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lunes, 15 de junio de 2015

Gazapera 150603

Fútbol
Como ya es costumbre cuando hay un acontecimiento que acapara la atenciónmundial, la Fundación del Español Urgente, Fundéu, anticipa un boletín con los vocablos relativos al suceso esperado. La Copa América 2015 no fue la excepción. No pretendo transcribirlo ni contradecirlo, pero sí hacer un par de observaciones.

El Diccionario, como lo dice el boletín, permite las dos formas «fútbol» y «futbol» y la Fundación nos indica cómo están distribuidas geográficamente: la de acentuación grave, proveniente de la pronunciación inglesa de la palabra «football», y la de acentuación aguda que aplica una norma morfológica, según la cual las palabras compuestas toman la acentuación del último componente. La segunda es preferida por México y por algunos países centroamericanos; la primera, por el resto de países de habla hispana. La Real Academia, por su parte, prefiere la que no va con la regla morfológica.

El árbitra
A finales de octubre del año pasado, la Fundéu se había pronunciado sobre el artículo de la palabra «árbitra». Nada más sencillo: aplique la norma de que los sustantivos de género femenino que empiezan por a tónica deben llevar el artículo femenino «el». Ojo, no me equivoqué: el artículo femenino «el», así: «el árbitra». Sin embargo, la Fundéu recomienda el artículo «la», basada tal vez en la queja de los usuarios de que la forma «el» es malsonante y en que muchos dicen «la árabe» y «la ácrata». Lo de la malsonancia se acaba con el uso. Son muchos los ejemplos de palabras que cuando se empiezan a usar producen quejas de malsonancia, pero el uso desaparece ese efecto. Además las dos palabras mencionadas se usan más como adjetivos que como sustantivos y con ellas pasa como cuando se usa la palabra «alba»: «El alba que usa el sacerdote para celebrar la misa en la alba mañana».
Por que
«Sobrevivir escándalos no tiene porqué ser mérito ni credencial…» El Espectador virtual (15-06-02).

Éste es uno de los cuatro «porqués» que causan dificultades. Se trata de la forma «por que»: «… no tiene por que ser mérito».



gazapera@gmail.com