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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Preguntario 6

La supresión de las tildes de los pronombres demostrativos y del adverbio sólo, ¿una necesidad gramatical o una persecución despiadada?

Resumen general: Nunca ha sido erróneo poner esas tildes

Un amigo me confió que en su lugar de trabajo se suscitó una discusión acerca de las tildes de los demostrativos ése, éste y aquél, sus femeninos y los plurales de unos y de otros, además de la tilde del adverbio sólo; uno de sus compañeros aseguró que ponerles las tildes es un error desde la aparición de la Ortografía de junio de 1999. Sin embargo, al recordar mi amigo que yo he seguido usando esas tildes, a pesar de lo cuidadoso que soy con las nuevas normas, se negó a admitir el aserto de su compañero y abrió un compás de espera a la discusión mientras yo me pronunciaba al respecto.

Ésta fue mi respuesta a mi amigo:

Eso de las tildes de los demostrativos y del adverbio sólo no es nuevo (considerando nueva la norma de 1999) y se trata de una caña que se han dado en sostener unos académicos que no quieren reconocer que se equivocaron o que ejercen una inusitada, ilógica y despiadada persecución contra esas tildes que bien necesarias son.

Mira lo que dijeron en 1973 —a manera de ratificación de las normas 16 y 18 de las Nuevas normas de Prosodia y Ortografía de 1959—, cuando salió la primera y única edición del Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. En la página 140, en el § 1.8.3.F.3.° dice:

«... Así, los demostrativos sustantivos éste, ése, aquél y sus femeninos y plurales suelen escribirse con tilde, frente a los demostrativos adjetivos este (libro), esa (mujer), etc. [...] igualmente se suele escribir con tilde el adverbio sólo (=solamente) frente al adjetivo solo43».

Te he resaltado las inflexiones «suelen« y «suele» porque no obligan ni prohíben. Es decir, el que desee ponerles tildes que se las ponga y el que no, que no se las ponga. Cuando a mí me pregunta alguno de los que no se van a dejar convencer por qué les pongo tildes —porque las pongo—, contesto que me gustan y cierro discusión.

Allí donde dejé las comillas hay un llamado 43 a un piedepágina que dice así:
«43. El uso de la tilde es potestativo en los dos casos (éste, ése, etc., y sólo). Es lícito prescindir de ella cuando no existe riesgo de anfibología (reglas 16 y 18 de las nuevas normas de Prosodia y Ortografía, que entraron en vigor el 1.° de enero de 1959)».

Mira que aquí se empieza a enredar la cosa, arriba habíamos quedado en que se ponían, según el gusto del escritor. Pero en el piedepágina aparece una limitante, pues al decir que es lícito prescindir de ellas cuando no existe riesgo de anfibología significa que es ilícito prescindir de ellas cuando existe riesgo de anfibología. Este piedepágina contiene una contradicción, porque si es ilícito prescindir de ellas en un caso, no es tan potestativo como inicia el escrito.

Cambiemos esa palabra «anfibología», que es muy técnica, por «equivocación»; entonces cabe la pregunta ¿Quién percibe la equivocación, el escritor o el lector? Es decir, ¿la equivocación es subjetiva (percibida por el escritor) u objetiva (percibida por el lector)?

Si le escribo a alguien: «Voy solo a San Andrés», como sé lo que me propongo hacer, para mí no hay equivocación y, por lo tanto, no le pongo tilde. Pero quien me lee queda loco porque no sabe si mi propósito es ir solo a San Andrés, dejando la familia tirada, o ir sólo a San Andrés, no a Providencia. Como éste la mayoría de los ejemplos con el adverbio sólo. Con los demostrativos es menor el peligro de equivocación, pero también existe, aun así yo las sigo poniendo porque las considero necesarias.

Resumen I: En 1959 y en 1973 no hubo prohibición de ponerles tildes a los demostrativos sustantivos éste, ése, aquél, a sus femeninos y plurales ni al adverbio sólo, aunque se reconoce que es una costumbre. Entra en contradicción lo potestativo con lo obligatorio en caso de anfibología. Se autoriza no ponérselas, basados en una premisa falsa como es que el peligro de equivocación deba ser juzgado por el escritor, sin importar la percepción del lector.

En 1999 apareció un folleto de Ortografía de la lengua española.

Mira la que dice:

«4.6.2. Los demostrativos este ese y aquel, con sus femeninos y plurales pueden llevar tilde cuando funcionan como pronombres».
Y dan ejemplos estos ejemplos:

«Ésos son tus regalos, no éstos»
«Aquéllas ganaron el campeonato»
«Mi casa es ésta»

«Solamente cuando se utilizan como pronombres y exista riesgo de ambigüedad acentuarán obligatoriamente para evitarla».

Y ponen ejemplos:

«Dijo que ésta mañana vendrá»
«Dijo que esta mañana vendrá»
«Con  tilde, ésta es el sujeto de la proposición subordinada; sin tilde esta determina el nombre mañana».

Como ves no es cierto que desde 1999 sea error la tilde. Sigue siendo potestativa, pero obligatoria si hay peligro de equivocación. Quedando nuevamente en el escritor el criterio de la equivocación, sin importar la percepción del lector.

Sigamos con el de 1999 que ya vamos a llegar al de 2010:

«La palabra solo puede funcionar como adjetivo o como adverbio [...] Cuando quien escribe perciba riesgo de ambigüedad, llevará acento ortográfico en su uso adverbial».

Resumen II: En 1999 no hubo prohibición de ponerles tildes a los pronombres demostrativos éste, ése, aquél, a sus femeninos y plurales ni al adverbio sólo. Permanece la contradicción entre lo potestativo y lo obligatorio, basados en una premisa falsa como es que el peligro de equivocación deba ser juzgado por el escritor, sin importar la percepción del lector.

Ahora llegamos a Diciembre de 2010 la Ortografía de la lengua española.


Mira lo que dice en el penúltimo párrafo de la página 269

«Sin embargo, puesto que ese empleo tradicional de la tilde diacrítica no opone en estos casos formas tónicas a otras formas átonas formalmente idénticas (requisito prosódico que justifica el empleo de la tilde diacrítica), ya que tanto el adjetivo solo como los determinantes demostrativos son palabras tónicas, lo mismo que el adverbio solo y los pronombres demostrativos, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en esas formas, incluso en casos de doble interpretación».

En este párrafo a demás de confesar que después de 52 años de estar luchando contra esas tildes, sólo ahora caen en la cuenta de que están enfrentando palabras tónicas, lo que va contra un principio prosódico que justifica el empleo de la tilde diacrítica. Eso parece más sacado de los cabellos que cualquier cosa: 52 años tratando de inventarse un argumento y era tan sencillo. ¿No pues que toda regla tiene su excepción?

Sin embargo, se les quedó la canilla abierta*: Usaron la expresión «se podrá prescindir», Expresión que en ningún momento es obligatoria, sino potestativa.

El último párrafo es más decepcionante aún: Dice que las ambigüedades se pueden resolver por el contexto (eso es cierto), que son raras y rebuscadas (eso no es cierto) y dice que puede usarse otros sinónimos como, solamente, únicamente (eso es limitante).

Para ser justo, no me callo el apartado que bajo el título Información adicional está en la página 270 y trata de otras palabras que también presentan ambigüedades que tiene que ser resueltas a mano sin distinción de la tilde, tales como Pedro trabaja seguro Si la palabra seguro es adjetivo significa que Pedro trabaja con seguridad; si es adverbio, Pedro trabaja seguramente. Encontraron otros indicios de delitos. Si la palabra otros es pronombre, fueron otros los que encontraron indicios de delitos; si adjetivo, el sujeto tácito, además de los indicios ya encontrados, encontraron otros.

Por estos dos últimos párrafos yo me pregunto ¿si los pronombres demostrativos y el adverbio sólo tenían una herramienta tan fácil como una tilde para disolver la ambigüedad, para qué ponerles una dificultad tan grande y equipararlos a los de la Información adicional? Si brega nos da a los profes enseñar las diferencias entre «haya» y «halla», entre «calló» y «cayó», y muchas otras, le tendremos que decir a una persona que cuando vaya a escribir el adverbio «solo» sin tilde se detenga a reflexionar si eso va a ocasionar una ambigüedad y busque cómo defenderse de ella, ¡qué va! Con una tilde basta. Además el que se equivoca no es el que escribe sino el que lee, entonces mandémosle la tilde para que no se enrede.

Resumen III: En 2010 no hubo prohibición de ponerles tildes a los pronombres demostrativos éste, ése, aquél, a sus femeninos y plurales ni al adverbio sólo, porque la expresión «… se podrá prescindir no es obligante sino potestativa.

Esperemos, entonces, la próxima edición a ver si cambian la frase y ahí me declararé en abierta rebeldía en contra de la supresión de esa tilde, por si quieres acompañarme.

*Nota para loa lectores del Blog de don Abel lejanos de Antioquia: «canilla» es lo mismo que ‘grifo’, ‘pluma’, ‘llave’.

Ciudad invitada La Serena Chile

Esta subsección consiste en que en algunas secciones escojo al azar una ciudad donde se haya abierto el blog al menos alguna vez y en documentos con ella relacionados busco algún error para comentarlo aquí. En La Serena casi no encuentro el error, pero llegó.


Plaza de armas, La Serena, Chile
Concordancia

Fabián Medina, de 9 años, fue otro de los que disfrutó también junto a sus ídolos. El Observatodo 11-09-11. Reproducido en la página del Club de deportes de La Serena


Fueron varios los que disfrutaron junto a sus ídolos. Fabián Medina fue uno de ellos. Luego Fabián Medina fue uno de los que disfrutaron junto a sus ídolos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Don Abel. La argumentación de los académicos esos no tiene nada de gramatical. Es más un argumento retorcido de un abogado en aprietos. Nada más práctico que esa tilde para resolver la tal anfibología, que yo interpreto más como la confusión entre el significado de dos palabras con el mismo sonido, que como un error.
Yo también me declaro en rebeldía: Seguiré usando la tilde en los pronombres, para que mi lector me entienda sin anfibologías.
Alfonso Zea, Colombia

Anónimo dijo...

Para ser un blog que se precia de enseñar el idioma, debería poner más atención a la revisión de lo escrito. A primera vista encuentro lo siguiente, por si le interesa:

«...las tildes de los demostrativos ése éste y aquél» falta una coma.

«Eso de las tildes de los demostrativos y del adverbio sólo, no es nuevo» sobra la coma.

«Allí donde dejé las comillas hay un llamado 43 a un piedepágina que dice...» la palabra piedepágina no existe. Es pie de página.

«...aquí se empieza a enredar la cosa, arriba habíamos quedado en que se ponían, según el gusto del escritor» la primera coma debe ser al menos punto y coma. La segunda sobra.

«y dice que puede usarse otros sinónimos como, solamente, únicamente (eso es limitante)» error de concordancia: pueden. Sobra la coma después de como. La coma entre solamente y únicamente debe cambiarse por la conjunción y.

Falta cerrar comillas en «porque la expresión «… se podrá prescindir no es obligante sino potestativa.»

«En La serena casi no encuentro el error, pero llegó.» el nombre de la ciudad es con mayúscula.

«Fueron varios los que disfrutaron junto a sus ídulos. Fabién Medina fue uno de ellos. Luego Fabian Medina fue uno de los que disfrutaron junto a sus ídolos.» errores en "ídulos", "Fabién" y "Fabian".

Abel Méndez dijo...

Estimado señor Anónimo

Tomé atenta nota de sus observaciones, de algunas de las cuales ya me había percatado y las solucionaré esta tarde. Pues ayer no tuve tiempo.

La primera frase yo la habría redactado así: «Lamentablemente en su blog aparecen unos errores que podría solucionar», eso de «por si le interesa» es ofensivo.

Las comas que sobran y las que faltan son errores que se encuentran después de varias lecturas, me economizó algunas, gracias.

La palabra «piedepágina» la uso desde cuando en el Diccionario apareció la palabra «piedemonte». Si existe «piedemonte», ¿qué razón hay para que no exista «piedepágina»? A único concepto, única palabra.

Los demás también se solucionarán esta tarde.

Mi blog no es anónimo, sus observaciones tanpoco debieran serlo.

Gracias