Este blog está hecho para enseñar el buen uso del idioma español, para recoger anécdotas del autor o de sus lectores. Para corrección de textos y para disfrutar aprendiendo español.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Por los caminos de la Nueva gramática 1
martes, 29 de diciembre de 2009
La columna de Angelita
viernes, 25 de diciembre de 2009
Gazapera 3
jueves, 24 de diciembre de 2009
Taller del idioma 3
lunes, 21 de diciembre de 2009
lA COLUMNA DE aNGELITA
Hay una loba en mi armario…
En ese sentido, creo que la canción esta me sale a la perfección, y no sólo a mí. Creo que en el fondo, todas tenemos una loba adentro y darle de vez en cuando con joyas de plástico, sombras escarchadas, faldas demasiado cortas o colorete morado, es catártico. Al hacerlo nos sentimos rebeldes y libres y desinhibidas, y esto a la vez nos envalentona y nos da coba para tomar las decisiones difíciles y lidiar con las situaciones imposibles.
Así que ojo, salir a la calle de pava es ser loba, pero tener uno en clóset es ¡licantroterapia!
viernes, 18 de diciembre de 2009
Participación
http://losgaviriasdesopetran.blogspot.com
jueves, 17 de diciembre de 2009
Gazapera 2
«Si éste no es su lugar de destino, despeje el área de las puertas para facilitar la salida y el ingreso de otros usuarios». Exhortación poco obedecida que se escucha en el metro de Medellín al llegar a las estaciones de mayor congestión.
¿Qué hacen los otros usuarios? Unos salen y otros ingresan; ninguno sale e ingresa. Es decir, los otros usuarios salen o ingresan. Los que quedan deben facilitar la salida o el ingreso de los otros usuarios. Ya veo a los alegadores de oficio diciéndome que si un usuario salió y, al darse cuenta de que se equivocó de estación, regresó al vagón su acción fue de salida e ingreso. Pues no, nunca hay una acción de salida e ingreso, son dos acciones independientes: una de salida y otra de ingreso, por lo que el usuario en comento, pertenece primero al conjunto de usuarios que salen; al corregir, pertenece al conjunto de usuarios que ingresan.
Otro ejemplo del mal uso de la conjunción copulativa y lo dan los programas de prohibición de circulación de vehículos por horas de congestión y matrícula (placa), conocido entre nosotros como pico y placa: ejemplo 1, ejemplo2, ejemplo 3 (cliquear los ejemplos). Hoy no circulan los vehículos con placas terminadas en 5 y en 6. Ningún vehículo tiene una placa así; los hay con placa terminada en cinco y los hay con placa terminada en seis, pero no en 5 y 6. La prohibición es para los vehículos con placas terminadas en cinco o en seis.
Desertificar
«Degradación de la tierra y desertificación». Muchas fuentes.
¡Quién lo creyera!: un verbo morfológicamente incorrecto es aprobado y son ignorados dos correctos. Por el uso del sufijo –izar, el verbo desertizar significa que una parte de la Tierra se convierte en desierto. Éste es el verbo correcto porque está bien formado, pero con ese significado aparece el verbo desertificar incorrectamente formado por homofonía con el verbo decertificar ‘privar del certificado’, que tampoco ha merecido lugar en el Diccionario a pesar de su correcta formación. La literatura científica al respecto de los problemas del Planeta está plagada del intruso.
Ciudad invitada

Mendoza, Argentina
«175 kilómetros de la ciudad de Mendoza, sobre la Ruta Internacional n°7, se encuentra Puente del Inca, una formación natural que sirve de pasaje del Río Cuevas». mendozacuyo.com.ar
«A la ciudad de Mendoza se puede llegar en avión por medio del Aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli - El Plumerillo o por vía terrestre a través de las rutas nacionales nº 7 y 40». Wellcomeargentina.com

También me estaba costando trabajo encontrar gazapos en Mendoza; pero con constancia se puede encontrar algo para enseñar. Hablemos, por ejemplo, de la abreviatura de número, tan aporeada en otros países como el mía. Aquí en Colombia mucha gente está convencida de que la abreviatura de número es No.; pues no no es no nies con mayúsculas. La palabra número tiene tres abreviaturas que aparecen en el apéndice 2 del Diccionario panhispánico de dudas. Son ellas n.°, nro. y núm. Observemos que en la primera el punto es anterior a la o volada.
En las dos citas la abreviatura está más cerca de la correcta que lo que la usan en mi país, pero le falta el punto antes de la o volada
En la primera cita hay un errorcillo adicional No existe el espacio entre la abreviatura y el numero especificado: n.° 7,
En la segunda cita la abreviatura debe ser en plural. Las abreviaturas tienen plural. Se agrega una s. Estos son los plurales de las abreviaturas vistas: n.os 7 y 40 (puede ser editado en Word más no en este blog porque la s también va volada); nros. 7 y 40; núms. 7 y 40.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Taller del idioma 2
He omitido adrede casi todas las pistas que lleven a la identificación del columnista porque, después de una investigación de sus trabajos anteriores y posteriores al de la cita, deduzco que fue obligado o corregido para que el artículo apareciera con el lenguaje incluyente o de equidad de género, cualesquier cosas que esas expresiones signifiquen. Parte de los suspensivos entre paréntesis se deben a ese propósito. Dejé un par de sustantivos que pudieran poner en peligro tal secreto, pero corro el riesgo para mostrar que una institución educativa de prestigio y una universidad de prestigio se ven enlodadas por un personaje irresponsable que se empeña en dañar el idioma con ese melindre sin sentido.
Miremos cuántas inconsistencias cometen los que en tal empeño se embarcan:

1.° Sigue imperando el sexo masculino porque siempre va de primero: Niños, padres siempre van delante de niñas, madres. Deberían alternarse o escribirse mediante un sorteo para garantizar la equidad.
2.° Artículos y adjetivos siempre van en masculino calificando o determinando ambas palabras de diferente género: Los niños, niñas; los jóvenes; Nuestros niños, niñas y jóvenes se ven expuestos, en vez de Nuestros niños, nuestras niñas, nuestros jóvenes y nuestras jóvenes se ven expuestos, lo unos, y expuestas, las otras… Un discurso así no lo resiste ni Mirús. Los jóvenes y las jóvenes piden a gritos…; Como anticuados, los unos y como anticuadas, las otras. Habría que desenglobar los sustantivos comunes a dos géneros.
3.° Aplican la tal equidad a algunas palabras predeterminadas y olvidan otras que no están en sus catálogos: Aunque las madres aparecen con los padres, los maestros aparecen sin las maestras; nuestros hijos, sin nuestras hijas, y concebir una hija es una probabilidad equitativa con concebir un hijo.
Es una lástima que sean muchos los maestros que se comieron ese cuento de que es necesario hablar así dizque porque las niñas se traumatizan si no se las nombra. ¿Cómo les parece?
Otro dislate salido del magisterio es la muletilla me hago entender porque si le digo a un alumno “¿me entiende?”, dizque le estoy diciendo bruto. ¿Acaso han abierto el Diccionario en el verbo entender?
Otro más, no salido del magisterio, pero hay maestros que dicen: Coloque en el cuaderno, Les voy a colocar un trabajo, Coloque atención. Esos ejemplos son tres de los 44 que podemos poner. Dejemos en paz las gumarras que ellas sólo ponen huevos.
Ciudad invitada

Latacunga, Cotopaxi, Ecuador
«La Escuela de Ciencias Tecnológicas Héroes del Cenepa fue creada por la ESPE para satisfacer la demanda de carreras cortas, a nivel de tecnologías, en áreas no explotadas profesionalmente, formando profesionales competitivos y comprometidos con el desarrollo de su comunidad». EPSE-Sede Latacunga.
Debo confesar que no fue fácil cazar un gazapito en Lacatunga, revisé varias páginas, incluyendo la oficial, y todas hablaban de las bellezas de Lacatunga, de toda la provincia de Cotopaxi y de lo bueno que es vivir allá. Pero ninguna daba un errorcito para comentar. No quise probar en Wikipedia, porque no sería justo que apareciera un gazapo, no cometido en Lacatunga. Por fin encontré uno de anivelismo en la WEB de ESPE, Escuela Politécnica del Ejercito que si alguno de mis lectores lo ven, pueden llevarlo a la Escuela para que lo corrijan.
Volcán Cotopaxi
El error del anivelismo consiste en intercalar la expresión a nivel, que nada aporta a la información. Tanto es así que al quitar la expresión la información no se afecta: para satisfacer la demanda de carreras cortas tecnológicas.
domingo, 13 de diciembre de 2009
Vista de lince 85
«Al mejor estilo de los carnavales del mundo, la parada en Mitos y Leyendas, en su versión 35, simplemente se lució». El Observador 09-12-09
Cuando a un periodista se le ocurre inventarle un significado a una palabra, todos corren a copiarle. Pasa en nuestro país que el carnaval de Barranquilla se inicia con un tradicional desfile llamado Batalla de las Flores y es mundialmente conocido el Desfile de las Escuelas de Samba en el sambódromo durante el Carnaval de Rio. Esos desfiles no son los carnavales respectivos, pero pertenecen a ellos.
En muchas otras ciudades hay desfiles tradicionales y que se repiten año tras año, pero que no necesariamente son de carnaval. Más aún no existen carnavales en diciembre como sugiere el título del periódico mostrado. El carnaval son los tres días antes del Miércoles de Ceniza. Y eso ocurre entre el 11 de febrero y el 12 de marzo, según el calendario judío. El desfile de Mitos y leyendas de Medellín que este año tuvo la edición 35 (que no versión) es un desfile que se hace el 7 de diciembre y no es de carnaval ni es un carnaval.
El prefijo
«Un extraño fenómeno luminoso pudo verse en el cielo nocturno sobre Skjervoy en el norte de Noruega en la madrugada del miércoles 9 de diciembre 2009. Según algunos testimonios, la inexplicable luz pudo haber sido causada por el fallo de un nuevo misil anti-submarino intercontinental ruso que estaba siendo probado en la frontera ruso-noruega». AFP 09-12-11, leído en Yahoo noticias
Uno de los prefijos que causan dificultad es el prefijo anti-, mucha gente lo une a la palabra mediante un guion. Hay que tener en cuenta que la palabra prefijo –que también está formada por un prefijo y una palabra simple— significa pegado antes. Ningún prefijo necesita el guion para formar la palabra compuesta.
Ciudad invitada
Huánuco, Huánuco, Perú
Como en muchas páginas web hay dos errores que se deben a falta de revisión de lo escrito y que los propietarios de las páginas pasan sus ojos una y otra vez sin que adviertan el error. El primero de ellos es la unión en una sola de las palabras color y rojo al mencionar la primera bandera huanuquense; el segundo, que parece un lapsus digitorum (equivocación de los dedos), por la cercanía de las teclas que intervienen es la sustitución del pronombre se por la preposición de donde debería decir se desvaneció.
El error más importante en la cita es la costumbre, contagiada de antropólogos norteamericanos, de escribir con mayúscula inicial los nombres de las etnias indígenas, tales como chupachos y panatahuas, esos nombres son equivalentes a gentilicios como huanuquenses y peruanos que nadie los pondría con mayúscula.

jueves, 10 de diciembre de 2009
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Gazapera 1
«...y que el dueño del caballo con trenzas y shakiras se atenga al regaño de la Sociedad Protectora de animales». Daniel González Jaramillo, El Observador 09-11-26.
Sin revisar mi archivo, creo que es el mejor gazapo en los 18 años que llevo al frente de esta columna. Miren dónde van las chaquiras que se usan de adornos en las trenzas. Ahora falta que los juanetes sean llamados juanes para que les hagan juego: Shakiras en la cabeza y juanes en los pies.
Laureano
«En 1951, bajo la asesoría canadiense, se determinó un sistema que se basaba en la reproducción fotográfica. La Registraduría era la encargada de expedirla. En 1952, el presidente Laureano Ospina Recibió la primera». Información gráfica, de la historia de la cédula, El Colombiano (09-11-22)
Este gazapillo histórico me lo envió mi amigo Carlos A. Cadavid, con la pregunta de si fue ése el presidente que sucedió a Mariano Gómez. Como hay extranjeros que leen estas notas y no están obligados a conocer nuestra Historia Patria, explico: el gazapo consiste en que el apellido de Laureano era Gómez, y el presidente que lo precedió fue Mariano Ospina. Un cambio de apellido atribuible a un diseñador joven que no vivió la historia.
La risa
Antes de la vigésima segunda edición del Diccionario se nos enseñaba que la risa era una interjección de tres palabras y como todas las interjecciones aparecía enmarcada entre signos de exclamación. Así: ¡Ja, ja, ja! La edición XXII les quito los signos a todas las interjecciones y las de la risa no fueron la excepción y, además, las de la risa quedaron a una sola palabra: ja (también se combina la jota con las otras vocales). Al reírse una persona no emite esa palabra una sola vez, tampoco tres. Aunque la risa real es la repetición de la palabra (que no sílaba solamente), cuando se trata de escribirla se puede se puede quedar en las tres Separadas por comas: Ja, ja, ja, es más cómodo. Los signos de exclamación son opcionales. Con la llegada del chateo y el correo electrónico los usuarios de la risa piensan que si llenan un renglón con una palabra de tantas sílabas ja como quepan en él, la risa es más animada. No, lo que queda es más ridícula. Yo he pedido a muchos de mis amigos que aprendan a reírse por escrito, porque esos renglones llenos es lo mismo que la estridente risa de aquellos a quienes se les van subiendo las copas en una reunión.
Ciudad invitada
Lisboa, Portugal

Cuando la ciudad invitada es de habla diferente del español se la búsqueda de un gazapo se lleva a cabo en textos españoles que se relacionen que aunque no sean escritos para los del lugar se relacionen con ellos. En la página citada encontramos uno al estilo de Se venden medias para señoritas de seda o Se alquila apartamento para caballero con clóset. La redacción debió ser: Para reservar tan sólo ponga en el calendario las fechas de su estancia y descubrirá qué apartamentos tiene disponibles. Pues las fechas de estancia en el calendario, uno aspira a que sean el mayor número posible, hasta la ancianidad. Se adiciona la tilde faltante al relativo qué interrogativo.
martes, 8 de diciembre de 2009
Taller del idioma 1
Gabriel (Abel Méndez y Sófocles)
Esa expresión a nivel se convierte en una muletilla para muchas personas que la repiten una y otra vez sin darse cuenta de que es innecesaria. Desde cuando inicié esta columna la he corregido, pero es una de esas expresiones eternas que no hay voluntad para acabarlas. Observemos lo innecesaria que es: Su objeto principal, la prestación del servicio público de transporte rural e intermunicipal ¿Qué se hizo? Ni se notó su falta: se esfumó como el pañuelo del mago. En mis conferencias he propuesto a la audiencia a que me diga una frase en la que crean que no se puede eliminar, yo se la elimino sin reemplazo. Aquí también les ofrezco lo mismo. Ahí está el correo electrónico o la sección de Comentarios.
«Esperando encontrar una solución en el tema de la construcción del puerto de aguas profundas en Tribugá...» El diario del Otún 09-10-23
Esta otra expresión el tema de también se convierte en muletilla para algunas personas que la repiten una y otra vez, tampoco tiene significado, es decir también puede eliminarse sin que ocasione el más leve daño a la comunicación. Es nueva, sólo hace dos años que empecé a percibirla y adarme cuenta de su inutilidad. Hagamos que se esfume como la anterior: Esperando encontrar una solución a la construcción del puerto de aguas profundas en Tribugá... Como el pañuelo del mago.
MAYÚSCULAS. «Dulces y espectáculos infantiles en el día de los niños» La Crónica del Quindío 09-10-30.
Hacía días no los molestaba con mayúsculas, pero hay que seguir insistiendo en las normas que aunque numerosas son de fácil aprendizaje. Una de ellas establece que los nombres de las fiestas van con mayúsculas: Día de los Niños.
ENFERMEDADES. «los problemas de salud más frecuentes en la tercera edad son: Hipertensión Arterial (HTA), (...) alteraciones de la memoria como el mal de Alzheimer, (…) déficit de la visión y la audición, mal de Parkinson, entre otras. Diana Marcela Atehortúa Arango, La Crónica del Quindío 09-11-30».
Ante todo, mi lucha contra los eufemismos de tercera edad y adulto mayor (éste no aparece en la cita, pero sí en otra parte del artículo) para llamar la ancianidad y el anciano respectivamente.
Los nombres de las enfermedades van con minúscula como todas las comprendidas dentro de los suspensivos entre paréntesis que no las escribí porque están correcta. Por lo tanto, hipertensión arterial va con minúscula aunque su sigla HTA vaya con mayúscula.
Las expresiones mal de Alzheimer y mal de Parkinson, además de incorrectas son obsoletas. La palabra mal no tiene en el Diccionario el significado de enfermedad. El Diccionario las define como Enfermedad de (Alzheimer y Parkinson respectivamente por los nombres de los científicos que las descubrieron). Para la próxima edición del Diccionario ya están aprobadas las palabras alzhéimer y párkinson como los nombres de esas enfermedades,
Ciudad invitada
Jujuy, Jujuy, Argentina

«Descubrí Jujuy. Visita a Jujuy! Te va a Encantar!». «Que comer». «Que hacer». «Donde alojarse». De la página web oficial de Jujuy.
¡Visita a Jujuy!
¡Te va a Encantar!
Qué comer.
Qué hacer.
Dónde alojarse.
Los relativos qué y dónde, en este caso, son interrogativos aunque no aparezcan los signos de interrogación.
domingo, 6 de diciembre de 2009
La columna de Angelita
Desorden, pánico, caos: mi trabajo ha terminado

Las tragedias son, lamentablemente, escasas, así que muchos de los llamados "sádicos sociales" llenan sus conversaciones cotidianas con advertencias descabelladas sobre una variedad de prácticas y objetos.
Para empezar, todo, desde la cocacola hasta la carne quemada, hasta hablar por celular y acostarse despu?s de comer, da cáncer. Lo curioso de todo es que no tienen evidencia alguna para soportar sus nefastos diagnósticos. Si uno les pregunta —aunque es mala educación hacerlo— de dónde sacaron eso, responden con vaguedades evasivas tipo "lo leí en alguna parte" o "un médico me lo dijo".
Pero no tener evidencia no les impide llenar de pánico a todos los presentes. Pasada la hora de las advertencias llega el momento de los diagnósticos. "No me gusta esa tos. Así igualito estaba tosiendo la tía Martha la última vez que la vi. Dos días más tarde estaba muerta" (No le parece relevante que Martha haya muerto en un accidente automovilístico) u "ojo con meterse en celular en el bolsillo que después cuando quiera tener hijos salen con deformidades. Mira que el niño de Sandrita nació con seis dedos en el pie izquierdo y ella vive con el celular en el bolsillo". Estas son las mismas personas que han convencido a medio país de que su uno abre la nevera después de planchar, se tuerce o que el limón diluye la sangre.
Después del diagnóstico viene la cura, que también la tienen. Ellas son las que se saben todos los remedios caseros, las hierbas y las bebidas, los ejercicios y los rezos. Mientras tienen cautiva la atención de todos recetan con facilidad ¡ah! lo único es empezar a tomar vitamina E.
Lo peor es que ya no tienen que esperar al velorio o la sala de espera. Gracias a la internet ahora estas advertencias circulan en mensajes que son reenviados por alguien que lo recibió luego de que se lo reenviaran sin que se conozca jamás el origen o la fuente. Cuanto peor lo que se diga, a más gente le llega. Mucho me temo que el e-sadismo apenas está tomando impulso. Eso me preocuparía bastante pero sí que habrá personas que se alegren con que haya gente negativa y no aguanten las ganas de contarles a todos lo mal que está la humanidad.
lunes, 30 de noviembre de 2009
El aprendiz de orador
1. El inicio
Por allá en 1986 me picó el mosquito de la política. Estaba en la plenitud de de mis 40 años y algo se podía hacer todavía en ese campo, aunque otros han empezado más jóvenes y otros aun parecen haber nacido en él.
Para los que no estén informados ingresé en lo que aquel tiempo se llamaba el Directorio Liberal de Antioquia orientado por el doctor Bernardo Guerra Serna. Directorio que se autoconsideraba como el oficial de Antioquia en el partido liberal. En aquel año ese grupo tenía las mayorías en Antioquia. Más de la mitad de los diputados y más de la mitad de los senadores antioqueños (la circunscripción era departamental) pertenecían a ese directorio.
No detallo nombres de todas las personas de las que algo aprendí en aquel entonces porque ocuparía un gran párrafo en este escrito. A cada una de ellas algo debo agradecerle. Tal vez sí van a aparecer nombres de algunas personas de la asociación interna del Directorio a la que me uní por haber nacido en una de las poblaciones objeto de la misma: Asociación para el Desarrollo del Occidente Antioqueño.
Durante los primeros meses del año de 1987, asistía a las reuniones en la Casa de Mármol del partido y algunos fines de semana me unía a las giras que tenían cono objetivo ir preparando las respectivas candidaturas a la primera elección popular de alcaldes. Casi todos los miembros de esas comitivas hablaban en los diferentes municipios unas veces en reuniones en plaza pública, otras en reuniones internas programadas en las sedes los directorios municipales.
Yo me dedicaba al conocimiento de los líderes liberales y de los funcionarios de cada municipio, relaciones de amistad que después me fueron provechosas para el desarrollo de mis labores en la Empresa Antioqueña de Energía, donde llegué gracias al trabajo político. También me fui enterando de las necesidades de electrificación de cada uno de los municipios del occidente antioqueño. Nunca hablaba en público ni se me obligaba por parte del jefe de la comisión respectiva, pero era reconocido mi trabajo por el inventario de la necesidad en electrificación rural que nos hacía concluir que los campos de Occidente estaban oscuros.
Llegó el año de 1988 y con él la recta final de la primera elección popular de alcaldes y la Asociación trabajó muy fuerte programado giras en varios municipios a la vez. Faltando cinco semanas para la elección me correspondió una comisión a Frontino dirigida por José Higuita, un docente jubilado que aspiraba a ser elegido diputado a la Asamblea de Antioquia, como efectivamente lo fue.
La primera noche en Frontino hubo una reunión en el local del Directorio Liberal y José me invitó a hacer parte de la mesa principal, mesa conformada por los que irían a hacer uso de la palabra. Como expliqué anteriormente, nunca en reuniones como ésta participaba de la mesa principal, pues yo no hablaba en público. Cuando estuve sentado, José me preguntó en qué orden quería hablar a lo que le respondí que yo no hablaría como no lo había hecho durante año y medio que participaba de giras como ésta. Nada me dijo José en contra de mi determinación ni me mostró enfado por mi negativa.
Al día siguiente, después de desayunar nos encaminamos hacia el corregimiento de Nutibara distante unos 30 km de la cabecera de Frontino. Allí nos tenían preparada una recepción en una casa de segundo piso en la que un balcón daba hacia el parque principal del poblado. José fue organizando el orden de los oradores y se acercó a mi para decirme:
—Usted habla de cuarto.
Ya no me preguntó si quería hablar. La expresión de José había sido una orden.
—José —le dije—, tú sabes que yo no hablo. Que mi trabajo consiste en ir recolectando información acerca de las necesidades de electrificación y cotejarla con los proyectos de la Empresa Antioqueña de Energía, pero yo no sé hablar de política ni sé arengar a las gentes.
José me miró a los ojos cual severo profesor en mis tiempos de adolescente y me dijo:
—Usted tiene dos alternativas: Hablar de cuarto es la primera. En caso de que eso no ocurra, deberá bajar al parque y buscar en qué irse para Medellín porque su comisión habrá terminado.
Sin darme tiempo para dar más argumentos, dio media vuelta y siguió adjudicando el orden de hablar a otros oradores.
A las 10:00 a. m. se dio inicio a la concentración con la entonación del himno del Partido Liberal. José saludó a la concurrencia, explicó el motivo de la reunión y anunció la participación del primer orador. Terminada la primera intervención José anunció la segunda después la tercera. Nunca había deseado tanto que los oradores se demoraran eternidades en sus intervenciones. Cortos o largos fueron desgranando sus argumentos y mis piernas temblaban y el estomago se me revolvía por cada una de las tres terminaciones de discursos con los consecuentes aplausos de la concurrencia y los vivas al glorioso Partido Liberal y a su director Bernardo Guerra Serna. Durante ese tiempo José nada me preguntó acerca de cuál de las dos alternativas había escogido y yo tenía la ligera esperanza de que en el papelito donde estaba el orden de los oradores siguiera un nombre diferente del mío.
José se adelantó al balcón abrió su papelito y anunció a la concurrencia que el siguiente orador sería el ingeniero Gabriel Escobar Gaviria. Un sudor frío me salió de todos mis poros y una sensación que no sentía desde los exámenes orales en la Bolivariana de Juanambú en la década del 50 me invadió por completo.
Me adelante al balcón, abajo una masa informe de colores diversos, alcanzaba a mirar al frente las montañas delineaban un cielo azul hermosísimo, pero yo no estaba para admirar paisajes. La masa informe eran mis examinadores. No recuerdo cómo empecé ni cómo terminé, si recuerdo haber usado la frase de cajón, recurso de muchos, acerca de “trasegar los campos de Nutibara en busca de la paz anhelada por el partido” y tuve especial cuidado en recordarle a la audiencia que el director del partido era Bernardo Guerra Serna. Al fin, no recuerdo cómo, logré decir que había terminado y me retiré del balcón. Miré un reloj cercano y sólo habían transcurrido cinco minutos. ¡Qué proeza! Había hablado cinco minutos y no había dicho nada. Es costumbre que cuando un orador termina su discurso, los demás y los que están cerca le extienden la mano como acto de aprobación de sus palabras. Nadie venía a darme la mano. ¡Nadie!
Sólo José vino desde dentro de la casa. Pensé que me diría que iniciara la segunda alternativa y tal vez si hubiera tenido dinero en el bolsillo la habría iniciado sin que me lo dijera. El mundo estaba derrumbado, Hasta ese momento no había hecho un oso más grande en mis 42 años a punto de cumplir.
—¡Muy bien, Gabriel, lo hiciste muy bien! —me dijo y siguió hacia el balcón a anunciar la participación del quinto orador.
Regresó del balcón y no cesaba de felicitarme como si quisiera reemplazar cada uno de los saludos que los demás no me dieron. Yo sabía que no lo había hecho bien, pero me di cuenta de que las felicitaciones pedagógicas de José tendrían por efecto amarrarme el pie de tal manera que no diera hacia atrás el paso que hacía menos de diez minutos había dado hacia adelante.
Entendí eso y me propuse que si tenía el apoyo de un docente como José, valdría la pena ensayar y no dar pie atrás.
2. El idioma nativo
José no sólo levantó mi ánimo mediante elogios inmerecidos, sino que me adjudicó un cargo para el resto del día: me convirtió en su auxiliar.
Antes del inicio de los discursos se nos había unido una joven indígena de los muchos nativos que hay en Nutibara tanto en el casco urbano, como en la parte rural del corregimiento. La joven era conocida de José y de varios de los miembros de la comitiva, mas yo apenas la conocí ese día. No recuerdo su nombre, pero en esta crónica la llamaré Yolanda.
Mientras el quinto orador hablaba José me dijo que le preguntara a Yolanda si hablaría de penúltima.
Me acerque a la joven y le transmití la pregunta. Su respuesta fue inmediata sin titubear:
—Dile que yo hablo en pasuancho.
Con la entonación que le dio a esa palabra quedé convencido de que pasuancho era el idioma con que ella acostumbraba comunicarse con los de su tribu. Le di su respuesta a José quien me contestó que no había inconveniente. La comunicación se transmitió bien y yo volví donde Yolanda a manifestarle que podía hablar como ella había dicho.
Después del quinto orador siguieron otros dos y por fin José anunció al último. Algo había pasado y yo no supe en el momento qué era, pero Yolanda no habló de penúltima ni José me preguntó nada, ni se extrañó de que ella no fuera a hablar de penúltima. Raro me parecía que José, tan severo que fue conmigo por no querer hablar, nada hubiera manifestado porque su penúltima oradora no había hablado ni en pasuancho ni en español, por el contrario, parecía estar enterado de que ella no hablaría, aunque yo le había comunicado que lo haría en su idioma. Durante el almuerzo tampoco hubo comentario de José al respecto de la frustrada participación de Yolanda.
Terminado el almuerzo José me comunicó que viajaríamos a Paso Ancho y me dio la lista de oradores para la concentración en ese lugar. En esa lista yo estaba de cuarto y Yolanda de penúltima. Ahí supe que Pasuancho no era un idioma, sino un lugar y comprendí por qué José no había preguntado nada. Yo le dije que Yolanda hablaría en otro idioma y él entendió que la joven hablaría en otra parte, como verdaderamente era su voluntad.
Ya estaba metido hasta las agallas en el cuento de José y no había más remedio que poner la voluntad para hacer bien las cosas. Esta vez les puse mucho cuidado a las intervenciones de los tres primeros y traté de captar una idea que me gustara y buscar palabras diferentes para exponerla o apoyarla. No piensen que es fácil recordar después de 21 años cuál fue, pero creo que esa estrategia me dio algún resultado, yo mismo sentí que el discurso empezó a ser coherente aunque no hubiera faltado el “trasegar por los campos de Paso Ancho” ni recordar que el orientador del partido era Bernardo Guerra Serna. Para no ser repetitivo este último concepto se seguiría expresando en todos los discursos de esta campaña y de otras que nos esperaban. Las felicitaciones de José ya fueron más sinceras y el tiempo de discurso aumentó a siete minutos.
A su turno Yolanda mostró una experiencia en estas lides que yo apenas estaba consiguiendo. Aunque la concurrencia estaba compuesta por igual número de indígenas que de blancos, el discurso, de alto contenido social, fue en español. En Pasuancho Yolanda habló en español.
Después de nuestra despedida de Paso Ancho, nunca más volví a ver a Yolanda.
3. Ascenso del primer día
De Paso Ancho la comitiva pasó a Musinga donde nuevamente José me entregó la lista para que yo comunicara el orden y nuevamente estaba yo de cuarto lo que me hace pensar a veces que ese cuarto lugar habría sido otra estrategia pedagógica de José. Allí empecé a sentir más confianza en mí mismo y hasta dejé la frase de cajón de “trasegar por los campos de Musinga”. Nuevamente la estrategia de escuchar con atención a los antecesores dio resultado, también mencionar las virtudes del candidato que el partido apoyaba para la Alcaldía de Frontino, Samuel Escobar Castillón. En Musinga fueron nueve minutos y las manos de apoyo al terminar no se hicieron escasas.
Con esto se terminó la comisión dirigida por José quien ahora esbozaba una sonrisa maliciosa en vez de la severidad de la mañana cuando me dio a escoger entre dos alternativas. Pero el día no había terminado y nos faltaba una concentración en Manguruma, el barrio más grande de Frontino y casi otro pueblo. Esta concentración fue preparada por la Juventudes Liberales cuyos directores, jóvenes recién egresados de la secundaria, trabajaban por el Partido a la par con los dirigentes tradicionales de una y dos generaciones anteriores a las suyas.
Ellos habían estado en las tres concentraciones de la gira por lo que fue una sorpresa para mí que me ofrecieran el uso de la palabra después de semejante oso del parque de Nutibara, aunque el avance de las otras dos concentraciones había sido notorio. Influyó en mi discurso que meses antes ya había trabado amistad con el joven Carvajal, hijo del dirigente de Nutibara y con Mariluz González de Manguruma. Con esto pude centrar el discurso en los valores que de ellos ya conocía y del esfuerzo que hacían ante otras ideologías juveniles de la época. Nuevamente expuse las virtudes del candidato. Fueron 14 minutos en los que el gagueo no se hizo presente. Los saludos de manos fueron abundantes y los aplausos sinceros. En menos de diez horas la obra de José empezaba a dar frutos. El miedo a hablar en público había sido vencido.
4. Cierre de campaña
Como cuando uno aprende a montar en bicicleta que ya no se quiere bajar de ella, me vino como anillo al dedo el final de la campaña porque fueron muchos los discursos y en diferentes municipios que se dieron: Sopetrán, Sabanalarga, Santa Fe de Antioquia, San Jerónimo fueron los más frecuentados durante este último mes de campaña y ya no esperaba que el director de la comitiva me programara, sino que yo mismo le decía que me pusiera entre los oradores; a veces tenía que volverme insistente porque algunos directores y jefes de directorio tenían sus propias preferencias y yo no estaba entre ellas.
Cuando coincidía con Samuel Escobar, el candidato de Frontino, comencé a darme cuenta de que él siempre empezaba su discurso con una corta parábola, terminada la cual la asociaba al momento presente de los escuchas y sacaba conclusiones tendientes a su futura gestión en la Alcaldía. Una de sus parábolas preferidas hablaba de que Belleza y Fealdad se fueron a nadar al mar; Fealdad salió de primera y al ver las vestiduras de Belleza, se las puso y se fue con ellas. Cuando Belleza salió sólo estaban las vestiduras de Fealdad y tuvo que ponérselas para no salir del mar desnuda. Desde entonces todo el mundo ve como bellas las cosas feas y como feas las verdaderamente bellas. Sólo mirándolas al rostro se podía distinguir que no eran las vestiduras adecuadas. Tales parábolas las empezaba Samuel con la introducción: “Cuenta la leyenda que...” No identificaba la fuente. Varias veces le manifesté mi gusto por la iniciación de sus discursos e indagaba por la fuente donde las obtenía. Sólo le arrancaba una sonrisa de satisfacción, pero con la fuente se me hacía el loco y eludía la respuesta. Comprendí que no quería competencia en el método.
Llegó el día de cierre de campaña y coincidencialmente fui asignado a la comitiva que cerraría en Frontino al mando de José Higuita. Había transcurrido un mes y ambos sabíamos que las alternativas no se darían esta vez por lo que mi nombre estaba programado en el acostumbrado papelito de José. Ya no recuerdo si estaba de cuarto o en otro lugar. A lo mejor, ya no era importante. La concentración esta vez fue en el mismo lugar del parque, pero los oradores estábamos en el segundo piso del kiosco y no en el balcón de hace un mes. Cuando me tocó el turno pude darme cuenta de que ya la concurrencia no era una masa informe de colores. No. Cada persona se diferenciaba perfectamente, los conocidos y los desconocidos. Todos estaban expectantes. Empecé por darles los agradecimientos por haberme dado la oportunidad un mes atrás de iniciarme en estas lides de la oratoria y les describí, como aquí lo hice, mi miedo de entonces. Eso arrancó risas en los presentes, algunos de los cuales con seguridad recordaban mi mal rato de entonces. Al lado de los oradores siempre estuvo el candidato quien cerraría la concentración seguí mi discurso desgranando uno a uno los argumentos por los que estábamos en esa concentración y por el motivo principal de hacer que Samuel Escobar rigiera los destinos de la municipalidad a partir del 1.° de junio de aquel año. Recuerdo que durante una pequeña pausa que hice para tomar agua y alientos, el candidato me dijo en tono de maestro: Si esto has avanzado en un mes te espera un futuro excelente en el campo de la oratoria.
Terminado el discurso la felicitación de José fue de abrazo esta vez. Su obra estaba completa. Tal vez éste está en su lista de logros como docente. Samuel cerró y a su discurso no le falto la parábola cuya fuente seguía desconocida por mí.
5. El librito
Las satisfacciones por el trabajo político realizado se dejaron sentir muy pronto. Mi continuo hablar con los líderes municipales y con los candidatos a la Alcaldía respaldados por el Directorio, muchos de los cuales ganaron en sus respectivos municipios (Ebéjico, San Jerónimo, Sopetrán, Sabanalarga, Santa fe de Antioquia, Frontino, Dabeiba, Uramita y Peque), dieron por resultado la toma de conciencia en la Asociación y en el Directorio de la necesidad de electrificar a Occidente. Bernardo Guerra buscó entonces que la gerencia de la Empresa Antioqueña de Energía quedara en manos de uno del Directorio y lo logró en con Jesús Arturo Aristizábal Guevara, en enero de 1989. Medio año antes el presidente Virgilio Barco había nombrado al médico Antonio Roldán Betancur en la Gobernación, y se había posesionado a nombre del Directorio Liberal de Antioquia.
Por mi parte, mi trabajo político se vio recompensado con mi nombramiento como jefe de Zona Occidente de la Empresa Antioqueña de Energía del que me posesioné el 11 de mayo de 1989 casi un año después de la posesión de los alcaldes a los que les ayudé a ganar. Durante las Fiestas de la Panela en junio de 1989 en Frontino el gobernador Antonio Roldan anunció la entrega de cuatro millardos de pesos para la electrificación de occidente. Y efectivamente la hizo, dos semanas después caía abatido por la dinamita del narcotráfico en un hecho hasta la fecha sin esclarecer.
Después de un período interino de Pedro Pablo Betancur en la Gobernación fue nombrada en propiedad Helena Herrán de Montoya quien adicionó ocho millardos de pesos más a la electrificación de Occidente.
Se empezaron a electrificar veredas por docenas y la población y los alcaldes felices porque se estaban cumpliendo promesas de campaña. Por cada inauguración recibía yo una llamada del Gerente con el objeto de que lo reemplazara en la ceremonia con un discurso. En las de Frontino volvía a envidiar los comienzos de los discursos del Alcalde. Por lo general a esas inauguraciones asistían los dirigentes liberales de cada municipio, para darle un tinte político a esa importante obra de la Gobernación de Antioquia.
Samuel Escobar hizo en Frontino una alcaldía de puertas abiertas. No se necesitaba hacer antesala para hablar con él. Una vez tuve que llegar a su oficina por alguna circunstancia del trabajo en común y lo encontré hablando por teléfono. Me hizo seña de que siguiera y lo esperara mientras terminaba la conversación, Así lo hice y como la conversación se prolongara me puse a curiosear la biblioteca que tenía en la oficina. De pronto me llamó la atención un librito de unos 12 cm por 17 cm y de escasas 50 páginas, lo tomé en mis manos y me puse a hojearlo. ¡Allí estaban las parábolas de los discursos de Samuel! Una a una esas deliciosas parábolas. Miré la tapa del libro: Khalil Gibran, El vagabundo. Miré de reojo para ver si Samuel me había pillado y no parecía. Puse nuevamente el librito en su lugar, saqué mi cuaderno y apunté autor y título para que no se me fueran a olvidar y me retire de la biblioteca para no despertar sospechas.
No. No conocía a Khalil Gibran y ¿qué?, ¿muy raro? Conozco gente muy erudita que no tiene ni idea de la Teoría de la Relatividad ni del colisionador de hadrones en la frontera Franco-Suiza y no por eso dejan de ser sabios en sus respectivos campos científicos. Eso es lo que contesto cada vez que contando esta anécdota se me reprocha por mi ignorancia literario-filosófica. Claro que una vez conocida la circunstancia de que era el autor de esas bellezas me volví hincha furibundo del libanés.
En la siguiente ida a Medellín pasé por la Librería América y allí compré el anhelado librito que se lee en una hora. Para estrenarlo tenía que esperar una oportunidad en que me encontrara con Samuel en una inauguración. La oportunidad llegó. Había una inauguración en Cañasgordas, municipio en el que el alcalde no era de nuestro grupo; pero la líder liberal se obstinó en que la inauguración la debía hacer Samuel, el alcalde de Frontino, y me relegó a mí que era el encargado oficial por parte del Gerente. Yo abrí la reunión y Samuel la cerró. Empecé a hablar y los demás dignatarios estaban detrás de mí a escasos pasos por lo estrecho del lugar. Empecé mi discurso con estas palabras: “En su obra El vagabundo nos cuenta el filósofo americano-libanés Khalil Gibran que dos hombres se encontraron a la orilla del mar...” Para Samuel debió ser un golpe terrible porque no sólo le estaba copiando su estilo sino que estaba revelando la fuente tan celosamente guardada, mientras seguí mi historia alcancé a escuchar a mis espaldas la voz de Samuel que se lamentaba:
—¡Vean a éste!, ¡me cogió el librito!
Tuve que contener la risa durante toda la inauguración.
Veinte años después en un encuentro político a mediados de noviembre de 2009, Samuel y yo recordábamos la anécdota y ese encuentro me motivó a escribirla desde sus principios
6. Los dos mejores
En verdad el librito me sirvió durante los 11 años que estuve en la EADE pues siempre hubo inauguraciones y eventos especiales a los cuales era invitado por el cargo que ejercía. También hubo variantes y no siempre usé la parábola al principio, sino que a veces la intercalaba en medio del discurso o usaba trozos de otros autores. Entre ellos Porfirio Barba Jacob, José Asunción Silva y Gregorio Gutiérrez González. Recuerdo una vez en la que compraré la oscuridad del Occidente antioqueño con el paisaje descrito por Diego Fallon en esta hermosa estrofa de La Luna: “¡Oh! y éstas son tus mágicas regiones,/ donde la humana voz jamás se escucha;/ laberintos de selvas y peñones./ en que tu rayo con las sombras lucha…” ¡Toda una belleza!
Perdí la cuenta de los discursos de la última década del siglo XX, pero me quedó la satisfacción de que cuando di el paso fue para quedarme y aún estoy disponible
Cierro esta crónica rememorando los que considero mis dos mejores discursos de la época de las inauguraciones. En los dos estuvo presente un mismo personaje. Recordemos que el gobernador Antonio Roldán Betancur, vivió sólo dos semanas después de haber ordenado la primera parte de las electrificaciones de Occidente. No alcanzó a inaugurar ninguna de las obras de las veredas que con su auxilio se electrificaron, pero el pueblo sí se alcanzó a enterar y en algunas partes hubo muestras de agradecimiento. El municipio de Ebéjico le dio el nombre de Antonio Roldán Betancur al estadio cuya construcción coincidió con la época de las electrificaciones, desconozco si para la misma hubo aporte de la Gobernación de Roldán. El gerente de EADE, Jesús Arturo Aristizábal Guevara, fue invitado a la inauguración y por supuesto delegó en mí esa invitación. Toño y yo habíamos compartido muchos momentos desde que ambos teníamos nueve años hasta que nos separó la Universidad: él en Medicina de la U de A. y yo en Ingeniería Eléctrica de la UPB. En Ebéjico no tenía que hablar del Gobernador allí hablé del amigo de barrio, del deportista, del hincha del Atlético Nacional. La audiencia se enteró de muchas cosas del aspecto humano de Antonio.
Para el otro fue hasta mi oficina un campesino a “pedirme un permiso” porque en su vereda habían hablado acerca de que la inauguración la debían hacer con una misa por el eterno descanso del alma de Antonio Roldán Betancur que porque ellos sabían que la plata para su vereda la había dado ese gobernador que tan lamentablemente había muerto. Le dije que a mí no tenía que pedirme permiso porque las inauguraciones eran propiedad de los campesinos y ellos podrían hacer en sus inauguraciones lo que a bien tuvieran, que ahí tendrían que contar con el párroco respectivo, a lo que me contestó que con el sacerdote ya habían hablado. Le pregunté por el nombre de la vereda y me dijo que era la vereda Fátima en Las Azules. Me dijo el día y me pidió que los acompañara. Le dije que sí.
Tres días antes de la fecha de la inauguración de la vereda recibí la consabida llamada del gerente Jesús Arturo Aristizábal Guevara para que lo reemplazara con un discurso en la vereda Fátima de las Azules en Santa Fe de Antioquia.
Como Las Azules todavía no tenía carretera había que caminar una hora para llegar a la vereda Fátima y la misa era a las 5:00 p. m. Me fui muy temprano de tal manera que a las 4:30 p. m. ya estaba en la casa donde se celebraría la misa.
Esperé sentado en un corredor y estaba inquieto porque el sacerdote tuviera que pegarse la caminada que me pegué yo. Aún no habían llegado los funcionarios de la Administración municipal ni los líderes del partido y se iba acercando la hora de la misa.
De pronto hizo aparición un personaje como salido de las películas del oeste americano, jinete sobre un caballo gris, excelente ejemplar; sus botas y su sombrero le daban un aspecto de hopallong cassidy, pero sin los revólveres. Su actitud autoritaria al bajarse del caballo hizo que me levantara del asiento, me entregó las alforjas y me indicó que las entrara a una habitación. Miedo me dio por el contenido. No fuera a ser el producto de un atraco a una diligencia. No lo era. El personaje entró detrás de mí a la habitación, me pidió las alforjas y comenzó a vaciar su contenido: un cáliz, una cajita con hostias, unos ornamentos que se fue poniendo después de quitarse el sombrero, un misal y todo lo necesario para la celebración de la Eucaristía. Tomó el misal y sin saber que yo representaba la autoridad de la EADE me preguntó si sabía hacer la lectura, le respondí afirmativamente y me entregó el misal para que fuera preparando. Mientras tanto llegaron el Alcalde con su comitiva y los líderes.
Terminada la Eucaristía el sacerdote se convirtió de nuevo en hopallong y se excusó de la concurrencia porque tenía que celebrar otra Eucaristía en otra vereda. Montó en su caballo y se marchó.
Los que quedamos iniciamos la inauguración y en mi discurso volví a hacer uso de mi amistad infantil y adolescente con Antonio al que le pude sumar varios elementos coincidentes: El barrio de Medellín donde crecimos fue el barrio Fátima y esta vereda llevaba ese nombre. En la iglesia de Fátima cuando teníamos 18 años nos alternábamos la lectura en las misas y el micrófono en los bazares y aquí me tocó hacer la lectura en una misa por su eterno descanso. El representante del partido se excusó de hablar porque consideró que el ingeniero de la EADE había dicho suficiente sobre las bondades de Antonio.
Gabriel Escobar Gaviria
Noviembre de 2009