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jueves, 14 de agosto de 2014

Caminos y montañas 5 de 38

Caminos y montañas
Elogio de la Ingeniería
Carlos Castro Saavedra.




«Trabajo y Rectitud»

Sencillas, obligantes y bellas son las palabras que encabezan estas líneas y que forman el lema de la Escuela de Minas de Medellín, desde los albores de su faena educativa: «Trabajo y Rectitud». Simples voces que a menudo pronunciamos todos, pero muy pocas veces acercamos la inteligencia y el corazón para arrebatarles su más entrañable contenido e incorporarlo a nuestra vida y a nuestra sangre.

No se refiere el lema de la Escuela de Minas, en forma directa a la formación científica ni a su importancia, en cambio, señala y determina dos hermosas virtudes, sin las cuales es imposible completar las profesiones y los oficios, y darles a unas y a otros un fundamento ético y una base sólida e irremovible.

El trabajo, que naturalmente abarca todas las actividades del hombre, es fuente inagotable de riquezas materiales y espirituales, cuando se realiza con rectitud, con honradez y con certidumbre de que las manos , al moverse para perforar montes o hacer números sobre una hoja de papel, no empañan el aire ni oscurecen el alma, sino que, por el contrario, exterior e interiormente, multiplican y fortalecen la claridad.

¿De qué sirve saber trazar una carretera o tender un puente sobre un río, con sabiduría y eficacia, si a la vez se está falseando la verdad en algún sentido y comprometiendo el nombre de una profesión, de un país y de la persona humana? Las carreteras son hermosas y transitables, en el más profundo sentido de estas dos palabras, cuando el trabajo que les da vida se realiza con rectitud y los ingenieros, lo mismo que los obreros que los acompañan en la faena diaria, sienten, al avanzar, que están haciendo la patria, el progreso y la felicidad de toda la familia humana.

Trabajo y rectitud son términos inseparables, términos que se complementan  y sintetizan las mejores virtudes del hombre.

Es grato encender el fuego del hogar para cocer los alimentos, iluminar
las habitaciones y contrariar el frío, pero es ingrato y criminal desatar el fuego de la guerra para que devore los campos y las ciudades. De modo que todos los esfuerzos y labores, deben contar con la rectitud para que tengan un feliz desenlace, cuyas proyecciones alcancen el mayor número de seres posible.

De manera que la Escuela de Minas ha dado a sus hijos un lema claro y hondo, con el cual ellos han sabido cumplir, desde cuando comenzaron a crecer los números sobre los tableros y la ingeniería dio los primeros pasos sobre los valles y sobre las montañas, para someter la Naturaleza, modernizar y engrandecerá a Antioquia, y a Colombia entera.

«Trabajo y Rectitud». He aquí una de las mejores obras de nuestra ingeniería.