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viernes, 29 de enero de 2010

La columna de Angelita

Mundo moderno
Las antirresoluciones del 2010
Sé que ya estamos entrados en gastos en lo que a este año concierne, pero aun así espero que me den un poco de licencia artística y me permitan compartir con ustedes mi filosofía para este 2010. Verán: el pasado 31 de diciembre mientras observaba cómo mis amigos y familiares hacían resoluciones de año nuevo –resoluciones, en su mayoría, que no van a cumplir– me di cuenta de que en el fondo de mi corazón no quería resolver nada. Estaba en un punto de mi vida en el que las privaciones no me llamaban la atención y sigo en la misma tónica. Pero al parecer enero es un mes en el que si uno no resuelve algo el mundo colapsa alrededor, así que decidí hacer un lista de antirresoluciones, es decir, cosas que no voy a hacer.
Es bastante liberador hacer un inventario desapasionado de los intentos frustrados por ser y hacer todo lo que las propagandas y los libros de autoayuda prometen y concluir que no quiero/puedo, y que no querer/poder está bien, así que voy a compartir con ustedes mi lista de antirresoluciones y los invito a que hagan la propia.
Ésta es la mía:
No voy a cantar pasito. Voy a cantar al volumen que me dé la gana y si no le gusta, de malas. No tendré una voz privilegiada, pero tengo el privilegio de poder cantar y cantaré como si estuviera en la final de American Idol sin pena y sin complejos; así que ni intenten chistarme.
No voy a leerme “los clásicos”. Me harté del esnobismo literario y de la gente que cree que lo único que vale la pena leer fue escrito hace cien años. Confieso que he intentado leerme varios de esos aparatosos novelones que todo el mundo dice que uno se tiene que leer para ser culto y en las primeras diez páginas entro en coma. Ya nadie me va a hacer sentir mal porque prefiero a Mafalda antes que La araucana. Y me gusta el cine hollywoodense (con final feliz) y no voy a fingir que me interesan los filmes obscuros que al final uno no sabe si el protagonista estaba soñando o era el sueño de otro y quién diablos es el narrador y de dónde salió ese caballo blanco…
No voy a elegir la moda por encima de la comodidad. La felicidad consiste en dormir en piyama de franela sin encajes para luego ponerse pantalones de mezclilla (bluyines, por si tienen la duda), un brasier que no talle y unos calzones que cubran toda la nalga.
No me voy a poner tacones. Mido poco más que metro y medio así no vale la pena el dolor de espalda y en los pies por verme un tris más lejos del suelo. Soy bajita. Supérenlo, que yo ya lo hice.
No me voy a teñir las canas. Eso es este año, ya veremos cómo sigo de valiente en los años siguientes, pero este año definitivamente he decidido dejarme los rayitos blancos naturales. Decidí que me parecen sofisticados y ya.
Finalmente, no voy a hablar de elecciones ni reelecciones, ni selecciones. En política y fútbol tengo mis favoritos, pero hago barra en silencio.
Y ahí tienen mi lista de antirresoluciones. ¡Esas sí las voy a cumplir!

jueves, 28 de enero de 2010

La soledad de los espantapájaros

De Óscar Domínguez Giraldo

Así como primero nace el trino y después el risueñor, primero se hizo la semilla y después el espantapájaros, cuyo oficio consiste en garantizar que el fruto llegue a la mesa del hombre, su minúsculo creador, sin hacer aduana en el estómago de alguna ave.
El espantapájaros muere cada vez que la noche se pone su traje de luces de oscuridad. Vuelve a nacer con el reloj despertador de los pájaros madrugadores, sus antípodas. Mejor, sus gratuitos enemigos.

Es cierto que prefieren la noche cuando los depredadores con plumas no les tienen miedo. Más de una vez, los espantapájaros han tratado de alfabetizar a los pájaros para explicarles que no son tan malos como los pintan. Que también tienen su corazoncito. Que si los graduaron de enemigos suyos, fue a sus espaldas. Pero los pájaros los miran, no oyen, y huyen despavoridos.
Cuando desperté a la vida, de tres o cuatro años, lo primero que ví a mi alrededor fue un desolado espantapájaros. Ese encuentro se produjo en una huerta de Versalles, a un tabaquito y un suspiro de Santa Bárbara (Antioquia).
Después de la sorpresa inicial de verme ahí, sin saber de donde venia ni para donde iba –todavía lo ignoro–, empecé a enfrentármele a la vida.
Pasados los años, ejerciendo el oficio de adulto, me he hecho estas preguntas: ¿Adónde van los espantapájaros cuando mueren? ¿Cuál es su limbo? ¿Les espera un purgatorio peor que sentirse rehuidos por los Beethoven del aire, o pájaros que llaman?
Jamás es domingo en su hoja de vida. Siempre es lunes, después del medio día.
Hay espantapájaros de espantapájaros. Son los espantajos. Amparados en ese alias apocado y apocopado, uno de ellos le confesó al poeta del Líbano, Jalil Gibran: «Siento al atemorizar a la gente, un placer que no es fácil de sondear».
El mismo espantajo se volvería filósofo, pero de nada la valió porque pasados muchos pájaros, que es como se mide su tiempo, dos cuervos construirían un nido bajo su sombrero.
El espantapájaros de Mario Benedetti «se siente desolado de su sombrero roto y sus andrajos».
En ellos no opera el síndrome de Estocolmo. Entonces, como no pueden enamorarse de los pájaros, se enamoran de su vuelo. O del espacio que ocupan en cualquier instante de su travesía (¡).
Claro que un espantapájaros me contó que le gustaría convertir en su propio himno nacional, el siguiente verso de Tagore: «El pájaro quiere ser nube. La nube, pájaro». “Mi” espantapajáros –lo tengo entronizado en mi estudio hecho de paja, después de haberlo comprado en un mercado de las pulgas– quisiera ser ambas cosas.
Averiguando supe que otro espantapájaros se acostó aliviado y se levantó amando el viento que contiene el pájaro, la razón de su sinrazón de ser.

Ellos practican el celibato a la fuerza. Nunca se casan por sustracción de materia: al hombre que los inventó, no le alcanzó la imaginación para crear también las espantapájaras. No aman por más pájaros que se les posen encima por alguna equivocación.
Sólo los pájaros demasiado miopes no los detestan. Los ciegos los ignoran. Son aquellos que por esquivo azar se posan abusivamente sobre su nariz de Pinocho a reclinar en ella su libertad con alas.
Mientras haya mujer habrá poesía; mientras haya semillas que cuidar, ellos tendrán vigencia. Me ofrezco como mandadero de una asociación con ánimo de lucro que tutele los derechos humanos de los espantapájaros

Vista de lince 89

Otro poquito sobre Seguridad Industrial


¡Otro que no se puso casco!

A propósito de Seguridad Industrial

Alberto Raigosa 1

Por Víctor Uribe
Me acordé de una anécdota: En Planeación de EPM trabajaba un geológo que es todo un personaje: Alberto Raigosa. Luis F. lo conoce muy bien. Un día sin más ni más se cayó una lámpara fluorescente con balasta y todo, en el Centro Técnico (cerca de Suramericana) donde trabajábamos. La lámpara cayó sobre un escritorio que afortunadamente en ese momento estaba vacío. El Centro Técnico era una construcción prefabricada que había sido hecha más o menos a la carrera y tenía muchos problemas. Al otro día encontramos a Alberto (en esa época era el encargado de llevar las estadísticas en unas sábanas inmensas a mano, no existía Excel ni nada parecido) sentado en su escritorio, trabajando de casco de seguridad. Así lo hizo durante algunos días. Con el casco asistía a las reuniones con los jefes (muy encorbatado por cierto) e iba a la cafetería a tomar tinto.
Víctor.

Alberto Raigosa 2
Por Luis Fernando Múnera López
Alberto es todo un personaje. Se jubiló tan pronto como pudo y se dedicó, feliz, a investigar cosas de historia y geografía. A cada rato me llevaba documentos o libros, algunos regalados y otros me los cobraba baratísimos. Cuando yo lo veía llegar a la oficina (después de él jubilarse) yo no sabía si sentir alegría (porque es un hombre muy querido y buen conversador) o pánico (porque es un verdadero cronófago, se sentaba a conversar y salía a las dos horas, sin que uno pudiera evitarlo, y le bloqueaba a uno el trabajo).
Cuando retomó la geología después de su ciclo de estadístico mostró lo buen geólogo que es.
Tiene un sentido del humor finísimo, acompañado de una ironía respetuosa pero acertada y una memoria peligrosa.
Luis


miércoles, 27 de enero de 2010

Vista de lince 88



Seguridad democrática versus seguridad industrial
Después de trabajar para el Estado durante 22 años en obras de ingeniería, aprendí algo sobre Seguridad Industrial y quedé con la goma. Un accidente personal en una obra trae muchas consecuencias para muchas personas: la familia del accidentado, sus compañeros de trabajo, sus superiores y demás personas relacionadas con el trabajo. También trae coinsecuencias económícas para el Estado (cuando es el dueño de la obra), retrasos en la obra que obligan al incumplimiento de la misma. En Seguridad Industrial el más mínimo detralle es importante. Los funcionarios subalternos muchas veces no captan la importancia de los esfuerzos de las empresas estatales por darles todos los elementos de seguridad hasta cuando hay un accidente fatal. Para ello muchas veces tuve que iniciar procesos disciplinarios que terminaban en llamados de atención o sanción pecuniaria (suspoensión temporal en el ejercicio del cargo) para funcionarios que no cumplieran con las normas de seguridad. El uso del casco de seguridad es una de ellas, ya había tratado este tema en la Vista de lince 78 en donde muestro a una funcionaria al servicio de UNE sin casco. Si hubiera pasado algún supervisor o interventor respoonsable en el mismo momento que yo pasé con mi cámara la habría sancionado.
Veamos otro caso ocurrido ayer en Medellín:


El casco es para portar en la cabeza

¿Y si cae algo desde ese andamio?

El policía portará casco cuando haya un partido América-Nacional



Mal ejemplo

Casco especial para el muñeco, uno verde y blanco para el Gobernador

El mal ejemplo cunde





Alcalde, usted también


¡Por fin!

En cambio en Itagüí...


A todas éstas, me prgunto: ¿Dónde estaba el interventor para hacer cumplir las nornas?
  

sábado, 23 de enero de 2010

Taller del idioma 6

COMILLAS. «Sector de calarqueños tienen en la ‘mira’ al alcalde López». La Crónica del Quindío 09-10-28.

Muchos redactores temen usar una palabra con un significado errado y la ponen entre comillas, sin consultar el Diccionario para cerciorase de sus varias acepciones. La expresión tener a alguien o algo en la mira se refiere a la señal de los aparatos de topografía con los que el topógrafo busca los diferentes puntos de referencia. Aunque en sentido figurado, se trata de un significado correcto de la palabra. No son necesarias las comillas. En caso de que fueran necesarias se usarían las dobles, no las sencillas.
LOS ACRÓNIMOS. «Antes IngeComputo, hoy Uni.Técnica». El Diario del Otún 09-10-13.
«Ahora somos Unitécnica». De la página Web.
Muchas veces he hablado aquí de los acrónimos y hoy lo haré una vez más. Los acrónimos son palabras aprobadas por la Real Academia para identificar entidades de cualquier orden, procesos políticos, gubernamentales científicos, en fin, cualquier actividad humana. Los acrónimos se forman tomando partes de las palabras del nombre o razón social. Miremos unos acrónimos que yo conozco desde la década del 50 del siglo pasado: Telecom, Fabricato, Tejicóndor, Everfit, Postobón, Inderena, Polinal y muchos más. Observemos que en ellos nunca ha habido mayúsculas intermedias y mucho menos signos de puntuación. Hoy en día, tenemos los correctores que vivir insistiendo en la formación de acrónimos, sobre todo, en la eliminación de las mayúsculas innecesarias y en recordar las tildes como la de Megabús, Isagén, Sisbén, que me las apropio. En otros idiomas, el inglés por ejemplo, eso puede ser válido, pero no entre nosotros. Este tipo de técnicas son aconsejadas por publicistas que se dejan influenciar de costumbres extranjeras. Ellos debieran buscar ayuda idiomática para que la excelencia que ellos han alcanzado en su ciencia no se vea opacada por un mal uso del idioma. La segunda cita muestra que se usa correctamente el acrónimo, aunque en el logotipo hay un punto que sobra.


LENGUAJE INCLUYENTE. «se les recomienda desconectar los electrodomésticos, apagar las veladoras y mantener los medicamentos y elementos cortopunzantes fuera del alcance de los niños y niñas». El Diario del Otún 10-01-03.
Por fin llegó un documento importante de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española, a la que pertenece nuestra Academia Colombiana de la Lengua, en el que se desautoriza ese embeleco del “lenguaje incluyente”, muy difundido lamentable mente en medios educativos. La “Nueva gramática de la lengua española” en el parágrafo 2.1g dice muy claramente que esa repetición es innecesaria y trata el asunto en los parágrafos anteriores y en los siguientes. En preparación para la sección Por los caminos de la Nueva gramática, todo lo concerniente a este punto.
GALICISMO. «La recientemente renunciada secretaria de Deporte y Cultura, culpó directamente a su jefe el Gobernador de Risaralda, del impase que tiene en el limbo el inicio de loe Juegos Departamentales». Sabe la última, El Diario del Otún 09-12-06.
La palabra impase no existe, desde que la conozco, hace más de 25 años viene haciendo fila para entrar al Diccionario, pero los académicos no le ponen bolas, ellos tendrán sus motivos, porque comparada con las que han dejado entrar desde la edición XIX de 1970 a hoy por hoy, cuando ya se tiene buena parte de la edición XXIII aprobada, ésta no es ni tan fea. La palabra original francesa es impasse y la traducen los diccionarios como ‘callejón sin salida’, ‘abarrancadero’, ‘atolladero’, pero no es ese el significado con que se usa entre nosotros, sino de ‘inconveniente’, ‘dificultad’, ‘mal rato’. Palabras estas que puede ser usadas en vez del galicismo.
Creo que ya he dado una regla nemotécnica, diseñada por este humilde servidor, según la cual no nos equivocamos en las mayúsculas de los nombres de los cargos. Si cambiamos la palabra, que designa el nombre del cargo con el artículo por el nombre propio de la persona que lo ocupa y el sentido de la oración no se pierde es porque la palabra está reemplazando ese nombre y debe ir con mayúscula; si se pierde es porque no lo reemplaza y debe ir con minúscula. En la cita dice su jefe el Gobernador de Risaralda al cambiar diría: su jefe Víctor Manuel Tamayo Vargas de Risaralda. No tiene sentido el que se diga que el doctor Víctor sea de Risaralda porque podría no serlo. Va con minúscula: gobernador de Risaralda.
LA A. El sábado, mientras preparaba esta nota me llamó mi amigo Armando Cuadros y me dijo que había encontrado una cacografía en uno de los crucigramas de diciembre: Persona ha quien se le ha muerto su cónyuge.
Le mencioné la dificultad que tienen algunas personas para identificar la diferencia entre la preposición a y la inflexión verbal ha del verbo haber. En la cita, están las dos; la primera debe ser la preposición y va sin hache: Persona a quien se le ha muerto su cónyuge.
QUERER. «En parte quería traer esta temática a colación porque en el sector veterinario hemos observado como muchas de las mascotas que entran a consulta presentan las mismas enfermedades que los propietarios».
El verbo querer significa que se tiene la voluntad de hacer algo, es válido mientras no se pase de la voluntad al acto. Mucha gente escribe: Quiero expresarle mi gratitud…, mientras escribe ya la está expresando y ya el verbo no es válido. En la cita se usa el verbo en pretérito imperfecto, una razón más para entender que la voluntad de traer la temática era algo que se satisfaría con llevarla a efecto: En parte traigo esta temática a colación porque en el sector veterinario hemos observado cómo muchas de las mascotas que entran.... El adverbio cómo aunque no lo parezca es interrogativo. Lleva tilde.
Ciudad Invitada

Azud de Villagonzalo

Villagonzalo de Tormes, Salamanca España


Carpio Bernardo
«Interpretar desde el punto de vista geográfico su recorrido nos ayudará a conocer en profundidad cuales pueden ser los posibles conflictos del agua en nuestra ciudad». El agua en la ciudad de Salamanca


Poca suerte tuve con encontrar errores en documentos relacionados con la localidad de Villagonzalo, muy pocos escritos, y los pocos, muy bien escritos. Me tuve que contentar con un documento en archivo PDF que cito en el que hay un pequeño error en el pronombre cuáles que es una interrogación indirecta y lleva tilde aunque no vaya entre signos de interrogación: Nos ayudará a conocer en profundidad cuáles puedenser...

jueves, 21 de enero de 2010

Vista de lince 87



Suplantación musical


Esta vez la vista de lince fue de mi amigo Rodrigo González J. que me envía parte del diario caleño El País. Allí anuncian con la foto de Ludwig Van Bethoven la presentación del Réquiem (que no misa de réquiem) de Wolgang Amadeus Mozart.
Ciudad invitada


Toronto, Ontario, Candá

«Son súper importantes factores como si perderán posibilidades de estudio, si tendrán beneficios de salud, o el promedio de mortalidad en el país al que los niños deberían regresar». Vilma Filici, El PopularInmigrando a Canadá
Ya el español se da el lujo de tener tres formas diferentes para expresar el grado superlativos:

La primera, llamado culto formada con las raíces latinas de los adjetivos: pauperrimo de pobre, integérrimo de íntegro y celebérrimo de celebre.
La segunda, popular, formada por las raices españolas de los adjetivos: pobrísimo, integrísimo y celebrísimo


La tercera, yo la llamo juvenil porque es la preferida de la juventud del cambio de siglo es mediante el prefijo super- (que no palbra independiente): superpobre, superíntegr y supercélebre. Por lo tanto la columnista  debió escribir su superlativo en una sola palabra.


La columna de Angelita

Apuntes de maternidad



Ser madre es algo asombroso. Aparte de la magia de tener en los brazos a un bebé que es producto del amor y de la magia de la vida y toda esa carreta, les confieso que haber producido un humano me ha dado una sensación de poder increíble. Ya no me importa caerle mal a la gente: puedo fabricar mis propias personas.
Claro que la sensación de poderío es efímera. A mí me duró hasta que me lo quitaron para mandarlo al baby spa a fototerapia una par de días porque estaba amarillo. Ya en casa, estábamos acostumbrándonos a levantarnos a horas que sólo los vampiros conocen cuando a mi esposo se hizo un esguince y lo tuvieron que enyesar (entonces descubrí que hijo ictérico más marido histérico es igual a madre colérica). Han pasado unos días y me complace reportar que Matías ha superado la ictericia y mi esposo se está acostumbrando a las muletas porque, digno aprendiz de mi padre, las “engalló” y les puso de ese plástico de burbujas que se usa para empacar enrollado con cinta de enmascarar y le hizo unas mejoras al yeso con Vynilpel y unas tijeras. A raíz de ello mi cólera ha bajado.
Mi leche, sin embargo, se niega a hacerlo.

Este cuento de la lactancia ha sido todo un drama. Para ponérselos en términos agropecuarios, estoy como una cebú: briosa y con poca leche. Espero convertirme en holstein pronto porque mi hijo se está tomando cuatro onzas cada tres horas y nos vamos a arruinar si tenemos que seguir comprando fórmula de tarro. Le he dicho a mi médico que me recete un Prontolac o un Muchomilk o algún medicamento, pero al parecer no existen. Alguien me sugirió que tomara Pony Malta y estoy tan desesperada que, pese a que preferiría comerme un Pony e inyectarme solución de Malta, me he tomado dos. Las cosas que uno hace para podérselas echar en cara a los hijos… Pero volviendo al tema, estoy algo obsesionada con esto de lactar, al punto que hace un par de noches estaba canaliando (del verbo canaliar: yo canaleo, tú canaleas) y de repente vi una escena romántica bastante explícita. Me quedé mirando la mujer torcidesnuda y le dije a mi esposo: “Mira, amor, ella tiene el pezón invertido. Le va a dar durísimo la amamantada”. ¡La verdad es que la maternidad le cambia a uno la perspectiva de tantas cosas!
De resto, me complace anunciar que el bebé está bien. Estoy particularmente orgullosa porque me he aguantado las ganas de pegarle el gorro con cinta doble faz y no le he puesto silicona líquida al chupo. Claro, se me nota lo primípara pero hasta el momento no he hecho nada que me haría salir en CNN, así que creo que hay esperanza.
Lo importa es que estamos felices. Bueno, eso es hasta que le dé por sacar el carro sin permiso, llegue borracho a las tres de la mañana, pierda todas las materias en el colegio y se tatúe las palabras “mi mamá me ama, mi mamá me mima, me mamé de mi mamá” en los bíceps. Y entonces ¡sí que voy a lamentar esa Pony Malta!


angela_alvarez_v@yahoo.com

lunes, 18 de enero de 2010

Vista de lince 86

Dos titulares de lujo




Aunque esté entre signos de exclamación el qué no es exclamativo, sino la conjunción que introduce el subjuntivo: ¡Que viva el Pony!



¿Por qué existirá la creencia que la s del plural de las palabras inglesas van con el apóstrofo de genitivo sajón que significa propiedad?
Ni el calor pudo con las ganas de los ponys.
Ciudad invitada

Sevilla, Andalucía, España

«Hablo de encuestas serias, no esos sondeos que hacen los partidos sin salir de sus sedes y sin preguntar más que a militantes, incondicionales y adheridos» José Aguilar, El PP puede ganar. Diario de Sevilla.
Se nota cierto rechazo en muchos autores a repetir las preposiciones cuando son necesarias. En la cita de don José él dice que habla de encuestas serias y que no habla de esos sondeos que se hacen sin salir de la sede. Como vieron la preposición se necesitó en ambas ocasiones: Hablo de encuestas serias, no de esos sondeos...



«Las Cartas de Servicios son documentos que tienen por objeto informar a la ciudadanía sobre los servicios públicos que gestiona la Comunidad Autónoma de Andalucía, las condiciones que se prestan, los derechos de los ciudadanos y ciudadanas en relación con estos servicios y los compromisos de calidad que se ofrecen en relación con su prestación. Red de bibliotecas públicas de Andalucía, Carta de Servicios».

Que aprovechen los bibliotecarios y que vayan comprando la Nueva gramática, por la módica suma de €120, para que les aconsejen a todos darle una mirada al numeral 2.2 El género marcado. Empleo genérico del masculino de la página 85 a la 89. Cuando todos lo hayan leído bien y se lo hayan aprendido, empezaremos a entender que esa bobada llamada lenguaje incluyente o equidad de género y que nos hace decir ciudadanos y ciudadanas es innecesaria y que con ciudadanos basta.

viernes, 15 de enero de 2010

La sombra de Pitufo

Por Aura López

Tomado de El Informador, n.° 342 la publicación mensual gratuita de Comfama. Página 3.
Medellín, Enero “010.
Este hombre larguirucho, triste y demacrado, que saluda con un rictus amargo en lugar de sonrisa, es Pitufo, el mismo Pitufo que pasaba con su gallada Maracaibo arriba, el que contaba historias graciosas o dolorosas o trágicas, impregnadas de todo aquello posible en el barrio o en el centro, brotadas de ese mundo turbio e ingenuo, al mismo tiempo, cruel y amable, cotidiano y sorprendente.
Pitufo era tan bello que hasta le lucían esos enormes sacos que le llegaban a los tobillos, y esos tenis sucios y rotos, y ese pelo sobre los ojos. De repente aparecía en la puerta de la librería con un pedazo de palo que accionaba como si se tratara de una metralleta, y gritaba: ¡Alto!, y fingía que disparaba, y entraba sonriendo y le brillaba esa luz de sus ojos límpidos aun cuando contaba historias azarosas. Cualquier día se perdió de vista durante un tiempo y cuando volvió traía el muslo destrozado por un disparo. Algo en él indicaba que había dejado de ser un niño, y el brillo de sus ojos parecía opacado, como si la vida no fuese ya aquello divertido que narraba con cierta fascinación, con cierto encanto infantil, a pesar de la pobreza y de la dureza de sus relatos. En verdad, nada para él había sido fácil, sólo que con esos ojos y con esa sonrisa que parecía envolverlo al hablar, uno se hacía a veces la ilusión de que él no era –da vergüenza decirlo– lo suficientemente desdichado como para compadecerlo.

Aparece pues ahora este Pitufo triste y envejecido, y dice, hablando con dificultad, que se quiere morir, y por la sombra de su mirada, uno sabe, siente, que la vida le pesa y le duele. Está enflaquecido, ojeroso y lleva un abrigo de enormes hombreras y enormes mangas que le da a los tobillos. Por uno de los rotos del pantalón se asoma la rodilla que insinúa una pierna huesuda. Hace un esfuerzo para sonreír y de repente se tapa la cara con las manos, y cara y manos se llenan de lágrimas. No ha perdido la hermosa línea de sus cejas que se juntan todavía con restos de una cierta altanería y que enmarcan lo que alguna vez fueron sus limpios ojos de muchacho de la calle. El aspecto de su cuerpo es deplorable. Cuenta que dos disparos le perforaron el estómago, y alguien lo llevó al hospital, de donde salió corriendo aterrado por el miedo a los doctores y a las enfermeras y sus extraños elementos de tortura. El dolor lo acosa y dice que ya no tiene amigos, que duerme en una acera del barrio, tapado con unos pantalones que dizque le regaló un señor gordo. Por las tardes revende algo de marihuana que le compra a doña Gertrudis, con quien trabajaba de campanero cuando nos conocimos. De la marihuana deja un cachito para él, que le da sueño y le quita el dolor. Quiere olvidarse de todo, hasta de su mamá, que se niega a recibirlo cuando trata de acercarse a la chaza, cerca de la tienda de don Elías. A veces le faltan fuerzas para venir hasta el centro y comprar una sopa barata o para buscar antiguos conocidos que quizá lo recuerden. Tal vez a aquella señora que vivía por Boston y que le daba ropa y comida, y le decía que se parecía mucho a un ahijado que se le había muerto. Tal vez. Pero Boston está tan lejos, habría que caminar tanto, y podría ser que la señora ya se hubiera muerto o se hubiera ido a vivir a otra parte. No. Mejor morirse.
Sin embargo, prometió regresar al hospital, y ensaya una sonrisa triste, dolorosa. El abrigo de mangas descomunales parece arrastrarlo, llevárselo consigo. Un enorme abrigo que camina despacio llevando adentro a un pitufo triste, una tristeza de ya no se sabe cuántos años y que lo envuelve en un espeso velo de ancianidad. Y de silencio. Ya no hay historias que contar. O ya no pueden ser contadas. Y es eso, tal vez, lo que más uno llora de todo esto: la inocencia perdida de Pitufo.

lunes, 11 de enero de 2010

Un montañero en el parque de la 93

Me encontré con Gustavo en el aeropuerto, lo acompañé al Hotel La Fontana y lo que yo preveía, mientras a Gustavo lo trataban de doctor por aquí y doctor por allá, un tipo no me soltaba con su mirada y como me arrimara a coger unos volantes para encontrar tema para mis columnas, el tipo en asunto me increpó:
–Y ¿usted se va a registrar?
–No señor, yo apenas estoy de pato.
Gustavo fue se instaló y yo esperé abajo, mientras me leí los tales volantes de pe a pa. Al rato volvió y nos autotomamos unas fotos digitales.
Fuimos al bar y nos sirvieron unas limonadas. Yo seguía con mi autoinvitación al Portal de la Antigua, un lugar donde sirven comida paisa deliciosa. No había enredo: un taxi y nos deja en la 11 con 91; pero apareció un colega de Gustavo que lo enredó todo: el hombre trajo carro y en el Portal no hay parqueadero. Sin embargo, fuimos y pasamos por el frente muy rápido. Para volver a pasar nos demoramos 20 minutos y no se veía parqueadero. Yo me bajé para preguntar si había servicio porque Gustavo consideró que eso estaba apagado. Me dijeron que sí y cuando pregunté por el parqueadero me indicaron que debía dar una vuelta similar a la que ya habíamos dado, pero se me ofrecieron a llevar ellos mismos el carro. Yo no le pasé esa propuesta al dueño por cuanto entregar un carro es probable que lo devuelvan con triquitraques. Fuimos a dar la vuelta y por cada calle que nos entrábamos teníamos que devolvernos porque eran calles ciegas, y por cada calle que nos entrábamos yo veía que se iba alejando la posibilidad de comer en el Portal. Entonces Gus para justificar el cambio de planes comenzó a decir que el sitio le pareció muy mañé y de media petaca. Tuve que decirle que no era así y que ese era el sitio donde había comido Uribe durante la campaña, se animó un poquito hasta que llegamos al parque de la 93, entonces yo les indiqué (para reivindicarme) un restaurante italiano donde yo me había comido una lasaña (y que no me venga Gustavo con que se dice lasagna) de 25.000 pesos. Ayer no abrió el italiano o se fue para otra parte. Total otra vez vuelta al parque y alcanzan a ver Gustavo y el amigo un pescado enorme sobre el techo de una especie de restaurante y se les abrieron tamañas agallas. A mí no me gusta el pescado, pero qué íbamos a hacer, guardamos el carro y atinamos a pasar por otro donde estaba la carta exhibida y había carnes en ella. Entremos aquí. Lo hicimos y nos trajeron la carta. Yo tengo por principio que plato que no sepa pronunciar no me gusta y lo más castizo que encontré era dizque milanesa de ternera. Llamé al mesero para que me explicara lo de la milanesa y no me fueran a salir con un tapado bien raro. Éste fue el informe:
–Nada de carnes, esta mañana hubo un problema con el señor de las carnes y sólo le puedo ofrecer pescado a la plancha.
¿Cómo les parece? como si no existieran miles de famas (carnicerías) en Bogotá para haber resuelto el problema del señor de la carne. Ganas me dieron de dejarles un ejemplar del libro Planeación y gestión estratégica de Humberto Serna Gómez donde hay unos ejemplos de cómo se resuelven los problemas en el Hotel Royal de Bogotá. Pero seguro esos meseros no han leído ese libro y ahí estábamos otra vez con pescado, pero alcancé a ver dizque pollo a la no sé qué y le pregunté al mesero si también habían tenido problema con el señor del pollo y me dijo que no y que me traería pollo a la plancha. Como que tampoco habían tenido problema con el señor de la plancha. Le dije que bueno, Gustavo y el amigo pidieron otras cosas.
Yo pedí que me acompañaran el pollo con algo de arroz y que si se les enredaban algunos frijolitos que bien pudieran, me dijo que no que solo arroz o ensalada, Gustavo pidió ensalada yo me reafirmé en el arroz. Trajeron unas cosas muy parecidas a una arepa Torta de maíz paisa), pero no lo eran. Gustavo dijo que eran panes ázimos y se le abrieron las ganas de celebrar la Pascua judía, pidió vino. Yo como soy abstemio pedí café con leche y esperé el estartazo de que el mesero me dijera que no fuera ordinario o que el señor de la leche era el mismo de la ternera y que no había leche, pero no, sí había. Yo creo que me comí todas las arepas esas ázimas con una cosa que parecía suero costeño, hasta que por fin trajeron el pedido en unos platos como de 30 centímetros de diámetro y unas carnes pequeñitas que se perdían en el plato. La mía me la hicieron bailar en el plato para que lo untara todo y no se viera tan pérdida, la ensalada de Gus traía unas hojas grandes que parecían cascuevaca, él se comió eso, la gurbia era mucho más grande que lo que trajeron. Si siquiera hubiéramos comido los frijolitos del Portal.
Terminada la comida y como ya me había tomado mi café le pedí al mesero que me trajera un vaso de agua y él me dijo que si prefería una botella de agua, pero como yo sé que en esos lugares una botella de agua la cobran como si fuera una del mejor vino le dije que no que prefería el vaso de agua y de la canilla, Gustavo me regañó, pero es que en ese lugar lo obligan a uno a lo que ellos quieran. ¡Cómo añoraba el claro del Portal de la Antigua! De pronto caí en la cuenta de que en Bogotá llaman canilla (para los paisas grifo) a lo que nosotros llamamos espinilla, la pierna, y tuve que corregir para no desorientar al mesero.
Hablamos de muchas cosas y como el amigo de Gus es de Medellín nos quedó tiempo hasta de la alcaldía de Pérez y de su aspiración a la Presidencia, si Uribe la suelta algún día.
Gustavo pidió la cuenta y le trajeron una tira que estudió con cuidado, cuando estuvo de acuerdo entregó un tarjeta de crédito y entonces le trajeron un papelito para que firmara y ahí fue Troya. En el tal papel había cosas distintas al otro y valía como $10.000 más, Gus llamó al mesero y el hombre se disculpó y dijo que no importaba que pagara así que el IVA aparecía como salsa de tomate y entonces se le volvía a aplicar el IVA que eso no importaba; que a la propina se le aplicaba otra vez el 20% de propina y que así. A lo último accedió a cambiar la salsa de tomate por chimichurria, pero como no había carne, al final vino el administrador y pidió disculpas; pero yo creo que Gus terminó pagando la trampa que le pusieron. La próxima vez iré solo al Portal de la Antigua.

Vídeos de AT

domingo, 10 de enero de 2010

Por los caminos de la Nueva gramática 5

Estimados lectores:
El problema se redactó de tal manera que se dijera si las frases eran correctas. Varias de ellas son correctas según la semántica, lo que dificultaba el problema pues una misma frase es correcta según un significado o un oficio gramatical e incorrecta según otros. Ejercicios de éstos seguirán saliendo. Se establece el parágrafo de la Nueva gramática que se aplica.
7. Respuestas al numeral 6
1. Un alta médica. La frase es correcta, cuando la palabra alta es un sustantivo de género femenino que significa la autorización médica para que un paciente se reincorpore a la vida activa, o el documento correspondiente. Por lo tanto la palabra médica se usa como adjetivo que concuerda en género con el sustantivo. § 2.1l.
Es incorrecta si quisiera señalar con ella que determinada mujer médica es alta.
2. Una alta médica. La frase es correcta en el caso incorrecto de la anterior. § 2.1l.
3. Unas altas médicas. La frase es correcta y significa el plural de cualquiera de las dos anteriores. § 2.1l.
4. Un hombre encinta. La frase es correcta cuando la palabra encinta es una inflexión del verbo encintar. § 2.1l.
Es incorrecta cuando quiero decir con ella que un hombre está preñado. Sin embargo, la prensa nos dio a conocer hace dos años a una persona que legal y médicamente había cambiado su sexo de mujer a varón; por lo tanto, todas sus acciones las realizaba en masculino: él estaba casado con una mujer y como su mujer no podía concebir, concibió él pues había conservado los órganos reproductores femeninos. Entonces, ¿ese hombre estaría encinto?
5. Unas mujeres encinta. La frase es incorrecta por falta de la concordancia plural: unas mujeres encintas o unas mujeres encintan.
6. Una mujer impotente. La frase es correcta porque la impotencia no es sólo la disfunción eréctil del varón.
7. Un hombre impotente. La frase es correcta, pero la condición lamentable. § 2.1l.
8. Una águila macho. La frase es incorrecta porque por eufonía debe usarse el artículo un delante de la palabra águila en femenino que empieza por a acentuada. § 2.1h.
9. Un profesional hembra. La frase es incorrecta porque el sustantivo profesional es común a dos géneros y la diferencia la marca el artículo: una profesional. § 2.1g.
10. Un personaje femenino. La frase es correcta porque el sustantivo personaje es masculino y designa ambos géneros, pero los seres humanos no se diferencian mediante las adjetivos macho y hembra como los animales y las plantas, sino con los adjetivos masculino y femenino. § 2.1h.
11. La alma máter. La frase es correcta porque la palabra alma no es sustantivo en este caso sino que es un adjetivo latino que significa nutriente; y la frase, la madre nutriente. Como el artículo toma la forma el delante de sustantivos femeninos que empiecen por a acentuada, al no ser sustantivo no se cambia el artículo. Hay, sin embargo, quienes teorizan que el conjunto alma máter es un sustantivo y que por lo tanto si vale el cambio de artículo. § 2.1e.
Faltan 40 minutos para que se acabe el 10 de enero.

sábado, 9 de enero de 2010

Gazapera 5

Calculadora de periodista

El Jeque Mansour Bin Zayed Al Nahyan estaría interesado en ser el dueño del Real Madrid «y para ello planearía desembolsar 1.000 millones de euros (unos 300.000 millones de pesos colombianos)». El Tiempo (09-12-28), pág. 1-11.
Esta cita, enviada por mi amigo Horacio Sánchez, tiene la responsabilidad de AFP, pero la evidente colaboración de un espontáneo local que nos hizo el favor de traducirnos los euros a pesos colombianos, con tan mala suerte que la coma decimal de su calculadora estaba corrida un lugar la izquierda. En la mía y en la de Horacio nos da, tomando un valor aproximado a las unidades de 2.933 pesos por cada euro, 2,933 billones de pesos como valor adquisitivo del equipo. Aplicando el redondeo que hizo el espontáneo, daría 3 billones de pesos, no 300.000 millones.
Calculadora de columnista
“…mientras miles de millones de norteamericanos han perdido su trabajo” María Jimena Duzán, Semana (09-12-28).

Este gazapo es el aguinaldo de mi amigo Juan Garrido quien descubrió que la columnista multiplicó la población. En la frase anterior dejé sin especificar la población multiplicada porque yo descubrí otro gazapo de menor cuantía. ¿De dónde saca María Jimena miles de millones de norteamericanos que han perdido sus trabajos, si en el mundo entero apenas estamos rondando los 6,8 miles de millones de habitantes de los cuales a Norteamérica sólo le corresponden 0,444914 miles de millones (Almanaque Mundial 2010). Es decir, la población norteamericana no llega ni al mitad de mil millones.
Aquí viene el gazapo menor: las tres veces que la columnista utiliza el gentilicio norteamericano en su artículo, parece referirse a los norteamericanos estadounidenses, a los que la Real Academia les concede también el gentilicio de americanos como si americanos no fuéramos todos, los de por allá y los de por acá. Así las cosas, los mencionados (307 millones) no llegan ni a la tercera parte de mil millones de habitantes. Así, los que perdieron el trabajo podrían ser, a lo sumo, algunos centenares de millares de estadounidenses.
Sófocles pide al Altísimo mucho bienestar durante el año 2010 para todos los lectores y para todas las personas que vinculadas a esta columna.
Ciudad invitada




Uruapan, Michoacán de Ocampo, México
«Busco niño wapo y buena honda. Soy una chica de Uruapan Me defino como: mmm pues soy muy guapa muy pero muy buena honda y pues estoy en busca de una relacion estable ha aguien que sea como yo chido no pido mucho veeerdad?»




Lo primero que encontramos en la solicitud de la joven es la palabra wapo, parece que recibe una influencia de antropólogos estadounieses incapaces de pronunciar la sílaba gua y la reemplazan por wa. Son muchas las palabras indígenas que la llevan, no siendo guapo una de ellas, y que los antropólogos nos la cambian por wa como en guayuco y guayú, en esta nos han impuesto la palabra wayúu con una acentuación imposible en español.
No existen en español interjecciones de solo consonantes, le habría quedado bien hum o uf en vez de mmm.
El sustantivo relación lleva tilde y la joven chida comete un lapsus digitorum en la palabra alguien al no quedarle registrada la letra l.
Confunde, error muy común, la preposición a con la inflexión ha del verbo haber verdad lleva sólo una e.
El mensaje corregido y con nueva puntuación le queda así: Busco niño guapo y buena honda. Soy una chica de Uruapan. Me defino como una chica muy guapa, muy, pero muy buena honda y pues estoy en busca de una relacion estable con aguien que sea como yo: chido. No pido mucho, ¿verdad?
Profesores de español, ¿qué pasa?



viernes, 8 de enero de 2010

Taller del idioma 5

EL CRUCIGRAMA. Hacía mucho tiempo no me encontraba con mi amigo Armando Cuadros, el crucigramista. Fue a principios de noviembre. Como de costumbre andaba con el crucigrama de El Diario del Otún. Mira —me dijo— tengo dos dudas: la primera dice que “binar” es “celebrar dos o tres misas el sacerdote”, y la segunda, que la palabra “liana” es un galicismo por “bejuco” ¿qué opinas?

Ese verbo binar, hombre Armando, referido a los sacerdotes significa decir dos misas de ahí el prefijo bi- que significa dos.
Antes del Concilio Vaticano Segundo todos los sacerdotes tenían autorización de decir dos misas los domingos y días de guarda cuando la necesidad de la comunidad lo demandara. Tres misas las podían decir todos los sacerdotes el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos. Para decir tres misas en otro día se necesitaba un permiso especial del obispo y por demostrada necesidad. El verbo que se usaba para esa circunstancia era trinar que aunque no tiene ese significado se formaba para el efecto de la misma manera que el verbo binar, pero con el prefijo tri- que significa tres (jurisprudencia gramatical). Ya no se usan ni uno ni otro y la Iglesia es ahora más laxa en el control del número de misas celebradas por el sacerdote.
Por otro lado no es lo mismo un galicismo que una palabra castiza con etimología francesa. Te pongo un ejemplo: si yo escribo gourmet y pronuncio gurmé estoy usando un galicismo; pero si logro que la Real Academia me apruebe la palabra gurmete, tendré una palabra castiza con etimología francesa. Eso pasa con la palabra liana: es castiza, pero su etimología es la palabra francesa liane. No hay tal galicismo.
MISCELÁNEA. «En el tradicional concurso municipal de alumbrado navideño, la carrera 12 por el sector de la Cigarra fue el ganador, con sus lindos faroles que imitaban una carretilla halada por un caballo». Página web oficial de Génova, Quindío.



Atiendo una invitación que leí hace algunos meses en La Crónica del Quindío para visitar la página web del municipio de Génova. También tengo derecho a estar husmeando páginas web para satisfacer esta columna. Primero digo lo bueno: se ve que es una página trabajada y con abundante información conveniente a propios y a foráneos.
Ahora sí lo que hay que revisar:
1. El Concurso Municipal de Alumbrado Navideño es un evento tradicional con nombre propio por esa razón va con mayúsculas.
2. La cigarra es un sector de Génova, el artículo lleva mayúscula.3. El punto central de la cita está en el verbo halar. En Colombia decimos jalar. Quiero conocer a alguien en Colombia que diga en su conversación normal halar. No creo que lo logre. Muchas personas al escribir creen que jalar es incorrecto. No lo es. Escriba tranquilo: una carretilla jalada por un caballo.
Ciudad invitada



Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, México
En el ámbito
«Este reglamento tiene por objeto proveer normas para la aplicación consistente y ordenada en el Municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, de las disposiciones generales establecidas en el Título Séptimo de la Ley de Gobierno y la Administración Pública Municipal del Estado de Jalisco, así como de las disposiciones contenidas en otras leyes aplicables en el ámbito Municipal, exclusivamente por lo que ve a las relaciones entre éstas y el H. Ayuntamiento, en materia de participación ciudadana. Del Reglamento de Participación Ciudadana del Municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. Capítulo 1, Disposiciones Generales, Artículo 1.



La expresión en el ámbito surgió como una corrección del anivelismo, cuando los correctores comenzamos desde la década del 80 del siglo pasado a atacar la malsonante y nihildiciente expresión a nivel que nada significa y nada aporta a la información. Demostrábamos que entre las acepciones de la palabra nivel no existía una que se ajustara a ese modismo y que podría eliminarse, por ejemplo: un evento a nivel municipal es un evento municipal; una lesión a nivel de la rótula (expresión predilecta en el argot médico, por lo menos en mi país) es una lesión en la rótula. Los usuarios del anivelismo aceptaron el rechazo, pero se toparon con una palabra que les resolvía su costumbre de escribir frases rimbombantes sin ninguna utilidad, al menos para las ideas que denotaran lugares físicos o figurados. Esa palabra fue ámbito. Ni modo de decirles que es incorrecta, cualquiera de los tres significados se ajusta a sus pretensiones; pero… –siempre hay un pero que se tira en la batica de cuadros– ¿será necesaria o sigue sobrando como sobraba la expresión a nivel? Mi respuesta a esa pregunta sigue siendo: Sobra. En la cita: Las leyes aplicables en el ámbito municipal (sobra la mayúscula) siguen siendo las leyes aplicables en los municipios, en pro de la sencillez del idioma. La palabra ámbito, entonces, ocupa un espacio inútil en el Diccionario.

jueves, 7 de enero de 2010

La columna de Angelita

Mundo moderno

De parte y parto

Mi cuñado Andrés, más conocido como el papá de Emilio, proviene de una familia numerosa y cuenta que una vez alguien llamó a perpetuar la costumbre de ofrecer un niño, a lo que él contestó:

–No, muchas gracias, aquí ya hay muchos –y colgó.

No he dejado de pensar en esa anécdota todos estos días en los que yo he llamado precisamente a ofrecer lo mismo: un niño. MI niño Matías. Ésta es, entonces, una columna de ofrecimiento, pero ojo que la oferta es por tiempo limitado y está buenísima.

Lo digo porque este bebé no es como los demás. Varias personas totalmente neutrales están de acuerdo: mi papá, el papá de Matías, el tío y la tía de Matías, mis tías y mi ginecólogo (aunque, para ser justos con el doctor Correa, en el momento de decírmelo creo que tenía mi vejiga en una mano, un escalpelo en la otra y el anestesiólogo le acababa de decir que no podían darme más epidural para callarme). El caso es que es El Niño Más Lindo del Mundo. Sigo buscando algún tipo de asociación acreditada internacionalmente que otorgue el título de manera oficial, una especie de Míster Baby Universe o algo, pero he tenido suerte.
Ustedes dirán que exagero como toda nueva mamá, créanme que mi bebé no babea como los demás: babea como saboreando la vida. Y no hace bizcos como los demás: hace bizcos como queriendo adoptar una perspectiva diferente. Y no balbucea como los demás: mi bebé tiene balbuceo bilingüe.

Me enamoré desde el instante en que lo vi. Le hablé y me estiró la manito y me cogió el dedo. Les digo que es de los momentos más lindos que he vivido. Siquiera porque ese momento llegó luego de varias horas de intentar infructuosamente de inducirme el parto a punta de drogas (los médicos) y ataques de risa (mi marido, mi mamá y mi hermana). Nada dio resultado y luego de seis largas horas tenía más dilatada la pupila que, bueno, que lo que tenía que dilatar, así que optaron por entrar por el bebé.

El momento Kodak que les describí tuvo lugar justo antes de oír que un médico le decía a otro:

–Algo no cuadra.

Yo, digna hija de un ingeniero mecánico, dije en tono comprensivo:

–¿Les sobraron partes?, frescos, a mí me pasó lo mismo armando la cuna de Matías.

Pero mi comprensión no pareció aliviar la tensión y el ambiente en el quirófano se puso más tenso que marrano de engorde el 23 por la noche. Entonces dije:

–Si no les molesta mucho la estética de motel, pongan un espejo en el techo y yo les ayudo a acomodar las cosas.

Pero este comentario tampoco los relajó. Finalmente hubo un “¡Ajá!” de parte de alguien con tapaboca (a propósito, creo que los tapabocas no son para prevenir el contagio sino para evitar la identificación en caso de un pleito) y al poco rato olí a quemado. Pensé que me estaban haciendo un tatuaje con un código de barra pero al parecer es parte del procedimiento. El caso es que al poco tiempo tuve a mi bebé en mis brazos. Lo que pasó después es tema para la próxima columna.

angela_alvarez_v@yahoo.com

lunes, 4 de enero de 2010

Nota a los ejercicios de la Nueva Gramática

Agradezco a los que ya empezaron a mandar las respuestas a los ejercicios y les recuerdo que las retendré hasta el domingo 10 de enero cuando publicaré las respuestas, esto para que no haya tentación de copia.

La Administración

In memoriam

domingo, 3 de enero de 2010

Por los caminos de la Nueva gramática 4

6. Uso del Diccionario
Les propongo un ejercicio: Sin abrir libros ni páginas web, establecer si las frases propuestas son correctas. Si desean pueden manadar las respuestas mediante un comentario en esta entrrada o al correo tiromalo@gmail.com o dejarlas para después de la consulta. Después pueden consultar el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española en su edición XXII, que se encuentra en www.rae.es o en la lista de enlaces asociados a este blog com Real Academia Española (Diccionario y Depedé); la Nueva gramática de la lengua española, no disponible en la red, el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, tampoco disponible o cualesquiera otros diccionarios o gramáticas. Hechas las consultas, los que enviaron respuestas pueden enviar las nuevas si hubo correcciones, y los que no las enviaron las comparan en su lugar de trabajo. Las respuestas las pasaré el domingo 10 de enero. Quien llegue a esta entrada después de esa fecha puede hacer el el procedimiento sin ver la entrada del domingo 10, la que le servirá de segunda comparación.

Las Frases:
.
1. un alta médica
2. una alta médica
3. unas altas médicas
4. un hombre encinta
5. unas mujeres encinta
6. una mujer impotente
7. un hombre impotente
8. una águila macho
9. un profesional hembra
10. un personaje femenino
11. la alma máter
Agradezco de antemano el interés a este ejercicio my anticipo que habrá más, como tambien que pronto restableceré el lince matemático sección que es esperada por algunos lectores.

sábado, 2 de enero de 2010

Por los caminos de la Nueva gramática 3

5. Poeta, poetisa

«Se extiende asimismo el uso de poeta como sustantivo común en cuanto al género , como en una poeta reconocida; la variente tradicional poetisa es forma rechazada por muchas escritoras:
La poeta Lo convidó a participar en las tertulias literarias que se realizaban con frecuencia en su residencia (Liendo, Platos); Fina era una poeta muy superior a su esposo, pero siempre ocupaba un segundo plano con relación a él (Arenas, Antes).
Para justificar ese rechazo se ha aducido, entre otras razones, que poetisa lleva a veces asociada la conotación de 'poeta menor´, y también que el uso de poeta como común a en cuanto al génerose documenta ya en la lengua clásica». § 2.5e.
Este párrafo es la bendición apostólica que la Real Academia Española y la Asociación de Academias de de la Lengua Española le dan a lo ya actuado por la primera en el Diccionario de la lengua española en su XXII edición en octubre de 2001. Allí aparece ya la palabra poeta como común en cuanto al género y la palabra poetisa como si fuera de otra familia.
En la redacción del párrafo no es difícil adivinar el disgusto del redactor. Es evidente la obediencia forzada a algo con el que él no está de acuerdo. Si me hubieran encargado a mí de la redacción de ese párrafo habría pasado lo mismo o peor. Al decir el redactor, y ser aprobado por La Asociación y por la Real Academia, que uno de los argumentos es la preexistencia en la lengua clasica, debió haber puesto ejemplos de esa preexistencia. A mí me tocará buscarlos porque los desconozco y hasta dudo de ellos. Tal vez les habría valido más decir que ya lo mismo había pasado con los modistas varones que se hicieron aprobar la terminación en o para su profesión y aseguraron la coexistencia de modista como común en cuanto al género y modisto como masculino. Esto poidría dar pie, por la jurisprudencia gramatical, a que algún día los varones periodistas, taxistas, comunistas o de cualquier otra profesión o adhesión política o filosófica terminada en -ista pidieran que los dejaran terminar en o como los modistos. Por otro lado las sacerdotisas ordenadas reciente mente por las Iglesias Anglicana y Metodista no han podido soportar su grado terminado en -isa, como las poetisas. La Academia no debería dar su brazo a torcer porque detrás vendrían las diaconisas y hasta la papisa Juana se levantaría de su tumba para hacerese reconocer como la única papa que entró al Vaticano caminando

viernes, 1 de enero de 2010

Gazapera 4

El río Porce




«El río Porce es en realidad una extensión del río Medellín, emblema acuático de esta ciudad que literalmente la parte en dos, dado que pasa por todo el medio de la urbe. Al río Medellín, a su paso rumbo hacia el norte por la ciudad de Barbosa, se le cambió por tradición el nombre por el de río Porce. El río “completo”, es decir, con la suma de sus dos secciones, la llamada “río Medellín” y su sección denominada “río Porce”, nace en su conjunto en el alto de San Miguel en el municipio de Caldas». Wikipedia
Sin la intención de demeritar la labor de Wikipedia, es conveniente tener en cuenta que al ser obra de muchas mentes y de muchas manos, se encuentran conceptos erróneos que no están visados por una autoridad en la materia. Miremos otra fuente:
«Río perteneciente al departamento de Antioquia, nace en el alto de San Miguel en el municipio de Caldas, al sur del Valle de Aburrá. (…) Tiene una longitud de 100 km. En sus primeros 60 km que recorren el Valle de Aburrá es conocido como Río Medellín y en los kilómetros restantes como río Porce». Lea, Enciclopedia de Antioquia.



Mirando las dos definiciones encontramos en la primera un río partido en dos nombres, y una redacción confusa para justificar esa coexistencia. Mientras en la segunda, un río con un nombre, Porce, claramente determinado, y que los primeros 60 km recibe un nombre alterno, Medellín.
Desconozco las razones que hayan tenido los españoles para cambiar el nombre original de Aburrá por el de Porce, pero comprendo que para los medellinenses era difícil imaginarse un río que atravesara la ciudad y no se llamara Medellín. Wikipedia no aclara con exactitud el punto hasta donde tradicionalmente se llama Río Medellín. Se trata de la desembocadura del río Grande.
Me dirán algunos: “Pero Lea es una wikipediecita, puede ser ella la equivocada”. Pues no, porque está de acuerdo con el Diccionario Geográfico del Instituto Geográfico Agustín Codazzi del Instituto Geografico Agustín Codazzi, una obra que va por su segunda edición (1996) y en cuya primera recogió toda la experiencia geográfica acumulada desde 1763, casi un cuarto de milenio.
Ciudad invitada



Surco, Lima, Perú
«El río tenia un ancho y volumen considerable, que permitía la navegación en embarcaciones ligeras, además contenía gran cantidad de peces, como la Lisa que entraba en el mar, lo que hacia que se practicara la pesca en agua dulce». Página Surco.net. Reseña histórica.



El primer gazapo de la cita es uno de menor cuantía. Se trata de la falta de la tilde de la inflexiones verbales tenía y hacía. A todos nos pasa, yo estoy continuamente revisando las entradas anteriores encontrándoles errorcillos de ese estilo o los lectores me los mandan en comentarios que yo no oculto para dar ejemplo.
Siguen dos errores de concordancia que sí son serios. El ancho del río y el volumen (caudal) son dos las características considerables y permiten la navegación.
¿Ya los vieron?
Los sustantivos que denominan especies animales, como la lisa, no van con mayúscula.
Redacto la cita como debe quedar a la que le agrego un artículo indefinido faltante: El río tenía un ancho y un volumen considerables, que permitían la navegación en embarcaciones ligeras, además contenía gran cantidad de peces, como la lisa que entraba en el mar, lo que hacía que se practicara la pesca en agua dulce.