Fijémonos únicamente en el detalle de que una mujer que acaba de tener un bebé no debe consumir alcohol. Aquí sólo hay dos posibilidades: que creen que la mamá es una alcohólica empedernida y que no le importa la salud de su bebé o que suponen que el papá es un cretino que llevaría trago a semejante ocasión y en ambos casos, estamos hablando de gente que llevaría Tequimón o aguardiente amarillo y no champán.


Finalmente, el detalle del maquillaje. En el libro dicen que es para que a la mamá no se le ahonde la depresión postparto al verse fea en las fotos que le tomen después del parto. ¿A quién engañan? Si una tiene que expulsar una cosa del tamaño de una sandía por una abertura del tamaño de un limón, no hay base suficiente en el mundo para hacer que uno luzca como si nada. Y, aquí entre nos y sin juzgar a nadie, ¿no está una lo suficientemente preocupada con detalles bobitos como si el bebé nació completo y ojo se me lo llevan como a esa pobre señora en el noticiero? Porque el detalle de que se me ven las ojeras me parece un poco trivial en comparación.






¿Ven por qué estoy preocupada? Si estos son los consejos que dan para el parto ¿cómo serán los que dan para manejar adolescentes?




domingo 22 de noviembre de 2009

Vista de lince 84

El hasta bogotano

«Sólo hasta 1956 y tras ser aprobado un acto legislativo, Carola Correa de Rojas Pinilla, esposa del general Gustavo Rojas Pinilla, presidente de la Nación, se convirtió en la primera mujer en obtener la cédula. Con el documento en mano ella votó el plebiscito de 1957, que abrió el camino al Frente Nacional». El País (Cali) 09-11-22.

En esta cita del diario El País de Cali se observa cuánta ha sido la influencia bogotana en el habla de todo el país. Hace unos años ese error de semántica sólo se escuchaba o se leía en Bogotá. Ahora, por obra y gracia de la televisión en sus telenovelas y en sus tales concursos reales, con guiones de telenovelas. se han repartido los errores y dichos bogotanos a lo largo y ancho del territorio nacional. Como está la cita, dice que doña Carola fue la primera mujer en obtener cédula hasta 1956. ¿Cómo harían para que después de 1956 fuera otra la primera?

Dejo pendiente para cuando pueda averiguar, o si de pronto un lector tiene alguna luz sobre el asunto, el hecho de por qué si mi general estaba en el exilio, su esposa no lo estuviera acompañando, o vendría sólo a votar, toda vez que la primera oportunidad que tuvieron las mujeres en Colombia de acercarse a las urnas fue el 1.° de diciembre de 1957 para votar el plebiscito cuya aprobación popular crearía el Frente nacional que haría una alternación del poder entre los dos partidos tradicionales: el Liberal y el conservador. Tal vez fue considerado emblemático el voto de doña Carola.

La oración correcta: En 1956 y tras ser aprobado un acto legislativo, Carola Correa de Rojas Pinilla, esposa del general Gustavo Rojas Pinilla, presidente de la Nación, se convirtió en la primera mujer en obtener la cédula. Agrego que sigue siendo la primera mujer en haber adquirido cédula en Colombia.

Uno de mayúsculas

«Una escena feliz con tres parejas jurando su amor en el altar, selló el final de la serie de televisión Padres e Hijos, tras 16 años de emisiones ininterrumpidas». Del blog Así lo veo publicado en El Colombiano 09-07-24.

Transcribo el numeral 4.17. de las normas para el uso de las mayúsculas del Diccionario panhispánico de dudas:

«4.17. La primera palabra del título de cualquier obra de creación (libros, películas, cuadros, esculturas, piezas musicales, programas de radio o televisión, etc.); el resto de las palabras que lo componen, salvo que se trate de nombres propios, deben escribirse con minúscula: Últimas tardes con Teresa, La vida es sueño, La lección de anatomía, El galo moribundo, Las cuatro estaciones, Las mañanas de la radio, Informe semanal. En el caso de los títulos abreviados con que se conocen comúnmente determinados textos literarios, el artículo que los acompaña debe escribirse con minúscula: el Quijote, el Lazarillo, la Celestina».

La serie de televisión Padre e hijos es tal vez la que más desobedece esta norma. La razón está en que las palabras padres e hijos se complementan en el concepto y al ver la primera con mayúscula, induce la mayúscula de la segunda, pero lo correcto es Padres e hijos.

Ciudad invitada

Bucaramanga
Por solicitud especial


Gazapo subcampeón

«Soy de los que creo que todo pensamiento debe ser respetado y expresado sin derecho a ser condenado por los demás, pero con usted francamente no encuentro otro camino». Manolo Azuero. Vanguardia.com, Vanguardia liberal (Bucaramanga) 09-11-20.

El periodista bumangués –gentilicio de los nacidos en Bucaramanga– es uno de los que caen en el gazapo subcampeón: discordancia en el número entre un sujeto y un verbo:

Explico. Muchos son los que creen que todo pensamiento debe ser respetado; yo (Manolo) soy uno de ellos; entonces, yo (Manolo) soy uno de los que creen que todo pensamiento debe ser respetado. O bien: Soy de los que creen...




Carnaval

«Hoy, Bucaramanga vivirá el Carnaval de la Alegría, como una integración de los 67 grupos del adulto mayor, que celebrarán con risas, color, ritmo, danzas y disfraces. De la página web oficial de Bucaramanga (cliquear el nombre de la ciudad).

Por alegres que sean los carnavales; por risas, color y ritmo que tengan; por las danzas y disfraces que se muestren, es imposible hacer carnavales en noviembre. Para que me ayuden un poco en el trabajo les pongo en la palabra carnaval el enlace para que encuentren su significado y se darán cuenta de que los carnavales sólo son posibles a finales de febrero o a principios de marzo.

Por último, qué bueno si dejáramos ese eufemismo de adulto mayor por anciano. Los ancianos no se van a ofender porque les digan ancianos.

jueves 19 de noviembre de 2009

Vista de lince 83

El gazapo campeón

«Madonna le da una clase de desarrollo espiritual a niños de una favela brasileña».

«Río de Janeiro, 12 nov (EFE).- La cantante estadounidense Madonna recibió ayer en un hotel de Río de Janeiro a 36 niños del proyecto social "Energía Olímpica", a los que le dio una clase de desarrollo espiritual fundamentada en la doctrina de Cabala, corriente de la mística judía».

«Además de la clase de "desarrollo emocional y espiritual", Madonna le pidió a dos de los niños que la visitaron para que le hicieran una demostración de sus habilidades para danzar, una de las actividades que forman parte del proyecto».

Tiene razón mi amigo y colega Sófocles en llamar gazapo campeón la falta de concordancia presente en el titular de la noticia y en dos de sus párrafos. Consistente este error en poner el pronombre le en singular cuando reemplaza un concepto plural. Mi experiencia me ha enseñado que ese gazapo se encuentra en todos los medios de comunicación escritos y hablados. No se escapa ni Efe, una agencia de noticias que se preocupa mucho por el idioma. Les queda como ejercicio visitar la página de esa agencia, para ello pueden hacer clic en cualquiera de los nombres de Efe en esta página o en la sección enlaces asociados del blog. Abierta la página de Efe encontrarán en la parte derecha centro tres enlaces que merecen su estudio: Español urgente, vademécum y fundéu.

Las correcciones a esta falta de concordancia en la cita son:

Madonna les da una clase de desarrollo espiritual a niños de una favela brasileña.

...a los que les dio una clase de desarrollo espiritual fundamentada en la doctrina de Cabala.

Madonna les pidió a dos de los niños.

Otro ejemplo del mismo gazapo lo encuentro en Wikipedia. Al ser una enciclopedia escrita a muchas manos es menos exigente en la corrección. Le convendría un manual de estilo exigente y una corrección coordinada:

«Cuando Karol aún era muy pequeño su madre le decía a otras mujeres: "Verán que mi pequeño Karol será una gran persona" Wikipedia».

Lo correcto: Su madre les decía a las otras mujeres.

Es seguro que esta corrección la se repita en muchas entradas, no por el ánimo de repetir, sino que por la persistencia en el error se debe ser persistente en la corrección.

Mayúsculas

«Río de Janeiro, 12 nov (EFE) El encuentro en el hotel Fasano del exclusivo barrio de Ipanema duro cerca de dos horas y fue promovido por la Organización No gubernamental (ONG) Spirituality for Kids, responsable del proyecto desarrollado en la popular favela».

Son muchas las expresiones que significan nombres comunesy son conocidas más por sus siglas: CDT de certificado de depósito a término; PIB, de producto interno bruto y muchas otras. Se pueden usar siglas de nombres comunes que no necesitan la mayúscula, se pueden usar siglas para asuntos personales, sólo conocidas por el propietario. Las siglas son en mayúsculas, pero los nombres comunes siguen siendo en minúsculas. La rxpresión organización no gubernamental no es un nombre propio, en este caso el nombre propio está después del nombre común: Una organización no gubernamental, Spirituality for Kids.

Hay más acerca de las mayúsculas, esta vez de los nombres propios: En el supuesto de que la expresión Organización no Gubernamental fuera un nombre propio, se usan las mayúsculas sólo en los sustantivos y adjetivos, en ninguna circunstancia en adverbios, preposiciones, conjunciones y verbos: Empresa Antioqueña de Energía; Alianza para el Progreso. En Medellín, Colombia, la Alcaldía tiene un programa para revisar las actividades de la Administración, lo llaman Medellín Cómo Vamos. Sobran dos mayúsculas y falta una coma: Medellín, cómo vamos. De ese desinterés de los funcionarios por las normas gramaticales siempre me pregunto: ¿Por cuántos escritorios con diploma pasó ese nombre antes de ver la luz pública con tres errores cacográficos graves? ¿Ortografía, cómo vamos?

Ciudad invitada
Anserma, Caldas, Colombia


«Por esa razón existe un testimonio muy cercano a la realidad de hace ya quinientos años. La fidelidad de los escritos es relativa: o mucha imaginación del amanuense, o demasiada parcialidad, o descuidos imperdonables. Lo cierto es que su trabajo es lo único que nos queda, fuera de los documentos oficiales que la gran mayoría de las veces fueron redactados po0r ellos mismos. Frente a este hecho, los apuntes de los cronistas, son la verdad revelada en esto de la historia americana». Web de Anserma, historia

Hay frases del habla común que se van metiendo en los escritos si ningún control. Muchas de ellas tienen frases que sobran. Un ejemplo de ello es “Lo cierto es que su trabajo es lo único que nos queda”. Comparémosla con esta: Su trabajo es lo único que nos queda. Qué tal que todo lo tuviéramos que decir certificándolo: Lo cierto es que el gato come ratones; lo cierto es que el perro es el mejor amigo del hombre; en vez de El gato come ratones, el perro es el mejor amigo del hombre.

Es común en las páginas web y en los blogs —y éste no es la excepción— que los transcriptores dejen palabras con letras trabadas. Es necesario que los encargados de las transcripciones hagan revisiones minuciosas de los escritos antes de cargarlos en los sitios web. En el de la cita hay una preposición por de cuatro signos: po0r. Faltó revisión final.

martes 17 de noviembre de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

El romance ya no es lo que fue

A pesar de mi cinismo abiertamente reconocido, he de admitir que siento algo de nostalgia por el amor de antaño. Sí, claro, las feministas nos han hecho caer en la cuenta de que el amor romántico no es más que un constructo postmoderno y han derrotado el mito del amor a primera vista con la explicación, racional además de cierta, de que es imposible saber todo lo que se necesita saber de alguien para amarlo con sólo mirarlo. Datos como que el 50% de los matrimonios terminan en divorcio no ayudan a mantener viva la llama, pero aún así, a mí me gustaba la idea de que eso del amor era posible. Ese amor que hace que en las películas la gente se bese y oiga a Puccini en la cabeza me parecía de lo más lindo, pero hechos recientes me han obligado a encarar la verdad: el romance ha muerto. ¿Quién lo mató? Temo que fue la tecnología.

La tecnología, que jugó un papel tan importante en mi propia historia de amor (para quienes no sabían, mi esposo y yo nos conocimos por teléfono, nos enamoramos por correo electrónico, fijamos la fecha por messenger, armamos la luna de miel en Disney.com y participamos vía Facebook) parece haber acabado con algo de galanteo al que nos tenían acostumbradas las novelas de Corín Tellado.

Ahora, en lugar de miradas furtivas que atraviesan un salón de baile lleno de escotes y penetran abanicos de encaje nos encontramos con que la gente se conoce gracias a los avisos personales en sitios como encuentratupareja.com o encuentraacaconquien.net, coquetea en las salas de chateo, se fijan en los avatares a ver si se gustan y cuadran la salida intercambiando mensajes de texto. La serenata ha sido reemplazada por el ringtone (a propósito, no sabía qué tan caros eran los ringtones hasta hace poco y decidí que mejor me ahorro la plata y contesto cantando yo misma el teléfono, así que no se sorprendan si llaman y entono Lucy in the Sky with Diamonds en lugar de decir aló), las flores reales por virtuales y en vez de “pedir el cuadre” sencillamente actualizan su estatus en la red social de “soltero/a” a “en una relación con XX”.

Así mismo, las relaciones terminan mediadas por la tecnología. Uno ya no puede tirar el teléfono, lo único que puede hacer es presionar enfáticamente el botón rojo del celular, eliminarlos del marcado rápido, borrarlos del Facebook, bloquearlos del messenger, poniendo un mensaje personalizado que rece “A XX no lo quiero ver ni en emoticón” y cambiando su estatus a “soltero/a” de nuevo para luego jaquear (¡estaba segura de que Word me iba a subrayar esa palabra, pero parece que sí existe!) la cuenta del otro para enviarle mensajes inapropiados al jefe o fotos reveladoras a la mamá.

Según un sitio en internet, el año pasado el 48% de las personas menores de 21 años eligieron terminar sus relaciones por internet. Nada que hacer. El romance ha muerto; ¡que viva el e-love y la cibertusa!

jueves 12 de noviembre de 2009

Preguntario 1

Estimados amigos de don Abel:

Como ya están enterados, este Blog estaba en peligro de haber sido declarado desaparecido porque no se había vuelto a mostrar, pero con la nota del pasado 9 de noviembre se le dio reanimación respiratoria y ya está en pie. El blog seguirá con las mismas secciones, pero a los aficionados a las secciones El lince matemático y Gazapera histórica les pido un poco de paciencia porque no he terminado de desempolvar los libros de Matemáticas recreativas, ni el archivo de Sófocles.

Ahora les presento una nueva sección: Preguntario. En ella pretendo dar respuesta pública a las preguntas que me hacen en diferentes medios y en diferentes lugares. En esta sección al igual que en Vista de lince tendremos algunas veces la subsección Ciudad invitada en la que trataremos de comentar gazapos cometidos en documentos relacionados con las ciudades donde alguien ha abierto alguna vez el Blog. La aparición de esas ciudades en la mencionada subsección será al azar. Cuando el nombre de quien pregunta no aparece es porque no estoy seguro de que le vaya a gustar ver su nombre en público.

Ahora sí, el Preguntario de inicio

1. El espónsor

Semántica

He estado revisando la prensa y me encuentro con esa palabra, espónsores, como no la encontré en el diccionario, en Google me dieron a entender que se trata de un equipo de fútbol español. Si es un equipo ¿por qué no está con mayúscula? al no ser un equipo, ¿qué es?.

manuelita

«El jugador, al que apenas le nace el primer diente en la cancha, ya empieza a fijarse en quién lo mira para llevarlo en rastras a los 'espónsores'». El Tiempo 09-11-12.

Estimada manuelita:

Ante todo, te recuerdo que cuando termines un párrafo con signo de interrogación o de exclamación no es necesario que pongas el punto final. Ese oficio lo asume el signo de los mencionados que hayas puesto.

Todo lo que encontré en el Diccionario fue esto:



Artículo propuesto para ser suprimido.


Avance de la vigésima tercera edición

sponsor.

(Voz ingl., y esta del lat. sponsor, fiador).


1. com.
patrocinador (‖ persona o entidad que patrocina una actividad).


Que aparezca en el Diccionario no significa que sea aprobada. Al ponerla en bastardilla la Real Academia da a significar que el uso de la palabra es en el idioma de origen la ponen en bastardilla para significar que es extranjera.

En esta otra página, que puedes abrir cliqueando la palabra espónsor, encuentras una adaptación en español, aún no aprobada por la Real Academia Española.

No estoy de acuerdo con esa acentuación grave pues las palabras que terminan en -or y significan una persona que desarrolla alguna actividad son agudas: profesor, cantor, creador, celador, etc.

2. De lo entrañable y lejano

Semántica


Es correcto escribir : entrañable y lejano, y entrañable pero lejano. ?

Antes de la respuesta, unas observaciones:

Si se cierra interrogación se debe abrir.

No hay que dejar espacio entre la última letra de la palabra y los dos puntos ni el signo de interrogación.

Antes de la conjunción pero se pone coma.

Considero que la conjunción que debió usar era la disyuntiva y poner las dos frases entre comillas o en bastardilla.

Si va punto de interrogación no se le pone punto final al pàrrafo.

La pregunta es:

Semántica

¿Es correcto escribir: “entrañable y lejano” o “entrañable, pero lejano”?

La primera frase significa que es entrañable y está lejos; la segunda que aunque es entrañable y debería estar cerca, está lejos.

En ambos casos el lejano puede significar la distancia física (como decir que está en otro país) o referirse al alejamiento afectivo.

Ciudad invitada

Melgar, Tolima, Colombia.



«Diversas fuentes históricas indican, que en lo que hoy se conoce como Melgar tuvieron asentamiento varías tribus indígenas de cultura Caribe, entre ellas, las etnias Panches, Pantágoras, Sutagaos, Cualamanáes y naturalmente los temibles Pijaos, quienes merced a su eminente espíritu guerrero, ejercían control y dominio sobre extensos territorios que permanentemente vivían arrebatándose entre sí, hasta la llegada de los españoles». Reseña histórica página web oficial de Melgar (cliquear).


Una herencia que hemos recibido de los antropólogos gringos y de los criollos que estudian lejos es la manía de ponerles mayúsculas a los nombres de las etnias indígenas. Esos nombres son equivalentes a los gentilicios, que siempre los usamos con minúscula: colombiano, peruano, argentino.

La coma que hay después del inflexión verbal indican no va.

Entonces:

«Diversas fuentes históricas indican que en lo que hoy se conoce como Melgar tuvieron asentamiento varias tribus indígenas de cultura caribe, entre ellas, las etnias panches, pantágoras, sutagaos, cualamanaes y naturalmente los temibles pijaos...»

miércoles 11 de noviembre de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Amores de verdad

Quienquiera que haya dicho que los niños son los verdaderos maestros tenía toda la razón. Hace unas semanas mi sobrino nos dio a todos una clase magistral en relaciones de pareja. Emilio, el Niño más Lindo del Mundo (título oficial otorgado por su madrina y tía, es decir, totalmente imparcial) empezó el colegio este año y al poco tiempo ya tenía su propio harem. Antes de salir a vacaciones de mitad de año tenía tres novias y al regresar agregó una cuarta, de quien se enamoró porque tenía las mismas botas que él. Emi aseguraba estar igualmente enamorado de las cuatro, pero al parecer una tomó la delantera porque hace unos días anunció que se casaba con María José.

—¿Por qué te casas? —preguntó su madre.

—Porque ella me dijo que nos casáramos —contestó el niño.

Curiosa, mi hermana continuó el interrogatorio:

—¿Y tú te quieres casar con ella?

A lo que él respondió:

—Claro que sí porque ella es muy querida y siempre se alegra de verme.

Y ahí lo tienen, este niño de tres años y medio tiene más y mejores motivos para casarse que mucha gente que conozco. ¿Quién no sería feliz con alguien que fuera querido y siempre se alegrara de verlo a uno? Si me preguntan, creo que Emi está hecho.

Tras saber del incidente amoroso me puse a pensar y recordé que más o menos a esa misma edad tuve yo mi primer amor. Él se llamaba Juampelipe (así lo recuerdo y así se quedó) y estábamos profundamente enamorados. Todos los días nos encontrábamos en el Jardín y planeábamos nuestra vida juntos mientras compartíamos la lonchera. Él me daba sus frunas porque a mí me tenían a dieta. Él estaba buscando una casa que tuviera escaleras y columpios y yo me concentré en aprender a ser buena mamá practicando con mi osito.

Ese recuerdo me condujo a otro, al del amor de un niño llamado Simón por mi hermana Lina. Cuando él, de 5, iba a hacerle visita a ella, de 17, le llevaba almendras achocolatadas. Un día se encontró con algo de competencia adolescente así que, en un acto de desprendimiento que hasta el momento no tiene rival, vació la caja de almendras en una matera para que ella no tuviera que compartirlas con esos otros muchachos. Ahora que lo pienso, ese barrio era terreno fértil para los romances pues recuerdo que en el edificio del frente vivía un niño —al que llamaré José— que un día, cuando él tenía alrededor de 8 años, me pidió el favor de que le revisara la ortografía a una carta para la novia. Ella estaba en la finca porque estábamos en vacaciones y su manera de decirle que la extrañaba sigue siendo para mí hasta el sol de hoy una de las metáforas más sinceras y expresivas. Decía la misiva “Espero que vuelvas rápido porque mi vida sin ti es como una pizza sin cocacola”. Ningún poeta ha sido más contundente.

Recordar estas historias me puso a pensar en las relaciones modernas, y en todo lo que conllevan. "¿Me llamó?”, “¿por qué no?”, “¿le digo?”, “¿qué estará pensando?”, “¿seremos el uno para el otro?”, “¿estará con otra?"… todo parece tan complicado ahora, tan difícil y doloroso. Tal vez no lo sería tanto si aprendiéramos un poco de los niños. A lo mejor todos seríamos felices sin tan sólo encontráramos alguien que siempre proteja nuestros intereses, quiera que el hogar que tengamos juntos sea un lugar divertido, comparta lo que tenga sin reservas, sea querido con nosotros y sobre todo, siempre se alegre de vernos.

Telenovela tintiada



En la extinta Empresa Antioqueña de Energía era costumbre permitirles a los operadores de subestación tener un televisor en el sitio de trabajo debido a que una vez aseado el local y mantenidos en orden los aparatos de maniobra de la subestación, su trabajo se reducía a tomar lecturas cada hora de amperímetros voltímetros, vatímetros, etc. y estar vigilantes a operar los circuitos por alguna contingencia o por operaciones de mantenimiento.

La oficina de recaudo de de una de las sedes que me tocó administrar quedaba aledaña a la subestación y la cocineta quedaba de tal forma que si alguien de la oficina de recaudo deseara servirse un tinto debía pasar por la subestación y por la salita improvisada que los operadores le tenían al televisor.

Los administradores, encargados de la oficina del recaudo, no tenían un trabajo tan descansado como el de los operadores. A aquellos les tocaba recaudar, atender reclamos, organizar la reparación de daños menores en la zonas urbana y rural, organizar corte y reconexión, facturar y todo lo demás que le fuera ordenado por el jefe inmediato y de ahí para arriba.

A mí, como jefe de la Zona, ya me había llegado la onda de que una de las recaudadoras, llamémosla Lola, no se perdía una telenovela que pasaban como a las 10:00 a. m.

Un día decidí aparecerme como a las 10:10 a. m. en la subestación. Efectivamente allí estaba doña Lola de pie y con un pocillo de tinto en la mano.

–Lola, ¿y vos qué? –le pregunté.

–¡Ay, ingeniero! No vaya a pensar que estoy viendo la telenovela, yo vine no más a tomarme este tinto.

Acto seguido entré a la cocineta, me serví un tinto, me paré al lado de Lola a tomármelo y empecé a ver la telenovela. Cuando más o menos le había cogido el hilo a la escena, que no lógicamente a la trama completa, pregunté algo así:

–Bueno, ¿y ése está enamorado de ésa?

–No, ingeniero –brincó Lola inmediatamente–, vea: a este Carlos sí le gusta Inés, pero la novia de él se llama Ángela y está en Europa, pero la mamá de Inés, les hace como cuarto, porque a ella le parece excelente muchacho. Sin embargo, una amiga de Ángela le ha mandado cartas exagerándole la amistad con ésta, de tal manera que...

–Oíste, Lola –la interrumpí–, si todo eso te lo aprendiste con un solo tinto, vení tomémonos la greca completa.

martes 10 de noviembre de 2009

Vista de lince 82

Concordancia

“El supuesto finado sufrió un perjuicio por toda esta historia: el dueño del apartamento en el que vivía, que era uno de los amigos que reconoció el cadáver, quemó todas sus ropas y el colchón donde dormía” Yahoo (09-11-03).

Dos aspectos, en la cita de Yahoo: el primero es el error de concordancia, llamado por Sófocles gazapo subcampeón a causa de ser el segundo error en recurrencia, consistente en usar el verbo en singular cuando el relativo que reemplaza un sustantivo está en plural.

Antes de arreglar ese daño retiro un verbo sobrante: el dueño del apartamento, uno de los amigos que reconoció el cadáver, quemó todas sus ropas. Dejé el error de concordancia para que se entienda de cuál de los dos que se habla. Ahora sí: Varios amigos reconocieron el cadáver. El dueño del apartamento en el que vivía es uno de ellos. Entonces, el dueño del apartamento, uno de los amigos que reconocieron el cadáver, quemó todas sus ropas. Como ven el sujeto de reconocer el cadáver es el relativo que, éste reemplaza el sustantivo los amigos, no el dueño del apartamento.

La erre

«Caminata ecológica, ciclo ruta, cabalgata y muestra gastronómica hicieron parte de la programación que mostró las bondades ecológicas de la zona y que será la base para promocionar de ahora en adelante este lugar». El Diario del Otún (09-11-08)

La palabra ciclorruta es una de la colección de palabras compuestas por un prefijo terminado en vocal y una palabra simple que empieza por erre. A esta colección pertenecen, vicerrector, portarretratos, prerrequisito, sismorresistencia y muchas otras que cuestan mucho trabajo a los escritores, y cuya corrección se ve obstaculizada por el corrector de Word que ordena que muchas palabras compuestas se escriban con sus componentes separados (ensayen con sismorresistencia, por ejemplo).

Los errores en tales palabras pertenecen a una de tres categorías: los que vienen en dos palabras, vicerrector; los que vienen en dos palabras separadas por un guion, vice-rector, y aquellos cuyos propietarios creen que una sola ere sigue sonando como erre cuando está entre dos vocales, vicerector. Para corregirlas es necesario recordarles a los que cometen tales errores que en español hay muchos pares de palabras que tienen las mismas letras, pero el sonido marca la diferencia entre usar la ere o la erre (la ere y la erre no son dos letras: son una sola): caro y carro; pero y perro, careta y carreta. No es la misma pronunciación si escribo vicerector en vez de vicerrector o sismoresitencia en vez de sismorresitencia.

Así pues escribamos correctamente ciclorruta sin miedo y no le hagamos caso al corrector de Word, en vez de eso les vamos haciendo clic a todas esas palabras para que vayan entrando en el Diccionario personal y no vuelva a aparecer la nota de cambio.

Con la palabra ciclovía también compuesta por el prefijo ciclo no ha habido problema similar.

Es de anotar que en Colombia ciclorruta y ciclovía tienen dos significados diferentes la primera es una vía urbana permanente por la que circulan los ciclistas y cuenta con señalización propia para ellos; la segunda es un evento organizado en algunas ciudades generalmente los domingos desde las 8:00 a. m. hasta las 2:00 p. m. y ocasionalmente algunos días en las primeras horas de la noche. Consiste en cerrar algunas vías al tráfico vehicular automotor y dejarlo para que la gente tenga un descanso haciendo ejercicios, algunos a pie otros en bicicleta y otros en patines u otros vehículos deportivos.

lunes 9 de noviembre de 2009

El regreso


Hace 51 días que en este blog no había producción alguna. Qué pena con los amigos. Bueno, emplearé una frase de cajón: «Motivos ajenos a mi voluntad me tenían alejado de esta actividad». Una vez en la creencia de que los motivos ajenos a mi voluntad eran impostergables, permítanme hacerles la promesa de que procuraré que esos motivos ajenos a mi voluntad no vuelvan a interferir la actividad de este blog y que para recuperar los lectores y seguidores que ya tenía, iré poniendo nuevamente las secciones habituales e imaginar otras. Con la mayor sinceridad pido disculpas por las molestias que haya ocasionado a los que una y otra vez abrieron este blog para encontrar una imagen congelada en el tiempo.

sábado 19 de septiembre de 2009

Una hora de servicio militar

Era el año de 1994, estaba de jefe de zona de la Empresa Antioqueña de Energía, EADE, en Tarazá y entre los municipios que debía atender estaba Zaragoza.

Un día mi jefe me ordenó que me presentara en el Batallón de Zaragoza al mando del coronel Briceño para una inspección del sistema eléctrico y un diagnóstico sobre lo necesario para la mejora del mismo.

Eran las 10 a. m. cuando me presenté en la institución acompañado del chofer asignado al jefe de Zona, Rafael, y de Schnéider, el auxiliar de servicios de Zaragoza, y pregunté por el coronel Briceño.

Me hicieron pasar a una oficina muy sobria en la que me esperaba una persona amable.

–Coronel, buenos días –saludé–. Vengo de parte de EADE, soy Gabriel Escobar Gaviria –mis dos apellidos todavía arrancaban alguna sonrisa a soldados y policías.

–Ah mucho gusto, ya sé de qué se trata –me invitó a que me sentara y ordenó a un soldado que permanecía cerca de su puerta que le dijera al mayor Jaramillo que se hiciera presente.

Momentos después se presentó un oficial, hizo el saludo militar al coronel y espero a que éste hiciera la presentación del civil que permanecía sentado.

–Él es el ingeniero que envió EADE, para hacer el diagnóstico.

–Mucho gusto, mayor, –le dije a la vez que me levanté de mi asiento para darle la mano.

Hice el recorrido que duró cerca de una hora en compañía del mayor analizando los sitios neurálgicos y haciendo anotaciones en mi cuaderno académico.

Cundo terminamos me volví a presentar en la oficina de Comando:

–Coronel, ya terminé, le pasaré el informe a mi jefe para que le escriba una carta con lo que hay que hacer. Muchas gracias por su atención.

–Usted todavía no se puede ir –me dijo al momento que un soldado entraba con un uniforme camuflado en los brazos, unas botas nuevas y un galil y puso todo eso en un escritorio auxiliar.

Aunque todavía faltaba una hora para el almuerzo, pensé que el hombre me invitaría a almorzar y que esa hora me retrasaría muchas cosas.

–Coronel, debo irme, no se moleste por mí.

–Usted no se puede ir me repitió porque de mi batallón no sale nadie que no haya prestado servicio militar. Póngase ese uniforme y esas botas. Bien pueda pase al baño para que se cambie.

–Yo no sabía hasta dónde iría a llevar este coronel ese juego, pero obedecí. El camuflado era a mi medida, las botas eran mi talla. No me sentí mal con ese atuendo.

Cuando salí del baño, hizo su aparición en la oficina otro soldado al que se dirigió con el grado de sargento.

Sargento González, lleve al soldado Escobar a hacer polígono, mientras viene el fotógrafo a quien mandé llamar.

–Como ordene, mi coronel.

Al mencionar un fotógrafo, me di cuenta de que no era el primero ni sería el último en caer en las manos del coro Briceño (como me contó que alguien le decía).

Efectivamente, el sargento me ordenó tomar el galil, me enseñó a ponérmelo y me hizo ir hasta el sitio del polígono trotando y cantando estribillos que estaban de moda en esa época. Schnéider y Rafael me miraron entre extrañados y preocupados al verme salir disfrazado de soldado de la Patria y me siguieron. Habiendo llegado al sitio me estrenó con 30 flexiones, o velitas que llamamos, de provecho para mis 48 años de aquel entonces y mis 87 kilos de grasa.

Después de las velitas, el sargento me ordenó tomar el galil y me enseñó a introducirle las balas. Una vez cargado, me mostró las dianas y me ordenó dispararle a la que tenía en frente. Se oyeron un disparo y mi grito cuando mi trasero dio en tierra entre las carcajadas del sargento y de mis acompañantes. Los tres a una querían explicarme cómo pararme para que la ley de reacción no se aprovechara de mi humanidad.

Después de tres o cuatro disparos ninguno de los cuales había encontrado diana alguna, Rafael le pidió autorización al sargento para disparar

–Mi primero –le dijo–, yo presté servicio militar en el Batallón Guardia Presidencial, segundo contingente de 1981. Y le pido autorización para disparar.

El sargento no tuvo inconveniente en darle mi galil que hasta el momento no había cumplido su deber.

Cargó, apuntó, disparó y en toda la mitad del medio. Con esa puntería creo que el presidente Turbay agradecía tenerlo a su favor.

Luego Schnéider (ése eras su apellido, como descendiente de algún europeo que llegó a las minas de la región) pidió su turno y también fue excelente su puntería.

Apareció el fotógrafo y el sargento dispuso las fotos: en una salí con él, en otra con el ex batallón Guardia presidencial y con el auxiliar Schneider, en otra sólo. El fotógrafo terminó su labor y se fue. El sargento me indicó que podía dirigirme a la oficina del coronel y ponerme mi ropa.

Cuando volví a ser civil, me despedí del coronel no sin antes preguntarle:

–Dígame, coronel, ¿Cómo supo usted que yo no había prestado servicio?

–Fueron dos pequeños detalles: usted llegó aquí preguntando por el coronel Briceño y cuando yo me presenté usted me saludó “Buenos días, coronel” y su trato hacia mí siempre fue de coronel, como se dice doctor como se dice ingeniero. Si usted hubiera pagado servicio hubiera preguntado por mi coronel Briceño y su trato hacia mí habría sido de mi coronel.

Cuando el mayor Jaramillo entró usted permaneció sentado hasta el momento de la presentación; si hubiera pagado servicio se habría parado al momento de que el mayor entró y habría esperado que le hubiera indicado que se sentara de nuevo; y usted lo habría tratado como mi mayor y no como lo hizo. Como prueba estuvo su polígono comparado con el soldado del Batallón Guardia Presidencial y con el del otro subalterno.

–Gracias, mi coronel.

Cuando salí de la oficina de mi coronel me encontré con mi mayor Jaramillo de quien me despedí, agradecí la compañía y a quien prometí el informe. Luego busque a mi primero González para agradecerle sus instrucciones.

No me ha llegado mi tarjeta de reservista ni mi ascenso a teniente como corresponde a todo profesional que presta servicio.

lunes 14 de septiembre de 2009

La columna de Angelita



Mundo moderno

La Bibliofilia es un camello

Dicen que el primer paso para superar una adicción es admitir que se tiene un problema pero ¿si no quiero superar mi adicción? Porque lo reconozco sin pena: soy compradora compulsiva de libros. Pocas cosas me llaman la atención tanto como una librería, especialmente esas ventas de libros usados que arman en carpas en el centro. Esculco bibliotecas ajenas (esto y hacer un inventario de las medicinas que otra persona tiene en el baño le dan a uno más información sobre alguien que varios años de conversaciones sinceras), leo por encima del hombro en el transporte público, ojeo lo que me encuentro en escritorios de otros y ni siquiera disimulo. No me da ni asomo de pena. Soy descarada y abiertamente bibliófila.

El problema es que vivo en el siglo XXI en donde el lugar de residencia de la mayoría de la gente de mi edad/condición, social/estrato, social/estatus marital es el apartamento. Los apartamentos modernos son un tributo a la economía del espacio, un triunfo de la ingeniería y de la arquitectura, pero son la ruina de los libros. No caben y dado que no tengo a la mano 400 camellos para hacer la de Abdul Kassem Ismael (gran visir de Persia en el siglo X) que siempre llevaba consigo su biblioteca de 117.000 volúmenes, además en orden alfabético porque los animales estaban entrenados para andar en fila, me ha tocado recurrir a artimañas como estanterías flotantes en todas alcobas, poner libros en la sala dizque porque eran de adorno y en el comedor “nivelando la mesa”. Pero ya no quedó más remedio que admitir que francamente tengo muchos libros. No demasiados. Pero sí, son hartos. Y mi marido ya se percató de un detalle nefasto: no los he leído todos. Él no entiende —tal vez sólo otro bibliófilo pueda entender— que la gracia no está sólo en LEER los libros sino también en POSEERLOS. Acariciarles el lomo como mascotas adoradas es un pasatiempo al que le dedico más horas de las que quiero contar, ordenarlos por título, autor, tema, preferencia o frecuencia de consulta me arrulla como nadie se imagina.

Pero mi marido, pragmático a pesar de sus pantalones de pana anaranjados, me ha dicho que no puedo comprar más libros hasta que me lea todos los que ya tengo. Esta prohibición rivaliza con la de Acta Volstead (ya saben, la que prohibió la fabricación y venta de alcohol en la década del 20 en Estados Unidos) y ha sido igual de acatada. Llego con libros empacados con disimulo en bolsas de plástico negras, tengo libros escondidos en el baño, en el carro, en la cocina, en las carteras y ocultos entre la ropa interior y debajo del colchón. Soy la al capone literaria y debo admitir que, como todo lo que se prohíbe, mis libros de contrabando son aún más dulces. Supongo que me tocará seguir leyendo debajo de las cobijas con linterna en mano hasta que me atrape la autoridad… o hasta que me consiga un par de camellos persas entrenados.
Ángela Álvarez Vélez
angela_alvarez_v@yahoo.com

martes 8 de septiembre de 2009

Reunión en el Colegio de La Enseñanza de Medellín. 1 de 2

Programada por la Asociación de padres de Familia del Colegio de la Enseñanza cuyo presidente es el abogado Rubén Darío Barrientos G. Se llevo a cabo en el recinto educativo una reunión con la asistencia de padres de familia en la que se indicaron algunas incorrecciones del lenguaje y se insistió en el uso del Diccionario de la lengua Española y del Diccionario panhispánico de dudas ambos en la página www.rae.es, página que en cualquiera de las formas posibles debería estar en todos los computadores para su consulta inmediata.

Respondo por este medio las preguntas que hicieron durante el evento para que quede constancia y para completar las que no se alcanzaron a responder por la falta de tiempo. A los lectores desprevenidos de este blog les comento que ésta es una actividad de la que disfruto enormemente. Mi hoja de vida está llena de ese tipo de charlas en colegios, casas de la cultura, empresas, asociaciones de toda clase y son muy fructíferas porque se aprende mucho y se corrigen muchos errores idiomáticos.

1. Si los nombres de las profesiones tienen género, ¿cuál es el femenino del sustantivo piloto?

El caso del femenino de la palabra piloto es muy particular. La palabra viene de una palabra italiana, pilota, que en género femenino, en ese idioma, sirve para ambos géneros. Lo que en español se llamaría género epiceno; como águila, serpiente, que siendo de género femenino sirve para ambos sexos. No se entiende, entonces, que siendo la palabra original de género femenino y que el español se transformó en masculino, inclusive cambiando la a en o, no pueda ahora usarse correctamente para designar las pilotas que operan en todas las líneas aéreas, inclusive hasta en las de los ejércitos de todos los países.

Transcribo una pregunta y su respuesta que encontré en Fundéu de la Agencia Efe con la que estoy en total desacuerdo por la falta de lógica. Pues lo mismo que al respondiente le suena “francamente mal” decir la pilota, les sonaba otrora francamente mal a muchos decir la médica, la abogada, la ingeniera, cuando estas señoras empezaron a recibir merecidamente esos títulos. Tiene razón en decir que quizá con el tiempo, pero hagamos más corto ese tiempo empezando ya, aunque hubiera una sola pilota: su feminidad le hace merecer la palabra en su género correspondiente.

«16/06/2005 En Estados Unidos hay una chica que puede ser piloto de fórmula uno en los próximos años. Hoy va a probar uno en el circuito de Indianápolis y nuestra duda es cómo llamarla correctamente, si la piloto o la pilota».

«Debemos llamarla “la piloto” (en masculino). Actualmente ya se hace el femenino de casi todas las profesiones o cargos militares pero hay algunos que de momento deben conservarse en su forma masculina, como es este caso, porque todavía no existen muchas mujeres piloto y decir «la pilota» suena francamente mal. Quizá con el tiempo».

2. ¿Cuál es la manera correcta: “Caer en cuenta” o “Caer en la cuenta”?

El Diccionario trae la forma caer en la cuenta y nos remite a otra locución dar en ello cuyo significado es venir en conocimiento de algo que no lograba comprender o en que no había parado atención. El porqué del artículo tiene una leyenda que creo haberla aprendido de Argos, Roberto Cadavid, Argos, aunque al buscarla en su libro Gazaperas gramaticales, no la encontré. La leyenda consiste en que algunos siglos ha, en épocas en que el celular ni se vislumbraba ni había ninguna forma de comunicación fácil con quien se alejara de la casa. La esposa hacía la recomendación a quien salía de casa de traer tal o cual artículo necesario en el hogar, con la consecuente observación de cuidadito se te va a olvidar. Algún marido recursivo inició la costumbre de echarse al bolsillo una pepita de algún collar viejo (cuenta) de tal manera que cuando se llevara la mano al bolsillo, ella caería en la cuenta lo que lo haría recordar el encargo. De ahí la expresión caer en la cuenta

3. ¿”Ha habido” o “Han habido”?

El verbo haber cuando significa existencia sólo se conjuga en tercera persona del singular: Hay fiestas, hubo problemas, Habra exámenes, etc. De la misma particularidad participan los verbos auxiliares que lo acompañen: tanto el verbo haber para los tiempos compuestos, como otros verbos que acompañan el infinitivo: Debe haber funcionarios amables; Tiene que haber fiestas patronales.

4. Un gazapo del italiano: según los periodistas de farándula: Pparazzi, plural en aquel idioma, lo usan para referirse a uno solo. ¿debería ser paparazzo?

Muchos periodistas al usar palabras extranjeras no diferencian el modo de usarlas en español, al decir una ppaparazzi para referirse a una persona de las que acostumbran andar tras de los famosos cámara en mano para pillarlos en escenas comprometedoras, hacen mal uso de la palabra en el idioma original, en este caso el italiano.

5. ¿A quién se tutea y a quién no?

Esta pregunta cabe más dentro de un tratado de Urbanidad y Protocolo que dentro de una conferencia de gramática. Se tienen tres formas para tratar a una persona: El tuteo, el ustedeo y el voseo. Podemos empezar por el voseo que es de uso común en Argentina y en la región de Antioquia, en Colombia. Entre nosotros, los colombianos antioqueños lo usamos con personas a las que les tenemos mucha confianza y amistad. Es gramaticalmente aceptada por la Real Academia y hasta viene en la conjugación de los verbos: Vos salís por tú sales.

El tuteo se usa entre personas que se tienen confianza y que quieren darse un toque de cultura. En Colombia los usan primordialmente los de la costa Caribe y los bogotanos. En las regiones donde se usa el voseo se produce un fenómeno muy postizo: Las parejas jóvenes consideran que sus hijos deben aprender a hablar bien el español y los tutean en la infancia. Su tuteo se oye postizo y más que al infante le queda la sensación de que es tratamiento obligado hacia sus padres, porque en sus relaciones con otros niños de su edad aparece el voseo.

Por último, a aquellas personas que tienen algún grado de superioridad o de dignidad, tales como jefes, profesores, religiosos y a personas que se acaban de conocer se las debe trata con el ustedeo: Profesor, como usted explicó en la clase pasada...

6. ¿Por qué algunas personas al leer una cita textual dicen: “Abro comillas-cierro comillas”? ¿Es correcto?

Melindres sin razón que se ha ido metiendo en los discursos

7. ¿Por qué la palabra chofer en el Diccionario virtual de la RAE aparece con enmienda para la próxima edición?

La palabra chófer en la entrada correspondiente en la XXII edición del Diccionario aparece antes que la palabra chofer (ver aquí) mientras que el avance de la XXIII edición invierte el orden (Hacer clic en el cuadro rojo de Avance). Eso indica que la Real Academia Española, consideraba la palabra chófer como su preferida, mientras que para la próxima edición invierte su preferencia, tal vez por ser más extendido el uso de la forma aguda sobre el de la forma grave.

8. Le solicito comentar:

8.1. El “hasta” bogotano. “hasta hoy lo conozco a usted… y me place”.

El hasta bogotano, compartido con algunos países centroamericanos consiste en usar la preposición hasta como inicio de una acción y no como término, como es su oficio. El ejemplo citado Hasta hoy lo conozco, dicho por un bogotano, quiere decir que apenas hoy lo conoce. El uso correcto significaría que lo conozco, pero de hoy en adelante no lo conozco, lo cual es imposible. Veamos un ejemplo en que sí puedan existir amabas posibilidades. Si yo digo Hasta hoy tengo dinero, mis coterráneos paisas me entienden que tuve dinero desde hace algunos días, pero hoy se me termina. En cambio, si lo digo en Bogotá, los rolos pueden entenderme que anteriormente estaba sin una y que hoy me viene alguna cosita que me saca de la pobreza. Otro ejemplo si digo el Éxito (un almacén de cadena que era paisa y ya es francés) lo abren hasta las diez, mis coterráneos entienden que a las diez lo cierran; en Bogotá, lo abren.

8.2. ¿Son eufemismos “regáleme la cédula”, “colocar”?

El uso del verbo regalar es un melindre que se generalizó, primero entre las secretarias y las personas que tienen que atender público. Ya no dicen “dígame su teléfono”, sino regáleme su teléfono, regáleme su nombre, regáleme su cédula. De allí pasó a usarse en las tiendas: Regáleme un pan (con el dinero en la mano). El significado académico del verbo regalar no admite ese melindre.

En cuanto al verbo colocar, ¡Qué plaga! ¡Qué borreguismo el de la gente! A Alguien se le ocurrió decir que las únicas que ponen son las gallinas y de ahí en adelante se desmoronaron los otros 43 significados del verbo poner y los tuvo que usurpar el verbo colocar que sólo tiene cinco y uno más que está en el avance del XXIII edición.

8.3. El centro automotriz donde el emperatriz Carlos V arreglaba su coche y el actriz Juanes hará una representación.

Confidencialmente escribí algo en la columna del Diario del Otún de hoy martes 8 de septiembre al respecto y la transcribo para no repetir lo ya redactado:

¿Sector automotor o sector automotriz? Ambas formas aparecen en el párrafo. Anticipo mi voto: aunque el sustantivo sector sea de género masculino, ninguna de las dos formas eCursivas correcta. Tampoco el argumento de que el error es por razón del contagio que proporciona la expresión mecánica automotriz, que sí es femenino, porque tampoco es válida esa expresión. Explico: El adjetivo automotor en masculino y sus dos formas femeninas correspondientes, automotora y automotriz, se refieren a los elementos que se mueven por sí mismos, no a lo que se relacione con ellos o les sea propio. Es decir, no hay un sector automotor ni se estudia mecánica automotriz, porque ni el sector ni la mecánica se mueven por sí mismos. En cambio si puede haber un vehículo automotor o una máquina automotriz (o automotora) que se muevan por causa del motor que poseen. Entonces, ¿qué hacemos con lo que se relaciona con ellos o les es propio? Veamos dos palabras: motorístico es todo que se relaciona con motores o les es propio y automovilístico es todo lo que se relaciona con automóviles o les es propio. El sector que estuvo de feria en Pereira, fue el sector automovilístico y la mecánica que repara los automóviles es la mecánica automovilística.

9. ¿El terminal de transporte o la Terminal de transporte?

Para esta respuesta miremos la definición de terminal (cliquear) que trae el Diccionario. Como ven es de género femenino para el significado de cada uno de los extremos de una línea de transporte público. Hay dos focos de contaminación, al menos en Colombia, que hacen esta palabra de género masculino. La primera terminal de transporte y única por varios años fue la de Cali. Los caleños llamaron su terminal en femenino: la terminal de Cali. Años después se construyeron simultáneamente las terminales de Medellín y de Bogotá. Los medellinenses llamaron la suya en femenino; los bogotanos, en masculino. Dado que Medellín y Cali quedan en el occidente del país y Bogotá en el oriente quedó dividido el género de las terminales por el río Magdalena: las del occidente en femenino, las del oriente en masculino. Ocasionalmente, dada la influencia de la televisión bogotana (telenovelas, realities y noticieros) aparecen algunos escritores en el occidente llamando las terminales en masculino y en ciudades relativamente cercanas a Bogotá como Pereira y Armenia.

sábado 5 de septiembre de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

El precio de la liberación femenina

Mi abuela Pepita creía que la Liberación Femenina había sido algo que empezó con prometernos a las mujeres que podíamos SERLO todo, pero que había terminado con que nosotras teníamos que HACERLO todo. Por supuesto, siempre pensé que estaba equivocada… hasta ayer.


Ayer me llamó mi amiga María a contarme que está saliendo con un caballero, uno de esos raros especímenes que abren la puerta (al respecto, mi abuelo Miguel decía que cuando un hombre le abre la puerta del carro a una mujer, es porque el carro o la mujer son nuevos), corren la silla, llaman a ver si una llegó y llevan flores. Fue este último detalle el motivo de la llamada. No llamaba a jactarse sino a confesarme que nunca antes le habían llevado flores y que francamente no supo qué hacer cuando las recibió. “Abrí la puerta —me contó— y ahí estaba él con un ramo de flores en la mano. ¿Una qué hace? No sabía si recibírselas y devolverme a la casa para meterlas en un jarrón con agua, que además tendría que ser una botella de dos litros de gaseosa con la parte de encima recortada porque obvio que ya nadie tiene floreros, o si me las llevaba en el carro o si me las metía en la cartera o si tenía que andar con ellas tipo Greta Garbo… La verdad es que no estoy preparada para estos detalles de fina coquetería” concluyó.

La sentí tan perdida que me sinceré con ella y le conté que después de ir al cine con un pretendiente, éste me envió una caja de rosas y lo único que acaté a decirle cuando llamé a darle las gracias fue “a mí nunca me habían dado flores que trajeran cuido”. Me refería, por supuesto, al sobrecito de abono que traía la caja para echarle al agua del florero para que duraran más. Pero no dije “abono”, dije “cuido”, como dicen en las fincas cuando hay que ‘darles cuido a los perros’. Rosas con cuido. ¿Qué tal la montañerada? Por fortuna eso no turbó demasiado al joven y salimos durante cuatro años y medio (él finalmente se casó con otra pero estoy casi segura de que no fue por lo del cuido).

El caso es cierto, las mujeres modernas no estamos preparadas para los caballeros porque, en algún momento de la carrera hacia la independencia y la igualdad, olvidamos cómo ser tratadas como damas. Les parecerá tonto pero he estado observando muy detenidamente a las jovencitas de mi edad (oigan, no se rían…) y en general levanta sospechas cualquier piropo o acto de amabilidad. ¿Ha muerto la caballerosidad? ¿El feminismo lo mató? ¿Importa? Todas estas preguntas me han estado rondando la cabeza en estos días y he pensado mucho en mi abuela y las palabras que decía cuando alguna de mis hermanas o yo le pedíamos plata para salir a cine con algún amigovio (cruce entre amigo y novio, para los que no sabían) o cuando mi mamá tenía que irse a trabajar: “Maldita la hora en la que nos liberamos”. ¿Perdimos más de lo que ganamos? Creo que no, pero tal vez sí se nos embolató algo en la transición. Lo que no sé es cuánto nos cueste recuperarlo…

lunes 31 de agosto de 2009

Vista de lince 81


El lince

Vista de lince 80

Vistazo a los blogueros


Grabar (que no quemar)

Creo que la que debe actualizarse es la hija de Pa. Ella, como mucha gente, no sabe que desde antes de existir los cidís, los dividís y similares existe el verbo grabar en Español que se adapta a cualquier forma de hacerlo hasta el final de los siglos. Mirémoslo:

2. tr. Captar y almacenar imágenes o sonidos por medio de un disco, una cinta magnética u otro procedimiento, de manera que se puedan reproducir.

Me he ganado la misma conferencia de no menos de cinco ingenieros de sistemas en la que me comentan que la palabra “tiene que ser” quemar porque los rayos láser queman no sé qué elementos, etc.

Todo lo que hagan los rayos láser o lo que inventen dentro de 10, 100 o 1.000 años está metido en la frase “otro procedimiento” pues el objetivo final es reproducir.

Si observan bien el significado que muestro deducirán que el disco a que se refiere la redacción es el de acetato y todavía no había aparecido el cidí, por lo que esa definición puede tener alrededor de 40 años. Comprobaré y les contaré en comentario a esta entrada si ya aparecía en la edición XIX del diccionario, que si la memoria no me falla es de 1970, es decir, cuando la enamorada de Pa, madre de la desactualizada, le regaló el casete (que no caset).

Otra innovación que se puede aprovechar: El disco de acetato murió (requiescat in pace), nuestros hijos a duras penas alcanzaron a ver algunos de ellos cuando los sacamos de los armarios para botarlos porque ya hasta los apartaos para escucharlos son antigüedades. Nuestros nietos ni siquiera alcanzan a imaginárselos, es decir, el concepto disco está libre. Ocupémoslo con el actual. Yo llego a las papelerías preguntando por discos no regrabables y siempre me tengo que aguantar la pregunta correctora:

—¿Cidís?



sábado 29 de agosto de 2009

Gazapera histórica 9

Ricardo Henao, Noticiero 24 Horas, 25 de julio de 1991.

En la emisión de ayer del Noticiero 24 Horas, en la nota sobre la vuelta a Francia, usted dijo dos veces que Abelardo Rendón ocupó el puesto decimosegundo.

En español los ordinales correspondientes a los cardinales once y doce siguen la formación latina de estos números: undécimo y duodécimo. De ahí en adelante, siguen la formación normal: decimotercero o decimotercio, decimocuarto etc.

Hoy, 18 años después el Diccionario en su edición XXII del año 2001 no incluye las formas decimoprimero ni decimosegundo. Tampoco las tiene en el avance de la XXIII edición que aparece en la edición digital.
El Diccionario panhispánico de dudas del año 2005 trae esas formas como validas en su entrada Ordinales, aunque las desestima en las entradas correspondientes a decimoprimero y decimosegundo, respectivamente. Dice que las formas undécimo y duodécimo son las que se prefieren a las decimo primero y decimo segundo que también son válidas. Es decir, algo así como sí, pero no.

La columna de Angelita

Mundo moderno

Ataque marshmellow

He decidido que es hora de salir del clóset. No, no de ese clóset. Verán, toda mi vida la gente me ha asociado equívocamente con la ternura. Quiero ser muy clara en este aspecto: no soy, ni he sido nunca, ni seré jamás, tierna. Sé que es confuso porque tengo pura pinta de tener el cuarto lleno de peluches, cojines en forma de corazón y afiches de gatitos. Mas no. Entiendo que el ojo azul, el hoyuelo, la cara redonda y el cachete sonrojado conduce a la conclusión de que mi hombre ideal es el poeta sensible de cola de caballo que trabaja en Greenpeace y toca música andina en flauta de pan. pero me casé con el publicista de pantalones de pana anaranjados que es fan de Kiss, La guerra de las galaxias y Millonarios. Si recita algo, son apuntes de Bart Simpson, no estrofas de Piero.

Traigo lo anterior a colación porque me he dado cuenta de que somos varias las personas que cargamos con el peso de expectativas sociales erradas pues la valoración cultural de nuestros cuerpos es equivalente a la de un pollito rosado. Después de mucho análisis he bautizado este fenómeno "el síndrome marshmellow".

Los marshmellows son dulces de colores pastel, llenos de aire, sin sustancia, que nadie toma en serio ni rechaza. Son toppings, adornos, nunca el plato principal. Nadie va a un restaurante y pide una taza de marshmellows. Además, se comen a pellizcos, no mordiscos. Esto lo padecemos los SM pues somos víctimas frecuentes del pellizco —bienintencionado pero desesperante— en el antebrazo, en el cachete, en el gordito de la espalda o en la barriga. La gente nos pellizca probablemente movida por una oleada de ternura sobrecogedora y creen que nos están haciendo un cariñito, pero yerran. Nos hace sentir menospreciados, nos menoscaba la autoestima y nos produce una ira casi homicida.

Dirán algunos ¿qué tiene de malo que nos crean tiernos? Pues, nada, si uno tiene cinco años. A esa edad, todo es tierno. Pero cuando uno tiene cédula y la gente le sigue diciendo “¡Ay, es que te pones tan linda cuando estás brava!” la cosa se va tornando complicada. Con frecuencia quienes padecemos SM somos tomados a la ligera, nuestras ideas son pasadas por alto, nuestros sentimientos se dan por sentado, nuestra indignación se recibe con carcajadas y en general la gente cree que no tenemos dos neuronas que se den la mano. Nos quedamos atrapados siendo “el gordito de contabilidad” o “la gordita del cuarto piso” y hasta ahí llegamos. Somos el mejor amigo de todos, con la que toda la oficina baila en la fiesta pero nadie sospecha que hay una caldera de pasiones en nuestro interior.

Pero algún día nos rebelaremos, algún día los cínicos cachetirrosados y las sarcásticas pecosas nos juntaremos con los ateos regordetes y los emos crespos y haremos una alianza anti-ternura que tomará al mundo por sorpresa. Pero hasta que eso ocurra, por favor ¿nos dejan de pellizcar?

domingo 23 de agosto de 2009

Vos salís

Era el año 1964, cursaba yo el sexto bachillerato (hoy undécimo grado) en el Colegio salesiano El Sufragio, Era el último año que estaríamos en el colegio. En los años anteriores los estudiantes de sexto se aislaban totalmente, con escasas excepciones, de los estudiantes de los otros grupos. Ese aislamiento se debía a que se consideraban los “grandes”, los preuniversitarios. Si habían sido deportistas durante toda la primaria y los cinco años de la secundaria, ya en sexto no lo eran y más bien departían entre ellos durante los descansos (o recreos que llamábamos) recostados a las columnas. Su vestimenta se alejaba de todo uso juvenil y era común que llegaran con saco a la usanza de los universitarios de la época.

No fue el caso de nuestro sexto, nuestra ropa no cambió; no hacíamos de las columnas nuestro soporte en los recreos, sino que solíamos organizar diferentes eventos deportivos en los que alentábamos la participación de los menores que nos seguían en los cursos más bajos. Es decir, nuestro sexto cambió el concepto y la mayoría del Colegio nos consideraban sus amigos y no gozábamos de esa figura pedante de los estudiantes de los sextos anteriores. Dije la mayoría, porque había una minoría que no nos querían: los de quinto. Esos si tomaron el aire pedante, pero no fue porque se consideraran preuniversitarios, al fin y al cabo les faltaban dos años. Su pedantería se debió a que eran los mejores basquetbolistas del Colegio, tanto que la selección que el Colegio enviaba a participar en torneos intercolegiados, eran ellos y sólo ellos; a los demás, no nos enviaban ni a hacer barra. Era tanta la distancia que se habían tomado y tanto nuestro acercamiento a los demás cursos que de cuarto para abajo, incluida la primaria, nos preferían a nosotros los de sexto.

Esa antipatía hizo metástasis en una cancha de básquetbol. Los de sexto habíamos organizado un partido entre nosotros con el balón del Colegio en la cancha principal: la del centro en el patio de bachillerato. Las otras dos canchas estaban desocupadas, pero no eran tan buenas como la central. Cuando llevábamos unos cinco minutos de juego, entraron los de quinto con balón propio a jugar en la misma cancha. Era como una perentoria de que los dueños del básquet eran ellos y nosotros debíamos abandonar el campo. No lo hicimos. Y comenzaron los empujones cuando íbamos a coger el balón o se atravesaban en nuestra carrera o acertaban a tirar el balón de ellos cuando el nuestro iba a encestar y fastidios por el estilo para que abandonáramos la cancha. Acaba yo de pasar nuestro balón a uno de mis compañeros cuando veo venir el de quinto hacia mi y nadie de sus propietarios en las cercanías. El balón de quinto solito hacia mí. ¡Qué oportunidad! ¡ahora o calla para siempre! Mi cerebro dio la orden y cerró todo comentario mientras mi pierna derecha actuaba. El balón de básquet se convirtió en uno de fútbol, mi pie lo recibió con el empeine y mi pierna se impulsó con toda la fuerza de mis 18 años. El balón de quinto se alzó al menos unos 20 metros por encima de nuestras cabezas y describió una hermosa parábola que lo llevó hasta el patio de la primaria.

La cancha de básquet se convirtió en el cuadrilátero de boxeo múltiple mas grande del mundo, cada uno de los de quinto cogió a cada uno de los de sexto a puñetazo limpio. Yo, por haber sido el que prendió la mecha, tuve el honor de ser agredido por el capitán de la Selección, uno de los hermanos Gallegos, los dos mejores basquetbolistas del Colegio. El resto de estudiantes no tardaron en apostarse a lo largo de las líneas de la cancha a animar a los de sexto en contra de los de quinto. ¡Dale, García!; ¡dale, Muñeco!, ¡dale, Campanolo! Eran las expresiones que se escuchaban en las voces infantiles de los menores.

Cuando la gresca estaba en todo su furor apareció el padre Luis Enrique Camero, secretario del Colegio, y no tardó en deducir cuál era la pelea principal y esa paró. Gracias a Dios,. Pues los 1,85 m de Gallego ya estaban volviendo nada a mis escasos 1,70 m y mal peleador que he sido toda la vida. Cuando el padre logró quitarme de encima a Gallego, éste pronunció la sentencia muy común en aquella época:
—Vos salís, a la salida te espero.

El padre Camero ordenó que los de sexto nos fuéramos para el salón de clase aunque faltaban 10 minutos para terminar el recreo. Tal orden fue interpretada por los demás como favoreciente a los de quinto porque quedábamos los de sexto como castigados. Pero al parecer, mientras nos dirigíamos al salón, algunos de los de otros cursos que habían presenciado desde el principio la provocación de los de quinto informaron al padre Camero del desarrollo de la misma por lo que el sacerdote determinó suspender el recreo para todo el mundo y aquella última clase de la jornada de la mañana quedó como la más larga del día.

En nuestro desfile hacia el salón de clase se nos unieron los compañeros que no habían participado en la función y comenzaron a indagar por lo sucedido.

Uno de ellos, Jorge Humberto Ángel Toro, me preguntó sobre los acontecimientos y le relaté lo escrito hasta el momento mientras subíamos al tercer piso donde quedaba nuestro salón. Le hice énfasis en el miedo que me daría enfrentarme a los hermanos Gallegos a la salida. Mi compañero por toda respuesta me dijo:

—Ya vengo. —Y se devolvió escalas abajo por donde habíamos subido.

Jorge Ángel, además de compañero era uno de mis amigos dentro del grupo, porque habíamos tenido oportunidad de compartir muchos momentos, sobre todo los jueves, día en que yo acostumbraba almorzar donde Pastora Jaramillo, tía de mi madre, que vivía a unas diez cuadras del colegio. La casa de la tía Pastora (Tota, como le decíamos los sobrinos) era enseguida de la de Jorge y el recorrido de ida y vuelta lo hacíamos en compañía (el estudio en aquella época se hacía en dos jornadas). Los únicos deportes que a Jorge le gustaban eran el levantamiento de pesas y el fisicoculturismo. Tales aficiones le habían desarrollado los bíceps y los pectorales de modo que le daban el aspecto de lo que en aquellos días llamábamos un “cuajo”. Por supuesto, uno no andaba poniéndoles problema a los “cuajos” fácilmente. Jorge compartía el levantamiento de pesas y el fisicoculturismo con otro joven de tercero de bachillerato (hoy octavo grado) del que también era muy amigo y que también tenía la apariencia de “cuajo”.

Cuando la clase se estaba iniciando, regresó Jorge y al pasar cerca de mi pupitre me dijo que ya había arreglado lo de la salida.

Terminada la clase nos dispusimos a salir y Jorge se hizo a mi lado como si fuera jueves para salir juntos, bajamos la escalera y en el segundo piso nos estaba esperando el “cuajo” de tercero y se hizo al otro lado mío y así me escoltaron hasta la salida que en aquellos días la hacíamos por la calle Caracas y no por el parque de Boston. Efectivamente al lado de un árbol estaban los dos hermanos Gallegos esperándome. Al verme tan bien acompañado uno de ellos dijo:

—Vos algún día estarás solo.

Por fortuna parece que el rencor de Gallego duró poco porque yo nunca tuve que andar a propósito con mis dos improvisados guardaespaldas.

Uno de los hermanos Gallegos, Rodrigo, murió muy joven en un accidente de tránsito. Dios lo tenga en su gloria.

Vista de lince 79

Me fui de cacería

Animado porque antier cuando salía de Carrefour de Las Vegas alcancé a ver otra valla con error, decidí, por unas diligencias bancarias y pago de servicios públicos, regresar para conseguir con que hacer otra nota de Vista de lince.

Llegué a la estación Envigado del metro y allí me esperaban dos vallas:



En esta primera el publicista habla de periodistas internacionales por decir periodistas extranjeros. Este término se introdujo por la denominación de internacional, según la Real Academia, al jugador que ha participado de un torneo internacional. Por ejemplo, en el caso de Colombia son internacionales los deportistas René Higuita, Hugo Rodallega, Santiago Botero, Martín Cochise Rodríguez y muchos más. Es un error llamar internacional a un extranjero.



En la segunda valla, también del sistema metro hay un qué exclamativo sin tilde: Qué rico.

En esta misma valla encuentro el extranjerismo spa. Nunca he estado en uno de ellos, por lo que no sé, hasta ahora, de qué se tratan. Voy al diccionario de wordreference.com, que tengo entre los vínculos asociados a este blog, y la palabra spa me da tres significados: balneario, manantial de agua mineral y gimnasio. El diccionario tiene una sección de foro en la que hay consultantes y contestadores. Allí alcancé a ver un significado muy aterrizado: centro de hidroterapia, es decir, salud mediante el agua. Creo que por ahí va el agua al molino. Un spa es un centro de hidroterapia. Pero ¿de dónde sale la palabra spa? Ya lo dije: salud mediante el agua. Lo que sigue no es mérito mío porque, como ya dije, cuando empecé esta nota no tenía ni la más mínima idea de lo que fuera un spa. Ahora sí la tengo. Salud mediante el agua se dice en latín salus per aquam cuya sigla es SPA. Antes de cerrar este capítulo fui a mi buscador predilecto para afianzarme en el origen de la sigla SPA y lo que encontré me decepcionó: la teoría tiene tantos detractores como defensores. Ahí tenemos pues para distraernos un poco y alquilar balcón para ver en qué termina la discusión. Los gringos de cualquier cosa hacen una palabra y para ello spa es palabra bien formada (no necesita la mayúscula, señor publicista). Para nosotros no. Además no la necesitamos porque con centro de hidroterapia es suficiente; pero si la necesitáramos, no sería con mayúscula y, además, debemos anteponerle la e como a las palabra eslogan, escáner, estaño, espíritu y demás palabras que en su idioma original empiezan por s + consonante. Por lo tanto, para nosotros debe ser un espá.



Ésta fue la valla que me hizo regresar a Carrefour. En ella sobran los dos puntos y las comillas en el nombre de Las Vegas.



En esta valla hay otro anglicismo innecesario y también con mayúscula innecesaria: stand. La palabra correcta es puesto, pero parece como si esta palabra estuviera perdiendo estrato social porque sólo la usan en las plazas de mercado o galerías, como también se llaman en algunos lugares de mi país.

Tampoco me parece bien formado el acrónimo TuCARRERA en el que combinan mayúsculas con una minúscula













Comparemos los primeros mensajes de estas dos vallas: Entre lo que dice el de la primera y lo que dice el de la segunda hay una ese de diferencia. Es como si alguien hubiera reflexionado y se hubiera dicho a sí mismo y a otros: “Si estamos mostrando dos tarjetas entonces debe ser ‘tus tarjetas’ y no ‘tu tarjetas’”. Corrigió ese adjetivo, pero los demás errores (muchos, unos de la misma concordancia y otros) los dejó igual.

Estoy de acuerdo con que si se muestran dos tarjetas, la concordancia debe ser en plural. Entonces:

1 y 2 ¡Solicítalas ya! También debe ir en plural y además debe llevar una tilde por ser palabra esdrújula.

3, 4, 5, 6, y 7. Tus tarjetas de crédito Carrefour ¡te dan más! Tres veces la misma concordancia; Se debe abrir exclamación con el signo de apertura y no con el de cierre, y no debe haber espacio entre el signo y el inicio de la oración. No critico las mayúsculas innecesarias porque parece que los publicistas tienen licencia para poner mayúsculas a lo que da el tejo. De todas maneras son demasiados errores para un contrato que debió costarle uns cuantos pesos a Carrefour.

Ciudad invitada

Valle de Antón, Provincia de Coclé, Panamá

Sigo con esta sección en la que traigo documentos relacionados con los lugares donde hay lectores de esta humilde columna. La escogencia es al azar, pero si alguno me envía un documento para analizar, lo haré sin someterlo a la rifa.


Hoy le correspondió a uno de esos lugares que parecen como si Dios les hubiera puesto un esmero muy especial al fabricarlos. Sin querer dármelas de muy conocedor confieso que lo que sé de este lugar lo acabo de aprender en las páginas web que he abierto buscando algo para enseñar.

Entre la búsqueda encontré la página con la que titulo y cuyo vínculo encuentran aquí. (abrirla mediante un clic en la palabra “aquí”).

Allí sólo encontré la falta de las tildes en las palabras Antón, Coclé y Panamá del título lo que puede ser explicable si el título estuvo alguna vez en mayúscula sostenida, por la creencia muy generalizada de que las mayúsculas no se tildan. En el resto del escrito no hallé error alguno. En la parte superior encontré dos enlaces y probé con el de la derecha, Provincia de Coclé, y obtuve idéntico resultado: sólo la falta de la tilde del título. Intenté con el de la izquierda, Turismo Panamá, y ahí sí se ve mano diferente. Reproduzco uno de los párrafos:

Si está buscando unas vacaciones completas con diversión las 24 horas del día ¡no busque mas!, en Panama encontrarás playas en ambos océanos, oportunidades únicas de compras, hoteles y restaurantes de cinco estrellas y una vida nocturna animadísima, donde no faltan show nocturnos ni casinos. Te invitamos a conocer lo que ofrece nuestro hermoso Panama y que nos tengas en cuenta como destino para tus vacaciones.

1.º Se aprecia en este párrafo la falta de concordancia en el trato: empieza en tercera persona (ustedeando) y termina en segunda (tuteando).

2.º Faltan las tildes del adverbio más y del nombre del país. Panamá.

3.º El redactor usa el innecesario anglicismo show (espectáculo) y lo agrava poniéndolo en singular cuando el concepto es plural.

Mi buscador predilecto me dio muchos otros sitios en los que se puede ver la belleza de este lugar. Agradezco al lector que me dio a conocer este hermoso lugar.


viernes 21 de agosto de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

La beca que nadie quiere

Esta semana se abrió en Berlín la Amora Sex Academy, que ya tiene sede en Londres y próximamente llegará a Barcelona. Se trata de una exhibición interactiva en la que cientos de maniquíes femeninos y masculinos, desnudos, ofrecen a los visitantes la posibilidad de ser mejores amantes al mostrar diferentes posiciones sexuales así como zonas erógenas. La gente puede, por ejemplo, tocar un maniquí femenino que gime y grita “eso es” cuando la persona encuentra el punto G o darle una vueltita al pela-metro que mide la fuerza perfecta para obtener placer de recibir una pela dada con un látigo de cuero. Ahora, sé que muchos estarán pensando que no es precisamente la exposición a la que querrían ir con la abuelita y los niños, pero hay que admitir que mucha gente (no sufran que no daré nombres propios) se beneficiaría de una visita a esta inusual academia.

La honesta verdad es que, como sociedad, nos estábamos demorando en ofrecer este tipo de recurso académico. Claro, tenemos videos, libros de autoayuda y medicamentos que ayudan a enaltecer la experiencia sexual, pero aun así hay gente que no lo logra y decírselo no es fácil. Es rara –no conozco ninguna- la relación que sobreviva una conversación que empiece con “oye, y te lo digo con amor, apestas en la cama” ni “mmmira, la verdad es que me encanta todo lo que hacemos… con la ropa puesta”.

Pero el solo hecho de que la academia exista y convoque a hombres y mujeres que quieren ganar puntos como amantes es prueba de que el sexo se ha convertido en algo más que hay que tecnificar. Ya no nos basta el simple deleite natural que alguna vez descrestó a la humanidad. Ahora que lo obtenemos (o al menos tenemos la ilusión de que podemos tenerlo) tan fácilmente, el acceso carnal por sí sólo no basta. Es necesario añadirle accesorios que requieren pilas y complejos disfraces que llevan a juegos de rol, y ni para qué hablar de cremas, ungüentos y saborizantes. Para “hacerlo bien” se necesita estudiar, investigar, planear y practicar algo que estamos diseñados para poder hacer. Es un poco irónico que necesitemos academizar algo que hacemos por instinto, que necesitemos calificar y clasificar un acto que, hablando desde lo estrictamente biológico, está en el mismo rango que comer o ir al baño. Lo de comer hace rato que se volvió gourmet y ahora que el sexo tiene academia, me empiezo a preocupar por lo que les espera a las demás funciones fisiológicas. Temo la aparición de libros como Micción para dummies y El tantra del colon, pero hay que admitir que por ahora, la dichosa academia nos da la opción de becar a los amantes ineptos. Admito que no es una beca por la que se vayan a pelear pero es mejor que perder el examen de admisión al colchón.

jueves 20 de agosto de 2009

Vista de lince 78

Seguridad industrial



En la foto se ven dos personas de una cuadrilla que se dedica a los trabajos de redes telefónicas. En lo alto de la escalera hay un señor que tiene protegida la cabeza contra los golpes accidentales y que está asegurado al poste mediante un cinturón de seguridad, su compañera en el suelo se pasea debajo de él sin la cabeza protegida. Pueda ser que al de arriba no se le caiga el alicate.

Suspicacia (sólo para electricistas)



Iba yo por una de esas calles de Envigado y el trabajo mostrado en la foto me llamó la atención. Y lo que más me llamó la atención fue el tubo que une los compartimentos de protecciones de las dos cajas de contadores. Analicé qué pudo estar pensando el trabajador cuando lo puso.

Ah, se me iluminó el intelecto. El hombre se está economizando una toma de tierra porque hace la toma cerca del contador de la izquierda, sube el cable de tierra por el tubo que llega al compartimento de protecciones del contador de la izquierda y de allí conecta al compartimento de protecciones del contador de la derecha. No justifico la “chichigua” que se esté ganado por ello, pero de todas maneras él sabe que eso así le va a funcionar bien y sin peligro para la vida de las personas que ocupen los locales o para sus aparatos consumidores de energía, aunque la norma diga que cada instalación debe tener su toma de tierra.

La energía de la empresa suministradora sube hasta el compartimento superior de cada caja y allí es mediad luego baja al compartimento de protecciones y regresa para subir a cada local. Una observación detenida de la foto le da al lego el camino que describo.

Pero veamos una variante. Resulta que el dueño del local les alquila a dos personas A y B. A toma el local al que pertenece el contador de la izquierda, y B, el de la derecha. Algún día B se da cuenta (los vivos se dan cuenta de todo) de esa interconexión, hasta ahora inocente, Aprovechando unas vacaciones de A o en complicidad con la noche, le mete dos alambritos adicionales al tubo y no sólo queda con una toma de tierra interconectada, sino que conecta energía de la que se convierte en pesos que se ahorra B a costillas de A.

Si algún día se descubre el pastel. Pues B se sale sin ella con un “hombre, qué pena yo no me había dado cuenta de eso, cuando yo me pasé debió estar así porque yo nunca he abierto ese compartimento”.

Lo que parece una suspicacia de don Abel ha ocurrido en la realidad. Yo lo he visto en mi ejercicio profesional.

Una tilde



Le sobró una tilde a ese servicio de Carrefour. Adicionalmente, están sobrando las comillas del nombre Las Vegas.

miércoles 19 de agosto de 2009

Vista de lince 77

Década


En la ciudad de Medellín, en la carrera 70 se encuentra esta perla que cuyo propietario mo quiso comprometerse con una sola forma para denominar las décadas de la música que invita disfrutar en su negocio: las décadas del 60 y del 70.
Qué tan fácil le hubiera quedado Taberna del 60 y del 70. Y otra cosa, don Duván, ese genitivo sajón para los nombres ya está muy trillado. Le sugiero Duván invita, y hasta con tilde aunque vaya en mayúscula sostenida.

Seraqueísmo

Plaga más contagiosa que la gripa de los marranos. Esta clase de que galicado era conocido desde mucho antes de que explotara en forma de pandemia; porque, al menos en mi país, sólo se les escuchaba a los bogotanos. Las telenovelas, grabadas casi todas en Bogotá, con actores de todo el país, pero bogotanizados, y los programas de situaciones reales, fueron introduciendo esa inútil expresión, en toda el habla colombiana. Desconozco hasta el momento sí hay otros países contaminados, pero estaré al acecho y agradezco de antemano a mis lectores extranjeros algún reporte al respecto. A continuación pongo los ejemplos que tengo en mi colección y, a manera de piedefoto, la forma correcta.

¿Quebrarán los jueces la salud?


¿o seremos tontos?


¿Aceptará la propuesta el polémico personaje?


¿Estarán juntos Juan Andrés y María Patricia?...
En todos los casos fue suprimida la frase será que sin que se alterara el sentido de lo que se quería expresar.





sábado 15 de agosto de 2009

La columna de Angelita



Mundo Moderno

En defensa del caos

Héctor Abad Faciolince escribió para El Espectador una columna que lo convirtió en mi nueva traga literaria. Para que sepan, estos amores son netamente platónicos y los he tenido durante toda mi vida lectora. Me arrebatan con la intensidad de cualquier traga adolescente y duran más o menos lo mismo. Se preguntarán qué fue lo que dijo Don Héctor para merecerse las emociones que sólo las estrellas de rock, pero un respeto profundo por el trabajo ajeno y un temor bien fundamentado a una demanda por derechos de autor me impiden reproducir el texto. Les contaré simplemente que se trata de una diatriba a la perfección en la que planeta que todo lo perfecto debe generar sospechas y todo lo imperfecto vale la pena cultivarlo. ¿Cómo no quererlo?

Resulta que desde hace años defiendo, por conveniencia y convicción, la idea de que un poquito de reblujo (Word y la RAE no reconocen esta palabra, pero seguramente mis lectores sí) no le ha hecho mal a nadie y, es más, promueve cosas maravillosas como las sorpresas, las transformaciones y las asociaciones, elementos básicos de la creatividad. Pero Héctor y yo no somos los primeros en defender el desorden. Los griegos, que se inventaron cosas tan útiles como la Filosofía y las Bacanales, plantean en su mitología que del Caos salió la mamá del Huevo Cósmico. Además, Einstein, Hawking y Edison, todos célebres acumuladores de pendejadas inútiles y fabricantes de reblujeros inconmensurables, han defendido la noción del “caos creativo”, noción que evidentemente eludió a todas mis profesoras del colegio que insistían que nada bueno podía salir de un pupitre al que no se le viera el fondo.

Yo creo, en cambio, que tener un par de llaves que no abren nada y otro par de candados abandonados por sus llaves puede suscitar reflexiones profundas sobre el amor, la vida, la muerte y todo lo que ocurre mientras aparece cualquiera de los tres. Uno nunca sabe cuál va a ser el pedacito de papel con algo escrito encima que contiene la primera frase de lo que será una gran novela o en cuál cajón lleno de puntillas y chicle y yoyos viejos hay el diseño que inspire una nueva teoría que lo explique todo.
Escribo estas líneas aún con la nostalgia de todos los tesoros que he tenido que botar. Bueno, prefiero pensar que no los boto sino que los entrego al Universo para que encuentren otro dueño. Mi colección de piedras que mi mamá dijo que carecía de valor, mis dibujos infantiles que estoy segura de que guardan la clave para descubrir alguna Gran Verdad y los celulares viejos en los que creo que hay palabras atrapadas. Esta nostalgia me invade cada que me toca botar algo porque físicamente ya no me caben tantas chucherías. Pero la tristeza se me quita cuando pienso en mis amigos, los defensores de lo deliciosamente imperfecto. Cabe la posibilidad de que estemos equivocados... pero al menos estamos bien acompañados.

jueves 13 de agosto de 2009

Mapa literario

Estimados amigos de don Abel

Esta mañana encontré un regalo de uno de los seguidores de este blog, Deepfield. Se trata de una curiosidad literaria consistente en un mapa de escritores, Cuando abren la página encuentran una ventanita de motor de búsqueda. Allí ponen el nombre del escritor cuyo mapa quieren conocer y dan entrada. Aparecen otros nombres de escritores cuyas distancias relativas indican cuánto se parecen a aquél por quien ustedes indagan. Ya lo puse entre los vínculos asociados al este blog bajo el nombre de Mapa literario.


martes 11 de agosto de 2009

Vista de lince 76

Ciudad invitada

Inicié en la Vista de lince 73 una etiqueta llamada País invitado, en la que pretendo señalar errores en documentos de los países donde abren este blog. Me di cuenta después de que los mapas también me dicen la región y la ciudad donde se encuentran los lectores. Eso me da la posibilidad de ir jugando con las localidades y con los países. No pretendo corregir los documentos completos que me encuentre, pero sí dar algunas enseñanzas que pueden ser recogidas por los habitantes que me leen y ser enviadas a los responsables de la corrección, del aprendizaje y de la enseñanza de los respectivos documentos.

Hoy invito a Ipiales, pues el pasado 10 de agosto alguien me abrió en esa ciudad del sur colombiano. Muchas gracias.


Escogí la web oficial del Municipio (clic en la palabra Municipio), pero no es la única. Hay otras que iremos viendo a medida que se vaya mostrando interés en esta modalidad.

En la web nombrada escogí el penúltimo enlace de la izquierda, el que dice Para Niños y Niñas (clic). Lo escogí por lo del lenguaje incluyente que de por sí es ya un deterioro idiomático al que se ve expuesta la niñez y porque por ser título de una sección del medio de comunicación sólo es necesaria la mayúscula en la primera palabra, como hay otros de los enlaces correctamente. Con haber dicho Para niños habrìa sido suficiente y habrían quedado resueltos ambos problemas. Pensé que allì encontraría algunos otros errores a los que estarían sometidos los cachifos ipialeños. Pero sólo encontré una página esbozada que todavía no empieza. Sin embargo, se ve una redundancia en el primer enlace y una cacografía en el primero y en el tercero.

La redundancia: «Aquí podrás conocer más sobre Ipiales, qué hacemos y a qué nos dedicamos».

Yo pienso que uno se dedica a lo que hace, Por lo tanto la oración queda completa con uno sólo de esos verbos:

Aquí podrás saber que hacemos en la Alcaldía de Ipiales; o bien: Aquí podrás saber a qué nos dedicamos en la Alcaldía de Ipiales.

La cacografía. La Alcaldía es una entidad, debe ir con mayúscula inicial.

Como la página no ha arrancado a funcionar cada uno de los enlaces tiene una contradicción. Hay una nota que explica lo que va a encontrar en cada enlace y a la vez otra que explica que en ese enlace no hay información registrada. Como quien dice: Sí, pero no.

Me fui subiendo por los enlaces y en todos pasa lo mismo: esbozados, pero sin información. Bueno, tengamos paciencia que empezar es difícil y desde ya les ofrezco mi colaboración para las dudas que tengan en la elaboración de cada una de las páginas.

Llegué al primero: Presentación (clic). Ahí encontré información y con una fecha reciente de renovación. Sólo tres observaciones hare:

1.ª El primer párrafo esta repetido.

2.ª No existe el punto de orientación sur oriente. Para indicar una orientación que se encuentre entre el sur y el oriente la Real Academia Española tiene dos palabras sudeste y sureste, prefiere la primera. Sin embargo, el Diccionario panhispánico de dudas, Depedé, redacta como si prefiriera la segunda. Una inconsistencia del Depedé con el Diccionario oficial.

3.ª Una vez corregido el error mencionado la primera oración quedaría: «La ciudad de Ipiales se encuentra situada al sudeste del departamento de Nariño».

Pues no. No queda al sudeste, queda en el sudeste del departamento de Nariño.

Explico: Envigado es municipio diferente de Medellín. Envigado queda al sudeste de Medellín, El Poblado es un barrio de Medellín que limita con Envigado. El Poblado queda en el sudeste de Medellín.

Una localidad está “en” otra cuando queda dentro de sus límites, y está “al” cuando esta fuera de ellos.

lunes 10 de agosto de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Si ve un gordo, pare la oreja

Este fin de semana le pasó a una amiga lo que nos ha pasado a todos los que hemos comido de más alguna vez: alguien la saludó con un desalentador “Oye, ¡cómo estás de gorda!”. Sobra decir que mi amiga no quedó tremendamente agradecida, pero al parecer no sobra advertir a la gente que siente el impulso de emitir estas frases que a nadie le gusta que le digan que está gordo.

Lo que motiva a un humano a decirle a otro que está gordo es un misterio para mí. Me imagino que las personas que dicen esas cosas esperan como respuesta algo como “¿En serio? ¿Estoy gorda? Oye, siquiera me encontré contigo porque llevo varios meses preocupadísima pensando que algo andaba muy mal, que había algo en el agua que hacía que toda, toda mi ropa se encogiera, que todos los espejos del mundo se habían distorsionado de manera sincronizada y que, por alguna razón inexplicable, la fuerza de la gravedad se ejercía con mayor presión sobre mí haciendo que las lecturas de todas las básculas del mundo erraran. Gracias por darme una explicación racional. ¡Sin ti estaría perdida! Deberían darte una medalla” pero, ¿hay algún reporte, algún registro de un solo incidente en la interacción humana en que algo así haya sucedido? No creo. Hasta el momento, lo más decente que me ha salido a mí cuando alguien me dice que estoy como gorda es “Sí, y vos estás como imprudente” y eso que fue sólo porque mi mamá estaba al lado y la señora era amiga de ella y si le decía algo mi mamá me pellizcaba como sólo las madres saben pellizcar.

Pero dejemos a un lado los pellizcos y las madres (cosas, ambas, que evidentemente faltaron en la crianza de la señora esa) y concentrémonos en esta población que padece hipoprudencia. Estas pobres almas descarriadas me preocupan porque, verán, ellos no se han dado cuenta de lo peligroso que es andar por ahí diciéndole a la gente que está gorda. Sólo tengo dos palabras para ellos: Anna Martin.

Anna es una mártir de la causa XL, una mujer de Glasgow que conoció a un joven, Nicholas Dott, en abril del año pasado en una discoteca. Hubo algo de coqueteo y ciertas propuestas fueron y vinieron y ambos terminaron en un motel cercano. Hasta ahí, todo bien, pero resulta que a Dott le pareció simpático decirle a Martin que era una gorda. Ella perdió los estribos y él perdió la oreja (de un mordisco). Una corte sentenció a la mujer a dos años de libertad condicional y ella sentenció a todos los hombres a tener más cuidado con la lengua.

Traigo a colación el incidente para que todas las personas que sientan que están en el deber moral de ser los monitores de la gordura de la humanidad lo piensen dos veces antes de compartir sus observaciones con los demás. Al fin y al cabo, los gordos y los hipoprudentes tenemos algo en común: ambos problemas se resuelven cerrando la boca. Arranquen ustedes primero y nosotros los alcanzamos.

jueves 6 de agosto de 2009

Vista de Lince 75

Vistazo a los blogueros

De cinco blogueros presentados en la prensa del 3 de agosto pasado, cuatro aportaron material importante a esta columna.

Bloguero 1





Este señor pone a mi disposición el generalizado mal uso de las abreviaturas. Un muy alto porcentaje de usuarios de abreviaturas les han abolido el espacio que debe haber entre las dos o tres palabras que constituyen algunas abreviaturas. Por ejemplo Sociedad Anónima, `S. A. la escriben S.A.

Las de las horas son a. m. (ante meridiem, ‘antes del meridiano’ para las horas entre las 12 de la noche y las doce del día, sin incluir los límites; m. (meridiem, ‘meridiano’ sólo para las 12 del día), y p. m. (post meridiem, ‘después del meridiano’ incluyendo sólo el límite terminal. En estas abreviaturas de las horas también es común encontrarlas sin puntos como en el blog. nY otro error, como aparece en la puerta del Museo Interactivo de las Empresas Públicas de Medellín confundir ¡2 m. (medio día) con 12 a. m. o con 12 p. m. (media noche).

Las abreviaturas de las palabras en plural se hacen duplicando las primeras letras de cada palabra y dejando el espacio entre los varios conjuntos: RR. II., ‘Relaciones Industriales’ (nunca RR.II.); EE. UU., ‘Estados Unidos’ (ni EE.UU. ni E.U. En otra oportunidad hablaremos de los acrónimos y de los símbolos).

Recomiendo al lector un paseo por la entrada abreviatura en el Dicionario panhispànico de dudas y mirar sus apéndices 2 3 y 4, puede abrir la página
www.rae.es o haber cliqueado lo subrayado en este párrafo.

Bloguero 2


1.º Yo me sabía el dicho así : El que es caballero repite (una sola vez). Bueno habrá algún caballero a que repitan una y otra vez.

2.º la risa no es "jejeje". Lo he insistido mucho en privado a mis amigos; algunos siguen riendo mal porque les da pena salirse de la moda. Otros acatan mis enseñanzas: Uno se puede reír así: Je, je, je o ¡Je, je, je! Sólo tres veces. no hay que llenar el renglón para indicar una carcajada. Lo mismo con cualquiera de las otras vocales, según el sentido que le quiera poner a la risa, según enseñan los crucigrameros.

3.º En la frase “con dos temas que personalmente me parecen muy buenos”, hay un redundancia que se elimina quitando el adverbio personalmente: Con dos temas que me parecen muy buenos. Es suficiente

4.º No tengo ni la menor idea de que pueda ser “un solo post” debe ser algún anglicismo de uso común entre los lectores de jorge Hurtado cualquiera que sea la especialidad. En caso de ser necesario el anglicismo debería ir en bastardilla

5.º Se nos presentan un caso de falsos amigos en la frase “una historia bastante bizarra”. La palabra bizarre en inglés significa extraño, estrambótico. Pero en español la palabra bizarro significa Valiente, esforzado, generoso lucido y espléndido. Na da de estrambótico.

Bloguero 3


1.º El bloguero demuestra dequefobia en la frase “Nos enteramos que las grabaciones de Vecinos... Pues uno se entera de algo. De qué nos enteramos. Nos enteramos de que las grabaciones...

2.º El estado de ánimo de Sara Corrales es uno; el estado de ánimo de Robinson Díaz es otro. Y, aunque se junten para tirarse las grabaciones de Vecinos, son dos estados de ánimo diferentes. Entonces: Debido a los estados de ánimo de Sara Corrales y de Robinson Díaz; o también: Debido al estado de Ánimo de Sara corrales y al de Robinson Díaz.

3.º Cuando leí el texto subrayé la palabra tema por si acaso daba para una notica, pero ahora durante la redacción veo que el concepto encaja perfectamente en el significado octavo (tendremos tiempo para hablar del abuso de la palabra tema según el cual esta palabra es usada sin significado alguno).

Bloguero 4






Aquí también taqué burro: Iba a hablar en contra del anglicismo fan y al abrir el Diccionario encuentro que es palabra aprobada por la Real Academia. Sigo pensando, sin embargo, que fanático y otros sinónimos son más elegantes.

miércoles 5 de agosto de 2009

Vista de lince 74

Reaparición


Bastante inquietud se estaba presentando entre amigos y lectores por la desaparición temporal de este blog.

Qué pena. Procuraré que no vuelva a ocurrir.

Varias circunstancias personales obstaculizaron el desarrollo de este propósito de llevar a los demás lo que conozco.

Las secciones acostumbradas irán reapareciendo paulatinamente, empezaré con Vista de lince y después irán llegando las demás.

La ingenuidad de Ferney

Es evidente que el hijito de Ferney de cuatro años es el mayor, no de otra forma se puede explicar la ingenuidad paterna que lo hace pensar que su cachifo de cuatro años le va a interesar y va a entender el fútbol. Pobre cachifo. De razón que se descargó con una buena dosis de coprolalia.

¿Qué de donde salió esa palabra? Pues así se llama una desorden patológico de la conducta que consiste en proferir obscenidades. La etimología de la palabra es de por sÍ muy diciente: del griego koprós ‘excremento’, y lalei `hablar’, es decir hablar suciedades.

Por lo tanto, no es tan normal la disculpa de Ferney para excusar su coprolalia, mientras critica la del vecino.

También pensaba hablar de las nuevas medidas para que los hinchas visitantes no usen camisetas ni banderas en los estadios de Colombia, pero ya se ha hablado mucho más de lo que yo pensaba decir. También me parece ingenuidad dejar a los hinchas locales que sí se pueden poner sus camisetas a merced de los delincuentes camuflados entre los hinchas decentes que no se disfrazan puedan hacer de las suyas.

domingo 19 de julio de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Curso de simpatía

Hace muchos años cierto presidente —cuyo nombre evitaré— hizo en un discurso un chiste en el que hablaba de un pereirano dueño de una casa de geishas. El comentario enfureció a mucha gente, pero mi mamá simplemente anotó “Si hubiera querido un presidente chistoso, habría votado por Montecristo”.

Traigo a colación esta anécdota porque Japón, país en donde la política atraviesa un momento nada jocoso, está tratando de ponerle humor a la burocracia. Lo digo literalmente. El Ministerio de Transporte de ese país les ofreció a cien de sus trabajadores un curso con comediantes profesionales como parte de un programa que pretende mejorar sus destrezas comunicativas. La idea es que entrenamiento como comediantes stand-up les proporcione herramientas que les permita comunicarse con los clientes y entre sí de manera más efectiva porque les ayuda a pensar más rápidamente y a tomar las cosas con calma -aparte de mejorar la imagen que la gente tiene de los burócratas.

Burocracia chistosa. Bueno, no sé si este producto pegue tanto como el sushi, pero démosle el beneficio de la duda a los japoneses. ¿Podrá un poco de humor cambiar nuestra percepción sobre el Gobierno? Meditemos sobre ello un poco.

Pensemos, por ejemplo, en que recibimos una carta de la DIAN que lleva el encabezado “¿Quiere saber qué hicimos con su plata? La mitad la invertimos en viejas y en trago; la otra mitad, la malgastamos.” ¿Pagaría usted su predial con una sonrisa? O en vez del IVA tuviéramos el EGOC: El Gobierno es el Otro Comensal.

Los fondos de inversión privada podría incluir boletines en sus extractos trimestrales en donde compartan noticias como “El rendimiento de su inversión bajó en un 30%, y en otras noticias que no tienen nada que ver con este fenómeno, nuestro Centro Vacacional ahora cuenta con cancha de squash”.

Para ser más creativos, se podría apelar a la ironía con un el uso de signos de puntuación bien ubicados como “Seguro” Social o In-vías.

O qué tal si de ahora en adelante al Ministerio de Educación le da por incluir el texto “¡Bienvenido al desempleo!” en todos los diplomas. Y qué pasaría si en la cuenta del teléfono, en lugar de decir ‘aporte voluntario’ dijera ‘Fondo para el Viaje de las Secretarias a San Andrés’.

Esto podría servir. A ver… qué tal si el presidente se dirigiera a los colombianos como “Es-timados cojodidos” y el Ministro de Hacienda entregara su balance en una carpeta que tuviera una portada decorada con las palabras “Cuentos de hadas para funcionarios”. Se podría cambiar el logo de la Cancillería por el de las camisas Lacoste, porque ahí son lagartos, pero finos. Y podríamos poner el Ministerio de 0,5 Ambiente.

No me convence. Tal vez funcione para los japoneses, pero yo sigo estando con mi mamá. El humor y la política sólo se deberían mezclar en las columnas de opinión.

domingo 12 de julio de 2009

Lo que no sé pronunciar no me gusta


En enero de 1973 se me presentó la oportunidad de ir a trabajar en la isla de San Andrés como ingeniero de la planta eléctrica. Empecé a trabajar allí el 8 de febrero de aquel año.

Aún estaba soltero y antes de irme le propuse a Sofía Inés que procuráramos casarnos en los dos meses siguientes para que no me asaltara esa sensación de soledad que el año anterior me había hecho renunciar a un cargo en Cementos del Caribe de Barranquilla. Ella accedió con la única condición de que le asegurara un puesto en el magisterio de la isla, lo que pude cumplir.

Coincidencialmente Sofía Inés y mi hermana María Helena habían acompañado una excursión estudiantil liderada por mi prima Luz Helena Gaviria en octubre del año anterior. Por tal motivo me recomendaron conocer a unos vendedores de seguros que se habían hecho sus amigos durante aquella excursión.

Efectivamente los vendedores de seguros de las diferentes compañías aseguradoras formaban un grupo de cinco amigos sin que entre ellos existieran los celos de cuál se ganaba alguna póliza que dos o más de ellos estuvieran compitiendo. Fue un grupo muy agradable y de muy sincera amistad en el que yo también me moví durante esos meses de soltería. Completaba el grupo un sexto miembro totalmente atípico: mientras los cinco ya nombrados y yo estábamos entre los 27 y 35 años, el señor Kin, ése era su apellido, tenía 65; mientras los cinco y yo somos colombianos distribuidos entre Antioquia, Caldas y Bogotá, el señor Kin era hindú; mientras los cinco, yo no, eran vendedores de seguros, el señor Kin era un comerciante, es decir, un cliente de alguno de los cinco o de todos.

Uno de ellos recibió la orden de su compañía de trasladarse en forma definitiva a Bogotá. Debía dejar la isla y todo lo que en ella quedaba incluyendo la amistad del grupo del cual yo ya era parte. El grupo decidió hacerle una despedida en un restaurante estrato 5,5 que allí había y que se llamaba (o se llama) Hansa Club, situado en Punta Hansa, como quien dice, en toda la puntica de la nariz del caballo de mar que parece el mapa de la isla de San Andrés.

Hasta esa noche lo más elegante que yo había pisado en restaurantes era la Fonda Antioqueña de Maracaibo entre Junín y Palacé (nombres de calles de Medellín, para los foráneos).
Hansa Club tenía una parte que estaba en un puente como a manera de muelle y allí nos sentamos, el mar lo teníamos debajo de nuestros asientos y como fuera noche de luna llena la marea estaba de tal manera que mojaba por debajo las tablas del muelle. Mi asiento coincidió con una abertura de las tablas que me permitía ver el agua.

El mozo trajo la carta y todos nos pusimos a leerla. No había caso, yo no sabía qué querían decir esos nombres tan raros que había en esa lista y hasta estuve tentado a llamar al mesero para preguntarle si no se había equivocado y en vez de la carta había traído la tabla donde alguno de los hijos del propietario hacía sus colages para el colegio.

De pronto alcancé a ver en el final de la tabla en letra muy pequeñita: “Pollo al horno”, ¡en español!

–¿Qué hago? –Reflexionaba yo– ¿Pido pollo al horno? ¿Qué irá a pensar Sofía Inés –reconozco que ella era, y sigue siendo, de más roce social que yo– cuando se entere de que su futuro esposo en semejante lugar tan lujoso pidió pollo al Horno? ¡Qué pena con el señor Kin que haya tenido que recorrer medio mundo para venir a verme a mí comiendo pollo al horno!

Mientras estaba en estas reflexiones ya el mesero había iniciado a anotar los pedidos y empezó por el señor Kin que estaba a mi izquierda y se disponía a seguir en el sentido de las agujas del reloj. Yo sería el último.

–¡Ya sé! –Se me iluminó la mente– pediré el plato que más se repita entre ellos y si alguno pide pollo al horno, ¡zas!, el mío también será pollo al horno.

Debí haberlo imaginado: acostumbrados a subvalorar la letra menuda de las pólizas, que no se le deben dejar entender a los clientes, ninguno de los vendedores de seguros pareció haber advertido la presencia del plumífero plato. Uno pedía cazuela de no sé qué; otro langostinos a la no sé cómo; total que tuve que pedir un plato que se repitió una vez y como no sabía pronunciarlo le hice una indicación al mesero para que lo leyera en la carta señalándolo con el dedo índice. El empleado hizo un ademán gracioso de aprobación deslizando el bolígrafo entre los dedos pulgar e índice sin pronunciar palabra alguna, por lo que después interpreté que estaba acostumbrado a que de vez en cuando apareciera por allí algún personaje mudo.

Me llegó una cazuela toda rara que me supo a demonio revuelto. Ya se imaginan para qué había mencionado el hueco del tablado precisamente al lado de mi pie derecho, por allí volvieron los mariscos al mar de donde nunca debieron haber salido.

Mientras tanto miré hacia la izquierda y pensé que cuál sería la langosta tan rara que pidió el señor Kin que aún no le traían su pedido. Me imaginaba a los cocineros mar adentro tratando de pescarla.

–Por fin, allá vienen con el pedido del señor Kin, ya lo están descargando:

¡Pollo al horno!

Desde entonces, plato que no sé pronunciar no me gusta.

Gabriel Escobar Gaviria

Vista de lince 73

Un editorial

Podría interpretarse que EL COLOMBIANO estaba en mora de publicar su opinión editorial sobre la reunión sostenida entre el Presidente Álvaro Uribe y su homólogo de Estados Unidos, Barack Obama. Ya hoy es jueves 2 de julio, y el encuentro entre los Jefes de Estado fue este lunes festivo, es decir el 29 del mes que acaba de terminar. ¡El mes pasado! ¡Cómo hace de tiempo!


Son tantos los hechos que suceden en un mismo instante en distintos rincones del planeta y es tal la avalancha de informaciones y hasta de opiniones, emitidas en una especie de "boca de urna", que consideramos mejor esperar. Es nuestra idiosincrasia.

En el siglo XXI, era de la aldea global, las informaciones disparadas como con "escopeta regadera" desde distintos rincones geográficos e ideológicos puede hacer que el simple y mortal ser humano acabe confundido y yendo como Vicente, "hacia donde va la gente".

En EL COLOMBIANO tratamos de analizar los temas, releerlos y leer, oírlos y volverlos a oír, ver a sus protagonistas y volverlos a ver, y hasta buscar los lenguajes cifrados, las anotaciones que parecen al margen, pero que pueden resultar tanto o más importantes que los comunicados oficiales, observar la comunicación no verbal y escuchar los silencios, que muchas veces son más elocuentes que las palabras. ¿O siempre?

Importantísimo, el espaldarazo de Obama al TLC entre su país y el nuestro. Estamos de acuerdo con su expresión según la cual un tratado de libre comercio tiene que ser bueno para ambas partes, un gana-gana, como bien lo dijo en su momento la embajadora Susan Schwab.

Importantísimo, que el Presidente de Estados Unidos haya reconocido los grandes avances de Colombia en materia de cumplimiento de los derechos humanos y de protección a los sindicalistas, y la corresponsabilidad de su país en la lucha contra todos los eslabones del tráfico de drogas.

Todo esto demuestra el éxito de la diplomacia y estudio serio del Presidente Uribe y su equipo de Gobierno, y el conocimiento que de Colombia tiene Barack Obama. Con razón, también hubo espaldarazo a la continuidad con ajustes del Plan Colombia.

Muchos medios nacionales e internacionales se quedaron en la repetición de la frase del Presidente Obama cuando puso como ejemplo a George Washington, quien dijo que dos periodos suyos como Presidente de Estados Unidos, bastaban.

Pero pocos destacaron y una gran mayoría ignoró que Barack Obama también dijo que cada país decide su esquema, según sus circunstancias.

Estados Unidos tiene una fuerte tradición democrática. Allá sí saben lo que es el Imperio de la Ley y la Gobernanza. No en vano la Constitución vigente data de 1787, es muy corta y se reduce a un marco con los principios fundamentales.

Es bueno recordar también que la reelección por un solo periodo consecutivo es muy reciente, si se piensa en una historia como nación independiente que se remonta a 1776. Fue en 1951 cuando su Congreso abolió la posibilidad de otros esquemas reeleccionistas.

En ese momento ya Estados Unidos había recuperado la estabilidad perdida desde la crisis de 1929, agravada por el ataque de Japón a la base de Pearl Harbor en lo que hoy es el estado de Hawaii, lo que marcó su participación directa en la Segunda Guerra Mundial.

Como quien dice, a Colombia le fue bien en Washington, a pesar de la diplomacia paralela de los malquerientes de Álvaro Uribe, entre quienes están no sólo la extrema izquierda colombiana y de ciertos vecinos, sino quienes intentan atravesársele al Presidente, sin pensar con sentido patriótico en el bien común y en la vigencia de unas políticas de Estado que trasciendan los gobiernos y generen un marco digno y libre para las futuras generaciones. Eso sería hacer verdadera POLÍTICA, así con mayúscula.




La cita en verde es un editorial del diario de mi ciudad, El Colombiano, Encontré en él demasiados errores lo que me lleva a dedicarle la presente columna de Vista de lince.

Mayúsculas

Siempre he oído decir que en los nombres de los cargos oficiales se escriben con mayúscula cuando no se encuentra el nombre del mandatario ni el lugar de donde se es mandatario o la dependencia del cargo. Llamemos ésta la norma popular que no contra dice la académica como lo veremos a continuación

La norma académica dice que no es obligatoria la mayúscula, pero que se acostumbra cuando el nombre del cargo o de la dependencia reemplaza el nombre propio del funcionario. Esta norma es tan aceptada que esa costumbre se vuelve obligación en la práctica.

Según esas dos normas veamos los siguientes ejemplos: El Presidente inauguró las obras de interconexión; El Gobernador se reunió con el secretario de Educación; El presidente de la República inauguró las obras de interconexión; El gobernador Luis Enrique Yáñez se reunió con el secretario de Educación, Alberto Quintero.

El primer presidente va con mayúscula porque no aparecen ni el nombre del funcionario ni el lugar donde ejerce; lo mismo ocurre con el primer gobernador, pero el secretario va con minúscula porque aparece el nombre de la dependencia; el segundo presidente va con minúscula porque aparece el nombre del funcionario y el secretario por la misma condición ya descrita y por el nombre.

A continuación les doy un artificio de mi autoría para aplicar la norma académica sin lugar a equivocaciones:

Como la norma dice que se puede usar mayúscula cuando el nombre del cargo reemplaza el nombre propio del funcionario, entonces la mejor forma de saber si lleva mayúscula o minúscula es poner el nombre propio de la persona y si la frase no pierde el sentido, se debe usar la mayúscula; si lo pierde, la minúscula

Ramiro Cardona inauguró las obras de interconexión; Luis Enrique Yáñez se reunió con Alberto Quintero de Educación, Ramiro Cardona de la República inauguró las obras de interconexión; Luis Enrique Yáñez Luis Enrique Yáñez se reunió con Alberto Quintero de Educación, Alberto Quintero.

Según lo enseñado, en las oraciones que aparece un nombre adicional o que no encaja tal como Alberto Quintero de Educación, o Ramiro Cardona de la República son aquellas que hemos puesto el nombre del cargo en minúscula, las que producen oraciones correctas, como Ramiro Cardona Inauguró y Luis Enrique Yáñez se reunió... son las que llevan el nombre del cargo en mayúscula. Practiquen y verán que no se equivocan.

Por tanto en la cita están mal (en orden de aparición): Presidente Álvaro Uribe por presidente Álvaro Uribe, Jefes de Estado por jefes de Estado, Presidente de Estados Unidos por presidente de Estados Unidos, Presidente Uribe por presidente Uribe, Presidente Obama por presidente Obama. Esta correcta donde dice atravesársele al Presidente.

Otras inconsistencias

«...y el encuentro de jefes de Estado fue este lunes festivo, es decir el 29 del mes que acaba de terminar. ¡El mes Pasado! ¡Cómo hace de tiempo!»

Pueden pensar que soy muy cositero por lo que voy a criticar a continuación:

Esa expresión en el 2 de julio, sólo tres días después del 29 de junio, de cómo hace de tiempo por pertenecer al mes pasado, suena como el famoso saludo de quien se encuentra el 1.° de enero con alguien de quien se había despedido el 31 de diciembre, sólo un día antes: “No te veía desde el año pasado”. A tales bromistas les cayo de perlas el 1.º de enero del 2001 cuando pudieron decir no sólo desde el año pasado sino desde el siglo pasado y, ¡oh suerte!, desde el milenio pasado. Como broma es comprensible queda fuera de contexto en la seriedad editorial del segundo diario de un país.

Los enclíticos

En las expresiones volverlos a oír y volverlos a a ver se comete un error del habla popular que transciende a muchas canciones y que consiste en poner el pronombre acusativo enclítico, los, en el verbo intransitivo auxiliar en vez de ponerlo en el transitivo correspondiente, en estos casos oír y ver, respectivamente, que son los que rigen los complementos directos que esos pronombres representan: En El Colombiano tratamos de analizar los temas, releerlos y leer, oírlos y volver a oírlos, ver a sus protagonistas y volver a verlos.

Dos más

Dos errores a adicionales encuentro mientras redacto: La frase ver sus protagonistas no lleva la preposición a por cuanto en este momento esos protagonistas no tienen nombre propio, pues se está hablando en un caso generalizado: cualquier protagonista que resulte en cada caso. Es como cuando digo busco un médico (el primero que encuentre) en contraposición de Busco a Un médico que dictó una conferencia la semana pasada sobre la gripa A1 (tiene nombre propio). El otro consiste en que no es releerlos y leer, sino leer y releerlos.

Modelo

Uno de los errores del habla que nos dejó el buen fútbol de la Selección Colombia en la década del 90 fue el uso de la palabra esquema por modelo (cliquearlas, por favor, para tener a la vista sus significados). Uno de los técnicos de aquella hazaña, que añoramos repetirla, siempre andaba con una pizarrita de acrílico haciendo dibujitos de las posiciones que deberían tomar sus pupilos según los casos determinados, esos esquemas se convertían en los modelos que ellos deberían seguir. Allí quedaron trastocados los significados DE modelo y esquema. Con las definiciones a la vista observemos que ninguna de las tres acepciones de la palabra esquema coinciden con el concepto de lo que en el editorial se quiere decir, pero sí la primera acepción de la palabra modelo.

Mayúsculas, nuevamente

Por último, no considero estético usar la mayúscula sostenida para dar énfasis a un concepto, política, en este caso. Yo habría dicho en aposición: en su significado de regir los destinos de un pueblo.

País invitado: China


Esta nueva sección en Vista de lince me obliga a buscar un gazapo en algún periódico en español de los países donde el mapa de control me muestra que han abierto El Blog de Don Abel. Lo haré valiéndome del azar, a menos que haya alguna colaboración de un lector extranjero y que valga la pena comentarla. Estreno con Diario del Pueblo de China

«Airbus A320 tiene aterrizaje de emergencia en Islas Canarias». Diario del Pueblo, China 09-07-10.

Me late (como dicen en México, aunque el Diccionario dice que son los venezolanos los que dicen así) que la oraciòn de la que tradujeron al español venía en inglés por la presencia del verbo tener. En Español decimos más corto y más lógico: Airbus A320 aterriza de emergencia en Islas Canarias.

sábado 27 de junio de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Achú, oink, oink.

Ya sé, ya sé, la influenza porcina es algo serio y hay mucha gente preocupada, pero la ventaja de ser humorista es que nos podemos burlar hasta del “Abrazo de Porky” que tiene paralizado al mundo entero, y realmente creo que la capacidad de los humanos —sobre todo, los latinos— de encontrar un poco de humor hasta en las situaciones más desesperadas es lo que nos ayuda a seguir adelante.

Además, la banda mexicana Agrupación Cariño sacó una canción titulada Influenza cumbia y como ellos pavimentaron el camino, estamos bien.

No es que no haya de que preocuparse. La gente está asustada con razón. La gripa porcina no es precisamente estornudar y que huela a tocino. Pero, a pesar de tanta seriedad, hay que admitir que es chistoso que un estornudo haya paralizado el mundo.

Por ejemplo, la productora Televisa anunció que eliminará los besos “no esenciales” de sus telenovelas. Un vocero anunció que si la trama exige que una escena involucre un beso, este se dará de acuerdo con los lineamientos de salubridad delineados por las campañas para que los actores no se expongan al contagio y den buen ejemplo. Hasta ahí todo bien pero ¿cómo será una telenovela mexicana sin besos sobreactuados? ¿La escena con Rodolfo Pedro y Gisela Cristina se calienta y él la toma en sus brazos y le besa la mejilla? O le grita:

—¡Me provoca comerte a besos! Pero eso no sería saludable… mejor démonos la mano y después nos lavamos con jabón antibacterial.

No es precisamente candente, ¿no?

No crean que la televisión ha sido la única infectada, perdón, afectada. Si no me creen, métanse a Swinefighter.com y descarguen el videojuego con el que uno se convierte en un médico con una jeringa gigante y mata a unos cerdos voladores verdes. Puede que no sirva, pero es definitivamente más entretenido que ver los besos seguros de las novelas.

Otros aprovechando la comicidad del asunto son un grupo de norteamericanos está vendiendo camisetas que llevan la leyenda “Me fui para México y lo único que le traje a mi familia fue la influenza porcina”. Esta industria demuestra que el humor y la moda no están peleados y que la ropa sí tiene conciencia social.

Pensarán que el humor está fuera de tono, pero es una de las armas más efectivas que tenemos contra el contagio. Verán, la influenza porcina es como todas las gripas, luego se trata y previene como las demás, a saber, elevar las endorfinas (que se logra leyendo esta columna) y haciendo ejercicio (por ejemplo, vaya a la tienda), teniendo siempre a la mano un poco de alcohol por su efecto antibacterial y manteniendo una dieta rica en vitamina C y tomando bastante líquido ( haga una jarrada de vodka con jugo de naranja, que combina todo lo anterior), coma muchas frutas y vegetales (hágase unos patacones con hogao y mango biche con limón y sal) procure estar al aire fresco (váyase para la piscina) y brinde por Miss Piggy. ¡Achú!

Ángela Álvarez V.

angela_alvarez_v@yahoo.es

viernes 26 de junio de 2009

Mario

Era febrero de 1973 yo me había ido con un a trabajar como ingeniero de la Empresa Intendencial de Servicios Públicos de San Andrés y Providencia.

Aún era soltero y por esa razón adquirí una costumbre diaria: alrededor de la 9:00 a. m. salía de mi oficina en la planta a la salida para el sector de San Luis y me dirigía la centro donde había elegido una cafetería en la que convergíamos varios residentes de la Isla dedicados a diferentes labores, tomábamos uno o dos tintos nos desatrasábamos de chismes y regresábamos a las respectivas sitios de trabajo.

Yo me tomaba el primer tinto mientras le daba los últimos toques a la carta diaria que le escribía a mi novia Sofía Inés de la que estaba perdidamente enamorado. Luego me dirigía a la oficina de correo, ponía la carta y buscaba en el apartado pues por lo general tenía una carta también diaria de ella.

Regresaba a la cafetería a tomarme el segundo tinto y cuando no había con quien conversar leía la carta encontrada en el apartado.
Uno de los asistentes a aquella cafetería era un paisa medellinense, de nombre Mario que aparentaba unos 55 años y hasta menos, pero me quedo en los 55 para no exagerar la nota.

Nunca supe lo que Mario hacía, no supe si tenía familia ni dónde vivía en la Isla. Sólo sabía que era muy buen conversador y uno nunca se quedaba sin tema cuando Mario aparecía.

Los demás amigos tampoco sabían mucho, alguien me dijo una vez que Mario Había sido campeón nacional de billar, pero no me precisó fecha. Tal dato no fue desmentido por Mario, pero la fecha de su galardón tampoco se pudo precisar en conversación con el campeón. La verdad, su tranquilidad y despreocupación de los acontecimientos por venir eran características que coinciden plenamente con un campeón de billar.

Después de mi matrimonio ocurrido en abril de aquel año, yo seguí con la misma costumbre matinal, de tal manera que conservé los amigos de tinto hasta venirme de la isla en noviembre.

La buena conversación de Mario fue juntando fechas en mi cerebro matemático pues en sus anécdotas de pronto iban apareciendo contextos históricos que involuntaria e inocentemente se le iban escapando a Mario en sus discursos.

Tales contextos me fueron situando la infancia de Mario en los últimos años de la primera década del siglo; la Primera Guerra Mundial, en la plenitud de su adolescencia, y la madurez completa, al finalizar la década del 20. Podría asegurar que su campeonato de billar, fecha de la que más se cuidaba, podría haber ocurrido en los primeros años de la década del 30.
Un día, cuando ya tenía muchos elementos para estar seguro, le dije a Mario:

—Mario, vos tenés 70 años.

Fue el único día que vi a Mario bravo, bravo no es palabra, furioso. Me recriminó sobremanera que yo pensara que él fuera un viejo decrépito, según sus propias palabras, y a partir de aquel día me esquivó la conversación sin retirarme la palabra ni el saludo.

Como ya dije, a finales de noviembre abandoné la Isla y me vine a trabajar a Medellín. Nunca más he vuelto a ella.

Un día de 1974 salía yo del parque de Berrío de Medellín por la esquina nororiental tomando la calle Boyacá hacia el oriente, y me encontré con Mario que caminaba en la misma dirección.

—Quiubo, Mario, ¿cómo estás?

—Muy bien, hombre, ¿y tú?

—Bien, Mario, dándole al trabajo. ¿pa dónde vas?

—Pa la Clínica Soma a una consulta.

—Ah, pues yo te acompaño hasta allá. Yo voy dos cuadras más arriba.

Para los que no conocen a Medellín, aclaro que en la dirección en la que caminábamos por la calle Boyacá, al terminar la cuadra se encuentra uno con la carrera Junín y de ahí a la clínica Soma se sigue por la acera sur de la avenida La Playa y se encuentra primero, a unos treinta metros de Junín, con el pasaje La Bastilla, una carrera que sólo tiene dirección hacia el sur, otros treinta metros adelante está la carrera Sucre que atraviesa la avenida La Playa y otros cincuenta metros adelante, la avenida Jorge Eliécer Gaitán o avenida Oriental, cruzando la cual está la Clínica Soma en la esquina suroriental del cruce. No es necesario, entonces, que una persona que de la calle Boyacá se dirija hacia La clínica mencionada, tome la acera norte de la Playa, por la sur llega con facilidad.

Donde arranca el pasaje La Bastilla solían reunirse por aquellos días varios señores de aspecto senil, aunque con suficientes fuerzas para llegar al lugar por sus propios medios y regresar a sus casas después de una larga conversación matinal con sus coetáneos. Recuerdo que hasta parqueaban en el sitio un taxi modelo 48 que les hacía juego.

Cuando Mario y yo atravesamos Junín, él me indicó que nos pasáramos hacia la acera norte —donde está el edificio Coltejer— y nos fuéramos por allí hasta la avenida Oriental. Casi a empellones me hizo cruzar la avenida sin darme tiempo para conjeturas.

Una vez en la acera norte, le pregunté por la causa de su apuro.

—Mirá que entre esos viejitos del pasaje La Bastilla –me dijo– hay unos compañeros míos de bachillerato y a mí me da pena que me vean con ellos.

Yo miré a Mario a los ojos y le dije:

–Mario, como a nadie le dan el cartón de bachiller recién nacido y menos antes de nacer, ¿Por qué te enojaste conmigo en San Andrés cuando pude adivinar tu edad?

No recuerdo la respuesta de Mario, pero no se enojó conmigo esa vez. Él mismo había caído en la propia red en la que quería envolverse. Llegamos a la avenida Oriental, la cruzamos, luego cruzamos la avenida La Playa hacia el sur y llegamos a la clínica adonde él entró seguramente a una cita gerontológica.

Nunca he vuelto a ver a Mario desde entonces, y probablemente nunca lo volveré a ver. Aunque uno nunca sabe, por improbable que sea, si me lo vuelvo a encontrar me cuidaré de recordarle que ya tiene 106 años.

jueves 25 de junio de 2009

Día del Padre (con retroactividad)

Elegía a mi padre

A mishermanos

Una vez tendido le dio por morirse como
antes le había dado por vivir
por talar los eucaliptos y hacer la casa
y se echó a morir porque sabía
que de esa no pasaba.

Acaso, cuando los bueyes se cansaron
de arar, ¿no se había puesto alguna vez
en la nuca y en los hombros la coyunda?
Y la tarea quedó cumplida mucho antes
que la sombra, ya que las estrellas.
Tenía que terminar también su asunto
a cabalidad y como fuera.

En su mano derecha la firmeza
como empuñando un arma
o dirigiendo el surco o trazando
el círculo de su vida, cerrado,
arbitrario, pero tan propiamente suyo
como el bastón de tosco palo,
como el sombrero o los zapatos
o la ropa que llevaba, que ya era suya,
hecha por él, como sus actos.

Su mayor riqueza consistía en ver los potros
galopar libres bajo el ancho cielo
o enlazar alguno con certero silbo,
marcarle el anca y darle nombre,
un nombre fácil: Cascofino, Dulcesueño, El Palomo,
enjalmar la mula., hablar de las heladas.

La tierra vino a él mas no en su ayuda.
Y decía palabras, preguntaba
por amigos que allí no se encontraban
y de sus brazos que iban y venían
como alentando el fuego del herrero
de su propia existencia, le caía
fuerza, sudor como yunques, dominio;
desde sus brazos le caían los días
que vivió, uno a uno, a borbotones.

Pero murió porque le vino en gana,
porque tenía que hacer del otro lado
junto con su mujer, la que le tuvo
los días listos para su trabajo,
dulzura en la mañana, el pan servido
al alcance del corazón, la ventana abierta
cuando volvía hecho trigo de los campos.

Yo no te cuento pero debo contarte:
te llevamos a una casa con amigos
del alma, te acompañamos, ya los sabes,
y al otro día tuviste tres entierros
como te correspondía; en la mañana
te llamabas más Pablo aún, respondías
más a tu nombre: eras silencio.

Por el aire te pusimos en las manos
de otros recuerdos, y tu tierra era entonces
tan cercana. Río arriba, entre los climas,
te nos hiciste piedra en el pecho,
te nos ibas hundiendo pecho adentro
porque tú estabas en él y te nos ibas.

Entraste a Pamplona como silo hubieras hecho
a caballo: tomamos el potro de las bridas
y descabalgaste igual que siempre, entre cipreses.

Como estabas muy alto tus hermanas
no podían verte y una de ellas trajo una banqueta
sobre la que subieron y te llamaron Pablo Antonio,
te nombraron paulinamente Pablo entre las lágrimas.

Pero estabas de espaldas como un río.
En la cuesta tu cuerpo se hizo plomo:
poco después el peso fue liviano
como si hubieras tú metido el hombro
y te llevaras a enterrar tú mismo.

Te colocamos con cuidado, con flores, con ternura.
Yo creo que tenías entre tus manos
una cuerda y un trompo y una espiga
y un rumor de mucho cielo en tus oídos.

Sabes muy bien lo que te cuento
pero te lo digo. Estaban
con el sombrero en la mano
a pesar de la llovizna
todos los que te querían:
el que te vendía la carne,
el que te compraba el trigo
y el hombre de azadón que respetabas.

¿Hallaste allí la paz? es mi pregunta.
Mas yo no debo preguntarte nada.
Tú no querías la paz sino la dura
tierra para sembrar, el aire para
vencer con árboles, cosas difíciles.
Viejo campesino, Padre mío,
en palabra y en acto igual que el hierro:
tan de una vez, tan para siempre:
viejo de a caballo, viejo macho.

Pablo eras no más y Pablo somos.
Padre, qué poco Antonio te llamabas.


Eduardo Cote Lamus

miércoles 24 de junio de 2009

Fotografías de AT

Los patos


Pido disculpas por no ir pasando las tarjetas en el orden de llegada, porque hoy ando de carreras, pero ésta había que pasarla antes de la celebración, porque si despierta en los demás los sentimientos de remordimiento que despertaron en mí, terminaremos celebrando con crispetas (palomitas de maíz, en otras partes) y si el maíz se entera no es culpa mía porque Envigado no produce maíz.


Feliz cumpleaños, Blog de Don Abel

Hoy, 24 de junio, se cumple el primer año de labores de este blog.

Para celebrar las 200 entradas que se cumplieron ayer nos reuniremos en el centro comercial Oviedo a las 6:00 p. m. donde prenderemos la primera velita.

Propósito para el 24 de junio de 2010: 400 entradas más para un total de 600.

Lugar de reunión Pollos Pinky

Gabriel Escobar Gaviria (Don Abel, Sófocles)

Feliz cumpleaños, Blog de Don Abel

lunes 22 de junio de 2009

Por un comentario de LMO

domingo 21 de junio de 2009

Poesías de PBJ

PATERNIDAD

Un viejo triste, huraño, sórdido,
cruzó mi tierra maternal.
Tras lo turbio de sus pupilas
hallé tan sólo ruindad.
¡Cuán malo es! —dije en mí mismo—
¡que no le vea nunca más!
Si no reprimo mis cóleras
los perros le voy a azuzar.

Después —¡oh hermosura de la vida!—
de aquel horrible hombre en pos
iba un niño por el sendero,
y en el sendero era una flor.

Un vaso de agua, con voz pura
me pidió por amor de Dios;
tembloroso y lleno de lágrimas
dije: —¡Por amor tuyo te lo doy!

Era aquel niño claro y fino,
rosado cual lirio de abril;
a través del cristal yo miraba
de su boca el puro rubí.

—Pequeñuelo, te doy mi granja,
mi pan, mi afecto: mora aquí.
—Mi viejo padre gana el pan de cada día
y es dichoso en mi amor.

Yo comprendí...

¡Oh plenitud! Y desde entonces
a ningún padre odio jamás:
toda miseria la redime
una corona paternal.

Quien tiene un niño, ha ejercitado
divinamente el don de crear.
Quien tiene un niño sublima el mundo
y lo nutre de eternidad...
Porfirio Barba Jacob

Vídeos de TM

Fotografías de TM

Día del Padre


viernes 19 de junio de 2009

Vista de lince 72

Día del idioma



Aunque estamos alejados del Día del Idioma, 23 de abril, uso este título porque se trata de un recorte de periódico del 23 de abril y precisamente relacionado con la celebración del Día del Idioma.

En él encuentro lo siguiente:

A los bellences les dio por autoproclamarse bellanitas mucho antes de que la RAE aprobara las terminación -ita para gentilicios. Lamentablemente, las veces que he hablado sobre este embeleco bellence he recibido hasta improperios. No me imagino a Marco Fidel Suárez diciendo que él fuera bellanita. La terminación -ita se usa no tanto para gentilicios, sino para miembros de pueblos antiguos del medio oriente casi todos traídos de la Biblia, tales como israelitas, ismaelitas, amalecitas. A algunos manizaleños y a algunos yarumaleños les sonaron como bien esas terminaciones en -ita y se autodenominaron manizalitas y yarumalitas, respectivamente. Sin embargo, en esas localidades han recapacitado y no han dejado que los domine tal moda, aunque haya llegado la aprobación académica. No así en Bello que hasta una empresa de transportes se llama Bellanita de Transporte. Feísimo.

Hace como 17 años logré atajar esa moda en San Jerónimo, un municipio cercano al pueblo donde nací, Sopetrán. Le dije al alcalde de entonces, Horacio Gallego, que no usara jeronimitas en los discursos, sino sanjeronimeños. Me hizo caso y además se interesó tanto en mis enseñanzas idiomáticas que me condecoró con la medalla Atanasio Girardot por mis aportes a la cultura del occidente antioqueño. ¿Sabían los lectores colombianos y los paisas que Atanasio Girardot, el Héroe del Bárbula, era sanjeronimeño?

En el segundo párrafo encuentro dos dislates:

El adjetivo ex no se usa delante de cargos de alta dignidad cuando quien ocupó el cargo ya está muerto, así que al hablar de don Marco Fidel Suárez nos debemos referir a él como presidente de Colombia pues falleció el 3 de abril de 1927.

El otro consiste en que no se debe decir un 23 de abril de 1855, porque 1855 sólo tuvo un 23 de abril por lo que el artículo que se debe usar es el definido: el 23 de abril de 1855.

No veo razón para que la palabra bulevar del tercer párrafo sea con mayúscula.

En el último párrafo encuentro la palabra tema que está de moda y se ha convertido en una muletilla. No agrega nada al conocimiento, eliminándola nada se pierde: Para el senador Juan Manuel Galán, además del homenaje a Suárez, su interés tiene que ver con la seguridad para Bello y con el problema de los combos.

jueves 18 de junio de 2009

Cuenticos griegos 4

Perseo y Atlas

Entre Zeus y Perseo
fregaron al titán Atlas:
el uno le montó el cielo,
el otro lo hizo montañas.
Contado a lo paisa por Carloa Augusto Cadavid Arango para la versión infantil de los miembros de Consulforo

Pues le metí averiguática a eso de que qué tenía que ver Perseo con unas montañas, y es hasta interesante la cosa…

Resulta que los griegos eran unos marineros muy tesos que se recorrían todo el mar Mediterráneo, y cuando al principio se arriesgaron a ir bien lejos de Egipto, por allá por el occidente, por una parte de la Libia que llamaban Mauritania, desde el mar vieron unas montañas grandísimas, muy altas, que se perdían entre las nubes, como sosteniendo el cielo, y pa ellos, si sostenían el cielo, ¡ese tenía que ser Atlas! Decían que esas montañas eran las más grandes del mundo… si, imagínesen, decían que eran más altas que el Olimpo y el Otris, donde vivían los dioses, qué les parece… Claro, Pachito, los montes Atlas…, si,… quedan en África, entre el mar Mediterráneo, el océano Atlántico y el desierto del Sahara, pero los griegos no conocían ese nombre; pa ellos al sur de Grecia no había sino Egipto y Libia… ¿África? Pues ese nombre lo empezaron a usar los romanos… ¿Qué Perseo qué pitos toca? Pues ya van a ver.

Atlas, o Atlante, era un titán que había dirigido a los otros titanes que se pusieron de arte de Cronos, el dios titán que gobernaba en el Olimpo… No, Manuelita, Atlanta no tiene nada que ver aquí, ese es otro cuento... Pues les decía que Cronos gobernaba en el Olimpo, pero como era un maluco del carajo, su hijo Zeus lo quería tumbar, de manera que armaron una garrotera de todos los… de todos los dioses, una pelotera la macha, una guerra civil en el Olimpo, pues… Si, Jorgito, todos ellos eran de la misma familia… mucha alcurnia, sangre de dioses…, si, de mucha sangre azul, como dice su abuelita… Al principio iban ganando los titanes que estaban a favor de Cronos, pero Zeus se las arregló pa ganar y quedase él reinando en el Olimpo… No, Abelito, no hay titanas, las hembras se llamaban titánides o titánidas… ¿Qué de dónde vinieron quiénes? ¿Qué Zeus qué?..., No, ya les dije que despacio, dejemos algo pa después.

Cuando vio que había ganado, Zeus agarró a su papá y a los titanes que no estaba con él, que eran sus primos o sus tíos, y los mandó a todos pal Tártaro, bien hondo y bien lejos, ¡imagínesen, debajo del Hades, ¡la tierra de los muertos!, pa que no volvieran a molestar… Bueno, pero al jefe, que era su primo Atlas, decidió ponele un castigo especial, así que lo mandó por allá al otro lao del mundo, bien al occidente, y lo condenó a que sostuviera la bóveda del cielo en las espaldas, aunque Homero dice que lo que tenía que hacer era cargar en los hombros los pilares que sostenían el cielo. De todas maneras estaba fregao, y dicen que el pobre a veces pujaba y se quejaba… ¿Si, Horacito?..., si, Atlas si tuvo hijos, mejor dicho, un montón de hijas, pero me parece que eso fue antes de esto, porque si no, ¿cómo, pues…? Ve, el se había casao con una ninfa llamada Pléione o Pléyone, y con ella tuvo a las siete Híades y a las siete Pléyades, que eran lindísimas y todos los dioses se pasaban echándoles los perros; cómo sería que cuando murieron, Zeus las fue poniendo en el cielo y Orión todavía está persiguiéndolas por allá. Homero también dice que la ninfa Calipso era hija de Atlas, pero no dice quien era la mamá, y hay quien dice que las Hespérides también eran hijas suyas, pero con ellas si hay un enredo terrible.



Y ahora sí viene Perseo. ¿Ustedes recuerdan que él salió a buscar a Medusa en un reino muy lejano y tuvo que preguntar dónde era? Pues eso era tan lejos que un poeta romano llamado Ovidio dice que Perseo vio “tres veces a las Osas del cielo, y tres veces vio los brazos de Cáncer”, como quien dice, a las estrellas por las que se guiaban pa poder viajar… Yo creo que Perseo estuvo por aquí por el Nuevo Mundo, porque por aquí si hay mucha culebra… ¿Ustedes se imaginan a Medusa asociada con las FARC, ah? Mejor seguimos.

Después dese vuelo tan largo, Perseo se sintió cansao y vio un palacio allá en el Jardín de las Hespérides, y se dijo pa ‘él solito: ¡Ese es mi dormidero desta noche!, así que tocó la puerta y cuando le abrieron, le dijo al mayordomo que quería hablar con el dueño de casa, que resultó ser Atlas, y se presentó como hijo de Zeus y de Dánae. El pobre Atlas ni lo dejó seguir hablando, se puso seriote, hasta grosero, y le dijo que no, que siguiera su camino, que allá no había nada pa él, pero lo que debió decile es que hacía tiempos la diosa Temis le había dicho que un hijo de Zeus le iba a hacer una marramucia, y claro, con ese trabajo que tenía, y ese cuento de quien era el papá de la visita, ai si se puso más esquivo todavía, y de paso se acordó que Hércules también lo había engañao… Pero todo esto no lo sabia Perseo, que trató de insistir, y Atlas se puso más grosero todavía, como si Perseo nunca hubiera hecho ninguna gracia, y claro, que le iba a gustar eso a Perseo, que ya estaba bien cansao, y ese otro fregándole la paciencia, entonces no se aguantó y con mucho cuidadito sacó del morral la cabeza de Medusa y se la mostró, pero Atlas no se convirtió ai mismo en estatua de piedra como los otros, no, el titán tenía que seguir cumpliendo con su tarea, ¡y empezó la función! Apenitas vio la cabeza, Atlas comenzó a crecer y a transformase en montaña: los brazos y las piernas se le volvieron como otras serranías pegadas al cuerpo, que era otra montaña que crecía más grande todavía, y crecía, y aparecieron colinitas, y barrancos y cañadas de toda clase, y la boca y las narices y los ojos se volvieron cuevas y lagunas, y su cabellera y su barba y demás pelos se convirtieron en bosques, mejor, se convirtieron en selvas tupidas que no dejaban pasar a los exploradores que después quisieron conocer las montañas, y su cabeza era una cumbre altísima en la que se asentaba todo el cielo, con todas sus estrellas y soles y ese montón de lamparitas que vemos allá cuando las noches son claras… Si, Lucecita, eso en Medellín ya se está poniendo difícil, pero en La Guajira son espetaculares, ¿no cierto, Jairito?… Bueno, después el siguió su carrera volando con las talarias y pasaron las cosas que ya les conté.

No, Vicentico, esa bola que él carga no es la tierra sino el cielo. Es que la bóveda terrestre la representaban con esa esfera, y cuando empezaron a hablar de que el mundo era redondo, pues parece que alguien se equivocó de pelota y empezaron a decir que el pobre cargaba era el mundo. Tan bobos, ¿y entonces ónde se iba a parar el pobre, cierto?... No, Jorgito, esas colecciones de mapas no se llaman atlas por el titán que les cuento; sino por otro Atlas que dicen fue rey de Mauritania, izque muy inteligente y muy versao en cosas de la magia y de los cielos; dicen también que fue el primero que presentó la bóveda celeste con forma de esfera, y entonces el que hizo los mapas se acordó y le dedicó la primera colección que armó.

Si, Atlas era importante en la antigüedá; él era el que relacionaba el cielo con la tierra y con los trabajos que en ella se tenían que hacer pa conseguir los alimentos y otras cosas, ¡y dígame pa los marineros!, era el que cargaba las estrellas que se necesitaban pa la navegación, y en fin, con un montón de cosas, hasta lo relacionaban con la parte más lejana del mundo… ¡Huy, me duele la espalda!... ¡Hasta luego, niños! ¡Vayan con cuidao!

lunes 15 de junio de 2009

Vista de lince 71

Sonia Gómez Gómez

Debo confesar ue no soy muy asiduo lector de doña Sonia por cuanto nnuestros respectivos criterios ideológicos se encuentran a distancias astronómicas. Sin embargo, su columna de hoy Los monos ya no aullan... lloran me encantó. Describe con perfección el daño ecólogico ocasionado a la región sur de Antioquia. Me uní a su tristeza.

Encontré una inconsistencia: Doña Sonia se lamenta de la suerte de los monos aulladores, pero nada dice de las monas aulladoras; se lamenta de la suerte de los loros, pero las loras quedan relegadas al olvido, brega a empatar con las guacamayas sin mencionar los guacamayos, pero con los hombres sin las mujeres, los paujiles sin sus paujilas y los lugareños sin las lugareñas abre una brecha insalvable de desigualdad.

Como doña Sonia es una de las adalidas del lenguaje incluyente o equidad de género que también llaman, me tomé el trabajo —aunque no soy partidario de esa forma de hablar– de equilibrarle la columna como a ella le gusta.
¿Qué pasó?

Que así ya no me gustó tanto.

Los monos y las monas ya no aullan... Llloran

Había una vez en un bello paraíso -que quedaba aquí, a mis espaldas, al pie de Los Farallones de La Pintada en Antioquia-. Era un bosque donde los monos aulladores y las monas aulladoras retozaban de rama en rama hasta llegar donde el viejo Simón. Él las conocía bin y los conocía bien. Cómo no, si a muchos de ellos los vio nacer y a muchas de ellas las vio nacer entre las ramas de los guamos o mamoncillos. Sabía entonces que aquella mamá novata necesitaba una dosis mayor de frutas frescas para ayudarle a levantar la camada. Entonces Simón ya estaba en pie para que nada faltara a los bebés y a la familia toda, que festejaba entre las ramas. Por los cielos cruzaban, a lo largo y ancho del río Cauca, manadas de loras y de loros que celebraban la vida.

Pero son ya las 6 de la mañana... las seis y un cuarto... las 6 y veinte... y los loros y las loras no llegan. Y aquí, a mis espaldas, los monos y las monas no juegan, lloran.

¿Somos conscientes de que los animales también lloran? Pues no lo parece: el refugio de las monas aulladoras y de los monos aulladores, hasta hace muy poco tiempo en manos de la Fundación Eco Santa Fe –del zoológico Santa Fe de Medellín–, que tenía esos terrenos en arriendo dejó de ser un santuario donde se rinde culto al amor entre los animales y el hombre y la mujer. Los terrenos fueron vendidos por el IDEA al Fondo Ganadero de Antioquia. La Fundación sacó de allí entonces sus pertenencias: varias jaulas llenas de monos y de monas, guacamayas y guacamayos y paujilas y paujiles que pasan un tiempo en recuperación antes de ser liberados los unos y liberadas las otras en el refugio... Tuvo que abandonar ese bosque de frutas levantado con tanto esfuerzo durante 10 años... Debió dejar los monos y las monas a su suerte, y ellos y ellas no entienden por qué ya Simón también se ha ido y con ellos y con ellas una historia y un trabajo de conservación de animales en vía de extinción.

Ellos y ellas no saben que los intereses económicos todo lo pueden y que para el país, en su historia depredadora, valen más las hectáreas pisoteadas por el ganado que aquellas donde las aves puedan hacer sus nidos en paz... y las loras y los loros tampoco cruzan por estos aires, sobre el imponente río Cauca. Los bosques han ido cayendo con sus nidos.

Entre tanto allá abajo, en la zona urbana de La Pintada, se vive otra parte de la historia: Cuarenta madres de familia que por nueve años han fabricado peluches imitando el rostro de los aulladoras y de las aulladores y de los monos capuchinos y de las monas capuchinas, se hacen preguntas: ¿qué será de nosotras y de nosotros y de nuestros hijos y de nuestras hijas? ¿Qué será de las monas y de los monos de algodón, pero, sobre todo, qué será de las monas y de los monos de carne y hueso? ¿Si ellos se acaban con qué cara haremos el Festival del Mono Aullador y de la Mona Aulladora, en el mes de octubre? ¿Cuando ellos y ellas lleguen a las fincas buscando el alimento que ahora no encuentran porque el refugio de Eco Santa Fe languidece, sabrán los lugareños y las lugareñas respetarles sus vidas y darles el amor que necesitan?

Son muchas las preguntas. Viajé hasta el antiguo refugio en busca de los monos y de las monas que varias veces visité para escribir sobre ellos y sobre ellas. Caminé, grité, busqué y no pude encontrar uno solo ni una sola, ni siquiera en el mamoncillo donde antes hacían sus fiestas… Dicen que se hará un refugio nuevo, monte arriba, pero la verdad es que allí "no pudieron darme declaraciones oficiales”

Los monos y las monas lloran y con ellas y con ellos el Universo.

El lince matemático 9

Solución al problema 9

Problema 10

Aproveché el puente de Corpus Christi para hacer una limpieza en el escritorio. Cuadré la caja menor que tengo en el cajón derecho donde noche a noche vacío de monedas los bolsillos y de la que voy tomando para diferentes gastos.

Encontré 20 monedas entre las cuales había de de tres denominaciones vigentes en Colombia: de 100, de 200 y de 500 pesos. Con lo obtenido pude darme un desayuno de esos sencillos de 5.000 pesos en el restaurante de la esquina. Mientras desayunaba pensé si algún lector podría decirme cuántas monedas de cada denominación encontré, teniendo cuenta que había más monedas de 500 pesos que de 100 pesos.

viernes 12 de junio de 2009

Me hizo reír 1

Este chiste me gustó mucho y lo comparto



jueves 11 de junio de 2009

Gazapera histórica 8

Advertencia: En esta entrada se transcriben dos gazapos, el primero –en carta personal de Sófocles al periodista Ricardo Alfonso en julio de 1991— no tendrá análisis histórico por cuanto fue una equivocación no gramatical. El segundo –en carta personal de Sófocles a los periodistas Juan Carlos Rincón y Aura María Puyana, también en julio de 1991– si tendrá análisis. Como es costumbre, lo escrito en las cartas irá en negro y el análisis en verde.
Ricardo Alfonso, Noticiero Criptón, 14 de julio.

En el noticiero de ayer dijo usted, al presentar una nota sobre el polo, que los zurdos no tendrían cabida en ese deporte porque chocarían entre sí.
Pues no, fíjese que si se lograra conformar un equipo de zurdos que jugara contra otro igualmente de zurdos, el juego sería al revés pero los zurdos no chocarían entre si. El juego imposible sería el del equipo de zurdos contra el de derechos pues los jugadores, no sólo los zurdos, chocarían entre si, zurdos contra derechos. Por último un zurdo metido en un equipo de derechos contra otro de derechos, o aprende con la derecha o se aguanta los porrazos.
Propongo el primer caso a la sección, No hav derecho.

Juan Carlos Rincón y Aura María Puyana, El Espectador,19 de julio.

En la nota que enviaron desde Guadalajara, México, publicada en El Espectador de hoy, emplean el siguiente gerundio ang1icado: “Gaviria rechazó versiones criticando el restablecimiento”

El gerundio se usa. en español para indicar que el sujeto realiza dos acciones simultáneas: entró llorando adonde ella se encontraba; la acción de entrar y la de llorar son simultáneas. No ocurre eso en el rechazo que es posterior a la critica. También escriben el sustantivo versiones sin ningún artículo o adjetivo determinativo, lo que es otra forma igualmente anglicada, correcta, pero inelegante. Por último, ¿no serían rumores. mejor que versiones. lo que Gaviria rechazó?

La frase correcta y elegante hubiera quedado así: Gaviria
Rechazó algunos rumores que criticaban el restablecimiento...

Éste es uno de esos errores que persisten a través del tiempo y que podrían corregirse por un cuidado especial de los profesores de español.

domingo 7 de junio de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Neologismos y neo-neuralgias

No quiero patear la lonchera, ni mucho menos. Cierto día apareció en páginas contiguas a ésta un artículo que incluía la palabra “direccionar”. Sé lo que están pensando pero no, no era la transcripción de una entrevista a un funcionario venezolano ni alguien para quien el español fuese una segunda lengua. La palabra aparecía así, sin disculpas ni comillas ni nada que indicase que el autor lamentara la inclusión del vocablo.

Quiero aclarar que no me las vengo aquí a dar de mucho café con leche. Provengo de una familia con un largo historial de inventar palabras. Mi tío Luis Miguel, por ejemplo, conjugaba cualquier cosa, desde el verbo piedra (yo piedro, tu piedras) en adelante. Y mi sobrino Emilio, quien heredó el talento, es el responsable de haber introducido verbos como saltarar (de saltar), finquiar (de ir a la finca), lambar (por ejemplo, lambar un helado), piscinar (meterse a la piscina, cosa que hace siempre bajo estricta supervisión adulta) y machetar (de usar el machete, y antes de desmayarse vea el anterior paréntesis).

Yo no me quedo atrás. Cuando voy al centro digo que voy a ‘centriar’; cuando tengo que ir a hacer vueltas, digo que voy a ‘vueltiar’; si me voy a dormir un ratico digo que voy a ‘siestiar’. En realidad, el arte de inventar palabras es bastante común, al menos entre mi familia y nuestros allegados. Con frecuencia oigo que la gente dice que va a raniar cuando va a conversar, a parviar o a tomar chocolate parviado con alguien o que están foquiados cuando tienen sueño. Nada de malo le veo a incluir en el léxico familiar algunas palabras originales y poco castizas para darle color a la conversa.

Pero otra cosa muy distinta es cuando los periodistas y locutores y demás personas con acceso a los medios de comunicación instigan el uso de palabras inventadas haciéndolas pasar por castizas, como la aberrante “accequible”, o importan extranjerismos como “direccionar” en vez de dirigir o lecturabilidad en vez de legibilidad. Otras veces se inventan usos para palabras existentes como, recientemente, que hay personas que son ‘sospechosos de tener el virus’ en vez de ‘se sospecha que’ tienen el virus o la presentadora que en una entrevista dijo que gracias a sus compañeras se había ‘perfeccionado demasiado para eso de ser presentadora’. Esta ex reina y todos los que dicen ‘efectivizar’ en vez de hacer efectivo o ‘vacacionar’ en vez de salir de vacaciones ni siquiera intentan esculcar el español en busca de la palabra adecuada.

Pero yo batallaré hasta en cansamiento, y me dedicacionaré a defendizar el idioma demasiadamente. Por ello, prometo no desfalenciar en mi performación idiomática y permanecer accequible a todos aquellos sospechosos de malhablar hasta lograr que concesionemos un léxico que sea lectubrable y espiquiable para todos los que habemos. He decido.

angela_alvarez_v@yahoo.com


martes 26 de mayo de 2009

Undécimo cumplemeses

Antier cumplió El Blog de Don Abel el úndecimo mes de existencia, por tal motivo nos reuniremos hoy algunos gomosos del blog en el Centro Comercial Oviedo de Medellín en la Palaza de Comidas ( la de abajo, la de los pobres) al frernte de Pollos Pinky. Arrime sin pena y traiga pa la vaca.
Hora de encuentro antecitos de las 6:00 p. m.
El mes entrante apagaremos una velita.
Don Abel

La columna de Angelita

Mundo moderno

Divagaciones de una mente inquieta en un cuerpo quieto

Recuerdo la dicha que sentí las veces que logré engañar a mi mamá y hacerle creer que estaba demasiado enferma para ir al colegio para que me dejara quedar en la cama viendo tele todo el día y mi abuelita me llevara Ginger en vaso largo con pitillo, paleta de limón y arroz con leche (comidas sumamente medicinales, como bien es sabido). Pero ahora, si quiero Ginger, tengo que ir por ella y así no sabe igual. Nadie me contempla, nadie viene a tocarme la frente a ver si tengo fiebre ni me cantan, ni me soban la barriguita si me duele… estar enfermo de adulto apesta.

Estoy más aburrida que un orangután en un bonsái. Estoy peligrosamente harta.

No uso la palabra ‘peligrosamente’ con ligereza. Todo lo que venden por canal de televentas me parece útil y bonito. Me parece que mi vida sólo será completa si tengo todos los aparatos para hacer ejercicio, toda la colección de payasos en porcelanicrom, los zarcillos con diamantoides y la bufanda que se convierte en camiseta strapless o falda entubada con gran facilidad, que podría lucir gracias a las inocuas píldoras Nofat y estilizando mi cabello con el gel Peloflat. Antes de sucumbir y comprarme una pulidora industrial de piedras semipreciosas y la colección completa de discos compactos “Rancheras Feministas”, cambio el canal.

Definitivamente esta no es la solución. Veo una noticia sobre la gripa porcina, pienso que podría aprovechar el tiempo libre para escribir un libreto sobre un comando especial del Ejército que se contagia con una cepa mutante del virus que les da poderes especiales como la capacidad de producir un olor a chicarrón paralizante. El grupo elite usa sus poderes porcinos para combatir el crimen y la serie se llamaría Porky Power. Este camino sólo puede conducir a un lugar humillante.

Apago la tele y me enchufo a mi MP3, pero cada canción viene con un video de cómo la cantaría si me eligieran para American Idol. Me imagino los comentarios de los jueces, fantaseo sobre amoríos con los demás participantes y de vez en cuando me pillo cantando en voz alta y moviendo los hombros como roquera de los ochenta, deseando fervorosamente no haber regalado mi chaqueta de cuero de cremalleras y soñando con tener iluminaciones fucsia.

Me refugio en la lectura, mi amiga infalible, pero en lugar de hallar consuelo me encuentro a mí misma pensando cómo podría mejorar un poco las historias clásicas. Romeo y Julieta continúan su idilio como fantasmas juguetones, La Cenicienta usa la manzana envenenada para desarrollar un nuevo anestésico y se convierte en cirujana de los enanitos y… el diagnóstico es evidente. He empezado a exhibir los síntomas clásicos de la ageustia (pérdida del sentido del gusto, aunque en mi caso no tiene nada que ver con el sabor). Rueguen por que me mejore antes de que me dé por empezar una nueva religión.

Ángela Álvarez Vélez

angela_alvarez_v@yahoo.com

sábado 23 de mayo de 2009

El lince matemático 8

El pensamiento lógico

Muchas veces me he quejado de que la falta de esfuerzo mental de hoy en día está acabando con el procesamiento de la lógica en las personas.

Cuántas veces llegamos a un almacén y preguntamos el precio de un artículo.

—7.800 pesos.

—Y aquel otro.

—3.600 pesos.

—Empáquemelos, por favor.

El dependiente saca del bolsillo de la camisa una calculadora, hace la suma y anota en un papelito la cantidad 11.400 y nos ordena ir a cancelar en la caja.

Aunque no es el tema, intercalé el verbo cancelar que es el usado en mi país para decir pagar. No sé a qué menosprecio se hizo merecedor el verbo pagar que está siendo relegado a la papelera de reciclaje como el verbo poner. Pagar y cancelar no son sinónimos.

Retomando el proceso lógico, qué interesante sería calcular el tiempo perdido en el año por estos dependientes que no saben llegar a la cantidad 11.400 si no son ayudados por una calculadora.

Una vez salí de un cibercafé y pregunté a la dependiente cuánto debía. Era el último cliente y la joven se había dedicado a organizar las cosas con el fin de no demorar el cierre del negocio después de mi salida.

Me dijo que 2.000 pesos. Saqué un billete de 10.000 pesos. Ella abrió su bolso y sacó el llavero, abrió el cajón. Hasta allí todo iba según la lógica: sacaría las vueltas del cajón. ¡No! Sacó una calculadora y tecleó “10000-2000”, miró el resultado, guardó la calculadora, cerró el cajón, abrió el bolso, guardó el billete de 10.000 y sacó 8.000 pesos en tres billetes (¿tendré que decir las denominaciones?), guardó las llaves, mientras yo la miraba incrédulo tratando de ver por dónde le habían metido el aserrín a esa barby.

Hoy salí de Misa de la iglesia de Santa Gertrudis en Envigado a las 7:00 p. m. y empecé a caminar hacia el Oriente por la calle 37 Sur, camino de mi casa, Al llegar a la carrera 40 hay una venta de arepas de queso y de chócolo. Me antojé de una y le pedí al joven que estaba atendiendo me la suministrara.

Mientras el joven terminaba de asar las arepas observé lo que me rodeaba y vi que en los extremos del mostrador había sendos pares de avisos según muestro en las fotografías.


Cuando el joven me entregó la arepa le hice esta observación:

—Oiga, joven, este aviso de la derecha sobra. Quién va a querer seis arepas por 3.000 pesos, si nueve por 3.600 pesos son más baratas.

—Señor —me dijo— mucha gente que arrima aquí no sabe pensar: nosotros hacemos paquetes de seis arepas y de nueve. Alguien viene y pregunta por tres paquetes de seis arepas (9.000 pesos), si uno les dice que lleven dos de nueve, las mismas 18 por 7.200 pesos, algunos dicen: “Ve, no había caído en la cuenta”; pero otros se enojan y dicen “No me enrede que ya le pedí tres paquetes de seis y eso es lo que quiero llevar”.

—¿Cómo…?

—Pero hay otra más grave.

—A ver, cuente.

—De pronto arrima alguien y pregunta cuánto vale una arepa menudiada (en Colombia el verbo menudiar significa vender por unidades lo que viene en paquetes) cuando se le dice que 800 pesos y pide cuatro, uno le dice que lleve el paquete de seis que vale 3.000 contra los 3.200 que valen las cuatro menudiadas. Nuevamente algunos aceptan no haber caído en la cuenta. Otros dicen no necesitar sino cuatro. Pero, señor, si no necesita sino cuatro, de todas maneras le salen más baratas. Las otras dos las puede botar, dárselas a los pájaros, a un pobre o esperar a ver si quedó con ganas después de las cuatro.

—Definitivamente, tú y yo estamos locos, Lucas.

A pesar de la amabilidad y de la aptitud lógica del joven dependiente, no puedo pasar por alto la falta de las tildes en Promoción y en chócolo en ambos avisos.

martes 19 de mayo de 2009

Vista de lince 70 A

Se trata de un documento que anda circulando desde hace dos años, acerca del uso del lenguje incluyente o equidad de género por parte de la Alcaldía de Medellín en el período pasado.
Por favor, doña Lucrecia, no más equidad de sexo en el idioma

Presento un análisis de la columna que la señora alcaldesa de Medellín, doctora Lucrecia Ramírez Restrepo, publicó en El Colombiano del 23 de diciembre del año pasado.

La finalidad de este análisis es alertar a todas aquellas personas que se están dejando embaucar en la tal equidad de género de lo difícil que es mantener esa idea a lo largo de todo un escrito. Que este análisis les muestre la cantidad tan exagerada de inconsistencias en que incurren al tratar de dañar alevosamente el idioma de Cervantes. Trataré de seguir uno o dos órdenes lógicos.

1. Los impulsores de la tal equidad entienden cuando se les habla bien. Muy cerca del inicio del primer párrafo dice la alcaldesa: “...para conseguir donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, ‘para regalarles a los niños pobres de Medellín’ y me aclaraban, ‘los de las comunas’”.

Como vemos claramente, doña Lucrecia no necesitó pedir aclaraciones sobre cómo les iría a salir a algunos niños con muñequitas pues no le habían mencionado las niñas ni le habían aclarado que se trataba “de los y de las comunas”. No, ella entendió perfectamente que los carritos y las muñequitas se entregarían según el sexo del niño y que allí niños generalizaba a unos y a otras. Hago notar el pronombre les bien escrito porque generalmente la gente dice erróneamente: “para regalarle a los niños”.

2. Los usuarios de la tal equidad de género se olvidan muchas veces de las preposiciones, de los artículos, de los adjetivos y de los pronombres.

a).
“...encargarse de conseguir los regalitos que se distribuían en un acto público a los niños y las niñas”.

No, doña Lucrecia, no les niegue a las niñas la preposición a, las puede traumatizar. “A los niños y a las niñas”. Advierto que lo segundo no es necesario. “se distribuían en acto público a los niños” queda entendido.

b). “porque con seguridad, era el único que su hijo o hija podía recibir en estos días…”

Tampoco les niegue el posesivo su a las damitas: era: “porque con seguridad, sería el único que su hijo o su hija recibiría en estos días…”

c). “todos los niños y las niñas”

El caso de los adjetivos merece numeral aparte porque es una evidencia de la contradicción del lenguaje equitativo, pues se está calificando en masculino a ambos géneros. El equitativo sería: “todos niños y todas las niñas”.

d). “que los niños y las niñas no sean distinguidos por el estrato”.

Lo mismo que el anterior el adjetivo “distinguidos” califica en masculino a ambos géneros. En lenguaje equitativo sería: “que los niños no sean distinguidos ni las niñas distinguidas por el estrato”.

e). “los convocamos y los cuidamos porque son niños y niñas”

Otro pronombre olvidado dos veces: “los convocamos y las convocamos, y los cuidamos y las cuidamos porque son niños y niñas” ¡Qué cansancio!

f). “Mis lectores y lectoras”

Mis lectores y mis lectoras.

3. Ésta es la primera vez que encontramos la repetición de niños y niñas. Observemos que el masculino está de primero y se conserva de primero en las nueve o diez veces restantes que usa la doctora tal repetición. No hay completa equidad porque al mencionar el género masculino de primero se nota la superioridad masculina en el subconsciente de la autora. Para garantizar la equidad será bueno sentarse a escribir con un dado a la mano para que cuando se presente el caso se lanza el dado y la cifra par o impar dará cuál genero inicia. A falta de dado también sirve una baraja, una moneda o cualquier otro medio para garantizar que el azar presente una probabilidad de que el 50% de las veces cada género será usado de primero. Advierto Que en mis ejemplos a partir de este renglón usaré el método de la moneda, acabo de poner una de $500 cerca del ratón. Lógicamente sin necesidad de explicación el lado del árbol representará a los niños y el de la cantidad de dinero, también, por lógica, a las niñas

4. En el afán de repetir en femenino lo que la palabra en masculino generaliza descuida la alcaldesa una construcción lógica. Veamos: “Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito o una muñequita a un niño o a una niña”. Como está construida esta oración, la doctora Ramírez se imaginaba a ella misma sacando de alguna bolsa un juguete al azar y entregándolo a un niño sin fijarse si entregaba una muñequita a un niño o un carrito a una niña, cuando según lo establecido por el gusto natural, que no ha cambiado en siglos, ella debió haberse imaginado –en su construcción de equidad– entregándole una muñequita a una niña o un carrito a un niño. ¿De acuerdo? Pero en pro de la simplicidad del idioma, doña Lucrecia, por favor, imagínese a usted misma “entregando aquellos jugueticos (ya los había mencionado) a los niños de las comunas”. Está entendido así que los carritos irán a los niños y las muñequitas a las niñas.

5. Cada usuario parece ensañarse en algunos sustantivos, pero olvidan aplicar la equidad en otros. Prueba de que ellos también entienden la generalización como ya se vio en el punto 1. Veamos los que olvidó doña Lucrecia, en orden de aparición. En el caso de doña Lucrecia, el objetivo de repetición es los niños.

a). “...para que en la foto quedara claro que la ciudad si cuidaba de la infancia desfavorecida y se acordaba de ellos en la Navidad...”

Ven, se olvidó de ellas. Pero además la oración tiene una discordancia, pues al usar el colectivo infancia es de ella –de la infancia– de quien se acuerda la ciudad en Navidad.

A propósito, ¿si se acomodarán sin traumatismos en el colectivo infancia, niños y niñas?, ¿no será mejor estar seguros de impedir una futura frustración de unos o de otras y hablar de que la ciudad sí se acordará de la infancia masculina desfavorecida y de la infancia femenina desfavorecida?

b). “Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera”.

¿Qué pasa, doña Lucre?, ¿acaso las pájaras no vuelan o no se traumatizan si no se las menciona?, entonces es “a vuelo de pájaro o de pájara”.

c). “Así como también sus mamás, sus papás y sobre los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había reconocimiento”

Aquí hubo tres olvidos en cascada pues también hay dirigentes comunitarias, entre los que se desplazan también hay afortunadas, y en fin para ellas y para ellos también hay reconocimiento. Entre otras cosas, cuando la 0rganización corre de cuenta de líderes comunitarias, es más bueno porque no falta la comida, en cambio, los líderes comunitarios creen que todo es trago.

d). “Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás que desde siempre”.

En esta cita el olvido fue el masculino papás, porque ellos también llaman, yo lo sé. La generalización elegante en este caso es muchos padres de familia…

e). “incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruística”.

¿Y las transportadoras no aprenden o no fueron a clase?

f). “Porque cuando tú los convocas y les das algo porque son pobres”.

Ahora se olvidó de convocarlas, sólo convocó en masculino.

g). “como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro”.

¿Y la otra no mira ni reconoce? Yo creo que sí porque doña Lucrecia, otra, es la que mejor mirada está dando a los niños (qué cuento de las niñas ya estoy mamado).

h). (a este paso se me van a acabar las letras del alfabeto) “¿Cuantos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal

¿Acaso sus hermanitas, sus primitas y demás –las menores ricas– conocen esos museos y parques? Vean pues cómo se van al escondido. ¿Acaso sus recursos no son los mismos de los de sus hermanitos y no las condenan al mal? ¡Ah!, y se olvidó de la tilde de cuántos “¿Cuántos menores ricos y cuántas menores ricas...

i). “Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes”.

Ya al final de la columna se le ve el cansancio a la alcaldesa por tanto olvido tan seguido: “Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos y todas, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos y únicas, curiosos y curiosas., fascinantes”.

j). “Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos”.

¿Irán a dejar sin regalo a aquéllas sin recursos o no habrá necesidad de pensarlo? Se salen con cualquier Barbie, de la que dicen por ahí que es satánica.

k). “que en Navidad ninguno se quede sin su traído”.

Ya vamos por el undécimo nomenclador de este ítem de olvidos. ¿Se van dando cuenta de lo difícil que es sostener esta caña de la tal equidad de género? Doña Lucrecia debería contratar un asesor, pero no me ofrezco porque no puedo ir en contra de mis principios. “Que en Navidad ninguno ni ninguna se queden sin traído”.

l). “Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad”.

Aquí vuelve a aparecer mi preocupación acerca de si en el colectivo “infancia” se podrán acomodar niños y niñas sin problema alguno por lo que se puede dividir en dos: la infancia masculina y la infancia femenina. Lo mismo puede pensarse del ser humano que puede ser alguno y alguna.

6. Golpe bajo. Muchos usuarios, entre ellos la doctora alcaldesa, dan un golpe bajo, sobre todo cuando se trata de niños, elidiendo el género masculino y poniendo el femenino a manera que afecte ambos artículos. Con seguridad iban a agradecer los y las niñas. Resolviendo queda: “los niñas y las niñas”. Sí es más fácil que un niño se traumatice porque lo llamen niña. Esto parece una venganza sadomasoquista feminista.

He terminado mi análisis. Pero hay más.

El alcalde Fajardo ha conseguido un nombre como uno de los alcaldes que se preocupan por su ciudad. Las obras se ven y no circulan chismes acerca de corrupción (ojo que no soy fajardista ni busco puesto). Y es curioso que en el sector educativo (liceos y bibliotecas) es donde se ven más obras del Alcalde. Escucho al magisterio y creo que por primera vez los maestros hablan bien de una autoridad.

¿No es paradójico que mientras el alcalde construye cultura, la alcaldesa destruye nuestro idioma con el melindre de la equidad de género?

¿Cómo pudo doña Lucrecia sacar una columna de tan baja calidad en medio de dos plumas tan exquisitas como la de Ernesto Ochoa Moreno y la de Raúl Tamayo Gaviria? (Ver periódico El Colombiano del 23 de diciembre pasado, página 4ª).

¿No se da cuenta doña Lucrecia que en abril próximo será la anfitriona de los Reyes de España en una reunión en esta ciudad antes de la Asamblea de Academias de la Lengua en Cartagena? Óigase bien de los Reyes de España, no del Rey y de la Reina. ¿Cuántos Reyes hay en España? Uno solo: don Juan Carlos, pero a la pareja de Juan Carlos y Sofía se le denomina los Reyes de España. Ellos vienen como máximas autoridades de la Lengua Española. ¿Qué les irá a decir cuando le pregunten cómo está el idioma en la ciudad? ¡Por Dios!, que alguien la asesore para que no nos haga quedar como un zapato, que ni se le vaya a ocurrir darle tratamiento a doña Sofía de Primera Mujer de España, ella es la Reina. Que tampoco se le vaya a ocurrir presentarse como Primera Mujer de Medellín: los expertos en protocolo se reirán de ella y, lo más grave, de todos nosotros por montañeros. Yo ya me había reído de ella y de nosotros cuando empezó con ese cuento. Que alguien le enseñe a que se presente como alcaldesa de Medellín y así cumple con el protocolo. Como el rey tiene su reina, el alcalde tiene su alcaldesa.

Jerónimo de Luis Tejelo

Vista de lince 70 B

Tres lucrecias



Ésta es la segunda parte de un documento que anda por ahí acerca de la equivicación del tal lenguaje incluyente o equidad de sexo.
La lucrecia roja es la carta original con todas sus inconsitencias; la naranja, la carta como debería ser con esa tontería de lenguaje incluyente sin inconsistecias; la verde, lo que en español se quiso decir.



Regalar dignidad

Por Lucrecia Ramírez Restrepo

Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, "para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban, "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de las primeras damas encargarse de conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños y las niñas en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito o una muñequita a un niño o a una niña, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba de la infancia desfavorecida y se acordaba de ellos en la Navidad... y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer los y las niñas, así como también sus mamás, sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, era el único que su hijo o hija podía recibir en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.

Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todos los niños y las niñas de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia pero es que sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: que entren gratis a todos los museos, los parques y centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.

Quiero resaltar la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y sobre todo ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruistica. También quiero resaltar la importancia que tiene para nuestra sociedad que los niños y las niñas no sean distinguidos por el estrato. Porque cuando tú los convocas y les das algo porque son pobres, ya les estas enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño o una niña cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y los cuidamos porque son niños y niñas, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuantos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes.

Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niños y niñas en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno se quede sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad.

NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores y lectoras: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.

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Regalar dignidad

Por Lucrecia Ramírez Restrepo

Correcta equidad de género. Se garantiza el uso de la moneda para saber que género va de primero.

Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, "para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban, "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de las primeras damas encargarse de conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños y a las niñas en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito a un niño o una muñequita a una niña, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba de la infancia femenina desfavorecida y de la infancia masculina desfavorecida y se acordaba de ellos y de ellas en la Navidad... Y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro o de pájara, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer las niñas y los niños, así como también sus mamás, sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios y las dirigentes comunitarias que organizaban el desplazamiento de los afortunados y de las afortunadas al sitio de la entrega, porque para ellos y para ellas también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás y de papás que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, sería el único que su hija o su hijo recibiría en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.

Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todas las niñas y todos los niños de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia pero es que sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: que entren gratis a todos los museos, los parques y centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.

Quiero resaltar la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y sobre todo ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores y las transportadoras, aprenden a pensar en forma altruística. También quiero resaltar la importancia que tiene para nuestra sociedad que las niñas no sean distinguidas por el estrato ni los niños sean distinguidos por el estrato. Porque cuando tú los convocas y las convocas y les das algo porque son pobres, ya les estas enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño o una niña cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento de la otra o del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y las convocamos y los cuidamos y las cuidamos porque son niñas y niños, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuántas menorees ricas y cuántos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos y todas, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicas y únicos, curiosos y curiosas, fascinantes.

Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos y aquellas sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niña y niño en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno y ninguna se queden sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia masculina de Medellín y la infancia femenina de Medellín recibirían el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno y alguna: dignidad.

NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores y mis lectoras: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.

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Regalar dignidad

Por Lucrecia Ramírez Restrepo

Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas y me decía: "Para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban: "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de la alcaldesa encargarse conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un juguetico a cada niño, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba y se acordaba en la Navidad de la infancia desfavorecida... y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer los niños, así como también sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de padres de familia que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, sería el único que su hijo recibiría en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.

Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todos los niños de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia porque sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: entrada gratis a todos los museos, a los parques y a los centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.

Resalto la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y, sobre todo, ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruista. También resalto la importancia que tiene para nuestra sociedad que los niños no sean distinguidos por el estrato. Porque cuando al convocarlos y darles algo porque son pobres, ya se les está enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y los cuidamos porque son niños, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuántos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes.

Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niños en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno se quede sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad.

NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.

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Jerónimo de Luis Tejelo

lunes 18 de mayo de 2009

In memoriam

Homenaje al gobernador de Antioquia

Antonio Roldán Betancur


En el vicésimo aniversario de su muerte

Estamos a mes y medio de cumplir 20 años de la lamentable desaparición de mi amigo de juventud Antonio Roldán Betancur. De mi anecdotario personal saco este artículo escrito por primera vez para el periódico El Taller en su segundo número.

Lo reproduzco como un homenaje in memoriam.

¿Incendiarios?

Gabriel Escobar Gaviria.

Agradezco el ofrecimiento que me hace el director de este periódico para aportar anécdotas al recuento histórico de nuestro barrio Fátima. La que refiero hoy tal vez esté aún en la memoria de muchas personas, sobre todo de aquellas que viven en el marco de la iglesia.

Donde hoy hay un parque infantil con varios juegos fue por mucho tiempo un lote al que no se le hacía ninguna mejora. Fue allí donde empezaron los encuentros futbolísticos Fátima-Nutibara. Los menores sospechábamos, por conversaciones escuchadas a los adultos, que ese lote no le pertenecía a la Parroquia, razón por la cual ni el creativo padre Córdoba, ni el recursivo padre Lalinde habían podido adelantar labor alguna para el aprovechamiento comunitario del mismo.

Un día se confirmaron tales sospechas. Recuerdo: llegué de la Universidad y mis hermanos me contaron que en toda la mitad del lote, al frente de la casa de Belisario ¡qué cremas las que allí vendían!, hoy Tienda de Nico, habían levantado una caseta de construcción y habían echado cepas como para una casa.

–Y ¿el Padre qué dijo?

–No, pues nada; como ese lote no es de la Parroquia.

Y el Padre no dijo nada porque se trataba del bondadoso padre Álvarez, todo dulzura y mansedumbre, pero ¡ay si hubiera sido en tiempos del padre Lalinde! Todavía estarían buscando los bultos de cemento en los profundos infiernos.

Incrédulo me dirigí al sitio acompañado de mi hermano Jota. Y sí, allí estaban esas cepas desafiantes para iniciar la construcción de unos muros y de una casa que por donde se la mirara heriría la hermosura de la iglesia. Algún día podríamos elegir entre estar atentos a la Misa o enterarnos de la vida familiar de aquella vivienda; la torre nos proporcionaría varios palcos para seguir de cerca, cual telenovela en vivo, el drama familiar de los ocupantes.

Absorto estaba en esos pensamientos cuando escuché a mi lado una voz que hoy no está con nosotros y que preguntaba mi parecer con tono de que el suyo no era nada agradable. Era la voz de mi amigo Antonio Roldán Betancur. En aquellos días andábamos por los 22 años y lejos estábamos de adivinar la exitosa y corta carrera que el destino le depararía a mi amigo. Él y yo éramos los amos del micrófono en la parroquia, pues desde hacía cuatro años nos turnábamos para leer la Epístola y no había bazar que no animáramos desde las famosas casetas de las dedicatorias. La idea nos vino a ambos al mismo tiempo. Nos miramos y nos comprendimos: teníamos que reunir la gente y para ello usaríamos el micrófono de la iglesia. No, no le pediríamos permiso al padre Álvarez, pues no nos lo daría.

Iban a ser las ocho de la noche y don José Betancur, el sacristán, no había terminado de cerrar la iglesia por cuanto faltaba el toque de ánimas que se hacía a dicha hora. El destino nos hizo subir por la rampa y allí encontramos a Fabio Zapata, el hijo de don Rafael, que esperaba a que fueran las ocho para hacer el llamado a la plegaria por las ánimas, pues acostumbraba reemplazar a don José en esa labor.

–Fabio –le dijimos–, arranque a repicar durante estos diez minutos que faltan para la ocho; a las ocho dé el toque de ánimas, como de costumbre, y luego repique cinco minutos más.

Fabio no nos preguntó por qué le pedíamos eso. Inteligentemente comprendió que ante tan inusitado toque la gente saldría a ver de qué se trataba, y así fue.

Llegamos hasta la sacristía y mientras yo le explicaba a don José que nosotros cerraríamos el templo, Antonio prendió el amplificador y comenzó con las arengas. Nuestras consignas fueron inofensivas, pedíamos a nuestros cohabitantes que reflexionaran y se opusieran a esa construcción porque ese espacio lo necesitábamos para un parque infantil en el que jugarían nuestros hijos (todavía no los teníamos).

Cómo se apropiaría la Parroquia de ese terreno no era nuestro problema, eso era cuestión de adultos y nosotros apenas estábamos aprendiendo a serlo. Para eso estaba don Enrique Toro, mayordomo parroquial. Desde la Sacristía no veíamos lo que en la calle sucedía, pero por lo que pasó después, nos enteramos de que tanto las campanas, como nuestras voces habían logrado el objetivo: la gente se reunió, deliberó y obró.

Seguíamos con nuestras consignas cuando entró el padre Álvarez por la nave central de la iglesia entre trotando y corriendo hasta llegar a la sacristía.

–Escobarito –me dijo–, no sigan con eso que afuera está la Policía preguntando quiénes son los que hablan por micrófono, no demoran en subir. Váyanse por la puerta de debajo de la sacristía, ésta es la llave.

Antonio y yo no comprendimos, al principio, por qué la Policía se habría de disgustar porque nosotros llamáramos a la feligresía para que opinara sobre una construcción; no sabíamos que la feligresía ya estaba opinando y en ¡qué forma!

Obedecimos y salimos por la puerta de abajo la que da frente al negocio que era de Juan de Dios y nos dirigimos adonde estaba la gente. Quedamos asombrados al ver desde antes de llegar a la casa de los Culembias un resplandor de una llamarada inmensa: la caseta estaba en llamas; el cemento fue esparcido para que las bolsas ardieran; al celador le permitieron sacar las herramientas y sus pertenencias. Antonio y yo nos confundimos con la gente que miraba el espectáculo, mientras nos reprochábamos esa acción que estaba muy lejos de nuestra inofensiva intención.

Una cosa aprendimos esa noche: la masa es un animal irracional.

Lo que siguió después fue cosa de adultos: el Padre y don Enrique arreglaron con la propietaria del lote en términos no desventajosos para nadie. Hoy hay un parque infantil en el que jugaron mis hijos mientras fueron niños.

Junio de 1998

*-*-*-*

*Este artículo salió en el número 2 del periódico El Taller de junio y julio de 1998 y se refiere a un hecho ocurrido entre 1968 y 1969, el autor y protagonista no recuerda la fecha exacta.

El periódico El Taller es un periódico barrial de propiedad de mi hermano Jorge Mario Escobar Gaviria “Jota”, por esa razón los nombres aparecen en forma coloquial, sin apellidos algunos y con los apodos otras veces, como en el caso de los Culembias. Donde quedaba la Tienda de Nico queda ahora el Supermercado El Cerro. En 1998 no habían comenzado los estúpidos realities y yo menciono uno como telenovela en vivo.

Como este artículo lo reescribo para que sea leído aun por personas ajenas al departamento de Antioquia, hago notar que una vez que hubo terminado la carrera de Medicina, mi amigo Antonio Roldán Betancur realizó una maratónica y exitosa carrera de hombre público que empezó con la Alcaldía de Apartadó, continuó con la Presidencia del Atlético Nacional, siguió como director del Índer, diputado de la Asamblea de Antioquia y terminó como gobernador del Departamento de Antioquia cuando fue muerto en un lamentable accidente el 4 de julio de 1989.

En el 2003 el parque fue reformado, organizado y embellecido como una obra de la Alcaldía de Luis Pérez Gutiérrez. Me encontraba en la sacristía el día anterior a la reinauguración. El padre David Kapkin, el párroco actual, se me acercó y me dijo:

–Por vos tenemos parque.

–Por mí y por Antonio, padre.

Fue un reconocimiento en privado de algo que nadie menciona en público.




Junio de 2005.

La columna de Angelita

Mundo Moderno
Pánico porcino y sus consecuencias gastronómicas

Entiendo que en momentos como éste, con la noticia de la influenza porcina y que van a cerrar a México y todo, la gente se preocupe un poco. Es normal que una crisis genere consternación, pero aprovecho el momento para pedirles que no exageren. Lávense las manos, vacúnense, tomen vitamina C, anden con tapaboca y jabón antibacterial, pero, por favor, algo de mesura ante propuestas como la de PETA.

Para quienes no lo saben, PETA es una organización que lucha por los derechos de los animales. Hasta ahí, todo bien. Pero anunció que quieren poner una piara al frente del Capitolio en Estados Unidos con el fin de replicar las condiciones que dieron lugar a la influenza porcina y así convencer a la gente de que se pase al vegetarianismo. Eso ya me parece que es ir demasiado lejos.

La noticia me la dio un familiar de mi esposo que es vegetariano. Lo irónico es que es un vegetariano gordo. Es gordo y calvo. Yo sé que la calvicie no está asociada al vegetarianismo, pero yo creería que eso lo impulsaría a querer ser más divertido. Pero no, este hombre —que se ve un poco ridículo pesando 150 kilos y comiendo apio— es apasionado defensor del vegetarianismo y ha usado el “abrazo de Porky” como argumento para buscar seguidores con frases como “Nunca han oído de la influenza habichuela”. No le importa que la gripa no se contagie por comer carne de cerdo porque además no está sugiriendo la dieta judía de hacerle el quite al jamón sino que dice que hay que sacar de tajito la carne del plato.

La verdad es que algunos vegetarianos pueden ser bastante agresivos. Yo los entiendo. Si yo viviera a punta de arvejas y de soya todo el día, yo también estaría de un genio terrible. Pero últimamente han cogido impulso con todo este movimiento vegano-zen-mininalista-oriental-yoga de gente multipluritrascendental. Les confieso que tanta calma me irrita. No es tanto su actitud de superioridad ni la sutileza con la que equiparan el consumo de cárnicos con la barbarie, la intolerancia y la ignorancia. Tampoco es que traten de convencerlo a uno como si fuera una pirámide. Se sienten superiores y confunden una opción personal con una opción moral. Y ahí es donde me pierden porque realmente no creo que comer zanahorias en vez de chicharrones haga que una persona sea, per se, mejor que otra.

Los carnívoros somos mucho más tolerantes. Y más felices. Y más divertidos. Y, honestamente, más fáciles de alimentar. Traté de decirle todas estas cosas al señor, pero él insistió en rajar de nosotros. Entonces le dije que al menos la carne tiene la posibilidad de huir.
Ya hacia el final, cuando me empezó a hablar de la cantidad de hormonas que le ponen a la carne y las vacunas y los químicos, le dije que había cambiado de opinión. Concluí que la única salida saludable que nos queda a los carnívoros es comernos a los vegetarianos.

domingo 10 de mayo de 2009

Los vídeos de AT 4

Día de la madre

Otra vez a las 6:11 p. m. me pide AT espacio para otros vídeos.

Vídeo n.° 6: Con Mi Madre y el Aire

Vídeo n.° 7: Las manos de mi madre

Vídeo n.° 8: Madre

Vídeo n.° 9: La mamma

Vídeo n.° 10: La mamá

Vídeo n.° 11: Poema a la madre Paco Stanley

Los vídeos de AT 3

Día de la Madre

AT me dice que como son las 5:55 p. m. y faltan más de seis horas para terminarse el día, sigamos agasajando a las madres con estos dos vídeos.

Vídeo n.° 4: Los Nocheros - Mama Mama

Vídeo n.° 5: mama vieja

Otro vídeo

Dia de la madre

Como el día no ha acabado, otro vídeo


Los versos para mi madre

Los vídeos de AT 2

Día de la Madre
AT me pide que dedique el vídeo que incluyo a todas las mamás de los lectores, y a las de todos los que se vinculan de algun modo con este blog.
Vídeo n.° 3 Ocaña canta bambucos

sábado 9 de mayo de 2009

La columna de Angelita

Mundo Moderno

Coser, tejer, desesperar

Les voy a contar un secreto: soy retrasada manual. Mis abuelas, dotadas ambas de sobresaliente habilidad manual, lograron transmitirle sus respectivos talentos a sólo una de las tres hijas de mis padres (mi mamá tampoco salió favorecida en esa repartición y creo que el de ella fue el gen dominante en dos de los tres casos), dejándonos a la mayorcita y a mí a merced de diez dedos gordos. Admito sin pena que no coso, no tejo, no bordo, no pinto en seda, no cojo ruedos y no he salido ilesa de ninguna pegada de botón hasta ahora.

Nunca me había importado mi limitada motricidad fina hasta esta semana que por motivos de salud estuve guardando cama, como dicen las viejitas. Ocurrió que durante mi tiempo de reposo vi la noticia del terremoto en Italia y la nota sobre Maria D’Antuono, una mujer de 98 años que fue rescatada de los escombros y confesó que se distrajo durante las treinta horas tejiendo.

Yo ya estoy harta de ver televisión. Estar acostada está empezando a afectarme. Siento que el colchón y yo nos estamos fusionando y que pronto nadie podrá distinguir entre mi nalga y mi somier. Tejer me pareció una opción interesante así que fui al almacencito que siempre había ignorado, respiré hondo, invoqué a mis abuelas y entré.

Apenas vi a la niña que atiende, supe que estaba en problemas. Ella tenía de esos rostros que son puras aristas y su tez era de una palidez que sólo el vegetarianismo logra. Le dije que quería agujas.

—¿Qué clase de agujas?

—Pues, las de coser.

—¿Maya?

—Pues, no sé, ¿hay inca o tal vez azteca?

—¿Crochet, dijo?

—Querrá decir "croquet"…

Ceros risas, ojos blanqueados, suspiro impaciente. No sé qué quiero así que cometo el clásico error de principiante de comprarlo todo. Me acompleja la niña puntiaguda con su mirada de sabelotodo y su manera de juzgar mi incapacidad de distinguir entre hilo y lana.
Llego al apartamento e intento canalizar el espíritu tejedor, detectar la fibra que contiene la memoria muscular o al menos tratar de acordarme de lo que decía Amandita (la profesora de costura del colegio) pero todo falla. Me enrollo la lana con tanta fuerza que se me pone morada la falangeta del dedo índice, me empiezan a sudar las manos y dejo empapada la primera carrilera y casi quedo tuerta en varias ocasiones. Decido que la maya no es para mí en intento el crochet. Esto es con una sola aguja así que tiene que ser más fácil. Además, la aguja está doblada al final para formar una especie de garfio, así que juego al Capitán Hook un ratico antes de empezar. El resultado es idénticamente desastroso, aunque estéticamente diferente. Esta vez he logrado hacer una bola de hilo compacta. Decido que logré tejer la primera bola de golf de la historia, guardo la costura y prendo la televisión. Al menos puedo manejar el control remoto… aunque en realidad no sé para qué sirven todos los botones.

Ángela Álvarez V.

Angela=alvarez_v@yahoo.com

Los vídeos de AT 1

AT a veces manda fotos para el blog, y ahora ha mandado dos vídeos de Youtube. Estuve tratando de aprender a ponerlos en el blog como los he visto en otros, pero no pude. Si alguno de los lectores sabe cómo se hace, seré buen alumno y aprenderé, por ahora los pongo mediante al función vínculo poniendo el nombre del vídeo donde se debe hacer clic.

Vídeo n.° 1 Sound of Music Central Station Antwerp (Belgium)

Vídeo n.° 2 The sound of music...do re mi fa..

sábado 2 de mayo de 2009

La columna de Angelita

Nota del Editor: El pasado 20 de abril murió en la ciudad de Pereira el doctor Óscar Vélez Marulanda, hombre público de esa ciudad y del departamento de Risaralda. Desde sus funciones como Alcalde de Pereira, como senador de la República realizo obras a favor de la ciudad y del departamento. Fue conocido como plumón y se destacó por buena chispa humorística, Chispa que fue heredada por su nieta Ángela Álvarez Vélez como lo ha podido demostrar durante varios años como columnista de La Tarde, periódico al que este servidor se le pega con el permiso de la autora para reproducir sus columnas.

A la doctora Ángela y a los risaraldenses mi sentido pésame por la pérdida de su abuelo, a la primera, y de su líder, a los segundos.


El último vuelo de Plumón

Cuando alguien ve de cerca la muerte y se le ríe en la cara lo suficiente, empieza a tratarla con algo de ligereza. Óscar Vélez le hizo el quite a eso de morirse una media docena de veces, y siempre volvía con un chiste nuevo. La última vez que estuvo hospitalizado, por ejemplo, nos dijo que se había muerto pero que al Cielo no lo habían dejado entrar porque Pepita estaba en el Comité de Recepción, y que del infierno lo echaron porque los amigos (el Loco Giraldo, Alfonso López y Virgilio Barco) dijeron que él se les tomaba todo el traguito. Parece que a alguien finalmente se le ablandó el corazón. O tal vez logró llevarse una botella de whisky de contrabando y la usó para sobornar a los guardias. El caso es que ya llegó y ahora el Cielo sí se puso bueno porque si había alguien capaz de tomarle el pelo a Dios, era él. Porque eso sí, mamagallista como él sólo.

Nadie cruzó palabras como Plumón sin quedar con una historia para contar. A todos nos hizo alguna: al periodista Daniel Samper Pizano lo convenció de que las piñas eran subterráneas y que cuando uno metía la mano en la tierra y se chuzaba, ahí había una piña; a una secretaria del Senado —que como la mayoría de los humanos no le entendía ni pío de lo que decía— la convenció de que entraba en trance y hablaba en lenguas; en un viaje a Europa convenció a todo el mundo de que era de la Realeza Colombiana y se hizo llamar Conde de Marulanda durante varios días. Y esto es sólo la punta del iceberg. Era un tomador de pelo consumado, con una extraordinaria combinación de humor del más fino, vergüenza de la más escasa y la risa más contagiosa del mundo.

Rió e hizo reír, vivió intensamente, de día y de noche, sin remordimientos ni ataduras gozándose todos sus vicios y virtudes. Fue infaliblemente generoso, irremediablemente coqueto, decididamente optimista, bromista descarado, lector voraz, escritor talentoso, orador prodigioso (nadie le entendía, pero eso era parte de su encanto) goloso hasta el último día e hincha furibundo del Deportivo Pereira y del Real Madrid.

En la política se distinguió por ser encantador en la derrota y magnánimo en la victoria y sobre todo, Liberal. Orgulloso del Partido, comprometido con la región y enamorado de Pereira. Pero de la política, que se encarguen otros.

Yo quiero hablar de mi abuelo, el que escondía torta debajo de la cama y me levantaba a la media noche para que hiciéramos trampa juntos porque siempre nos tenían a dieta; el que le juraba a mi abuela que sólo se tomaba dos dedos de whisky (y levantaba el índice y el meñique mientras nos picaba el ojo a mis hermanas y a mí); el que nos hacía poner rojos porque les decía a las visitas:

—Bueno, o se van o se entran pero esta despedida está muy larga.

O también:

—¿No trajeron sino una tortica? Como tacañitos, ¿no?

Porque en cuanto al dulce, nunca era suficiente. Alguna vez alguien cometió el error de decirle:

—Óscar, ¿quieres milhoja o pastel?

A lo que él respondió;

—¿Cómo que “o”? Quiero milhoja y pastel.

Valga la aclaración: él era comelón, no gourmet. Le encantaban las salsas y los aderezos, a tal punto que hizo combinaciones tan aberrantes gastronómicamente como pizza con salsa ranchera y tamal con salsa de ciruelas. Ningún plato se escapó de ser “mejorado” por pique, mostaza, mermelada o cualquier otra cosa que tuviera a la mano. Y todo, todo, sabía mejor con arequipe por encima.

Su amor por el dulce, el trago y las mujeres lindas lo llevaron a vivir sin reservas, pero a pesar de sus excesos, nunca lo oímos hablar mal de nadie, y había mucho que decir. Le robaron, lo traicionaron, lo abandonaron y a todos los perdonó, y a los que quisieron volver, los recibió. Siempre nos dijo:

—En la política no hay amigos, hay aliados. Las alianzas se pueden acabar, pero eso no significa que la amistad no pueda seguir.

Esa lealtad feroz explica por qué le han hecho tantas condecoraciones, honores, menciones, por qué siempre había alguien en su oficina del centro, tomándose un tinto y echándose un cuento. En la calle la gente lo paraba y le decía

—Doctor, usted no sabe quién soy pero gracias a usted yo pude estudiar.

o también:

—Usted no se acordará de mí pero yo trabajé en una campaña suya.

Pero sí se acordaba, de todos. Les decía por el nombre, les preguntaba por la familia y les encimaba alguna anécdota.

Esa memoria prodigiosa, esa mente brillante y esa chispa inigualable nos hacían decir, cada vez que se enfermaba el abuelo:

—No se preocupen que Plumón nos va a enterrar a todos.

Y cada vez que se aliviaba nos decía cómo quería que fuera su entierro. Insistió en que quería mariachis, nos instruyó que no fuéramos a llorar y pidió que lo enterráramos al lado de la abuela Pepita para poderla molestar durante el resto de la eternidad.

Esta semana con mucha tristeza nos tocó darle gusto. Lo pusimos a descansar junto a Pepita (aunque realmente ahora no va a descansar ninguno de los dos) porque este lunes tanta vida y tanto vivido finalmente desbordaron el cuerpo que lo contenía y por eso lo descartó como un traje viejo con demasiados remiendos. La muerte lo alcanzó al fin. Pero para dicha de todos lo cogió con Buchannan’s en la sangre y tinta de periódico en los dedos.

Centenares de personas se reunieron para darle un último adiós y no hubo lagrimal que quedara invicto. Como prueba del cariño sincero que le tenían al abuelo, a pesar de que había varias docenas de políticos reunidos, nadie hizo campaña y no se mencionó la reelección ni una sola vez.

Todos sentimos el vacío, que tardará generaciones en llenarse. Creo que fue Emilio Loboguerrero Álvarez el que supo poner en palabras lo que los demás estábamos pensando. Le dijo a mi mamá que él iba a hacer un tobogán de nubes para que Óscar pudiera volver a visitarnos. Ojalá Emilio lo logre, pero mientras tanto démosle la despedida que quería. Toquen, mariachis, toquen que él sigue siendo el rey. Nada de lamentos y nada sufragios. Sólo un brindis: ¡Por Plumón!

El lince matemático 7

Solución al problema 8 (ver los comentaros de la entrada del Lince matemático 6)

Problema 9

Don Abel, don Gabriel y don Manuel son tres campesinos que le arrancan a la tierra el sustento para ellos y para sus familias. Ellos empiezan la jornada muy temprano a las 6:00 a. m. y muchas veces a las 6:00 p. m. aún están dándole golpes a la tierra.

Al as 12:00 m., cuando en el campanario de la iglesia del pueblo suena el toque del Ángelus, ellos suspenden su trabajo, se descubren la cabeza y rezan el saludo del arcángel, tocayo de uno de ellos, a María Santísima.

Terminada la oración se sientan debajo de una frondosa ceiba en las cercanías, abren sus fiambreras y proceden al alimento del mediodía. Una vez terminado el almuerzo se echan una siesta de media hora a la sombra de las ramas del árbol.

Cierto día, la hora de la siesta, atinó a pasar por el lugar el mamagallista del pueblo y al verlos dormidos se aprovechó de su impotencia y les pintó la cara de negro.

Los tres amigos despertaron al tiempo, como era su costumbre, y se echaron a reír a mandíbula batiente cuando cada uno vio las caras de sus compañeros pintadas. De pronto don Manuel, el más inteligente de los tres y a quien sus compañeros y conocidos lo tenían por filósofo, dejó de reír pues se dio cuenta de que su cara también estaba pintada.

1.° ¿Cuál fue el razonamiento de don Manuel para que sin espejo, sin un lago cercano y sin llevarse las manos al rostro se diera cuenta de que su cara estaba pintada?

2.° ¿A qué pueblo colombiano corresponde la foto que ilustra el campanario? En la Casa de la Cultura de de ese pueblo dictó una conferencia don Abel (el dueño del blog, no el campesino del problema 9) en uno de los últimos años de la década pasada, invitado por un profesor del lugar.

viernes 1 de mayo de 2009

Gazapera histórica 7

Hasta bogotano
Vilma Calderón, Santafé de Bogotá, (91-06-14)

Advertencia: En esta entrada lo que está escrito en negro corresponde a una carta personal de Sófocles a la periodista Vilma Calderón en julio de 1999. Lo escrito con verde es el proceso histórico del gazapo durante estos casi 18 años hasta la fecha.

En el noticiero de ayer usted presentó una excelente nota sobre inseguridad, en la que dijo: Hasta el mediodía de hoy es restablecido el servicio eléctrico.

Usted quiso decir:
A. Que el servicio fue restablecido, pero al mediodía fue retirado de nuevo.
B. Que el servicio fue restablecido al mediodía.
Si incluyéramos en algún examen la alternativa anterior, la letra A seria señalada por la mayoría de los habitantes del occidente colombiano, y la B, por la mayoría de los santafereños, cundinamarqueses y boyacenses.

En español la preposición hasta determina un límite temporal de finalización, no de iniciación como lo usan en el altiplano.

Recuerdo que una vez estaba yo en Bogotá y necesité a alguien, le llamé por teléfono y la secretaria, muy amable, me dijo:

—El doctor viene hasta las cinco.

Como eran las cuatro le dije:

—Entonces pásemelo, por favor.

Ella, perdió la amabilidad inicial y me dijo:

—Ya le dije que el doctor viene hasta las cinco.

—Por eso, señorita —le repliqué—, son las cuatro, entonces no se ha ido.

Con ésta última frase perdió del todo la amabilidad y colgó sin pronunciar palabra. Al mismo tiempo, sonreí pícaramente por haber demostrado la confusión originada por la diferencia de significados de una misma palabra.

Muchos otros ejemplos se pueden dar con referencia a esta clase de confusiones que crea el hasta santafereño, que es agravado cuando le anteponen el adverbio sólo. La corrección, generalmente, consiste en eliminar la preposición hasta cuando se sientan deseos de decirla: Al mediodía de hoy será restablecido el servicio, y la frase hubiera quedado verdaderamente hermosa (julio de 1991).

Ésta es una pelea de nunca acabar, existe desde mucho antes de la Gazapera. Aunque yo lo llamo el hasta bogotano —Nombre tomado de la Gazapera de Argos, Roberto Cadavid Misas—, también es propio de otros países de habla hispana. Precisamente, por alguna ligereza de los académicos, se les coló este mico en la edición XXII del Diccionario, en la que aparece aprobado este uso mediante la tercera acepción de la preposición hasta (clic) la que atribuye a a la América Central, a Ecuador y a México mas no a Colombia, a pesar de ser de uso diario en nuestra capital y desde la cual se ha irradiado por mucha parte del país debido a las telenovelas y a los “concursos reales” de televisión (las comillas obedecen a que lo único real de tales concursos es la ingenuidad de los televidentes que los siguen con tenaz entusiasmo para enriquecimiento de los productores).

Parece que cuando se preparaba la primera edición del Depedé, Diccionario panhispánico de dudas, los encargados de la preposición hasta cayeron en la cuenta de la metida de guayos y quisieron suavizar tímidamente la píldora mediante la segunda entrada (clic) en la que propone que para corregir la ambigüedad que produciría la expresión Se abre hasta las tres se anteponga la negación: No se abre hasta las tres o se reemplace hasta por a: se abre a las tres. Habría sido mejor si el Depedé se hubiera dado los tres golpes de pecho correspondientes al mea culpa, me culpa, mea máxima culpa y hubiera desautorizado de un plumazo al Diccionario y abolir semejante dislate. Además eliminarlo de la edición virtual en el avance correspondiente a la edición XXIII. Varias veces ha ocurrido que equivocaciones aprobadas en una edición se corrigen en la siguiente. Errare humanum est (mayo de 2009).

viernes 24 de abril de 2009

Vista de lince 69

El aviso




La foto es de un aviso que ponen en las busetas de Santra, empresa de transporte urbano de Medellín y Envigado en Colombia.

Trabalenguas

Nadie silba como Silvia Silva. Porque si alguien silba como Silvia Silva fue porque Silvia Silva le enseño a Silbar.

Este trabalenguas así redactado lo encontré en la internet ayer, pero yo lo había aprendido hace mucho tiempo con otra fórmula:

Nadie silba como silba Silva. Porque si alguien silba como silba Silva fue porque Silva le enseño a Silbar.

En Santra nadie silba como Silvia Silva ni como silba Silva.

Las dos fórmulas tienen problemas de y lógica gramaticales. Intenté arreglarlos, pero las fórmulas resultantes perdían la sonoridad y la cadencia con que lo aprendí y por eso no me atrevo a proponer la fórmula que considero correcta, por lo tanto lo dejo para que en los comentarios se propongan algunas y yo pondré la mía.
Se venden tapas para volcanes

domingo 19 de abril de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Maternidad demandable


Todos hemos acomodado el dicho ese “mi mamá me ama, mi mamá me mima… me mamé de mi mamá”. Pero hay gente que lo lleva más lejos.

Hay gente, como un joven austriaco que demandó a su madre porque lo llamaba hasta 49 veces al día. La corte multó a la madre con el equivalente a un millón de pesos por acoso telefónico.

Tal vez este hombre llevó las cosas un poco lejos, pero seamos sinceros, no pensó nada que los demás no habíamos pensado. Es decir, mi mamá me llama más o menos esa misma cantidad de veces, pero no he pensado en demandarla por eso, pero ahora que lo pienso… está el vestido de patos en una bañera bordados que me obligaba a usar. Y la vez que me hizo un motilado que me hacía parecer un elfo sexualmente confundido. Y además me obligó a llevar queso y yogur en la lonchera y me hacía usar camiseta en la piscina, lo que definitivamente clasifica como daño por lesiones sociales. Y sin ir muy lejos, podría demandarla por truncar el libre desarrollo de mi personalidad porque no me dejó lanzarme desde el techo de la casa con una toalla amarrada alrededor del cuello “a luchar por la fusticia” [sic]. Y mi padre tampoco se queda atrás. Todavía estoy con los nervios porque una vez lo vi matar un ratón y lloré durante días porque había asesinado al Ratón Pérez.

Bueno, está bien, tal vez yo no tenga un caso muy sólido, pero no deberíamos descartar la idea de demandar a los padres, porque hay unos definitivamente demandables. Para empezar, están las madres que les ponen balacas a las bebés y pulseras a los niños. Y la gente que motila a sus hijos como aspirantes a la Selección Colombia en 1982, cortico adelante y largo atrás, también es candidata a demanda.

Los nombres también podrían ser motivo de litigio. Cuando estaba haciendo el vigía de la salud en mi último año de colegio (ni crean que les voy a decir cuándo fue) me tocó un niño que se llamaba Batman Adolfo. Es en serio. Hay testigos. Esa señora probablemente truncó el futuro laboral de ese niño. Yo no me dejaría operar del doctor Batman. ¿Ustedes sí?

Ya que estamos en estas, deberíamos aprovechar y entablar demandas a nombre de los animales cuyos dueños los visten de manera ridícula y les hacen cortes vergonzosos que los convierten en blanco de humillaciones cada vez que salen al parque. Siempre que veo uno de esos french poodles con la cola rapada me lo imagino explicándole a su amigo bóxer: “mira, te juro que no soy, es que mi dueña…”.

El caso es que este joven tocó un nervio con eso de las demandas. En el fondo, todos tenemos un guardado, una injusticia por la que sentimos que merecemos compensación.

Al mismo tiempo, esto podría ser problemático si una de mis hermanas decide demandarme porque la castigaron a ella cuando yo incendié las cortinas y le eché la culpa, y la otra todavía está buscando un suéter suyo que vendí en el colegio para poderme comprar un borrador de E. T. Mejor apelemos a la sensatez y dejamos así…

viernes 17 de abril de 2009

Una voz divina

Esta anécdota la redacto en palabras de Amparo Jaramillo porque es la forma como me gusta contarla. Ella fue telefonista en La Ceja por mucho tiempo.

Cómo le parece, ingeniero, que cuando estos equipos estaban recién inaugurados muchas personas preferían pedir las llamadas por el conmutador a hacerlas directamente porque muchos municipios aún no estaban automatizados o porque no habían adquirido la costumbre.

De pronto comenzó a llamar casi todos los días un tipo, pero con una voz que ni se imagina. ¡Qué voz tan divina! ¡No, no, no! Yo no había oído una voz igual en toda mi vida. ¡Ah!, y me enamoré de esa voz.

–¡Papito! –le decía yo cuando llamaba– eso es mucha voz tan divina la que te dieron.

–Así serás de hermoso –le decía otras veces.

–Si pudiera te hacía la llamada gratis con tal de oír esa voz, pero qué hago si apenas vivo de este sueldo. –otras más.

Y así, piropo tras piropo y el hombre apenas se reía, pero no avanzaba nada, y al otro día era el mismo cuento.

Hasta que una vez me pidió una llamada a Bogotá. Y acuérdese, ingeniero, que la Empresa se demoró mucho para entrar a la red nacional, entonces nosotras teníamos que pedirle el nombre a la persona y el teléfono de donde llamaba porque así nos controlaban a nosotras. Y eso fue mucha alegría para mí.

–¡Papito! –le dije– ¡Qué dicha tan grande que por fin voy a saber cómo te llamás!, porque me tenés que decir el nombre para poder llevar el control que nos exigen –y yo matada– ¡A ver pues! despachá que de ahora en adelante te voy a seguir diciendo el nombre.

–Alfonso Uribe Jaramillo, señorita.

¡Ay!, ingeniero, usted no se imagina lo que a mí me dio al saber que era la del señor obispo la voz de la que yo estaba enamorada. Primero un frío enorme me recorrió el cuerpo, después la cabeza se me puso caliente que yo creí que la diadema se iba a derretir y unas ganas de ir al baño, pero no podía salir corriendo, de todas maneras él seguía en la línea. Hasta que por fin logré decir:

–¡Ay!, monseñor, ¿usted me va a hacer echar?

–¿Por qué? –me dijo muy serio– Si usted no me ha dicho nada que un hombre no quisiera oír.

Nueva presentación

Nueva presentación

Cuando abrí el blog el pasado 24 de junio, lo configuré de tal manera que la página principal mostrara el máximo de entradas elegible, 500. Ayer cumplí con la centésima sexagésima sexta y desde hace varias entradas he venido observando que se ha dificultado la apertura del blog por el peso informático del contenido. Además, ya recibí sugerencias al respecto.

Decidí rebajar a 80 el número de entradas en la página principal. Si los lectores consideran necesaria otra rebaja, será bienvenida la sugerencia.

También empezaré una revisión de todas las entradas para quitar errores de tecleo muy comunes por la falta de una buena mecanógrafa. Además, escucharé sugerencias acerca de las etiquetas que debe llevar cada entrada para hacer más ágil el encuentro del blog en los buscadores.

Todas las comunicaciones conmigo se pueden hacer por los correos y teléfonos mostrados en el perfil o por los comentarios en las entradas.

Don Abel

miércoles 15 de abril de 2009

Vista de lince 68

Diccionario de-formador

Casi no aparecen por aquí los conferencistas, quienes al igual que los periodistas y publicistas, que tanto critico, son felices copiando cuanta innovación conocen, es como si cada uno fuera a las conferencias de los otros para escuchar lo nuevo y aplicarlo en las suyas.

Esta introducción se debe a que mi amigo Abelardo Alonso Calderón Gallego fue enviado por su empresa a cursar un diplomado llamado Formación de formadores y les puso tanto cuidado a los profesores que además de ganar las materias con lujo de calificaciones, elaboró un diccionario al que llamó Diccionario de-formador.

Como me parece importante que los conferencistas conozcan y mediten sobre sus muletillas, comparto con ustedes el documento.

Este diccionario ha ido aumentando con aportes que han llegado de varios amigos y tengo autorización del autor de ir añadiéndole elementos nuevos. Por lo tanto, quien descubra una nueva muletilla, bienvenido sea. En los comentarios de esta entrada, puede dar sus aportes y ojalá con la especificación del país de origen.

A nivel de. Expresión proveniente de la doctrina del anivelismo, muy utilizada en nuestro medio por querer decir que algo se desarrolla en el ámbito de. Esta expresión sobra en todos los casos en que la gente la usa.

A ver. Muletilla muy utilizada actualmente por las personas que son interrogadas por cualquier motivo, con intención de adornar la respuesta al estilo presidencial. Se confunde con la expresión haber.

Abrir espacios. Muletilla que se usa siempre que existe una actividad nueva o cuando una persona propone una iniciativa que tienda a alcanzar unos objetivos o a realizar otras actividades que derivan de la primera activida o iniciativa. El verdadero significado de la muletilla es: «Es una oportunidad para…»

Analogizar. Palabra utilizada por un profesor admirador de los argentinos. Seguramente pretendía decir que se debían establecer analogías entre algunas cosas.

Agrego la gran utilidad existente de formar verbos en izar: se toma cualquier adjetivo y se le da tal terminación y listo, costumbre que no siempre es incorrecta, pero a veces innecesaria por existir un verbo que diga lo mismo. Las últimas novedades al respecto son absolutizar escuchado en un sermón en la iglesia de San Juan de La Cruz de Medellín y uniformizar expresada por un interventor de obra al explicar que el color de las paredes de los laboratorios del Colegio Mayor de Antioquia debían conservar la uniformidad.

Apostar. Había pasado de de moda pero regresó. Quiere decir arriesgar, ensayar y demás; ahora todo se apuesta. Como dice O'Gil: Nos mantenemois ya en un casino.

Colocar. Palabra invasora, avasalladora y arrasadora que con sólo cinco acepciones, está acabando con las 44 que tiene el verbo poner. Ya ni las gallinas ponen sino que colocan los huevos (agrego: el sol ya no se oculta por el Poniente sino por el Colocante). ¿Por qué despreciamos el verbo poner? ¡Cómo se escucha de feo: ¡colocar atención, colocarse colorado, colocar un correo, colocar un "imeil", colocar una mirada, colocar un "biper", colocar un denuncio, colocarse triste, colocarse al corriente de los hechos!

Complejizar. Palabra utilizada por otro profesor seguidor de los gauchos, probablemente, para significar que las cosas se podían poner –que no colocar– más difíciles o complejas.

Corporabilidad. Acepción proveniente posiblemente de reinas venezolanas o jugadores argentinos para referirse a la expresión corporal o al manejo del cuerpo en presentaciones ante un público.

Agrego que el abuso que se hace de los sufijos –bilidad, -idad y -dad se extiende en todo el campo de las comunicaciones. Al igual que los verbos en -izar, no siempre es incorrecto el uso, pero a veces innecesario. Por ejemplo, cuando un futbolista salta para recibir un pase de tiro de esquina y de cabeza mete el gol, el comentarista de turno asegura que eso fue posible pues el jugador referido posee una gran saltabilidad. (Escuchado varias veces).Y ahora, dizque usabilidad y buscabilidad de sitios web.

Darse alguien la pela. Muletilla nueva que está causando furor. Se usa más en plural cuando alguien que tiene responsabilidad sobre un grupo advierte sobre algún compromiso que hay que cumplir y que lamentablemente conlleva a una erogación económica del grupo o a dejar de percibir alguna ganancia y que de no cumplir el compromiso la pérdida sería mayor: La expresión que ha causado furor en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI. Nos vamos a tener que dar la pela con la pintura del muro pues sí estaba estipulada en el contrato (aunque para pintar el muro haya que revocarlo primero y seso no estaba estipulado en el contrato)”. Dejó para siglos anteriores las castizas Tengo que hacer un esfuerzo; No hay más remedio y similares. Se usa cuando alguien debe enfrentar un hecho que considera más cómodo haberlo eludido..

De hecho. Muletilla de moda entre la gente de nuestra empresa (la de Abelardo) usada para reforzar las conversaciones.

De pronto. Otra entrometida muletilla que se atraviesa en casi todas las conversaciones triviales de la gente sin querer significar algo que nadie espera o sin pensarlo.

Ejecutalizar. Término ejecutado por un profesor seguidor de los reinados o del fútbol del sur del continente. De pronto, a lo mejor, quiere dar a entender que se trata de hacer, realizar o llevar a cabo alguna cosa.

Emocionalidad. Expresión utilizada por un profesor del diplomado, amante de las emociones, que seguramente quería referirse a algo relacionado con algún estado anímico o emocional.

Entre comillas. Expresión verbal que adquiere cada vez más auge entre la gente para resaltar cierto comentario o referirse a algo que no es capaz de explicar con palabras comprensibles o con una entonación de voz apropiada (agrego: es de obligación que el usuario de esta expresión alce los brazos mientras la dice en la misma forma que un gallinazo en lo alto de un poste extiende las alas para calentarse al sol de la mañana, y al mismo tiempo mueva los dedos índice y medio de ambas manos cual si fueran las comillas dobles de que habla). ¡Ya quieren hacernos poner estos signos de manera imaginaria en el habla normal! Imagínense, en poco tiempo, a alguien conversando con nosotros y que nos diga: Me parece que el diplomado –arial 12, negrilla y subrayado– ha sido una gran experiencia para mí.

Espectacular. Como el verbo colocar, esta palabra también nos está invadiendo en la conversación cotidiana y está acabando con el uso de los demás adjetivos. Para la mayoría de la gente, todo es espectacular.

Experencial. Palabra utilizada por algún pedagogo que quería decir experiencial, término correcto que figura en el diccionario, cuyo significado es: Que está relacionado con las experiencias de uno.

Facticidad. Otra expresión pronunciada por un profesor que, aparentemente quería decir algo así como facto, a la fuerza o factible.

Haber. Muletilla muy utilizada actualmente, sobre todo por las personas que son interrogadas por cualquier motivo, con el ánimo de adornar la respuesta al estilo presidencial. Se confunde con la expresión a ver.

Imeil. Anglicismo que quiere decir electronic mail, que en la terminología informática se escribe e-mail. La gente no es capaz –o le da pena– cambiarlo por correo electrónico, correo o mensaje.

La verdad. Frase que se está imponiendo en nuestro medio para anteponerla ante cualquier respuesta que se va a dar, queriendo resaltar, aparentemente, que se habla con sinceridad. Surgió en el reciente reinado de Cartagena y se está extendiendo al resto de la población... La verdad, me siento muy bien; La verdad, tenemos mucho trabajo; La verdad, salgo de vacaciones.

La idea es esa. Otra frase de uso común entre los funcionarios de esta organización (la de Abelardo) para significar que se tienen objetivos, intenciones, propósitos, metas, propuesta, planes. ¡La idea es esa!

¿Me hago entender? Se trata más de un eufemismo que se vuelve muletilla cuando nos tenemos que aguantar a un conferencista que la repite cada vez que termina de exponer algún concepto y a veces en medio del mismo. Es casi propio del sector educativo donde han nacido muchos de los eufemismos. Los usuarios de esta muletilla aseguran que preguntar ¿entendieron? es suponer que los escuchas son brutos y que no deja la posibilidad de que no hayan entendido por incapacidad del conferencista de hacerse entender. De muy buena fuente me llegó que en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, centro importante de la ciencia médica de nuestro país, algunos profesores les encarecen a sus alumnos qué ése debe ser el trato que los médicos deben aplicar a sus pacientes en las consultas para no ofender al paciente. ¡Habrase oído tamaño despropósito?

O sea. Una de las muletillas más pegajosas, cansonas, absurdas, e innecesarias que la gente utiliza en la conversación normal. Además de eso, es insultante, porque da la impresión de que el interlocutor asume que el receptor es un ignorante, ya que por toda frase que pronuncia le tiene que dar explicaciones adicionales: o sea, o sea...

Paradigma. Palabra descrestadora, sonora y llamativa que utilizan los ejecutivos modernos para aumentar o adornar su léxico.

Parecer ser. Frase muy común utilizada incorrectamente en vez de la expresión parece. Algunas personas la usan en reemplazo de pareciera, que en la mayoría de los casos también es incorrecta.

Parecería.(V. Pareciera)

Pareciera. Palabra utilizada por la gente in de manera incorrecta en la gran mayoría de los casos -depende del tiempo de la conjugación del verbo- que a muchos les da caché y que, sencillamente, se debe reemplazar por parece. Ejemplos: Pareciera que va a llover; Pareciera que está aburrido; Pareciera que el diplomado va a ser un éxito, ¡reemplácela y verá que es mejor!

Relacionamiento. Seguramente el profesor, sin advertirlo, quería referirse a la conexión o correspondencia entre dos cosas o a la palabra relacionar.

Relievancia. Palabra que no existe en el diccionario de la lengua castellana y que mucha gente utiliza para referirse a la expresión poner de relieve, que significa destacar, subrayar o resaltar con énfasis.

Romper esquemas. Expresión muy usada por los ejecutivos modernos para reemplazar a la trillada romper paradigmas.

Romper paradigmas. Expresión muy usada por los ejecutivos modernos para reemplazar a la trillada romper esquemas.

¿Si me entendés? Muletilla que cumple las mismas características de O sea. Algunos le dan otro giro: ¿Sí me comprende?; ¿Sí me entiende?; ¿Sí me hago entender?; ¿sí soy claro? Quienes la utilizan están pasados de moda. Para las dos últimas, véase ¿Me hago entender?

Yo diría. Esta muletilla, aunque también se escucha en una que otra conferencia, es más propia de entrevistados. Se inicia con un condicional lo que de hecho se empieza a decir. Yo diría que este diccionario resultó ameno. ¿Cómo que diría si ya lo está diciendo.

Fin del Diccionario de-formador de Abelardo Alonso Calderón Gallego, a quien la empresa para la que trabaja lo tiene en lista para otro diplomado. Quien vaya a dictar una conferencia en próximos días, puede consultar el diccionario para que actualice y vaya estrenando muletilla. Este Diccionario puede ser repartido en la forma que se desee y quien tenga algún aporte puede reportarlo a tiromalo@yahoo.es, tiromalo@gmail.com

Gabriel Escobar Gaviria (Abel Méndez, Sófocles).

Cuenticos griegos 3

Cuenticos griegos contados a lo paisa por Carlos Augusto Cadavid Arangoa ala versión imnfantil de los miembros de Consulforo.

Perseo y la profecía

Perseo tiró ese disco
con tan mala puntería
que así, sin querer queriendo,
se cumplió la profecía.

—Bueno, está bien, ya descubrí antes de tiempo quién era el asesino; dejen de criticar, y vamos a seguir con el cuento. ¿Se acuerdan que Perseo, Andrómeda y Dánae venían en barco? Pues llegaron al fin, todos cansaos después de muchos días de navegar… sí, sí, al reino de Argos… entonces, así, sin bañasen ni nada, se fueron a buscar al rey Acrisio, el papá de Dánae…

—¿Que qué, Juanito? A ver, Argos también son otros personajes de estos cuentos, pero también era un reino griego, y era un señor de aquí de Medellín, y ese sí que sabía bastantes cosas, se metió a contar cuenticos griegos antes que yo… si, buenísimos, se los pusieron en libro… No, mijito, yo no le he copiao nada… ¿Está claro?, ¿sigo?

—Cuando ellos llegaron a Argos, ya le habían llevado el chisme a Acrisio, porque en esos días también había gente más chismosa que gringo recién liberao, y el viejo lo primero que pensó fue: «¿Qué carajos me quedo haciendo aquí?, ¿pa que me mate ese pendejo?», y dicho y hecho, arregló sus alforjas y dijo que se iba a ver los juegos deportivos que estaban haciendo en Larisa, el reino vecino. ¡Ni por el diablo se iba a topar con ese nieto tan peligroso!

—Como a Perseo también le chismiaron que Acrisio se había ido pa Larisa, pues decidió ise a buscar a su abuelo, pa dejar claras las cosas, pero cuando llegó, ya la gente sabía de sus aventuras, así que lo invitaron a que participara en los juegos mientras aparecía su abuelo, y el dijo que sí, que le gustaba mucho el lanzamiento de disco, que lo pusieran en la lista, y entonces lo iscribieron. Cuando llegó el momento, se fue pal campo, agarró su disco, hizo sus vueltas y figuritas como si fuera el discóbolo de Mirón… ¿lo conocen? Si, empeloto, claro, porque los griegos se quedaban en púribus cuéribus cuando iban a los juegos, a hacer deporte, y hasta en la guerra… no, no, a las mujeres no las dejaban entrar a los juegos porque según ellos eso era cosa de machos, no porque les diera pena… ¡Felipito, qué cosas!... pero sí, tenés razón, esas cosas son pa las hembras, aunque los griegos clásicos no le paraban muchas bolas a eso… No, y lo pior es que esos del Mediterráneo siguen siendo machistas… ¡Caramba, ya me hicieron perder el hilo!

—Íbamos en que Perseo estaba preparándose pa tirar el disco…¡el disco, cállese!..., su cuerpo todo tenso, sus músculos listos como resorte, bien concentrao, tomó impulso, hizo un giro… y quién sabe qué bicho lo picó, y en dónde, lo cierto es que ese disco salió con toda su fuerza, pero pal lao que no era… ¡Imagínesen! Un disco de bronce, no un cedé, que podría pesar entre uno y cuatro kilos, lanzado bien fuerte, y que se va volando contra el público, y allá una persona recibió el golpazo en el pecho y ai mismito quedó… Adivinen quién… pues sí, Acrisio, que estaba confundido con la gente pa que no lo viera el nieto, pero nada le valió… una profecía es pa cumplise, porque si no sería puro cuento…

—Bueno, pues cuando pasó el barullo y se descubrió quién era el difunto, a Perseo le entró ese pesar, y su amá le decía que pa qué se preocupaba si ni siquiera lo conocía, y Andrómeda le decía que no fuera bobo, que eso había sido un acidente, que mejor se fueran pa Argos, que ese era su reino, pero no, el decía que cómo se les ocurría eso, que el no podía reinar allá después de haber matado a su abuelo, y más bien se habló con el rey de Larisa y le dijo que cambiaran reinos, y el otro, sabiendo que Argos era mucho mejor, ai mismito le dijo que sí, y cambiaron.
—Perseo se dedicó a organizar sus cosas y fundó la ciudad de Micenas, donde vivió mucho tiempo cuidando a su mamá Dánae y a Andrómeda, que le dio muchos hijos… bueno, eso de que “le dio” es un decir, porque trabajaron juntos. Era una región al norte de Atenas, llamada Argólida, que junto con Argos y Tirinto fueron las mayores ciudades de por allá. Micenas era una verdadera fortaleza militar, rodeada de murallas de piedras tan grandotas que decían que solamente los cíclopes podían haber hecho algo así; era rica en oro y con suelos buenísimo pa la agricultura; sus condiciones ambientales eran de las mejores y tenía una fuente que les daba agua todo el tiempo y que llamaban “La fuente de Perseo”. A sus hijos y a toda su descendencia los llamaron los perseidas, y gobernaron la ciudad por muchos años, hasta que llegó Euristeo, ese que le puso los trabajos a Hércules… Si, Jorgito, fue uno de los mayores centros de la civilización griega, a la gente de allá los llamaban aqueos; Agamenón, el de la guerra de Troya era rey de allá…
—Qué, ¿les gustaron las aventuras de Perseo? ¿Cómo?... Si, Manuelita, parece que el día de la madre lo creó Perseo… y no sea malpensada, que es eso: Mirón no era uno que se fue a ver gente en pelota, era un escultor llamado Mirón o Miró de Eleuteras, que hizo esa escultura tan famosa… ¿Argos, otra vez, Juanito?, esperá, vamos despacio… A ver, a ver, Perseo y unas montañas…, montañas… no, no doy; voy a metele averiguática al asunto y después les cuento…

martes 14 de abril de 2009

Vista de lince 67

Prefijos

«La otrora vice alcaldesa de energía y medio ambiente de este municipio subrayó que esta política "verde" traerá beneficios directos a Los Ángeles y California». La opinión, los Ángeles, ca.

El problema nuevo del español es la separación de los prefijos por obra y gracia del corrector de Word. Aquí debe ser la otrora vicealcaldesa.

Unidades

El plan de energía alternativa de Villaraigosa plantea instalar 1.3 gigawatts de energía solar, el equivalente al 10% de la demanda de energía de los próximos 11 años. La opinión, los Ángeles, ca.

Para la unidad de potencia en español se tiene el vatio y no el watt. Luego la potencia instalada es de 1,3 gigavatios. Además vale en el Sistema Internacional, la coma decimal.

Uno bien y otro mal

"Lo que queremos es que las familias tomen pasos para asegurar que los niños utilicen la internet, los juegos y la televisión de manera segura y saludable". La opinión, los Ángeles Ca 09-04-04 Palabras de José Piñero director multicultural de Microsoft.

El esqueísmo, una forma de que galicado, es el malo y lo vemos de primero. Corregirlo es muy fácil, se suprime: Queremos que las familias.

Lo bueno, el uso de la internet, con minúscula y en femenino.

La Real Academia Española prepara para la edición XXIII del Diccionario la entrada de la palabra internet, como ambigua y como opcional con mayúscula, lo que hace que esta palabra sea correcta en cuatro formas diferentes: la internet, la Internet, el internet y el Internet. Horrible.

¿Usted usa la radio, la televisión, el telégrafo (ya desaparecido), el cine, el ferrocarril, la prensa, todos los medios de comunicación con mayúscula o con minúscula?

El Diccionario panhispánico de dudas, Depedé, dice que la internet funciona a manera de un nombre propio. Eso no significa nada. Algo es nombre propio o no, pero no que funciona a manera de nombre propio.

El masculino de internet entró por la consabida pereza que nos da pensar. Mucha gente piensa muy despacio. El articulo inglés the no es ni masculino ni femenino, pues las cosas en ese idioma no tienen género y los usuarios vieron la expresión the internet y corrieron a traducir el internet sin tener en cuenta que a nosotros nos lleva al concepto de una red que es de género femenino por lo que nos queda mejor la internet.

Escritorios con diploma



Las dos fotos corresponden a una campaña de la Gobernación de Antioquia para sensibilizar la aceptación del Control Interno. Por lo visto no hubo control interno al idioma. Con tal despliegue publicitario mostrado, máxime cuando se trata de una entidad de Gobierno, yo me pregunto por cuántos escritorios con diploma pasó el error de escribir el sustantivo quehacer en dos palabras. Algún día sabré la respuesta.

sábado 4 de abril de 2009

Gazapera histórica 6

La década del cincuenta

Jorge Child, El Espectador, (91-07-13).

Remata usted su columna de El Espectador de hoy con esta, per1ita: por allá en los años 50s.

En español esa expresión es más elegante si se utiliza cualquiera de las palabras década o decenio; así: La década de1 50; El decenio de 1950. La forma que usted está usando es un anglicismo chocante, que lo es mucho más cuando le ponen el apóstrofo del genitivo sajón: 50Js. (Julio de 1991).

El comentario de este gazapo está basado en El Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española, obra que sólo tuvo una edición en 1973 y decenas de reimpresiones. Aunque advierte que por su carácter de esbozo no debe considerase una obra normativa, fue la única herramienta para los gramáticos de las tres últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI. En esta obra queda consignado que el uso incipiente e la década del 70 de las expresiones los años cincuenta y los años cincuentas no son idiomáticos.

«No es idiomático en español, en cambio, el plural los treinta, los cuarenta, o los treintas, los cuarentas, etc. para designar, como en inglés, los años del siglo comprendidos entre 30 y 39, 40 y 49, etc. Los introductores del reciente neologismo han tenido que idear una fór­mula más explícita y elocuente: los años treinta o treintas, que sigue siendo tan inexpresiva y malsonante para oídos españoles como la fórmula reducida e idiomática del inglés. Resulta, además, innecesaria, existiendo como existe, por lo menos desde el siglo XVI, el término decenio, y hasta el más reciente década en esta acepción» Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Espáñola, Última parte del numeral 2.9.2.2.°, ´página 239».

Posterior a la primera edición del esbozo aparecieron las formas los años 50s y los años 50´s, horribles calcos de las costumbres gringas.

La Real Academia despidió el siglo XX en su penúltimo año, 199, con una excelente obra, Ortografía de la Lengua Española, Edición revisada por las Academias de la Lengua Española, y saluda el nuevo siglo en su primer año 2001 (aunque apareció en el mercado un año más tarde) con una elaborada obra de la que por identificar las inconsistencias me he ganado el malquerer de muchos adoradores creyentes de la infalibilidad de la Real Academia Española. Se trata del Diccionario panhispánico de dudas, el que por sí mismo se autoproclama normativo en cuanto consigna las expresiones y giros de uso común. El mismo Diccionario contradice esta aseveración la cantidad de expresiones que veta con su signo circulare que encierra una x. La obra es muy buena en su parte teórica. Es, por ejemplo la obra en la que ha salido la mejor exposición del uso de las mayúsculas.

Pero en otros asuntos, deja por el suelo sin recato alguno las disposiciones aprendidas en el Esbozo, las que anula sin explicación alguna o apoyándose en el uso el que, como ya dije, anatematiza en otras circunstancias.

Estamos a la espera de la Gramática de Medellín, aprobada en la Asamblea de las Academias de la Lengua Española celebrada en marzo de 2007 en la ciudad de Medellín. Texto ya terminado, pero que desconozco hasta el presente, por eso no me siento con autoridad para hablar de él.

Esto dice el Diccionario panhispánico de dudas, Depedé, acerca del tema que nos ocupa.

«década.
1. Los términos década y decenio significan, ambos, ‘período de diez años consecutivos’; pero mientras que decenio se usa para designar el período de diez años comprendido entre dos años cualesquiera, década designa en especial el período de diez años referido a cada una de las decenas del siglo (años diez, veinte, treinta, etc.). Es muy frecuente expresar los decenios tomando como límites años que terminan en la misma cifra: «El fecundo decenio andaluz (1578-1588) se interrumpió cuando [...] tuvo que trasladarse a Segovia» (Abc [Esp.] 13.12.91); pero hay que saber que esta costumbre implica una inexactitud, ya que esos límites comprenden, en realidad, once años y no diez, pues en el cómputo se incluye tanto el primer año como el último. Se recomienda mayor precisión en la indicación de los decenios, como se ejemplifica a continuación: «El carácter brillante y apolíneo del decenio operístico, 1775-1784, del compositor» (País [Esp.] 1.12.87).

»2. En cuanto a las diez décadas de cada siglo, cada una de ellas comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0; así, la primera década del siglo XX es la que va de 1901 a 1910; la segunda, de 1911 a 1920; la tercera, de 1921 a 1930, etc.

»Es habitual utilizar expresiones como los años veinte, la década de los treinta, los cuarenta, etc., referidas a los decenios que comprenden los años de cada siglo que tienen la misma cifra en su decena; así, la expresión los años veinte alude conjuntamente a los años comprendidos entre 1920 y 1929, ambos inclusive. En estos casos, se desaconseja poner en plural el cardinal referido a la decena: «A través de los veintes y de los treintas, muchos poetas de talento [...] trabajaban en otros estilos» (Hora [Guat.] 14.7.97). Tampoco deben usarse fórmulas como los 20s o los 20’s, copiadas del inglés. En el español de América, en la construcción la década de..., aparece a veces en singular el artículo que acompaña al cardinal: la década del treinta, en lugar de la década de los treinta, construcción esta última más habitual y recomendable».

Aquí se hace una buena diferenciación entre los términos década y decenio y excelente la recomendación de precisar el número de años en diez y no en once como es la costumbre. Sin embargo no explica por qué si en 1973 no era idiomático decir los treinta o los treintaS, hoy en día, 28 años después, es usual y recomendable la expresión la década de los treintas.

Ante la inexistencia de esa explicación yo me acojo a la norma culta igualmente consignada en el Prólogo del Depedé y sigo enseñando que lo más elegante es la década del treinta.

miércoles 1 de abril de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Tecnología para la mujer moderna
Recientemente, la página virtual del Vaticano publicó un artículo según el cual la lavadora de ropa fue el invento del siglo XX más liberador para las mujeres. El artículo, escrito por una mujer, afirma que poder “echar la ropa, echar el jabón, bajar la tapa y olvidarse” nos ha permitido a las mujeres independizarnos, tener más tiempo para nosotras mismas en el hogar y hacer cosas como leer para abrir nuestras mentes. La idea de que era la ropa lo que nos tenía aprisionadas es tan ridícula como la noción de que las bambas para el pelo nos liberaron porque ya no nos tardamos tanto poniéndonos pinzas.

Todo esto me ha conducido a una conclusión. Verán, lo que sucede es que la tecnología es machista. Bueno, la tecnología no, pero la gente que la produce, sí. ¿Cómo más explican el robot-modelo que sacaron los japoneses?
Ya habían sacado el robot-ama de casa, que claramente apela a un mercado masculino, y ahora nos salen con este modelito, que pesa 43 kilos y mide 1’60. Vale aclarar que este modelo es una versión reducida y mejorada del primero que sacaron, que pesaba 58 kilos. ¡Pusieron a dieta a la tecnología! Eso tuvo que ser un hombre; si una mujer hubiese diseñado ese robot, tendría estrías y celulitis.
No me quiero imaginar con qué irán a salir ahora. Supongo que si tienen una modelito y una ama de casa, sólo les falta un femi-bot, que viene con su propio delantal, le lleva pantuflas y whisky al sillón, enciende el cigarro y está programada para auto-apagarse antes de preguntarle dónde ha estado y qué son estas horas de llegar. Por unos pesos más puede tener la versión Premium que incluye un programa para que cada 30, 35 o 60 minutos –según el gusto del usuario- se de vuelta, lo mire fijamente y le diga “eres un se-men-tal” y “me en-can-ta el fút-bol”.
Si quieren aumentar las ventas, ese modelito lo deberían vender en combo con el mami-bot, diseñado para peinarlo, escogerle la ropita, recogerle los calzoncillos sucios, pegarle los botones, cogerle los hilvanes y decirle “eres tan guapo” y “Nin-guna mujer te me-rece”. La función extra de este modelo sería “come, es-tás muy del-ga-do.”
Claramente, el público objetivo no somos nosotras. Si de verdad quisieran capturar el mercado femenino, no perderían el tiempo diseñando lavadoras y secadoras que parecen sacadas de Los Supersónicos, sino un robot que sobe los pies y diga “tu celulitis es taaan sexy” y “no, no, yo lavo los platos. Tu quédate tranquila y ves otro capítulo de Sex and the City.” Notarán que el robot para nosotras habla mejor; es porque nosotras apreciamos la comunicación fluida y no consideramos que más de cuatro palabras seguidas sean cantaleta. Ah, y la función extra del macho-bot sería una grabación en loop sinfín “tú tienes toda la razón, querida” y “esos pantalones no te hacen ver gorda.” ¡Ese sí es una máquina pensada para las mujeres!

lunes 30 de marzo de 2009

El lince matemático 6

EL lince matemático 6

Respuesta al
problema 7

Problema 8

¿Cuál habrá de ser el número de la próxima columna Vista de lince de este blog cuyo único contenido sea la fotografía de un lince?


domingo 29 de marzo de 2009

Vista de lince 66

Alfie Patten


«Alfie Patten, el niño británico de 13 años que saltó a las primeras páginas de los diarios por tener una hija con su novia de 14, se encuentra "devastado". Las pruebas de ADN acaban de demostrar que Maisie, la pequeña de siete semanas, no es hija suya». Losandes.online, 09-03-26.

Es tan sólo un niño y sus fotografías han dado la vuelta al mundo dos veces en dos meses. La primera al convertirse en un guinness record de la paternidad precoz, al suponerse que había engendrado una niña con tan solo 12 años de edad. La segunda con el fiasco más grande al comprobarse que su paternidad era mentira.

Cuántos adultos estarán metidos en este embrollo sin tener en cuenta cuánto daño están haciendo a tres niños: al frustrado padre, a la madre cuya maternidad es innegable y la criatura.

Al frustrado padre porque la segunda vuelta de sus fotografías muestran un oso de tamaño superlativo con el que Alfie tendrá que cargar de por vida. Le convendría más ir buscando notaría y cambiarse el nombre porque por donde vaya pasando desde ahora hasta su ancianidad irá mostrando su impronta de frustrado padre ante los demás además del cambio que acaba de darle la vida. Los que somos padres sabemos cuánto significa ese primer día que vemos a nuestro primer hijo ¿quién lo ha olvidado? Durante dos mese este niño conoció esas delicias para que ahora le sean arrebatadas por el inapelable fallo de una prueba de ADN.

A la madre por los seis o más aprovechados que reclaman ahora la paternidad y lo hacen en público para que sus nombres también den su vuelta al mundo sin importarles el concepto que ese mundo ya ha adquirido de ella. Baste con mirar los comentarios escritos en los sótanos de las noticias digitales. ¿Dónde estaban los padres de esa criatura cuando todos los condiscípulos —al