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lunes, 10 de mayo de 2010

Gazapera 8

Qué frío
«...después de una álgida discusión entre los presidentes se acordó una agenda de trabajo»; «El Presidente habló con vehemencia»
Basado en las dos frases de la cita, de una entrevista de El Espectador al ministro Jaime Bermúdez, mi amigo Fabio Barrera me hace la siguiente pregunta: «Sí álgido es el punto máximo del frío y vehemencia es sinónimo de calor, fogosidad, ¿tendremos que aceptar que cuando el termómetro señala cero grados es muy buen tiempo: ni frío ni caliente, ¿o todo lo contrario?»
Estimado Fabio. Ni todo lo de la cita está malo, ni todo lo de la pregunta es correcto. No quiere decir eso que no aprecie tu valiosa colaboración en este arduo trabajo del tema semanal.
Recordaré con insistencia que si una palabra tiene varios significados no nos podemos desbocar por uno solo. Hay que tenerlos todos en cuenta para ver cuál se ajusta al discurso presente. El error de la álgida discusión no está en lo frío ni en lo caliente de ella, ni la vehemencia del de don Álvaro le comunica calor. No voy a copiar textual ni totalmente las definiciones involucradas porque este cuartico es muy pequeño y además falta una que tengo debajo de la manga pues nadie la dijo en el momento. Por tanto, por favor, mira las definiciones en www.rae.es: el adjetivo acalorado se aplica a una discusión apasionada o vehemente o enardecida. Que la palabra vehemente se encuentre como alternativa entre los calificativos de la discusión acalorada no le comunica el calor aunque su segunda acepción signifique ardiente, pues la primera dice que se trata de algo que tiene una fuerza impetuosa, como fueron las palabras de don Álvaro.
Hasta ahora llevamos que una discusión acalorada puede darse en el nevado del Ruiz o en Coveñas. ¿Qué pasa con lo álgido Por su primera acepción se refiere a un frío intenso; por la tercera se refiere al momento crítico o culminante de algunos procesos. Por esa definición, deduzco, estimado Fabio, que las discusiones, acaloradas y las desacaloradas pueden tener o no un momento álgido.
Así pues los aficionados a la gramática podremos entender que quien dice discusión álgida se refiere a una acalorada, que puede tener un momento álgido o no tenerlo.
Carroll



«...hay alusiones a los amigos de su autor, el matemático, sacerdote anglicano y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, conocido como Lewis Carroll». Viviana Sánchez, ADN (10-03-05).
«Pues de la cabeza de un hombre británico, que era sacerdote anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor: Charles Lutwidge Dodgson, más conocido como Lewis Carroll». Carlos Julio Álvarez Restrepo, El Observador (10-03-05).
Este gazapo es de esos que la gente considera intrascendentales y que no afectan un escrito. No por eso dejan de ser imprecisos y andan de artículo en artículo sin que nadie los confronte. Muchos ya lo detectaron. Sí, es ése: Carroll nunca fue sacerdote. El escritor era bisnieto de un obispo e hijo de un sacerdote, recibió la orden del diaconado en 1861, pero al año siguiente rechazó la ordenación sacerdotal, conservando, por fuera de la norma, el trabajo de profesor de Matemáticas en su iglesia.
El bergante
Me cuenta una amiga muy querida desde Miami que la semana pasada estaba viendo en Univisión el programa dirigido por la psicóloga Nancy Álvarez titulado ¿Quién Tiene la Razón? (dos mayúsculas sobrantes).
En esta oportunidad presentaba el caso de una joven cubana que con su trabajo sostenía a su madre de 54 años y ésta se había conseguido un novio de 30, que era un bergante, y lo había acomodado en la casa. La doctora y sus tres ayudantes en el plató se rieron al escuchar la palabra bergante. La quejosa, con coraje y sin perder su compostura, explicó lo que ese vocablo significa: pícaro, sinvergüenza. La ignorancia es atrevida.
Las mayúsculas
«Como un abuso y una trampa calificó el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, el argumento que esgrimió una Entidad Promotora de Salud (EPS) para negar un medicamento a un paciente, aduciendo como impedimento la Emergencia Social». El Espectador (10-02-20)
Aunque un concepto como EPS sea manejado con la sigla en mayúscula sostenida, no significa que el nombre en palabras sea propio. Una entidad promotora de salud no es un nombre propio y no va con mayúsculas. Tampoco es nombre propio la emergencia social ni la palabra presidente reemplaza, en este caso, el nombre del mandatario.
Escandalizante
«Cuarenta y tres parlamentarios privados de la libertad por la parapolítica es una cifra escandalizante, perdón, escandalizadora». Claudia Gurisatti en RCN durante los comentarios acerca de la jornada electoral.
Doña Claudia se equivocó, pero corrigió lo que estaba bien. Cuando la presentadora dijo escandalizante, pareció como si hubiera sentido o le hubieran soplado que la palabra estaba mal y la cambió inmediatamente por escandalizadora. Aunque va a provocar escándalo en otros, la palabra escandalizante no está mal. “Pero no está en el Diccionario” –me dirán los escandalizados–. Está el sufijo –ante que se agrega a la raíz de los verbos de la primera conjugación para formar el participio activo, que significa el que realiza la acción del verbo. Así como pensante es el que piensa; veraneante, el que veranea; escandalizante es el que escandaliza, que es el mismo significado trae de la palabra escandalizador. Gurisatti se equivocó al usar la palabra cifra para significar cantidad de personas. La palabra  cifra sólo se usa con el significado de cantidad cuando se trata de dinero: Ese carro vale 70 millones, pero no tengo esa cifra.
Plaza y parque
Cuando les digo a los taxistas que me lleven a la plaza de Belén o a la de El Poblado, siempre me preguntan si es al parque donde yo quiero ir. Cuando les digo que me lleven a la plaza de Envigado me descargan en el edificio donde está el mercado. No discuto con ellos, los entiendo. A los que somos nacidos en pueblos, antes de la década del 60, nos cuesta trabajo cambiar el concepto de la plaza de nuestro pueblo por el de parque. Para mí la plaza de Sopetrán seguirá siendo donde está la fuente, no donde está el mercado. En la plaza se realizaba el mercado los domingos, pero cuando construyeron el edificio para el mercado lo llamaron plaza, como en todas partes. Como el espacio es tan pequeño para explicar todos los significados les sugiero abrir el Diccionario: La palabra plaza no ha perdido vigencia aunque le hayan construido un hermoso parque, el edificio del mercado nunca será una plaza, pero puede ser llamado mediante la palabra mercado.
Ciudad invitada Granada, España



Es sabido que esta subsección, de algunas de las secciones del Blog de don Abel, tiene por objeto señalar errores encontrados en documentos relacionados con las ciudades en las que han abierto el Blog de don Abel, al menos una vez. Mis fuentes preferidas son las páginas web y los diarios. Primero aquéllas porque la experiencia en todo el mundo hispanohablante es encargar las páginas web al que mejor maneja las herramientas informáticas para diseñar, construir y operar páginas web; por lo general esa persona no es la que mejor maneja el idioma. Hoy he encontrado la página Granada, municipio y ayuntamiento con una redacción excelente que da gusto navegar en ella recreándose en la forma como usa el idioma.
El idioma no es sólo redacción y no se puede descuidar otros aspectos idiomáticos.
«La ciudad está situada al pie de Sierra Nevada (en esta Sierra se encuentra una de las mejores estaciones de esquí de España habiéndose celebrado los campeonatos mundiales del citado deporte) y rodeada por una fértil vega, con multitud de pueblos».
En esta cita tenemos dos errores, el primero trata de una mayúscula innecesaria en la palabra sierra que está dentro del paréntesis, pues no está reemplazando el nombre propio de la sierra, sino que está especificando el accidente geográfico del que se trata: una sierra (ésta).
El segundo es la utilización indebida de un gerundio donde la acción de haber celebrado los deportes es una acción perfecta (ya terminada).
En esta sierra se encuentra una de las mejores estaciones de esquí de España donde se han celebrado los campeonatos mundiales del citado deporte.
La página tiene un enlace con esta otra Ruta 1: Granada y alrededores. Allí encuentro el siguiente galicismo:
«La primera población a visitar es Güevéjar»

Güevéjar


Hay muchas maneras de corregir ese galicismo de la preposición a más el infinitivo. Veamos algunas: La primera población para visitar es Güevéjar; Güevéjar es la primera población en la ruta; Visitaremos en primer término la población de Güevéjar.