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martes, 19 de mayo de 2009

Vista de lince 70 B

Tres lucrecias



Ésta es la segunda parte de un documento que anda por ahí acerca de la equivicación del tal lenguaje incluyente o equidad de sexo.
La lucrecia roja es la carta original con todas sus inconsitencias; la naranja, la carta como debería ser con esa tontería de lenguaje incluyente sin inconsistecias; la verde, lo que en español se quiso decir.



Regalar dignidad

Por Lucrecia Ramírez Restrepo

Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, "para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban, "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de las primeras damas encargarse de conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños y las niñas en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito o una muñequita a un niño o a una niña, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba de la infancia desfavorecida y se acordaba de ellos en la Navidad... y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer los y las niñas, así como también sus mamás, sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, era el único que su hijo o hija podía recibir en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.

Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todos los niños y las niñas de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia pero es que sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: que entren gratis a todos los museos, los parques y centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.

Quiero resaltar la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y sobre todo ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruistica. También quiero resaltar la importancia que tiene para nuestra sociedad que los niños y las niñas no sean distinguidos por el estrato. Porque cuando tú los convocas y les das algo porque son pobres, ya les estas enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño o una niña cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y los cuidamos porque son niños y niñas, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuantos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes.

Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niños y niñas en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno se quede sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad.

NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores y lectoras: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.

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Regalar dignidad

Por Lucrecia Ramírez Restrepo

Correcta equidad de género. Se garantiza el uso de la moneda para saber que género va de primero.

Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas, me decían, "para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban, "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de las primeras damas encargarse de conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños y a las niñas en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un carrito a un niño o una muñequita a una niña, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba de la infancia femenina desfavorecida y de la infancia masculina desfavorecida y se acordaba de ellos y de ellas en la Navidad... Y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro o de pájara, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer las niñas y los niños, así como también sus mamás, sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios y las dirigentes comunitarias que organizaban el desplazamiento de los afortunados y de las afortunadas al sitio de la entrega, porque para ellos y para ellas también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de mamás y de papás que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, sería el único que su hija o su hijo recibiría en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.

Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todas las niñas y todos los niños de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia pero es que sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: que entren gratis a todos los museos, los parques y centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.

Quiero resaltar la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y sobre todo ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores y las transportadoras, aprenden a pensar en forma altruística. También quiero resaltar la importancia que tiene para nuestra sociedad que las niñas no sean distinguidas por el estrato ni los niños sean distinguidos por el estrato. Porque cuando tú los convocas y las convocas y les das algo porque son pobres, ya les estas enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño o una niña cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento de la otra o del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y las convocamos y los cuidamos y las cuidamos porque son niñas y niños, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuántas menorees ricas y cuántos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos y todas, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicas y únicos, curiosos y curiosas, fascinantes.

Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos y aquellas sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niña y niño en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno y ninguna se queden sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia masculina de Medellín y la infancia femenina de Medellín recibirían el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno y alguna: dignidad.

NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores y mis lectoras: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.

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Regalar dignidad

Por Lucrecia Ramírez Restrepo

Recién iniciadas las tareas en la administración Fajardo, se me recomendó empezar las gestiones para conseguir las donaciones necesarias que garantizaran un número suficiente de jugueticos, carritos y muñequitas y me decía: "Para regalarles a los niños pobres de Medellín", y me aclaraban: "los de las comunas", tal como se acostumbraba durante cada Navidad en la ciudad desde hace muchas décadas. Es tarea habitual del despacho de la alcaldesa encargarse conseguir los regalitos, que se distribuían en un acto público a los niños en los primeros días de diciembre. Desde cuando me anunciaron esa tarea tradicional sentí desazón, tengo que confesarlo. Tardé varios días en entender qué era lo que no me dejaba tranquila. Me imaginaba en uno de los parques de la ciudad entregándole un juguetico a cada niño, con un abrazo y un beso en la mejilla, eso sí, mirando al frente, para que en la foto quedara claro cómo la ciudad sí cuidaba y se acordaba en la Navidad de la infancia desfavorecida... y más desazón me daba. Algo en mí se resistía a participar de lo que, a vuelo de pájaro, nadie vería de mala manera. Por el contrario, era un acto caritativo, loable, que con seguridad iban a agradecer los niños, así como también sus papás y sobre todo los dirigentes comunitarios que organizaban el desplazamiento de los afortunados al sitio de la entrega, porque para ellos también había foto y reconocimiento. Cuando se acercaban las fechas, el despacho recibía muchas llamadas de padres de familia que desde siempre esperaban ese regalito con mucha necesidad porque con seguridad, sería el único que su hijo recibiría en estos días tan especiales de la Navidad, que deben ser muy duros para las familias que no tienen recursos, viendo ese derroche de luces, colores, moños y papel de regalo que inunda los hogares de las clases privilegiadas.

Pues bien, con mi desazón a cuestas, que siempre se me convierte en una pregunta por resolver, decidí pensar en una opción distinta, que se ha ido consolidando a través de estas tres navidades que hemos pasado en la Alpujarra: la Red de Navidad de Medellín. Les explico rápidamente de qué se trata. Muchas entidades, públicas y privadas, se vuelcan, juntas, para que todos los niños de esta ciudad, sin distingo de clase social o económica, reciban un mismo regalo de ciudad desde el 7 de diciembre hasta el 7 de enero. ¿Cuál es ese regalo? Quiero que lean esto con cuidado, me perdonan la insistencia porque sé que no existe ninguna ciudad en el mundo que se haya unido de esta manera para regalar en Navidad: entrada gratis a todos los museos, a los parques y a los centros recreativos de Medellín. Esta Red está constituida por la Fundación EPM con su Museo Interactivo, Comfama y Comfenalco con sus parques recreativos, el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno, la Casa Museo Pedro Nel Gómez, el Museo de la U. de A., el Jardín Botánico, el Área Metropolitana con su Parque de las Aguas, Metroparques con todos sus parques, la Sociedad de Mejoras Públicas con su Zoológico, el Museo El Castillo, el Planetario, el Metro de Medellín, el ITM, Cine Colombia y el Sector Transportador.

Resalto la voluntad política de todas ellas, su alegría preparando la programación especial y, sobre todo, ese nuevo espíritu que se está gestando, de construcción conjunta, de comunidad, donde todos los sectores, incluso los transportadores, aprenden a pensar en forma altruista. También resalto la importancia que tiene para nuestra sociedad que los niños no sean distinguidos por el estrato. Porque cuando al convocarlos y darles algo porque son pobres, ya se les está enseñando que lo que se les está dando, lo están recibiendo por su condición de pobres. Y yo creo que eso es terriblemente injusto, aberrante y además perpetuador de los círculos infernales de la pobreza. Qué puede sentir un niño cuando toma conciencia de su condición socioeconómica desventajosa, como lo único que convoca la mirada y el reconocimiento del otro. En cambio, lo que propone la Red de Navidad es precisamente eso: los convocamos y los cuidamos porque son niños, y merecen una Navidad llena de divertimento. Rompemos así la idea de que el único obstáculo es la pobreza. ¿Cuántos menores ricos de nuestra ciudad no conocen parques y museos, porque precisamente sus recursos económicos los condenan al mal y les hacen creer que lo único que hay en el mundo para ver, disfrutar y saborear son vitrinas, audífonos, controles y chucherías? Que en la misma fila para entrar al cine, o al museo, o al parque, se encuentren todos, se miren a los ojos, se reconozcan en su condición común y digna de seres humanos únicos, curiosos, fascinantes.

Ahora, pensémosle más al tema del regalo para aquellos sin recursos. Tengo una propuesta para que ensayemos el próximo año, porque sé que precisamente para niños en Navidad, el traído del Niño Dios es una ilusión muy bella. Hagámoslo de manera anónima, garanticemos que en Navidad ninguno se quede sin su traído, entreguémoselo a sus familias para que se lo regalen en nochebuena, a nombre del Niño Dios, sin particularizar otra procedencia, ni decirles que se les escogió porque eran pobres. Así, la infancia de Medellín recibiría el mejor regalo que puede recibir ser humano alguno: dignidad.

NOTA: voy a descansar unos días. Mis lectores: que tengan unas fiestas ricas, regalen muchos abrazos, y que el año que viene nos sigamos transformando con mucho amor por esta ciudad tan maravillosa que tenemos.

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Jerónimo de Luis Tejelo

lunes, 18 de mayo de 2009

In memoriam

Homenaje al gobernador de Antioquia

Antonio Roldán Betancur


En el vicésimo aniversario de su muerte

Estamos a mes y medio de cumplir 20 años de la lamentable desaparición de mi amigo de juventud Antonio Roldán Betancur. De mi anecdotario personal saco este artículo escrito por primera vez para el periódico El Taller en su segundo número.

Lo reproduzco como un homenaje in memoriam.

¿Incendiarios?

Gabriel Escobar Gaviria.

Agradezco el ofrecimiento que me hace el director de este periódico para aportar anécdotas al recuento histórico de nuestro barrio Fátima. La que refiero hoy tal vez esté aún en la memoria de muchas personas, sobre todo de aquellas que viven en el marco de la iglesia.

Donde hoy hay un parque infantil con varios juegos fue por mucho tiempo un lote al que no se le hacía ninguna mejora. Fue allí donde empezaron los encuentros futbolísticos Fátima-Nutibara. Los menores sospechábamos, por conversaciones escuchadas a los adultos, que ese lote no le pertenecía a la Parroquia, razón por la cual ni el creativo padre Córdoba, ni el recursivo padre Lalinde habían podido adelantar labor alguna para el aprovechamiento comunitario del mismo.

Un día se confirmaron tales sospechas. Recuerdo: llegué de la Universidad y mis hermanos me contaron que en toda la mitad del lote, al frente de la casa de Belisario ¡qué cremas las que allí vendían!, hoy Tienda de Nico, habían levantado una caseta de construcción y habían echado cepas como para una casa.

–Y ¿el Padre qué dijo?

–No, pues nada; como ese lote no es de la Parroquia.

Y el Padre no dijo nada porque se trataba del bondadoso padre Álvarez, todo dulzura y mansedumbre, pero ¡ay si hubiera sido en tiempos del padre Lalinde! Todavía estarían buscando los bultos de cemento en los profundos infiernos.

Incrédulo me dirigí al sitio acompañado de mi hermano Jota. Y sí, allí estaban esas cepas desafiantes para iniciar la construcción de unos muros y de una casa que por donde se la mirara heriría la hermosura de la iglesia. Algún día podríamos elegir entre estar atentos a la Misa o enterarnos de la vida familiar de aquella vivienda; la torre nos proporcionaría varios palcos para seguir de cerca, cual telenovela en vivo, el drama familiar de los ocupantes.

Absorto estaba en esos pensamientos cuando escuché a mi lado una voz que hoy no está con nosotros y que preguntaba mi parecer con tono de que el suyo no era nada agradable. Era la voz de mi amigo Antonio Roldán Betancur. En aquellos días andábamos por los 22 años y lejos estábamos de adivinar la exitosa y corta carrera que el destino le depararía a mi amigo. Él y yo éramos los amos del micrófono en la parroquia, pues desde hacía cuatro años nos turnábamos para leer la Epístola y no había bazar que no animáramos desde las famosas casetas de las dedicatorias. La idea nos vino a ambos al mismo tiempo. Nos miramos y nos comprendimos: teníamos que reunir la gente y para ello usaríamos el micrófono de la iglesia. No, no le pediríamos permiso al padre Álvarez, pues no nos lo daría.

Iban a ser las ocho de la noche y don José Betancur, el sacristán, no había terminado de cerrar la iglesia por cuanto faltaba el toque de ánimas que se hacía a dicha hora. El destino nos hizo subir por la rampa y allí encontramos a Fabio Zapata, el hijo de don Rafael, que esperaba a que fueran las ocho para hacer el llamado a la plegaria por las ánimas, pues acostumbraba reemplazar a don José en esa labor.

–Fabio –le dijimos–, arranque a repicar durante estos diez minutos que faltan para la ocho; a las ocho dé el toque de ánimas, como de costumbre, y luego repique cinco minutos más.

Fabio no nos preguntó por qué le pedíamos eso. Inteligentemente comprendió que ante tan inusitado toque la gente saldría a ver de qué se trataba, y así fue.

Llegamos hasta la sacristía y mientras yo le explicaba a don José que nosotros cerraríamos el templo, Antonio prendió el amplificador y comenzó con las arengas. Nuestras consignas fueron inofensivas, pedíamos a nuestros cohabitantes que reflexionaran y se opusieran a esa construcción porque ese espacio lo necesitábamos para un parque infantil en el que jugarían nuestros hijos (todavía no los teníamos).

Cómo se apropiaría la Parroquia de ese terreno no era nuestro problema, eso era cuestión de adultos y nosotros apenas estábamos aprendiendo a serlo. Para eso estaba don Enrique Toro, mayordomo parroquial. Desde la Sacristía no veíamos lo que en la calle sucedía, pero por lo que pasó después, nos enteramos de que tanto las campanas, como nuestras voces habían logrado el objetivo: la gente se reunió, deliberó y obró.

Seguíamos con nuestras consignas cuando entró el padre Álvarez por la nave central de la iglesia entre trotando y corriendo hasta llegar a la sacristía.

–Escobarito –me dijo–, no sigan con eso que afuera está la Policía preguntando quiénes son los que hablan por micrófono, no demoran en subir. Váyanse por la puerta de debajo de la sacristía, ésta es la llave.

Antonio y yo no comprendimos, al principio, por qué la Policía se habría de disgustar porque nosotros llamáramos a la feligresía para que opinara sobre una construcción; no sabíamos que la feligresía ya estaba opinando y en ¡qué forma!

Obedecimos y salimos por la puerta de abajo la que da frente al negocio que era de Juan de Dios y nos dirigimos adonde estaba la gente. Quedamos asombrados al ver desde antes de llegar a la casa de los Culembias un resplandor de una llamarada inmensa: la caseta estaba en llamas; el cemento fue esparcido para que las bolsas ardieran; al celador le permitieron sacar las herramientas y sus pertenencias. Antonio y yo nos confundimos con la gente que miraba el espectáculo, mientras nos reprochábamos esa acción que estaba muy lejos de nuestra inofensiva intención.

Una cosa aprendimos esa noche: la masa es un animal irracional.

Lo que siguió después fue cosa de adultos: el Padre y don Enrique arreglaron con la propietaria del lote en términos no desventajosos para nadie. Hoy hay un parque infantil en el que jugaron mis hijos mientras fueron niños.

Junio de 1998

*-*-*-*

*Este artículo salió en el número 2 del periódico El Taller de junio y julio de 1998 y se refiere a un hecho ocurrido entre 1968 y 1969, el autor y protagonista no recuerda la fecha exacta.

El periódico El Taller es un periódico barrial de propiedad de mi hermano Jorge Mario Escobar Gaviria “Jota”, por esa razón los nombres aparecen en forma coloquial, sin apellidos algunos y con los apodos otras veces, como en el caso de los Culembias. Donde quedaba la Tienda de Nico queda ahora el Supermercado El Cerro. En 1998 no habían comenzado los estúpidos realities y yo menciono uno como telenovela en vivo.

Como este artículo lo reescribo para que sea leído aun por personas ajenas al departamento de Antioquia, hago notar que una vez que hubo terminado la carrera de Medicina, mi amigo Antonio Roldán Betancur realizó una maratónica y exitosa carrera de hombre público que empezó con la Alcaldía de Apartadó, continuó con la Presidencia del Atlético Nacional, siguió como director del Índer, diputado de la Asamblea de Antioquia y terminó como gobernador del Departamento de Antioquia cuando fue muerto en un lamentable accidente el 4 de julio de 1989.

En el 2003 el parque fue reformado, organizado y embellecido como una obra de la Alcaldía de Luis Pérez Gutiérrez. Me encontraba en la sacristía el día anterior a la reinauguración. El padre David Kapkin, el párroco actual, se me acercó y me dijo:

–Por vos tenemos parque.

–Por mí y por Antonio, padre.

Fue un reconocimiento en privado de algo que nadie menciona en público.




Junio de 2005.

La columna de Angelita

Mundo Moderno
Pánico porcino y sus consecuencias gastronómicas

Entiendo que en momentos como éste, con la noticia de la influenza porcina y que van a cerrar a México y todo, la gente se preocupe un poco. Es normal que una crisis genere consternación, pero aprovecho el momento para pedirles que no exageren. Lávense las manos, vacúnense, tomen vitamina C, anden con tapaboca y jabón antibacterial, pero, por favor, algo de mesura ante propuestas como la de PETA.

Para quienes no lo saben, PETA es una organización que lucha por los derechos de los animales. Hasta ahí, todo bien. Pero anunció que quieren poner una piara al frente del Capitolio en Estados Unidos con el fin de replicar las condiciones que dieron lugar a la influenza porcina y así convencer a la gente de que se pase al vegetarianismo. Eso ya me parece que es ir demasiado lejos.

La noticia me la dio un familiar de mi esposo que es vegetariano. Lo irónico es que es un vegetariano gordo. Es gordo y calvo. Yo sé que la calvicie no está asociada al vegetarianismo, pero yo creería que eso lo impulsaría a querer ser más divertido. Pero no, este hombre —que se ve un poco ridículo pesando 150 kilos y comiendo apio— es apasionado defensor del vegetarianismo y ha usado el “abrazo de Porky” como argumento para buscar seguidores con frases como “Nunca han oído de la influenza habichuela”. No le importa que la gripa no se contagie por comer carne de cerdo porque además no está sugiriendo la dieta judía de hacerle el quite al jamón sino que dice que hay que sacar de tajito la carne del plato.

La verdad es que algunos vegetarianos pueden ser bastante agresivos. Yo los entiendo. Si yo viviera a punta de arvejas y de soya todo el día, yo también estaría de un genio terrible. Pero últimamente han cogido impulso con todo este movimiento vegano-zen-mininalista-oriental-yoga de gente multipluritrascendental. Les confieso que tanta calma me irrita. No es tanto su actitud de superioridad ni la sutileza con la que equiparan el consumo de cárnicos con la barbarie, la intolerancia y la ignorancia. Tampoco es que traten de convencerlo a uno como si fuera una pirámide. Se sienten superiores y confunden una opción personal con una opción moral. Y ahí es donde me pierden porque realmente no creo que comer zanahorias en vez de chicharrones haga que una persona sea, per se, mejor que otra.

Los carnívoros somos mucho más tolerantes. Y más felices. Y más divertidos. Y, honestamente, más fáciles de alimentar. Traté de decirle todas estas cosas al señor, pero él insistió en rajar de nosotros. Entonces le dije que al menos la carne tiene la posibilidad de huir.
Ya hacia el final, cuando me empezó a hablar de la cantidad de hormonas que le ponen a la carne y las vacunas y los químicos, le dije que había cambiado de opinión. Concluí que la única salida saludable que nos queda a los carnívoros es comernos a los vegetarianos.

domingo, 10 de mayo de 2009

Los vídeos de AT 4

Día de la madre

Otra vez a las 6:11 p. m. me pide AT espacio para otros vídeos.

Vídeo n.° 6: Con Mi Madre y el Aire

Vídeo n.° 7: Las manos de mi madre

Vídeo n.° 8: Madre

Vídeo n.° 9: La mamma

Vídeo n.° 10: La mamá

Vídeo n.° 11: Poema a la madre Paco Stanley

Los vídeos de AT 3

Día de la Madre

AT me dice que como son las 5:55 p. m. y faltan más de seis horas para terminarse el día, sigamos agasajando a las madres con estos dos vídeos.

Vídeo n.° 4: Los Nocheros - Mama Mama

Vídeo n.° 5: mama vieja

Otro vídeo

Dia de la madre

Como el día no ha acabado, otro vídeo


Los versos para mi madre

Los vídeos de AT 2

Día de la Madre
AT me pide que dedique el vídeo que incluyo a todas las mamás de los lectores, y a las de todos los que se vinculan de algun modo con este blog.
Vídeo n.° 3 Ocaña canta bambucos

sábado, 9 de mayo de 2009

La columna de Angelita

Mundo Moderno

Coser, tejer, desesperar

Les voy a contar un secreto: soy retrasada manual. Mis abuelas, dotadas ambas de sobresaliente habilidad manual, lograron transmitirle sus respectivos talentos a sólo una de las tres hijas de mis padres (mi mamá tampoco salió favorecida en esa repartición y creo que el de ella fue el gen dominante en dos de los tres casos), dejándonos a la mayorcita y a mí a merced de diez dedos gordos. Admito sin pena que no coso, no tejo, no bordo, no pinto en seda, no cojo ruedos y no he salido ilesa de ninguna pegada de botón hasta ahora.

Nunca me había importado mi limitada motricidad fina hasta esta semana que por motivos de salud estuve guardando cama, como dicen las viejitas. Ocurrió que durante mi tiempo de reposo vi la noticia del terremoto en Italia y la nota sobre Maria D’Antuono, una mujer de 98 años que fue rescatada de los escombros y confesó que se distrajo durante las treinta horas tejiendo.

Yo ya estoy harta de ver televisión. Estar acostada está empezando a afectarme. Siento que el colchón y yo nos estamos fusionando y que pronto nadie podrá distinguir entre mi nalga y mi somier. Tejer me pareció una opción interesante así que fui al almacencito que siempre había ignorado, respiré hondo, invoqué a mis abuelas y entré.

Apenas vi a la niña que atiende, supe que estaba en problemas. Ella tenía de esos rostros que son puras aristas y su tez era de una palidez que sólo el vegetarianismo logra. Le dije que quería agujas.

—¿Qué clase de agujas?

—Pues, las de coser.

—¿Maya?

—Pues, no sé, ¿hay inca o tal vez azteca?

—¿Crochet, dijo?

—Querrá decir "croquet"…

Ceros risas, ojos blanqueados, suspiro impaciente. No sé qué quiero así que cometo el clásico error de principiante de comprarlo todo. Me acompleja la niña puntiaguda con su mirada de sabelotodo y su manera de juzgar mi incapacidad de distinguir entre hilo y lana.
Llego al apartamento e intento canalizar el espíritu tejedor, detectar la fibra que contiene la memoria muscular o al menos tratar de acordarme de lo que decía Amandita (la profesora de costura del colegio) pero todo falla. Me enrollo la lana con tanta fuerza que se me pone morada la falangeta del dedo índice, me empiezan a sudar las manos y dejo empapada la primera carrilera y casi quedo tuerta en varias ocasiones. Decido que la maya no es para mí en intento el crochet. Esto es con una sola aguja así que tiene que ser más fácil. Además, la aguja está doblada al final para formar una especie de garfio, así que juego al Capitán Hook un ratico antes de empezar. El resultado es idénticamente desastroso, aunque estéticamente diferente. Esta vez he logrado hacer una bola de hilo compacta. Decido que logré tejer la primera bola de golf de la historia, guardo la costura y prendo la televisión. Al menos puedo manejar el control remoto… aunque en realidad no sé para qué sirven todos los botones.

Ángela Álvarez V.

Angela=alvarez_v@yahoo.com

Los vídeos de AT 1

AT a veces manda fotos para el blog, y ahora ha mandado dos vídeos de Youtube. Estuve tratando de aprender a ponerlos en el blog como los he visto en otros, pero no pude. Si alguno de los lectores sabe cómo se hace, seré buen alumno y aprenderé, por ahora los pongo mediante al función vínculo poniendo el nombre del vídeo donde se debe hacer clic.

Vídeo n.° 1 Sound of Music Central Station Antwerp (Belgium)

Vídeo n.° 2 The sound of music...do re mi fa..

sábado, 2 de mayo de 2009

La columna de Angelita

Nota del Editor: El pasado 20 de abril murió en la ciudad de Pereira el doctor Óscar Vélez Marulanda, hombre público de esa ciudad y del departamento de Risaralda. Desde sus funciones como Alcalde de Pereira, como senador de la República realizo obras a favor de la ciudad y del departamento. Fue conocido como plumón y se destacó por buena chispa humorística, Chispa que fue heredada por su nieta Ángela Álvarez Vélez como lo ha podido demostrar durante varios años como columnista de La Tarde, periódico al que este servidor se le pega con el permiso de la autora para reproducir sus columnas.

A la doctora Ángela y a los risaraldenses mi sentido pésame por la pérdida de su abuelo, a la primera, y de su líder, a los segundos.


El último vuelo de Plumón

Cuando alguien ve de cerca la muerte y se le ríe en la cara lo suficiente, empieza a tratarla con algo de ligereza. Óscar Vélez le hizo el quite a eso de morirse una media docena de veces, y siempre volvía con un chiste nuevo. La última vez que estuvo hospitalizado, por ejemplo, nos dijo que se había muerto pero que al Cielo no lo habían dejado entrar porque Pepita estaba en el Comité de Recepción, y que del infierno lo echaron porque los amigos (el Loco Giraldo, Alfonso López y Virgilio Barco) dijeron que él se les tomaba todo el traguito. Parece que a alguien finalmente se le ablandó el corazón. O tal vez logró llevarse una botella de whisky de contrabando y la usó para sobornar a los guardias. El caso es que ya llegó y ahora el Cielo sí se puso bueno porque si había alguien capaz de tomarle el pelo a Dios, era él. Porque eso sí, mamagallista como él sólo.

Nadie cruzó palabras como Plumón sin quedar con una historia para contar. A todos nos hizo alguna: al periodista Daniel Samper Pizano lo convenció de que las piñas eran subterráneas y que cuando uno metía la mano en la tierra y se chuzaba, ahí había una piña; a una secretaria del Senado —que como la mayoría de los humanos no le entendía ni pío de lo que decía— la convenció de que entraba en trance y hablaba en lenguas; en un viaje a Europa convenció a todo el mundo de que era de la Realeza Colombiana y se hizo llamar Conde de Marulanda durante varios días. Y esto es sólo la punta del iceberg. Era un tomador de pelo consumado, con una extraordinaria combinación de humor del más fino, vergüenza de la más escasa y la risa más contagiosa del mundo.

Rió e hizo reír, vivió intensamente, de día y de noche, sin remordimientos ni ataduras gozándose todos sus vicios y virtudes. Fue infaliblemente generoso, irremediablemente coqueto, decididamente optimista, bromista descarado, lector voraz, escritor talentoso, orador prodigioso (nadie le entendía, pero eso era parte de su encanto) goloso hasta el último día e hincha furibundo del Deportivo Pereira y del Real Madrid.

En la política se distinguió por ser encantador en la derrota y magnánimo en la victoria y sobre todo, Liberal. Orgulloso del Partido, comprometido con la región y enamorado de Pereira. Pero de la política, que se encarguen otros.

Yo quiero hablar de mi abuelo, el que escondía torta debajo de la cama y me levantaba a la media noche para que hiciéramos trampa juntos porque siempre nos tenían a dieta; el que le juraba a mi abuela que sólo se tomaba dos dedos de whisky (y levantaba el índice y el meñique mientras nos picaba el ojo a mis hermanas y a mí); el que nos hacía poner rojos porque les decía a las visitas:

—Bueno, o se van o se entran pero esta despedida está muy larga.

O también:

—¿No trajeron sino una tortica? Como tacañitos, ¿no?

Porque en cuanto al dulce, nunca era suficiente. Alguna vez alguien cometió el error de decirle:

—Óscar, ¿quieres milhoja o pastel?

A lo que él respondió;

—¿Cómo que “o”? Quiero milhoja y pastel.

Valga la aclaración: él era comelón, no gourmet. Le encantaban las salsas y los aderezos, a tal punto que hizo combinaciones tan aberrantes gastronómicamente como pizza con salsa ranchera y tamal con salsa de ciruelas. Ningún plato se escapó de ser “mejorado” por pique, mostaza, mermelada o cualquier otra cosa que tuviera a la mano. Y todo, todo, sabía mejor con arequipe por encima.

Su amor por el dulce, el trago y las mujeres lindas lo llevaron a vivir sin reservas, pero a pesar de sus excesos, nunca lo oímos hablar mal de nadie, y había mucho que decir. Le robaron, lo traicionaron, lo abandonaron y a todos los perdonó, y a los que quisieron volver, los recibió. Siempre nos dijo:

—En la política no hay amigos, hay aliados. Las alianzas se pueden acabar, pero eso no significa que la amistad no pueda seguir.

Esa lealtad feroz explica por qué le han hecho tantas condecoraciones, honores, menciones, por qué siempre había alguien en su oficina del centro, tomándose un tinto y echándose un cuento. En la calle la gente lo paraba y le decía

—Doctor, usted no sabe quién soy pero gracias a usted yo pude estudiar.

o también:

—Usted no se acordará de mí pero yo trabajé en una campaña suya.

Pero sí se acordaba, de todos. Les decía por el nombre, les preguntaba por la familia y les encimaba alguna anécdota.

Esa memoria prodigiosa, esa mente brillante y esa chispa inigualable nos hacían decir, cada vez que se enfermaba el abuelo:

—No se preocupen que Plumón nos va a enterrar a todos.

Y cada vez que se aliviaba nos decía cómo quería que fuera su entierro. Insistió en que quería mariachis, nos instruyó que no fuéramos a llorar y pidió que lo enterráramos al lado de la abuela Pepita para poderla molestar durante el resto de la eternidad.

Esta semana con mucha tristeza nos tocó darle gusto. Lo pusimos a descansar junto a Pepita (aunque realmente ahora no va a descansar ninguno de los dos) porque este lunes tanta vida y tanto vivido finalmente desbordaron el cuerpo que lo contenía y por eso lo descartó como un traje viejo con demasiados remiendos. La muerte lo alcanzó al fin. Pero para dicha de todos lo cogió con Buchannan’s en la sangre y tinta de periódico en los dedos.

Centenares de personas se reunieron para darle un último adiós y no hubo lagrimal que quedara invicto. Como prueba del cariño sincero que le tenían al abuelo, a pesar de que había varias docenas de políticos reunidos, nadie hizo campaña y no se mencionó la reelección ni una sola vez.

Todos sentimos el vacío, que tardará generaciones en llenarse. Creo que fue Emilio Loboguerrero Álvarez el que supo poner en palabras lo que los demás estábamos pensando. Le dijo a mi mamá que él iba a hacer un tobogán de nubes para que Óscar pudiera volver a visitarnos. Ojalá Emilio lo logre, pero mientras tanto démosle la despedida que quería. Toquen, mariachis, toquen que él sigue siendo el rey. Nada de lamentos y nada sufragios. Sólo un brindis: ¡Por Plumón!

El lince matemático 7

Solución al problema 8 (ver los comentaros de la entrada del Lince matemático 6)

Problema 9

Don Abel, don Gabriel y don Manuel son tres campesinos que le arrancan a la tierra el sustento para ellos y para sus familias. Ellos empiezan la jornada muy temprano a las 6:00 a. m. y muchas veces a las 6:00 p. m. aún están dándole golpes a la tierra.

Al as 12:00 m., cuando en el campanario de la iglesia del pueblo suena el toque del Ángelus, ellos suspenden su trabajo, se descubren la cabeza y rezan el saludo del arcángel, tocayo de uno de ellos, a María Santísima.

Terminada la oración se sientan debajo de una frondosa ceiba en las cercanías, abren sus fiambreras y proceden al alimento del mediodía. Una vez terminado el almuerzo se echan una siesta de media hora a la sombra de las ramas del árbol.

Cierto día, la hora de la siesta, atinó a pasar por el lugar el mamagallista del pueblo y al verlos dormidos se aprovechó de su impotencia y les pintó la cara de negro.

Los tres amigos despertaron al tiempo, como era su costumbre, y se echaron a reír a mandíbula batiente cuando cada uno vio las caras de sus compañeros pintadas. De pronto don Manuel, el más inteligente de los tres y a quien sus compañeros y conocidos lo tenían por filósofo, dejó de reír pues se dio cuenta de que su cara también estaba pintada.

1.° ¿Cuál fue el razonamiento de don Manuel para que sin espejo, sin un lago cercano y sin llevarse las manos al rostro se diera cuenta de que su cara estaba pintada?

2.° ¿A qué pueblo colombiano corresponde la foto que ilustra el campanario? En la Casa de la Cultura de de ese pueblo dictó una conferencia don Abel (el dueño del blog, no el campesino del problema 9) en uno de los últimos años de la década pasada, invitado por un profesor del lugar.

viernes, 1 de mayo de 2009

Gazapera histórica 7

Hasta bogotano
Vilma Calderón, Santafé de Bogotá, (91-06-14)

Advertencia: En esta entrada lo que está escrito en negro corresponde a una carta personal de Sófocles a la periodista Vilma Calderón en julio de 1999. Lo escrito con verde es el proceso histórico del gazapo durante estos casi 18 años hasta la fecha.

En el noticiero de ayer usted presentó una excelente nota sobre inseguridad, en la que dijo: Hasta el mediodía de hoy es restablecido el servicio eléctrico.

Usted quiso decir:
A. Que el servicio fue restablecido, pero al mediodía fue retirado de nuevo.
B. Que el servicio fue restablecido al mediodía.
Si incluyéramos en algún examen la alternativa anterior, la letra A seria señalada por la mayoría de los habitantes del occidente colombiano, y la B, por la mayoría de los santafereños, cundinamarqueses y boyacenses.

En español la preposición hasta determina un límite temporal de finalización, no de iniciación como lo usan en el altiplano.

Recuerdo que una vez estaba yo en Bogotá y necesité a alguien, le llamé por teléfono y la secretaria, muy amable, me dijo:

—El doctor viene hasta las cinco.

Como eran las cuatro le dije:

—Entonces pásemelo, por favor.

Ella, perdió la amabilidad inicial y me dijo:

—Ya le dije que el doctor viene hasta las cinco.

—Por eso, señorita —le repliqué—, son las cuatro, entonces no se ha ido.

Con ésta última frase perdió del todo la amabilidad y colgó sin pronunciar palabra. Al mismo tiempo, sonreí pícaramente por haber demostrado la confusión originada por la diferencia de significados de una misma palabra.

Muchos otros ejemplos se pueden dar con referencia a esta clase de confusiones que crea el hasta santafereño, que es agravado cuando le anteponen el adverbio sólo. La corrección, generalmente, consiste en eliminar la preposición hasta cuando se sientan deseos de decirla: Al mediodía de hoy será restablecido el servicio, y la frase hubiera quedado verdaderamente hermosa (julio de 1991).

Ésta es una pelea de nunca acabar, existe desde mucho antes de la Gazapera. Aunque yo lo llamo el hasta bogotano —Nombre tomado de la Gazapera de Argos, Roberto Cadavid Misas—, también es propio de otros países de habla hispana. Precisamente, por alguna ligereza de los académicos, se les coló este mico en la edición XXII del Diccionario, en la que aparece aprobado este uso mediante la tercera acepción de la preposición hasta (clic) la que atribuye a a la América Central, a Ecuador y a México mas no a Colombia, a pesar de ser de uso diario en nuestra capital y desde la cual se ha irradiado por mucha parte del país debido a las telenovelas y a los “concursos reales” de televisión (las comillas obedecen a que lo único real de tales concursos es la ingenuidad de los televidentes que los siguen con tenaz entusiasmo para enriquecimiento de los productores).

Parece que cuando se preparaba la primera edición del Depedé, Diccionario panhispánico de dudas, los encargados de la preposición hasta cayeron en la cuenta de la metida de guayos y quisieron suavizar tímidamente la píldora mediante la segunda entrada (clic) en la que propone que para corregir la ambigüedad que produciría la expresión Se abre hasta las tres se anteponga la negación: No se abre hasta las tres o se reemplace hasta por a: se abre a las tres. Habría sido mejor si el Depedé se hubiera dado los tres golpes de pecho correspondientes al mea culpa, me culpa, mea máxima culpa y hubiera desautorizado de un plumazo al Diccionario y abolir semejante dislate. Además eliminarlo de la edición virtual en el avance correspondiente a la edición XXIII. Varias veces ha ocurrido que equivocaciones aprobadas en una edición se corrigen en la siguiente. Errare humanum est (mayo de 2009).

viernes, 24 de abril de 2009

Vista de lince 69

El aviso




La foto es de un aviso que ponen en las busetas de Santra, empresa de transporte urbano de Medellín y Envigado en Colombia.

Trabalenguas

Nadie silba como Silvia Silva. Porque si alguien silba como Silvia Silva fue porque Silvia Silva le enseño a Silbar.

Este trabalenguas así redactado lo encontré en la internet ayer, pero yo lo había aprendido hace mucho tiempo con otra fórmula:

Nadie silba como silba Silva. Porque si alguien silba como silba Silva fue porque Silva le enseño a Silbar.

En Santra nadie silba como Silvia Silva ni como silba Silva.

Las dos fórmulas tienen problemas de y lógica gramaticales. Intenté arreglarlos, pero las fórmulas resultantes perdían la sonoridad y la cadencia con que lo aprendí y por eso no me atrevo a proponer la fórmula que considero correcta, por lo tanto lo dejo para que en los comentarios se propongan algunas y yo pondré la mía.
Se venden tapas para volcanes

domingo, 19 de abril de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Maternidad demandable


Todos hemos acomodado el dicho ese “mi mamá me ama, mi mamá me mima… me mamé de mi mamá”. Pero hay gente que lo lleva más lejos.

Hay gente, como un joven austriaco que demandó a su madre porque lo llamaba hasta 49 veces al día. La corte multó a la madre con el equivalente a un millón de pesos por acoso telefónico.

Tal vez este hombre llevó las cosas un poco lejos, pero seamos sinceros, no pensó nada que los demás no habíamos pensado. Es decir, mi mamá me llama más o menos esa misma cantidad de veces, pero no he pensado en demandarla por eso, pero ahora que lo pienso… está el vestido de patos en una bañera bordados que me obligaba a usar. Y la vez que me hizo un motilado que me hacía parecer un elfo sexualmente confundido. Y además me obligó a llevar queso y yogur en la lonchera y me hacía usar camiseta en la piscina, lo que definitivamente clasifica como daño por lesiones sociales. Y sin ir muy lejos, podría demandarla por truncar el libre desarrollo de mi personalidad porque no me dejó lanzarme desde el techo de la casa con una toalla amarrada alrededor del cuello “a luchar por la fusticia” [sic]. Y mi padre tampoco se queda atrás. Todavía estoy con los nervios porque una vez lo vi matar un ratón y lloré durante días porque había asesinado al Ratón Pérez.

Bueno, está bien, tal vez yo no tenga un caso muy sólido, pero no deberíamos descartar la idea de demandar a los padres, porque hay unos definitivamente demandables. Para empezar, están las madres que les ponen balacas a las bebés y pulseras a los niños. Y la gente que motila a sus hijos como aspirantes a la Selección Colombia en 1982, cortico adelante y largo atrás, también es candidata a demanda.

Los nombres también podrían ser motivo de litigio. Cuando estaba haciendo el vigía de la salud en mi último año de colegio (ni crean que les voy a decir cuándo fue) me tocó un niño que se llamaba Batman Adolfo. Es en serio. Hay testigos. Esa señora probablemente truncó el futuro laboral de ese niño. Yo no me dejaría operar del doctor Batman. ¿Ustedes sí?

Ya que estamos en estas, deberíamos aprovechar y entablar demandas a nombre de los animales cuyos dueños los visten de manera ridícula y les hacen cortes vergonzosos que los convierten en blanco de humillaciones cada vez que salen al parque. Siempre que veo uno de esos french poodles con la cola rapada me lo imagino explicándole a su amigo bóxer: “mira, te juro que no soy, es que mi dueña…”.

El caso es que este joven tocó un nervio con eso de las demandas. En el fondo, todos tenemos un guardado, una injusticia por la que sentimos que merecemos compensación.

Al mismo tiempo, esto podría ser problemático si una de mis hermanas decide demandarme porque la castigaron a ella cuando yo incendié las cortinas y le eché la culpa, y la otra todavía está buscando un suéter suyo que vendí en el colegio para poderme comprar un borrador de E. T. Mejor apelemos a la sensatez y dejamos así…

viernes, 17 de abril de 2009

Una voz divina

Esta anécdota la redacto en palabras de Amparo Jaramillo porque es la forma como me gusta contarla. Ella fue telefonista en La Ceja por mucho tiempo.

Cómo le parece, ingeniero, que cuando estos equipos estaban recién inaugurados muchas personas preferían pedir las llamadas por el conmutador a hacerlas directamente porque muchos municipios aún no estaban automatizados o porque no habían adquirido la costumbre.

De pronto comenzó a llamar casi todos los días un tipo, pero con una voz que ni se imagina. ¡Qué voz tan divina! ¡No, no, no! Yo no había oído una voz igual en toda mi vida. ¡Ah!, y me enamoré de esa voz.

–¡Papito! –le decía yo cuando llamaba– eso es mucha voz tan divina la que te dieron.

–Así serás de hermoso –le decía otras veces.

–Si pudiera te hacía la llamada gratis con tal de oír esa voz, pero qué hago si apenas vivo de este sueldo. –otras más.

Y así, piropo tras piropo y el hombre apenas se reía, pero no avanzaba nada, y al otro día era el mismo cuento.

Hasta que una vez me pidió una llamada a Bogotá. Y acuérdese, ingeniero, que la Empresa se demoró mucho para entrar a la red nacional, entonces nosotras teníamos que pedirle el nombre a la persona y el teléfono de donde llamaba porque así nos controlaban a nosotras. Y eso fue mucha alegría para mí.

–¡Papito! –le dije– ¡Qué dicha tan grande que por fin voy a saber cómo te llamás!, porque me tenés que decir el nombre para poder llevar el control que nos exigen –y yo matada– ¡A ver pues! despachá que de ahora en adelante te voy a seguir diciendo el nombre.

–Alfonso Uribe Jaramillo, señorita.

¡Ay!, ingeniero, usted no se imagina lo que a mí me dio al saber que era la del señor obispo la voz de la que yo estaba enamorada. Primero un frío enorme me recorrió el cuerpo, después la cabeza se me puso caliente que yo creí que la diadema se iba a derretir y unas ganas de ir al baño, pero no podía salir corriendo, de todas maneras él seguía en la línea. Hasta que por fin logré decir:

–¡Ay!, monseñor, ¿usted me va a hacer echar?

–¿Por qué? –me dijo muy serio– Si usted no me ha dicho nada que un hombre no quisiera oír.

Nueva presentación

Nueva presentación

Cuando abrí el blog el pasado 24 de junio, lo configuré de tal manera que la página principal mostrara el máximo de entradas elegible, 500. Ayer cumplí con la centésima sexagésima sexta y desde hace varias entradas he venido observando que se ha dificultado la apertura del blog por el peso informático del contenido. Además, ya recibí sugerencias al respecto.

Decidí rebajar a 80 el número de entradas en la página principal. Si los lectores consideran necesaria otra rebaja, será bienvenida la sugerencia.

También empezaré una revisión de todas las entradas para quitar errores de tecleo muy comunes por la falta de una buena mecanógrafa. Además, escucharé sugerencias acerca de las etiquetas que debe llevar cada entrada para hacer más ágil el encuentro del blog en los buscadores.

Todas las comunicaciones conmigo se pueden hacer por los correos y teléfonos mostrados en el perfil o por los comentarios en las entradas.

Don Abel

miércoles, 15 de abril de 2009

Vista de lince 68

Diccionario de-formador

Casi no aparecen por aquí los conferencistas, quienes al igual que los periodistas y publicistas, que tanto critico, son felices copiando cuanta innovación conocen, es como si cada uno fuera a las conferencias de los otros para escuchar lo nuevo y aplicarlo en las suyas.

Esta introducción se debe a que mi amigo Abelardo Alonso Calderón Gallego fue enviado por su empresa a cursar un diplomado llamado Formación de formadores y les puso tanto cuidado a los profesores que además de ganar las materias con lujo de calificaciones, elaboró un diccionario al que llamó Diccionario de-formador.

Como me parece importante que los conferencistas conozcan y mediten sobre sus muletillas, comparto con ustedes el documento.

Este diccionario ha ido aumentando con aportes que han llegado de varios amigos y tengo autorización del autor de ir añadiéndole elementos nuevos. Por lo tanto, quien descubra una nueva muletilla, bienvenido sea. En los comentarios de esta entrada, puede dar sus aportes y ojalá con la especificación del país de origen.

A nivel de. Expresión proveniente de la doctrina del anivelismo, muy utilizada en nuestro medio por querer decir que algo se desarrolla en el ámbito de. Esta expresión sobra en todos los casos en que la gente la usa.

A ver. Muletilla muy utilizada actualmente por las personas que son interrogadas por cualquier motivo, con intención de adornar la respuesta al estilo presidencial. Se confunde con la expresión haber.

Abrir espacios. Muletilla que se usa siempre que existe una actividad nueva o cuando una persona propone una iniciativa que tienda a alcanzar unos objetivos o a realizar otras actividades que derivan de la primera activida o iniciativa. El verdadero significado de la muletilla es: «Es una oportunidad para…»

Analogizar. Palabra utilizada por un profesor admirador de los argentinos. Seguramente pretendía decir que se debían establecer analogías entre algunas cosas.

Agrego la gran utilidad existente de formar verbos en izar: se toma cualquier adjetivo y se le da tal terminación y listo, costumbre que no siempre es incorrecta, pero a veces innecesaria por existir un verbo que diga lo mismo. Las últimas novedades al respecto son absolutizar escuchado en un sermón en la iglesia de San Juan de La Cruz de Medellín y uniformizar expresada por un interventor de obra al explicar que el color de las paredes de los laboratorios del Colegio Mayor de Antioquia debían conservar la uniformidad.

Apostar. Había pasado de de moda pero regresó. Quiere decir arriesgar, ensayar y demás; ahora todo se apuesta. Como dice O'Gil: Nos mantenemois ya en un casino.

Colocar. Palabra invasora, avasalladora y arrasadora que con sólo cinco acepciones, está acabando con las 44 que tiene el verbo poner. Ya ni las gallinas ponen sino que colocan los huevos (agrego: el sol ya no se oculta por el Poniente sino por el Colocante). ¿Por qué despreciamos el verbo poner? ¡Cómo se escucha de feo: ¡colocar atención, colocarse colorado, colocar un correo, colocar un "imeil", colocar una mirada, colocar un "biper", colocar un denuncio, colocarse triste, colocarse al corriente de los hechos!

Complejizar. Palabra utilizada por otro profesor seguidor de los gauchos, probablemente, para significar que las cosas se podían poner –que no colocar– más difíciles o complejas.

Corporabilidad. Acepción proveniente posiblemente de reinas venezolanas o jugadores argentinos para referirse a la expresión corporal o al manejo del cuerpo en presentaciones ante un público.

Agrego que el abuso que se hace de los sufijos –bilidad, -idad y -dad se extiende en todo el campo de las comunicaciones. Al igual que los verbos en -izar, no siempre es incorrecto el uso, pero a veces innecesario. Por ejemplo, cuando un futbolista salta para recibir un pase de tiro de esquina y de cabeza mete el gol, el comentarista de turno asegura que eso fue posible pues el jugador referido posee una gran saltabilidad. (Escuchado varias veces).Y ahora, dizque usabilidad y buscabilidad de sitios web.

Darse alguien la pela. Muletilla nueva que está causando furor. Se usa más en plural cuando alguien que tiene responsabilidad sobre un grupo advierte sobre algún compromiso que hay que cumplir y que lamentablemente conlleva a una erogación económica del grupo o a dejar de percibir alguna ganancia y que de no cumplir el compromiso la pérdida sería mayor: La expresión que ha causado furor en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI. Nos vamos a tener que dar la pela con la pintura del muro pues sí estaba estipulada en el contrato (aunque para pintar el muro haya que revocarlo primero y seso no estaba estipulado en el contrato)”. Dejó para siglos anteriores las castizas Tengo que hacer un esfuerzo; No hay más remedio y similares. Se usa cuando alguien debe enfrentar un hecho que considera más cómodo haberlo eludido..

De hecho. Muletilla de moda entre la gente de nuestra empresa (la de Abelardo) usada para reforzar las conversaciones.

De pronto. Otra entrometida muletilla que se atraviesa en casi todas las conversaciones triviales de la gente sin querer significar algo que nadie espera o sin pensarlo.

Ejecutalizar. Término ejecutado por un profesor seguidor de los reinados o del fútbol del sur del continente. De pronto, a lo mejor, quiere dar a entender que se trata de hacer, realizar o llevar a cabo alguna cosa.

Emocionalidad. Expresión utilizada por un profesor del diplomado, amante de las emociones, que seguramente quería referirse a algo relacionado con algún estado anímico o emocional.

Entre comillas. Expresión verbal que adquiere cada vez más auge entre la gente para resaltar cierto comentario o referirse a algo que no es capaz de explicar con palabras comprensibles o con una entonación de voz apropiada (agrego: es de obligación que el usuario de esta expresión alce los brazos mientras la dice en la misma forma que un gallinazo en lo alto de un poste extiende las alas para calentarse al sol de la mañana, y al mismo tiempo mueva los dedos índice y medio de ambas manos cual si fueran las comillas dobles de que habla). ¡Ya quieren hacernos poner estos signos de manera imaginaria en el habla normal! Imagínense, en poco tiempo, a alguien conversando con nosotros y que nos diga: Me parece que el diplomado –arial 12, negrilla y subrayado– ha sido una gran experiencia para mí.

Espectacular. Como el verbo colocar, esta palabra también nos está invadiendo en la conversación cotidiana y está acabando con el uso de los demás adjetivos. Para la mayoría de la gente, todo es espectacular.

Experencial. Palabra utilizada por algún pedagogo que quería decir experiencial, término correcto que figura en el diccionario, cuyo significado es: Que está relacionado con las experiencias de uno.

Facticidad. Otra expresión pronunciada por un profesor que, aparentemente quería decir algo así como facto, a la fuerza o factible.

Haber. Muletilla muy utilizada actualmente, sobre todo por las personas que son interrogadas por cualquier motivo, con el ánimo de adornar la respuesta al estilo presidencial. Se confunde con la expresión a ver.

Imeil. Anglicismo que quiere decir electronic mail, que en la terminología informática se escribe e-mail. La gente no es capaz –o le da pena– cambiarlo por correo electrónico, correo o mensaje.

La verdad. Frase que se está imponiendo en nuestro medio para anteponerla ante cualquier respuesta que se va a dar, queriendo resaltar, aparentemente, que se habla con sinceridad. Surgió en el reciente reinado de Cartagena y se está extendiendo al resto de la población... La verdad, me siento muy bien; La verdad, tenemos mucho trabajo; La verdad, salgo de vacaciones.

La idea es esa. Otra frase de uso común entre los funcionarios de esta organización (la de Abelardo) para significar que se tienen objetivos, intenciones, propósitos, metas, propuesta, planes. ¡La idea es esa!

¿Me hago entender? Se trata más de un eufemismo que se vuelve muletilla cuando nos tenemos que aguantar a un conferencista que la repite cada vez que termina de exponer algún concepto y a veces en medio del mismo. Es casi propio del sector educativo donde han nacido muchos de los eufemismos. Los usuarios de esta muletilla aseguran que preguntar ¿entendieron? es suponer que los escuchas son brutos y que no deja la posibilidad de que no hayan entendido por incapacidad del conferencista de hacerse entender. De muy buena fuente me llegó que en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, centro importante de la ciencia médica de nuestro país, algunos profesores les encarecen a sus alumnos qué ése debe ser el trato que los médicos deben aplicar a sus pacientes en las consultas para no ofender al paciente. ¡Habrase oído tamaño despropósito?

O sea. Una de las muletillas más pegajosas, cansonas, absurdas, e innecesarias que la gente utiliza en la conversación normal. Además de eso, es insultante, porque da la impresión de que el interlocutor asume que el receptor es un ignorante, ya que por toda frase que pronuncia le tiene que dar explicaciones adicionales: o sea, o sea...

Paradigma. Palabra descrestadora, sonora y llamativa que utilizan los ejecutivos modernos para aumentar o adornar su léxico.

Parecer ser. Frase muy común utilizada incorrectamente en vez de la expresión parece. Algunas personas la usan en reemplazo de pareciera, que en la mayoría de los casos también es incorrecta.

Parecería.(V. Pareciera)

Pareciera. Palabra utilizada por la gente in de manera incorrecta en la gran mayoría de los casos -depende del tiempo de la conjugación del verbo- que a muchos les da caché y que, sencillamente, se debe reemplazar por parece. Ejemplos: Pareciera que va a llover; Pareciera que está aburrido; Pareciera que el diplomado va a ser un éxito, ¡reemplácela y verá que es mejor!

Relacionamiento. Seguramente el profesor, sin advertirlo, quería referirse a la conexión o correspondencia entre dos cosas o a la palabra relacionar.

Relievancia. Palabra que no existe en el diccionario de la lengua castellana y que mucha gente utiliza para referirse a la expresión poner de relieve, que significa destacar, subrayar o resaltar con énfasis.

Romper esquemas. Expresión muy usada por los ejecutivos modernos para reemplazar a la trillada romper paradigmas.

Romper paradigmas. Expresión muy usada por los ejecutivos modernos para reemplazar a la trillada romper esquemas.

¿Si me entendés? Muletilla que cumple las mismas características de O sea. Algunos le dan otro giro: ¿Sí me comprende?; ¿Sí me entiende?; ¿Sí me hago entender?; ¿sí soy claro? Quienes la utilizan están pasados de moda. Para las dos últimas, véase ¿Me hago entender?

Yo diría. Esta muletilla, aunque también se escucha en una que otra conferencia, es más propia de entrevistados. Se inicia con un condicional lo que de hecho se empieza a decir. Yo diría que este diccionario resultó ameno. ¿Cómo que diría si ya lo está diciendo.

Fin del Diccionario de-formador de Abelardo Alonso Calderón Gallego, a quien la empresa para la que trabaja lo tiene en lista para otro diplomado. Quien vaya a dictar una conferencia en próximos días, puede consultar el diccionario para que actualice y vaya estrenando muletilla. Este Diccionario puede ser repartido en la forma que se desee y quien tenga algún aporte puede reportarlo a tiromalo@yahoo.es, tiromalo@gmail.com

Gabriel Escobar Gaviria (Abel Méndez, Sófocles).

Cuenticos griegos 3

Cuenticos griegos contados a lo paisa por Carlos Augusto Cadavid Arangoa ala versión imnfantil de los miembros de Consulforo.

Perseo y la profecía

Perseo tiró ese disco
con tan mala puntería
que así, sin querer queriendo,
se cumplió la profecía.

—Bueno, está bien, ya descubrí antes de tiempo quién era el asesino; dejen de criticar, y vamos a seguir con el cuento. ¿Se acuerdan que Perseo, Andrómeda y Dánae venían en barco? Pues llegaron al fin, todos cansaos después de muchos días de navegar… sí, sí, al reino de Argos… entonces, así, sin bañasen ni nada, se fueron a buscar al rey Acrisio, el papá de Dánae…

—¿Que qué, Juanito? A ver, Argos también son otros personajes de estos cuentos, pero también era un reino griego, y era un señor de aquí de Medellín, y ese sí que sabía bastantes cosas, se metió a contar cuenticos griegos antes que yo… si, buenísimos, se los pusieron en libro… No, mijito, yo no le he copiao nada… ¿Está claro?, ¿sigo?

—Cuando ellos llegaron a Argos, ya le habían llevado el chisme a Acrisio, porque en esos días también había gente más chismosa que gringo recién liberao, y el viejo lo primero que pensó fue: «¿Qué carajos me quedo haciendo aquí?, ¿pa que me mate ese pendejo?», y dicho y hecho, arregló sus alforjas y dijo que se iba a ver los juegos deportivos que estaban haciendo en Larisa, el reino vecino. ¡Ni por el diablo se iba a topar con ese nieto tan peligroso!

—Como a Perseo también le chismiaron que Acrisio se había ido pa Larisa, pues decidió ise a buscar a su abuelo, pa dejar claras las cosas, pero cuando llegó, ya la gente sabía de sus aventuras, así que lo invitaron a que participara en los juegos mientras aparecía su abuelo, y el dijo que sí, que le gustaba mucho el lanzamiento de disco, que lo pusieran en la lista, y entonces lo iscribieron. Cuando llegó el momento, se fue pal campo, agarró su disco, hizo sus vueltas y figuritas como si fuera el discóbolo de Mirón… ¿lo conocen? Si, empeloto, claro, porque los griegos se quedaban en púribus cuéribus cuando iban a los juegos, a hacer deporte, y hasta en la guerra… no, no, a las mujeres no las dejaban entrar a los juegos porque según ellos eso era cosa de machos, no porque les diera pena… ¡Felipito, qué cosas!... pero sí, tenés razón, esas cosas son pa las hembras, aunque los griegos clásicos no le paraban muchas bolas a eso… No, y lo pior es que esos del Mediterráneo siguen siendo machistas… ¡Caramba, ya me hicieron perder el hilo!

—Íbamos en que Perseo estaba preparándose pa tirar el disco…¡el disco, cállese!..., su cuerpo todo tenso, sus músculos listos como resorte, bien concentrao, tomó impulso, hizo un giro… y quién sabe qué bicho lo picó, y en dónde, lo cierto es que ese disco salió con toda su fuerza, pero pal lao que no era… ¡Imagínesen! Un disco de bronce, no un cedé, que podría pesar entre uno y cuatro kilos, lanzado bien fuerte, y que se va volando contra el público, y allá una persona recibió el golpazo en el pecho y ai mismito quedó… Adivinen quién… pues sí, Acrisio, que estaba confundido con la gente pa que no lo viera el nieto, pero nada le valió… una profecía es pa cumplise, porque si no sería puro cuento…

—Bueno, pues cuando pasó el barullo y se descubrió quién era el difunto, a Perseo le entró ese pesar, y su amá le decía que pa qué se preocupaba si ni siquiera lo conocía, y Andrómeda le decía que no fuera bobo, que eso había sido un acidente, que mejor se fueran pa Argos, que ese era su reino, pero no, el decía que cómo se les ocurría eso, que el no podía reinar allá después de haber matado a su abuelo, y más bien se habló con el rey de Larisa y le dijo que cambiaran reinos, y el otro, sabiendo que Argos era mucho mejor, ai mismito le dijo que sí, y cambiaron.
—Perseo se dedicó a organizar sus cosas y fundó la ciudad de Micenas, donde vivió mucho tiempo cuidando a su mamá Dánae y a Andrómeda, que le dio muchos hijos… bueno, eso de que “le dio” es un decir, porque trabajaron juntos. Era una región al norte de Atenas, llamada Argólida, que junto con Argos y Tirinto fueron las mayores ciudades de por allá. Micenas era una verdadera fortaleza militar, rodeada de murallas de piedras tan grandotas que decían que solamente los cíclopes podían haber hecho algo así; era rica en oro y con suelos buenísimo pa la agricultura; sus condiciones ambientales eran de las mejores y tenía una fuente que les daba agua todo el tiempo y que llamaban “La fuente de Perseo”. A sus hijos y a toda su descendencia los llamaron los perseidas, y gobernaron la ciudad por muchos años, hasta que llegó Euristeo, ese que le puso los trabajos a Hércules… Si, Jorgito, fue uno de los mayores centros de la civilización griega, a la gente de allá los llamaban aqueos; Agamenón, el de la guerra de Troya era rey de allá…
—Qué, ¿les gustaron las aventuras de Perseo? ¿Cómo?... Si, Manuelita, parece que el día de la madre lo creó Perseo… y no sea malpensada, que es eso: Mirón no era uno que se fue a ver gente en pelota, era un escultor llamado Mirón o Miró de Eleuteras, que hizo esa escultura tan famosa… ¿Argos, otra vez, Juanito?, esperá, vamos despacio… A ver, a ver, Perseo y unas montañas…, montañas… no, no doy; voy a metele averiguática al asunto y después les cuento…

martes, 14 de abril de 2009

Vista de lince 67

Prefijos

«La otrora vice alcaldesa de energía y medio ambiente de este municipio subrayó que esta política "verde" traerá beneficios directos a Los Ángeles y California». La opinión, los Ángeles, ca.

El problema nuevo del español es la separación de los prefijos por obra y gracia del corrector de Word. Aquí debe ser la otrora vicealcaldesa.

Unidades

El plan de energía alternativa de Villaraigosa plantea instalar 1.3 gigawatts de energía solar, el equivalente al 10% de la demanda de energía de los próximos 11 años. La opinión, los Ángeles, ca.

Para la unidad de potencia en español se tiene el vatio y no el watt. Luego la potencia instalada es de 1,3 gigavatios. Además vale en el Sistema Internacional, la coma decimal.

Uno bien y otro mal

"Lo que queremos es que las familias tomen pasos para asegurar que los niños utilicen la internet, los juegos y la televisión de manera segura y saludable". La opinión, los Ángeles Ca 09-04-04 Palabras de José Piñero director multicultural de Microsoft.

El esqueísmo, una forma de que galicado, es el malo y lo vemos de primero. Corregirlo es muy fácil, se suprime: Queremos que las familias.

Lo bueno, el uso de la internet, con minúscula y en femenino.

La Real Academia Española prepara para la edición XXIII del Diccionario la entrada de la palabra internet, como ambigua y como opcional con mayúscula, lo que hace que esta palabra sea correcta en cuatro formas diferentes: la internet, la Internet, el internet y el Internet. Horrible.

¿Usted usa la radio, la televisión, el telégrafo (ya desaparecido), el cine, el ferrocarril, la prensa, todos los medios de comunicación con mayúscula o con minúscula?

El Diccionario panhispánico de dudas, Depedé, dice que la internet funciona a manera de un nombre propio. Eso no significa nada. Algo es nombre propio o no, pero no que funciona a manera de nombre propio.

El masculino de internet entró por la consabida pereza que nos da pensar. Mucha gente piensa muy despacio. El articulo inglés the no es ni masculino ni femenino, pues las cosas en ese idioma no tienen género y los usuarios vieron la expresión the internet y corrieron a traducir el internet sin tener en cuenta que a nosotros nos lleva al concepto de una red que es de género femenino por lo que nos queda mejor la internet.

Escritorios con diploma



Las dos fotos corresponden a una campaña de la Gobernación de Antioquia para sensibilizar la aceptación del Control Interno. Por lo visto no hubo control interno al idioma. Con tal despliegue publicitario mostrado, máxime cuando se trata de una entidad de Gobierno, yo me pregunto por cuántos escritorios con diploma pasó el error de escribir el sustantivo quehacer en dos palabras. Algún día sabré la respuesta.

sábado, 4 de abril de 2009

Gazapera histórica 6

La década del cincuenta

Jorge Child, El Espectador, (91-07-13).

Remata usted su columna de El Espectador de hoy con esta, per1ita: por allá en los años 50s.

En español esa expresión es más elegante si se utiliza cualquiera de las palabras década o decenio; así: La década de1 50; El decenio de 1950. La forma que usted está usando es un anglicismo chocante, que lo es mucho más cuando le ponen el apóstrofo del genitivo sajón: 50Js. (Julio de 1991).

El comentario de este gazapo está basado en El Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Española, obra que sólo tuvo una edición en 1973 y decenas de reimpresiones. Aunque advierte que por su carácter de esbozo no debe considerase una obra normativa, fue la única herramienta para los gramáticos de las tres últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI. En esta obra queda consignado que el uso incipiente e la década del 70 de las expresiones los años cincuenta y los años cincuentas no son idiomáticos.

«No es idiomático en español, en cambio, el plural los treinta, los cuarenta, o los treintas, los cuarentas, etc. para designar, como en inglés, los años del siglo comprendidos entre 30 y 39, 40 y 49, etc. Los introductores del reciente neologismo han tenido que idear una fór­mula más explícita y elocuente: los años treinta o treintas, que sigue siendo tan inexpresiva y malsonante para oídos españoles como la fórmula reducida e idiomática del inglés. Resulta, además, innecesaria, existiendo como existe, por lo menos desde el siglo XVI, el término decenio, y hasta el más reciente década en esta acepción» Esbozo de una Nueva Gramática de la Lengua Espáñola, Última parte del numeral 2.9.2.2.°, ´página 239».

Posterior a la primera edición del esbozo aparecieron las formas los años 50s y los años 50´s, horribles calcos de las costumbres gringas.

La Real Academia despidió el siglo XX en su penúltimo año, 199, con una excelente obra, Ortografía de la Lengua Española, Edición revisada por las Academias de la Lengua Española, y saluda el nuevo siglo en su primer año 2001 (aunque apareció en el mercado un año más tarde) con una elaborada obra de la que por identificar las inconsistencias me he ganado el malquerer de muchos adoradores creyentes de la infalibilidad de la Real Academia Española. Se trata del Diccionario panhispánico de dudas, el que por sí mismo se autoproclama normativo en cuanto consigna las expresiones y giros de uso común. El mismo Diccionario contradice esta aseveración la cantidad de expresiones que veta con su signo circulare que encierra una x. La obra es muy buena en su parte teórica. Es, por ejemplo la obra en la que ha salido la mejor exposición del uso de las mayúsculas.

Pero en otros asuntos, deja por el suelo sin recato alguno las disposiciones aprendidas en el Esbozo, las que anula sin explicación alguna o apoyándose en el uso el que, como ya dije, anatematiza en otras circunstancias.

Estamos a la espera de la Gramática de Medellín, aprobada en la Asamblea de las Academias de la Lengua Española celebrada en marzo de 2007 en la ciudad de Medellín. Texto ya terminado, pero que desconozco hasta el presente, por eso no me siento con autoridad para hablar de él.

Esto dice el Diccionario panhispánico de dudas, Depedé, acerca del tema que nos ocupa.

«década.
1. Los términos década y decenio significan, ambos, ‘período de diez años consecutivos’; pero mientras que decenio se usa para designar el período de diez años comprendido entre dos años cualesquiera, década designa en especial el período de diez años referido a cada una de las decenas del siglo (años diez, veinte, treinta, etc.). Es muy frecuente expresar los decenios tomando como límites años que terminan en la misma cifra: «El fecundo decenio andaluz (1578-1588) se interrumpió cuando [...] tuvo que trasladarse a Segovia» (Abc [Esp.] 13.12.91); pero hay que saber que esta costumbre implica una inexactitud, ya que esos límites comprenden, en realidad, once años y no diez, pues en el cómputo se incluye tanto el primer año como el último. Se recomienda mayor precisión en la indicación de los decenios, como se ejemplifica a continuación: «El carácter brillante y apolíneo del decenio operístico, 1775-1784, del compositor» (País [Esp.] 1.12.87).

»2. En cuanto a las diez décadas de cada siglo, cada una de ellas comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0; así, la primera década del siglo XX es la que va de 1901 a 1910; la segunda, de 1911 a 1920; la tercera, de 1921 a 1930, etc.

»Es habitual utilizar expresiones como los años veinte, la década de los treinta, los cuarenta, etc., referidas a los decenios que comprenden los años de cada siglo que tienen la misma cifra en su decena; así, la expresión los años veinte alude conjuntamente a los años comprendidos entre 1920 y 1929, ambos inclusive. En estos casos, se desaconseja poner en plural el cardinal referido a la decena: «A través de los veintes y de los treintas, muchos poetas de talento [...] trabajaban en otros estilos» (Hora [Guat.] 14.7.97). Tampoco deben usarse fórmulas como los 20s o los 20’s, copiadas del inglés. En el español de América, en la construcción la década de..., aparece a veces en singular el artículo que acompaña al cardinal: la década del treinta, en lugar de la década de los treinta, construcción esta última más habitual y recomendable».

Aquí se hace una buena diferenciación entre los términos década y decenio y excelente la recomendación de precisar el número de años en diez y no en once como es la costumbre. Sin embargo no explica por qué si en 1973 no era idiomático decir los treinta o los treintaS, hoy en día, 28 años después, es usual y recomendable la expresión la década de los treintas.

Ante la inexistencia de esa explicación yo me acojo a la norma culta igualmente consignada en el Prólogo del Depedé y sigo enseñando que lo más elegante es la década del treinta.

miércoles, 1 de abril de 2009

La columna de Angelita

Mundo moderno

Tecnología para la mujer moderna
Recientemente, la página virtual del Vaticano publicó un artículo según el cual la lavadora de ropa fue el invento del siglo XX más liberador para las mujeres. El artículo, escrito por una mujer, afirma que poder “echar la ropa, echar el jabón, bajar la tapa y olvidarse” nos ha permitido a las mujeres independizarnos, tener más tiempo para nosotras mismas en el hogar y hacer cosas como leer para abrir nuestras mentes. La idea de que era la ropa lo que nos tenía aprisionadas es tan ridícula como la noción de que las bambas para el pelo nos liberaron porque ya no nos tardamos tanto poniéndonos pinzas.

Todo esto me ha conducido a una conclusión. Verán, lo que sucede es que la tecnología es machista. Bueno, la tecnología no, pero la gente que la produce, sí. ¿Cómo más explican el robot-modelo que sacaron los japoneses?
Ya habían sacado el robot-ama de casa, que claramente apela a un mercado masculino, y ahora nos salen con este modelito, que pesa 43 kilos y mide 1’60. Vale aclarar que este modelo es una versión reducida y mejorada del primero que sacaron, que pesaba 58 kilos. ¡Pusieron a dieta a la tecnología! Eso tuvo que ser un hombre; si una mujer hubiese diseñado ese robot, tendría estrías y celulitis.
No me quiero imaginar con qué irán a salir ahora. Supongo que si tienen una modelito y una ama de casa, sólo les falta un femi-bot, que viene con su propio delantal, le lleva pantuflas y whisky al sillón, enciende el cigarro y está programada para auto-apagarse antes de preguntarle dónde ha estado y qué son estas horas de llegar. Por unos pesos más puede tener la versión Premium que incluye un programa para que cada 30, 35 o 60 minutos –según el gusto del usuario- se de vuelta, lo mire fijamente y le diga “eres un se-men-tal” y “me en-can-ta el fút-bol”.
Si quieren aumentar las ventas, ese modelito lo deberían vender en combo con el mami-bot, diseñado para peinarlo, escogerle la ropita, recogerle los calzoncillos sucios, pegarle los botones, cogerle los hilvanes y decirle “eres tan guapo” y “Nin-guna mujer te me-rece”. La función extra de este modelo sería “come, es-tás muy del-ga-do.”
Claramente, el público objetivo no somos nosotras. Si de verdad quisieran capturar el mercado femenino, no perderían el tiempo diseñando lavadoras y secadoras que parecen sacadas de Los Supersónicos, sino un robot que sobe los pies y diga “tu celulitis es taaan sexy” y “no, no, yo lavo los platos. Tu quédate tranquila y ves otro capítulo de Sex and the City.” Notarán que el robot para nosotras habla mejor; es porque nosotras apreciamos la comunicación fluida y no consideramos que más de cuatro palabras seguidas sean cantaleta. Ah, y la función extra del macho-bot sería una grabación en loop sinfín “tú tienes toda la razón, querida” y “esos pantalones no te hacen ver gorda.” ¡Ese sí es una máquina pensada para las mujeres!